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La tristeza es una emoción muy frecuente en nuestras vidas. Es muy normal sentirnos tristes cuando algo no demasiado bueno nos ocurre. Y aunque es verdad que no nos gusta estar tristes, y que hacemos lo posible por no estarlo, esta emoción por sí misma no es patológica. Al contrario, nos sirve para adaptarnos a una situación nueva, como por ejemplo a una pérdida. 

Sin embargo, debemos tener en cuenta que hay muchas formas de estar triste, muchas formas de sentirnos mal. Y que quizás, una vida en la que predomina cierta tristeza, podría ser que no fuera tan normal y que se tratara de un tipo de depresión. 

Por esta razón, porque sería adecuado diferenciar la tristeza normal de la patológica, quiero contarte cuáles son los principales tipos de depresión que hay. 

La depresión

Como te decía, estar tristes en momentos puntuales es normal. Pero, si esa tristeza es constante y termina por afectar a tu vida diaria, si termina por limitar tu vida, podría ser que se tratara de depresión, un trastorno del estado de ánimo.

La depresión, puede afectar a la vida de una persona de forma muy grave, llegando incluso a adoptar hábitos muy dañinos como el consumo de alcohol o drogas: además de que, en algunos casos, se llega a perder la vida. 

Por si todo eso fuera poco, se complica aún más el no saber exactamente cuáles son las causas de la depresión; que pueden ser tanto factores genéticos, como factores ambientales y de cómo interpretamos los acontecimientos que vivimos. 

Tipos de depresión

Existen diferentes tipos de este trastorno del ánimo, cada uno de ellos con una sintomatología….por lo que en ocasiones,  puede resultar complicado saber si realmente estamos padeciendo una depresión. 

La depresión mayor

La depresión mayor es uno de los tipos más graves de depresión. Sus síntomas, que están presentes durante gran parte del día, se dan con mucha intensidad. 

En este tipo, se producen uno o más episodios depresivos, de al menos dos semanas de duración. Se suele iniciar en adolescentes o en adultos jóvenes. La persona que sufre este tipo de depresión puede tener estado de ánimo normal, que puede durar meses e incluso años,  entre los episodios depresivos. 

Puede provocar graves problemas en la persona que la sufre si no es tratada de manera eficaz, llegando a producir ideas suicidas, que la persona con esta depresión podría llevar a cabo. 

Los síntomas de la depresión mayor

Los síntomas más frecuentes de este tipo de depresión son estos: 

  • Estado de ánimo triste y depresivo casi todos los días y la mayor parte del día. 
  • Aumento o pérdida del apetito y por tanto del peso corporal. 
  • Problemas para conciliar el sueño, o por el contrario, dormir demasiadas horas. 
  • Pérdida de interés por las actividades que antes le gustaban. Además de la pérdida de la capacidad para sentir placer. 
  • Dificultades para la concentración y para tomar decisiones. 
  • Baja autoestima y sentimientos de culpa. 
  • Pérdida de energía y fatiga. 
  • Ideas suicidas. 

Dentro de la depresión mayor existen dos tipos. Uno de ellos es la depresión con episodio único, es decir, cuando se produce un solo episodio de esta depresión en la vida. 

El otro tipo, es la depresión recidivante, que se da cuando aparecen dos o más episodios de depresión en la vida de la persona, con al menos dos meses sin síntomas depresivos entre uno y otro episodio. 

La depresión estacional

También se conoce como trastorno afectivo estacional, y se caracteriza porque se da en determinadas épocas del año, como en otoño o invierno. 

Sus síntomas son muy parecidos a los que se dan en otros tipos de depresión, como son: 

  • Baja energía. Sentimientos de desesperanza. 
  • Aumento de las horas de sueño, en esta no es tan probable la ausencia del sueño. 
  • Aumento del apetito y del peso. 
  • Pérdida de interés en algunas actividades. 
  • Aislamiento social. 
  • Tristeza e irritabilidad. 

La distimia o trastorno depresivo persistente

La distimia es un tipo de depresión en la que se dan síntomas muy parecidos a los de la depresión mayor, solo que éstos son menos intensos, aunque más duraderos en el tiempo.

Los síntomas se dan casi todos los días y casi todo el día, durante al menos dos años. Debido a su larga duración, se puede pensar que sus síntomas forman parte de la personalidad de la persona que la sufre. 

El malestar que produce esta depresión es algo menor y supone un menor riesgo para la vida de la persona. No tiene por qué producir una tristeza intensa, sino que puede ser una especie de desánimo constante. Aunque, en algún momento de la misma, la persona puede sufrir un episodio de depresión más severo. 

La distimia presenta los siguientes síntomas. 

  • Baja autoestima y sentimientos de desesperanza. 
  • Falta o exceso de apetito. 
  • Problemas para dormir o por el contrario, dormir en exceso. 
  • Dificultades de concentración y a la hora de tomar decisiones. 
  • Falta de energía o fatiga. 

La depresión maníaca o trastorno bipolar

Este trastorno, combina estados depresivos con estados de manía o euforia, es decir, se caracteriza por altibajos muy extremos, mucho más extremos que una simple inestabilidad emocional. La persona que lo sufre, puede pasar de un fuerte estado depresivo, a la euforia más exagerada. Su tratamiento, además de la terapia psicológica, conlleva una medicación para estabilizar el estado de ánimo. 

Los síntomas que se dan en la depresión maníaca durante las fases depresivas son estos: 

  • Una tristeza persistente. Baja autoestima y sentimientos de desesperanza. 
  • Sentimientos de culpa y de inutilidad personal. 
  • Deseos y en ocasiones intentos, de terminar con su vida. 
  • Alteraciones del sueño que pueden ser por exceso o por defecto. 
  • Pérdida de interés por actividades que antes le gustaban. 
  • Alteraciones en el apetito, también por exceso o por defecto. 
  • Baja energía. Dificultad de concentración y para tomar decisiones. 
  • Una gran sensibilidad ante el rechazo o el fracaso. 
  • Carácter irritable y hostil. 

Los síntomas de la fase maníaca son los siguientes: 

  • Se presenta una baja necesidad de descansar o de dormir. 
  • Una autoestima exageradamente alta. 
  • Un exceso de energía y una disminución de la sensatez. 
  • Hay un aumento de su deseo sexual. 
  • Aumenta la participación en actividades gratificantes, pero también en actividades peligrosas, sin tener en cuenta las posibles consecuencias. Por ejemplo, conducción imprudente, abuso de alcohol y drogas, conducta destructiva, etc. 
  • Hay un aumento en la locuacidad, la persona habla más rápido, cambia bruscamente de tema, y no tolerará que le interrumpan. 
  • Hay un sentimiento de euforia o excitación. 
  • Cambios bruscos de humor, puede pasar de estar feliz, a estar irritado o agresivo. 

El trastorno ansioso-depresivo

En este trastorno del ánimo, se dan síntomas de depresión y de ansiedad, prácticamente en la misma proporción y a la par, Por lo que no se puede hacer un diagnóstico por separado. 

  • Los síntomas depresivos son los típicos de la depresión mayor: tristeza, apatía, pérdida de interés en actividades que sí que se disfrutaban anteriormente, problemas de concentración, baja autoestima, sentimientos de culpa, alteraciones en el sueño y en el apetito, o desesperanza. 
  • Entre los síntomas ansiosos están la preocupación excesiva, los pensamientos negativos y recurrentes, la angustia, la inquietud, taquicardias o temblores. 

La depresión psicótica. 

Esta depresión, combina los síntomas típicos de la depresión mayor, de hecho, es un subtipo de ella, con alucinaciones e ideas delirantes que nada tienen que ver con la realidad. 

Estas ideas delirantes van en consonancia con el estado de ánimo depresivo, y suelen estar relacionadas con sentimientos de culpa, ruinas o catástrofes futuras. 

El trastorno disfórico premenstrual 

Si eres una mujer sabes seguro de este trastorno, y, si eres un hombre, quizás también lo hayas sufrido de alguna manera. 

Este trastorno afecta a muchas mujeres, en la semana anterior a la menstruación, debido a los cambios hormonales que se producen. Los síntomas son muy parecidos a los de la depresión mayor y afectan gravemente a la vida cotidiana de la persona. 

Entre sus síntomas están, sentimientos depresivos, estados ansiosos o estados explosivos y de enfado. Además, pueden llorar por poca cosa, o hasta por ningún motivo. 

La depresión posparto

Esta depresión suele darse poco después de haber tenido un hijo, por lo general, en los tres meses siguientes al parto. Sin embargo, en ocasiones puede darse hasta un año después del mismo. 

Sus causas pueden ser los cambios hormonales que se producen en el embarazo y el parto, la disminución del tiempo para la vida social o personal, las alteraciones en el sueño después del nacimiento del bebé, o los miedos que surgen en la mujer, sobre la posibilidad de si podrá ser o no una buena madre. 

Parece ser que cada vez hay más personas diagnosticadas de depresión, y claro, cada vez más personas medicadas con antidepresivos. Y, si bien es verdad que, en los casos graves, se hace necesario tomar medicación, también lo es que, al ser tan variados los síntomas de esta enfermedad, y al haber tantos tipos de depresión, se hace difícil curarla únicamente con el uso de fármacos, y, lo adecuado sería combinarlos con terapia psicológica, que ayudará a la persona que la sufre, a cambiar determinados patrones de pensamiento y conducta, que sin duda le servirán para mejorar su estado de ánimo. 

Rosa Armas 

Colegiada T-1670