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La violencia psicológica es una forma de agresión en la que no se utiliza el contacto físico, en la que no se hace ninguna acción física contra otra persona, pero que, puede dejar graves secuelas en la persona que la sufre, tanto a nivel psicológico y emocional, como a nivel físico.

Podríamos decir que es una manera bastante sutil de ejercer poder sobre otra persona. Y, aunque no es una conducta propiamente dicha, sí que es un conjunto de comportamientos que conllevan una agresión a otra persona. En algunas ocasiones, el agresor es consciente de que está haciendo un daño al otro, pero muchas veces no lo es. 

Hay algunos datos que indican que la violencia psicológica es más frecuente de lo que podríamos pensar. Es un tema importante al que debemos prestar atención. Por esto, quiero contarte hoy en qué consiste la violencia psicológica, cómo la puedes detectar  y cómo se puede prevenir. 

Definición de violencia psicológica

Se entiende por violencia psicológica, a cualquier agresión que se haga a otra persona, sin que para ello se utilice el contacto físico. Se lleva a cabo por tanto a través de expresiones verbales, como por ejemplo: humillaciones, menosprecios, descalificaciones, etc, que provocan un gran daño emocional a la persona que las recibe. 

Por supuesto, este tipo de violencia se puede dar en cualquier ámbito, laboral, social, familiar o de pareja. Lo más frecuente, es que se empiece a ejercer esta violencia de manera muy sutil, de forma que la víctima no se da ni cuenta, hasta que llega a estar bajo el control absoluto de la persona que la ejerce. 

Este tipo de violencia no deja ninguna marca física, aunque es verdad que muchas veces se dan conjuntamente la violencia psicológica y la física. Es más, muchas veces la violencia psicológica no es el aviso de la violencia física, pero sí que deja grandes secuelas a nivel emocional y en la personalidad de la víctima. 

Algunos ejemplos de violencia psicológica

Te cuento algunos ejemplos de lo que puede ser la violencia psicológica que te pueden ayudar a identificarla. Pero en muchas ocasiones  esa violencia es tan sutil, que no es nada fácil detectarla y podemos pensar que no es para tanto. 

Amenazas

Las amenazas provocan que la víctima no tenga libertad para hacer aquello que quiere y por supuesto, le genera miedo. Claro que hay algunas amenazas que pasan de ser violencia psicológica a ser un delito penado por la ley. 

Chantaje

El chantaje es una manera de controlar a otra persona, sobre todo, generándole sentimientos de culpa, por haber hecho algo, o por no haberlo hecho. 

Humillaciones

Consiste en ridiculizar o descalificar a la persona delante de otros, que pueden ser personas cercanas o desconocidas. 

Control

Hay quien intenta controlar a otra persona constantemente, dónde está, con quién está, qué está haciendo,… Además, puede haber también control a nivel económico. 

También es muy frecuente el control sobre el aspecto físico de una persona, por ejemplo cómo se viste, se puede hacer, ya sea haciendo comentarios que sean humillantes, o bien, a través de amenazas, es decir, prohibiéndole utilizar algún tipo de ropa, por ejemplo.

Gritos

Es normal que existan discusiones entre personas que se relacionan entre ellas. Lo que no es tan normal, es que existan gritos de forma constante y por cualquier cosa. Los gritos constantes terminan por crear miedo y ansiedad en la persona que los sufre. 

Comparaciones descalificadoras

Cuando alguien saca a relucir tus defectos de manera constante y además te compara con otras personas, siendo siempre tú el que pierde en esa comparación, se puede concluir que se trata de violencia psicológica. 

Insultos

Los insultos constantes son otra forma de violencia psicológica, así como las críticas constantes y la burla, cuando ésta tiene la intención de humillar y ridiculizar, y no la de bromear. 

La indiferencia

Lo que entendemos como ignorar al otro, de manera deliberada, ya sea en privado, con la ley del hielo, es decir, dejar de hablarle,  o cuando hay otras personas presentes, también es una forma de hacer violencia psicológica.  

Evidentemente, para que se trate de violencia psicológica, estos comportamientos se deben dar de forma continuada y no en un momento puntual. 

¿Qué secuelas puede dejar la violencia psicológica?

Una persona que ha sufrido o sufre violencia psicológica, puede llegar a tener una gran cantidad de secuelas, casi todas de tipo emocional, pero también algunas secuelas físicas como dolores de cabeza, contracturas y dolores musculares. Las secuelas emocionales no suelen surgir inmediatamente, sino con el paso del tiempo. 

Entre las consecuencias emocionales están: la ansiedad, el estado de ánimo depresivo, la inseguridad e indecisión, por supuesto la baja autoestima y el sentimiento de inferioridad, alteraciones en el apetito y en el sueño. 

Además, la irritabilidad y la apatía, hasta llegar a descuidarse en el aspecto físico, los sentimientos de culpa y de inutilidad, son otras consecuencias. 

Y, son muchas las ocasiones en las que una persona que sufre este tipo de violencia, termina por perder sus relaciones sociales y aislándose del resto del mundo, siendo la persona agresora la única con la que se relaciona. 

Prevenir la violencia psicológica 

Sí, sin ninguna duda, la mejor idea sería la de prevenir. Y, para prevenir, habría que educar a los niños en el respeto absoluto al otro, sea el otro un amigo, un compañero de trabajo, una pareja o quien sea. 

Pero, cuando no se ha podido prevenir y nos encontramos ante este tipo de violencia, hay que estar muy pendiente para poder identificarla, y así, poder actuar. 

La mejor actuación en estos casos, es alejarse de la persona que ejerce la violencia, porque, no se ha encontrado aún una mejor opción que esta. Claro que, el desgaste emocional es tan fuerte, que la mayoría de las personas, necesitarán ayuda psicológica para poder ganar en seguridad y autoestima, y así, poder alejarse de su agresor. 

Rosa Armas 

Colegiada  T-1670