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Seguramente has oído hablar del trastorno bipolar. Pero, podría ser que no sepas exactamente en qué consiste, y aún así, en algún momento, hayas dicho de alguien eso de “es un poco bipolar”, o quizás te lo han dicho a ti; porque es una frase bastante frecuente cuando tú o alguna otra persona demuestra un estado de ánimo algo variable.

En este caso, la expresión no estaría del todo mal tirada. Sin embargo, no es una expresión que se deba usar como una broma: ya que estamos hablando de una enfermedad muy seria, que produce mucho sufrimiento a quien la padece y a su entorno.   

En esta ocasión, por si tienes la curiosidad, quiero contarte en que consiste exactamente el trastorno bipolar, y cuáles son sus síntomas. 

¿Qué es el trastorno bipolar?

 El trastorno bipolar, antiguamente conocido como trastorno maníaco-depresivo, es una enfermedad crónica en la que la persona que la padece tiene altibajos emocionales muy intensos; pasando de la depresión más profunda, a la euforia más exagerada, en poco tiempo. También tiene alteraciones de energía y de actividad física.

Estos episodios de depresión, o de optimismo y euforia (episodio maníaco), no se dan durante un periodo de tiempo concreto, sino que tienen una duración variable. En algunas personas, esos episodios pueden ser de breve duración, con lo que dificulta el que sean conscientes de estar sufriendo un trastorno. 

Entre un episodio de manía y el otro de depresión, puede haber un periodo de normalidad, que puede durar incluso algunos años. 

Cuáles son las causas del trastorno bipolar. 

Una de las causas del trastorno bipolar es la genética. Es decir, que se puede heredar. De hecho, es muy frecuente que se dé, en personas que tienen un familiar de primer grado con ese trastorno. 

Otra de las causas para que se desarrolle este trastorno, es una descompensación bioquímica de los neurotransmisores, que hace que en una persona no haya estabilidad a nivel emocional. Por este motivo, su tratamiento deberá ser llevado principalmente por un psiquiatra. 

También se ha visto que este trastorno tiene un componente estacional. Esto significa que se dan más episodios de bipolaridad durante la primavera y el otoño. 

Otros posibles factores que pueden ser desencadenantes del trastorno, son los altos niveles de estrés durante un largo periodo de tiempo; o el consumo continuado de algunas drogas.

Cuáles son los síntomas del trastorno bipolar. 

Como te adelantaba más arriba, el trastorno bipolar presenta dos fases, de ahí su nombre. Por una parte, la fase depresiva; y por la otra, la fase de euforia que se llama fase maníaca. 

La fase maniaca

El episodio maníaco, se puede dividir entre manía e hipomanía, siendo la manía la más grave. Tanto es así, que en fase de manía, la persona puede sufrir una gran desconexión con la realidad, hasta el punto de tener que ser ingresada.

En este estado, la persona presenta un optimismo, felicidad, energía y seguridad en sí misma, totalmente desproporcionados. Además, presenta algunos otros síntomas como son: 

  • Una gran actividad física e inquietud. 
  • Gran irritabilidad y comportamiento agresivo. 
  • Una bajada en la necesidad de dormir. De hecho, presentará un fuerte insomnio. 
  • Expresa sus emociones de manera muy intensa. 
  • Alteraciones en el apetito, que puede ser por exceso o por defecto. 
  • Una gran euforia, que se traduce en que la persona se siente indestructible e invunerable frente a cualquier situación o peligro, o lo que es lo mismo, tiene la sensación de ser superior al resto. 
  • Presenta mucha rapidez en sus pensamientos, con lo que no parará de hablar de forma muy rápida. 
  • Presenta una desinhibición en su conducta, incluyendo aquellas que supongan un riesgo para ella misma. 
  • Gasto de dinero excesivo e incontrolado en muy poco tiempo e incluso, inversiones poco realistas, que le pueden dar muchos problemas a posteriori. 
  • Aumento en su deseo y actividad sexual. 
  • Puede llegar a creer que tiene ciertas habilidades y/o poderes extraordinarios, que no son realistas en absoluto. Además, tendrá falta de concentración y confusión mental. 

Cuando se dan algunos o muchos de estos síntomas, pero con una intensidad más baja, estaríamos hablando de una hipomanía, que, si no se le aplica tratamiento, llegará a ser un episodio maníaco.  

Fase depresiva

Por otra parte, tenemos la otra fase que es el episodio depresivo. En ésta, los síntomas depresivos, que son los síntomas típicos de cualquier depresión, son tan intensos, que dificultará su actividad diaria en todos los ámbitos de su vida. 

  • Tristeza.
  • Aislamiento social y  familiar.
  • Problemas en el sueño, por exceso o por defecto.
  • Siente cansancio y muestra una actitud agresiva.
  • Pierde el interés por todo lo que antes le interesaba.
  • Alteraciones en el apetito, que como en la otra fase, también puede darse por exceso o por defecto.
  • Apatía sexual.
  • Llanto sin motivos que lo justifique.  
  • Pensamientos pesimistas recurrentes, e incluso la aparición de ideas suicidas.
  • Sentimientos de culpa.
  • Sensación de inutilidad. 

 Como decía antes, el tiempo que dura cada uno de estos episodios es variable. Pero también puede dar una mezcla de síntomas en el mismo periodo de tiempo, entre los de un episodio maníaco y un episodio depresivo, que se llamaría episodio mixto.

Resulta ser un trastorno difícil de entender, tanto para la persona que lo padece como para los que le rodean.

Por esa misma razón, tampoco es un trastorno fácil de diagnosticar. En el caso de que se detecten cambios bruscos en el estado de ánimo y en el comportamiento de una persona cercana, es conveniente consultar con un médico. 

Tratamiento para el trastorno bipolar. 

El tratamiento más adecuado para el trastorno bipolar pasaría por la terapia psicológica, unida al tratamiento farmacológico.

Por una parte, la persona con este trastorno necesitará  el uso de fármacos, que le ayudarán a estabilizar su estado de ánimo; y de esta forma pueda desarrollar una vida lo mas normalizada posible. 

Por otra parte, en la terapia psicológica, se le ayuda a reconocer los síntomas de la enfermedad, es decir, a reconocer los síntomas previos a cada episodio, a cambiar patrones negativos de sus pensamientos, a mejorar sus habilidades sociales para tener mejores relaciones con sus familiares y amigos y a gestionar adecuadamente sus rutinas diarias.

También se trabaja con la familia más cercana, dándole información acerca de la enfermedad, así como estrategias para saber cómo ayudar a la persona con el trastorno en su vida diaria. 

Rosa Armas 

Colegiada T-1670