Es posible que estés pasando por un momento de intenso estrés y ni siquiera te des cuenta de ello. Hay personas que viven en continuo estrés pero que creen que es que son así por naturaleza.

No es verdad, estar estresado no es nuestro estado natural; es sólo que no es tan fácil llegar a la conclusión de que, lo que nos está pasando es justo eso; que sufrimos estrés.

El estrés produce un aumento de cortisol en la sangre y esto, hace que, no sólo tengamos una serie de síntomas psicológicos, sino que también podamos tener unos síntomas físicos que podríamos achacar a otras enfermedades, y que, conocerlos te puede poner en la pista de que no es una enfermedad, sino que es estrés lo que hay en tu vida.

Síntomas del estrésSíntomas del estrés

A continuación, te expongo algunos de los síntomas, tanto físicos como emocionales, que se han descrito como indicadores del estrés:

Insomnio

Uno de esos síntomas es el insomnio. Si tienes problemas para dormir durante una larga temporada, podría ser que estuvieras con un alto nivel de estrés. Pero, ten en cuenta que, tener insomnio no es sólo tardar mucho tiempo en dormir; también es despertarte muchas veces durante la noche.  O haber dormido, pero levantarte sintiéndote cansado, en ese caso, el sueño no ha sido reparador y eso también es insomnio.

El mal humor

Estar de mal humor con frecuencia y más irascible de lo normal, es otro síntoma de posible estrés. Cuando estamos estresados, sentimos que no podemos atender a todo lo que nuestro entorno nos exige, esto provoca una sensación de frustración y esto provoca a su vez irritabilidad.

Falta de lucidez

Si tienes la sensación de no poder pensar con claridad, se trata de otro síntoma probable de estrés. En situación de estrés, es casi imposible que podamos pensar y, por tanto, tomar decisiones con serenidad, lo cuál no nos ayuda en nada a la hora de resolver los problemas, cosa que, por descontado, provoca más estrés.

Reacciones desproporcionadas

Cuando estamos sometidos a una gran presión, cualquier cosa, por insignificante que sea, puede producir en nosotros una reacción desproporcionada. Es lo que solemos llamar “la gota que colmó el vaso”. La reacción puede ser desde un ataque de ira en el que podrías, por ejemplo, romper cualquier cosa; hasta un ataque de llanto que nadie podría comprender, porque no se corresponde con lo ocurrido.

Síntomas físicos y emocionales

Dolores de cabeza o dolores musculares. Como te decía, el estrés también puede tener unas consecuencias físicas. El dolor de cabeza frecuente y/o, dolor y contracturas musculares, rigidez en el cuello, son algunas de ellas; que además, son difíciles de aliviar. Otro de los síntomas de estrés, es tener con frecuencia la sensación de estar mareados y, en general, cualquier sensación que podamos catalogar como de ansiedad, nerviosismo, impaciencia constante, inquietud, etc.

Disminución de la resistencia a enfermedades

Puedes enfermar con más frecuencia de lo habitual. Estar estresados afecta muy negativamente a nuestro sistema inmunológico, Por lo tanto, en situación de estrés, es más probable que enfermemos, sobre todo de esas pequeñas pero molestas enfermedades que pueden contagiarse como por ejemplo una gripe.

Alopecia

La alopecia es la caída del pelo. Es cierto que hay temporadas en las que se nos cae más el pelo, digamos que es la época y que es normal. Una caída excesiva y en cualquier época del año, puede significar un estado de estrés.

Si tienes alguno de estos síntomas, o casi todos, lo ideal es hacerse un chequeo médico para descartar que puedan estar indicando cualquier otra enfermedad física. Si se descarta un problema físico, lo más probable es que estemos ante un estado de estrés.

Cómo manejar el estrés laboral

Es muy probable que, todas o casi todas las personas, en algún momento concreto, se hayan sentido estresados en su trabajo.

Las temporadas de mayor demanda, que suelen tener todos los sectores; o bien, el tener que realizar unas tareas concretas con un plazo de tiempo determinado, han podido ser las causas de ese estrés.

Claro que, cuando ese estado se da de una forma puntual, por lo general, no representa mayor problema. El problema sí que aparece, cuando ese estado de estrés se hace crónico. Porque entonces, puede llegar a afectar a la salud, tanto física como emocional de la persona; y en ocasiones, de manera importante. Pero además, también se verá afectado su rendimiento en el propio trabajo.

Cómo gestionar el estrés en el trabajo

Factores que pueden ser la causa del estrés laboral

Es evidente que, la sensación de estar estresado, no aparece así porque sí y sin ningún motivo. Hay una serie de factores, que pueden ser datos objetivos, o percepciones subjetivas, que pueden hacer que una persona se sienta estresado en su lugar de trabajo.

Estos son algunos de esos motivos.

Cargas de trabajo

Por supuesto, tener una gran carga de trabajo con la que alguien se sienta desbordado; con la sensación de que no da para más por mucho que lo intente, es un motivo para desarrollar estrés crónico.

Mala remuneración

La percepción de que se tiene un salario demasiado bajo, en relación al trabajo que realiza, es otro de ellos. Cuando se está en un trabajo que resulta poco estimulante, o poco motivante. Suele ocurrir esto, en trabajos demasiado rutinarios.

Mala gestión en la empresa

Si se reciben instrucciones o demandas por parte de los superiores que son contradictorias, o que son poco claras. Puede llegar un momento en que el trabajador no sabe qué hacer con exactitud. Igualmente, cuando la persona percibe que no tiene ningún control sobre ninguna de las decisiones que se toman en el trabajo.

Falta de oportunidades laborales

Las pocas o ningunas oportunidades que se tienen para ascender en el trabajo, o para mejorar las condiciones laborales, es otro factor de estrés.

Todo esto, cuando se soporta por un tiempo no demasiado largo, provoca algunas molestias como pueden ser: problemas de sueño, dolores de cabeza, irritabilidad o problemas para concentrarse.

Sin embargo, si esta circunstancia se alarga demasiado en el tiempo, puede tener consecuencias más graves para la salud como, hipertensión, problemas cardiovasculares, ansiedad, depresión, insomnio, y hasta el debilitamiento del sistema inmunológico.

Esto significa que, muchas de las enfermedades físicas y/o psicológicas que presenta un trabajador, se pueden deber al estrés crónico. De hecho, parece ser que es el segundo de los problemas de salud más habituales en el ámbito laboral; y el responsable de más de la mitad de los días que no se han trabajado, por baja médica del empleado.

Cómo afrontar el estrés en el trabajo

Para empezar, tendrías que saber qué es exactamente lo que te estresa del trabajo. En muchas ocasiones, hay personas estresadas que, o bien no son conscientes de que lo están, o bien, no saben exactamente por qué lo están. Para ello, necesitarás hacer un ejercicio de consciencia y analizar cómo te sientes en determinados momentos.

Identifica las fuentes de estrés

Durante algunos días, apunta las situaciones estresantes que has vivido; con todos los detalles que puedas. ¿Qué ocurrió?, ¿quiénes estaban presentes?, ¿qué fue lo que se dijo?. Ademas es importante que analices lo qué pensaste y sentiste tú en ese momento; y si hiciste algo después para sentirte mejor.

Todo esto, te ayudará a saber qué es exactamente lo que te provoca estrés. Es el primer paso para después, saber cómo manejarlo.

Analiza tus respuestas

Después de identificar cuál es la fuente de estrés, analiza cuál es tu respuesta ante él, es decir; ¿qué conductas realizas para eliminar y reducir tu estrés?. ¿Te resultan útiles o no tanto?

Lo más frecuente es que se hagan cosas que no sólo no funcionan, sino que, además, son poco saludables. Por ejemplo, fumar mucho, beber alcohol, comer en exceso, o aislarse del entorno y quedarse en casa. Todas estas conductas no reducirán el estrés, al contrario.

La respuesta más eficaz para reducir el estrés sería hacer algo de ejercicio físico todos los días. Reservar un tiempo diario para no dejar de hacer esas aficiones y actividades que tanto te gustan. Quedar con amigos para charlar y así, mantener activas tus relaciones sociales. Procurar dormir las horas suficientes. Dar un paseo. Leer un buen libro… Son algunas de las respuestas más saludables al estrés.

Pon límites

Pon tus límites en cuanto a las horas de trabajo. Esto puede ser sencillo, o quizás no tanto. Si eres empleado de una empresa, seguramente podrás cumplir con tu horario de trabajo y ya está; pero si eres el empresario, tal vez no lo tengas tan fácil.

Aún así, procura poner tus límites en las horas que dedicas a atender el teléfono y contestar correos. El tiempo para tus aficiones, tus amigos o tu familia, sería bueno que lo respetaras y pusieras el teléfono en silencio. Lo más probable es que, al menos tu salud y tu familia, te lo agradecerán.

Descansa y relájate

Aprovecha al máximo los días que tengas libres y tus vacaciones para descansar y desconectar del trabajo. Planifica con tu familia o tus amigos, actividades que te sean divertidas, es la mejor manera de desconectar de todo lo que te resulte estresante.

Disponer de ese descanso y “recargar pilas”, es absolutamente necesario, en todos los casos, y más aún, si sientes que sufres estrés.

Cualquier técnica que te sirva como una forma de relajarte, pueden ayudarte también con el estrés crónico. Ejercicios de relajación o la meditación, por ejemplo, pueden serte muy útiles.

Algunas investigaciones han demostrado, aunque es muy lógico por otra parte, que los trabajadores más saludables y los que se encuentran más a gusto en su puesto de trabajo, son los más productivos.

Por tanto, las empresas, tendrían que hacer lo posible para que el ambiente laboral, fuera el idóneo, tratando, en la medida de lo posible, de reducir los elementos estresores que pudieran existir. De esta forma, no solo sus trabajadores tendrían un mejor rendimiento; sino que estarían más cómodos en su puesto de trabajo.

El Síndrome de Burnout o del Quemado Laboral

Es probable que alguna vez hayas dicho, o se lo hayas oído decir a alguien, eso de “estoy quemado”…refiriéndose al agotamiento que sienten por su trabajo.

Pues bien, el término no es equivocado. Efectivamente existe un síndrome, relacionado con el exceso de estrés en el trabajo, que se llama Síndrome de «Burnout»; o síndrome del quemado laboral.

Síndrome de Burnout o Síndrome del Quemado Laboral

¿Qué es el Síndrome de Burnout?

El burnout laboral es un trastorno de tipo emocional; que, como te decía, está relacionado con el ámbito laboral. Tiene que ver con el exceso de estrés que puede causar el trabajo en la persona, unido a su estilo de vida.

Este síndrome puede tener unas consecuencias muy graves para la persona que lo sufre; tanto para su salud física, como para la psicológica.

La persona con este síndrome termina con un gran agotamiento físico y emocional; y sin motivación para desempeñar sus funciones en el trabajo.

Cuáles son las consecuencias del Síndrome de Burnout

Desde el punto de vista psicológico, las principales consecuencias del síndrome del quemado son un alto nivel de ansiedad; y la aparición de cuadros depresivos que son, por otra parte, las causas más frecuentes de baja laboral.

Curiosamente; este síndrome aparece con mayor frecuencia en aquellas personas que han elegido su profesión de manera vocacional. Y con menor frecuencia, en los trabajos que se realizan de manera obligatoria.

Es muy frecuente su aparición, en profesiones en las que se trabaja atendiendo a otras personas, por ejemplo, en los profesores, médicos o enfermeras.

El malestar producido por este síndrome, se empieza manifestando en el puesto de trabajo, por supuesto, pero, con el paso del tiempo, termina también por afectar a la vida familiar y social de la persona que lo sufre.

Cuáles son las causas del Síndrome de Burnout

La principal causa de la aparición de este síndrome es el exceso de estrés en el lugar de trabajo; mantenido durante un largo periodo de tiempo.

Ese alto nivel de estrés, si se une con elementos como por ejemplo:

  • Una carga de trabajo que pueda resultar excesiva, de manera que la persona no pueda nunca salir del trabajo a su hora.
  • Mala relación con sus compañeros de trabajo y al mismo tiempo, poco apoyo en sus relaciones personales.
  • Poca o ninguna autonomía en su desempeño laboral
  • La falta de la formación adecuada para desempeñar sus funciones en el trabajo

Todo esto y alguna otro agravante: como pueden ser el trabajo por turnos o el trabajar durante la noche, provocan, sin lugar a dudas, un estrés crónico; que puede tener como consecuencia el Síndrome del Quemado.

Otros factores de riesgo

Además de todos estos elementos, hay otros factores que pueden propiciar la aparición del estrés y por tanto del Síndrome de Burnout.

  • Que no se cumplan las expectativas que tiene el trabajador en cuanto a su desempeño laboral. Por ejemplo, si tiene expectativas de un ascenso en el trabajo y éste no se produce, es más probable que desarrolle un estrés crónico.
  • Las cualidades que tenga la persona. Es decir que, si la persona tiene unas características personales en concreto, es más propensa a sufrir estrés. Las personas con inseguridad, conformistas y dependientes, pueden sufrir más ansiedad y síntomas depresivos, cuando se ven obligados a enfrentarse a situaciones de estrés.
  • Que las condiciones físicas en el lugar de trabajo no sean las adecuadas. Por ejemplo, mucho ruido o poca iluminación; es otro factor que puede influir.

Cuáles son los síntomas del Síndrome del Quemado.

Los síntomas que pueden indicar que un trabajador sufre del Síndrome de Burnout son muy parecidos a los síntomas de estrés crónico, y son estos:

  • Sensación de agotamiento.
  • Sensación de haber fracasado, también es un síntoma importante. El trabajador siente que no se ha realizado como persona.
  • Problemas para mantener la concentración en una tarea.
  • Autoestima baja
  • Estado de nerviosismo. Puede tener conductas agresivas, se siente impaciente, aburrido y más irritable de lo normal.
  • Tiene frecuentes dolores de cabeza, así como taquicardias e insomnio.
  • Bajo rendimiento en sus funciones laborales. Falta muchos días a su trabajo.

Cómo prevenir el Síndrome de Burnout.

El síndrome del quemado se puede prevenir. Y es la empresa, la primera interesada que debe tomar medidas para su prevención; y así evitar en lo posible, las bajas laborales por estrés.

La empresa tendría que evaluar las situaciones que producen en el empleado estrés y ansiedad; y tomar las medidas oportunas para que estas emociones se reduzcan. Estas acciones le evitarían al trabajador este malestar tan intenso; y a la empresa le evitaría tener tantas bajas por incapacidad temporal.

La empresa puede proveer al empleado de la formación que necesita para desempeñar sus funciones de manera adecuada. Pero además; puede organizar el trabajo de forma que no haya trabajadores con sobrecarga de funciones.

Proporcionarle al trabajador las herramientas para tener una comunicación asertiva, hará que éste pueda tener una buena relación con sus compañeros y pueda, defender sus derechos de una manera sana y adecuada.

Por otra parte, enseñarle a ajustar sus expectativas a la realidad; les servirá para poder trabajar de una forma más cómoda.

El tratamiento para este síndrome pasaría en general, por la utilización de técnicas que ayuden a los trabajador a reducir sus niveles de estrés y ansiedad.

Qué es el tecnoestrés

Sin ninguna duda, la llegada de las nuevas tecnologías en forma de ordenadores, tablets y teléfonos móviles, ha provocado importantes cambios en nuestra vida. Cambios en la manera de relacionarnos con los demás, cambios en la forma en que recibimos la información de la actualidad, e incluso cambios en nuestra manera de trabajar.

que es el tecnoestrés

Todo este avance tecnológico ha supuesto grandes beneficios en muchos aspectos. Nos permite estar en constante comunicación con cualquier persona, tanto si está cerca de nosotros, como si está en el otro extremo del mundo. La tecnología nos permite obtener información de todo lo que pasa, casi en el mismo momento en que ocurre. Nos posibilita incluso, poder gestionar ciertos asuntos burocráticos a través de internet, sin tener que desplazarnos a ninguna parte.

Claro que, como ocurre con casi todo, el uso, o mejor dicho el mal uso de la tecnología también puede tener su parte más negativa. Y, se han descrito algunos trastornos relacionados con ella, como es el caso del tema que nos ocupa aquí, el tecnoestrés.

¿Qué es el tecnoestrés?

Se puede definir el tecnoestrés en general, como los efectos negativos que podría tener el uso de las nuevas tecnologías. En un principio, se definió como el estrés causado por la falta de habilidades o de conocimientos para utilizar las nuevas tecnologías.

Más tarde, Marisa Salanova, profesora de psicología en la Universidad de Castellón, definió el tecnoestrés como, “un estado psicológico negativo que se relaciona con el uso de la tecnología de la información y la comunicación o con la amenaza de su uso en el futuro. Ese estado se da por la percepción de un desajuste entre la demanda y los recursos que se tienen, que provoca malestar y una actitud negativa hacia la tecnología”.

Es en el ámbito laboral donde se está prestando más atención a este trastorno, porque es donde más efectos negativos puede producir. La gran mayoría de las empresas, por no decir todas, han tenido que adaptarse a las nuevas tecnologías, para no quedarse desfasadas con respecto a sus competidores. Por tanto, muchos de los trabajadores, que hace unos años hacían su trabajo de una manera, han tenido que acostumbrarse a hacerlo de otra. Y esto, en muchas personas, ha creado un importante nivel de estrés y ansiedad. Estrés y ansiedad que se da también en aquellas personas que se han adaptado bien a las tecnologías, pero que han de usarlas constantemente.

Los diferentes tipos de tecnoestrés

Estar todo el día usando la tecnología para trabajar, en la mayoría de los casos delante de un ordenador, y seguir utilizándola una vez se sale del trabajo; ya sea con las diferentes aplicaciones que encontramos en los móviles o las tablets, o bien, seguir pegado a un ordenador, puede llegar a tener algunas consecuencias o tipos de tecnoestrés.

Puede producir fatiga

Es decir, cansancio mental y agotamiento, que se produce por el uso demasiado continuado de las tecnologías. Como decía, se usan en el trabajo y se siguen usando después de él. En ocasiones, el exceso de su uso, puede provocar problemas de atención, tensión, y dificultades a la hora de establecer relaciones interpersonales.

Ansiedad

Es el tipo de tecnoestrés más frecuente, y es la tensión y el malestar que se produce en una persona, por tener que utilizar las nuevas tecnologías, y no estar segura de que tiene los recursos o los conocimientos para hacerlo. En algunos casos, esa ansiedad es tan intensa, que se llega a desarrollar una fobia a la tecnología. Por lo general, esto les ocurre con mayor frecuencia a las personas de más edad, pero no exclusivamente.

Adicción

En este caso y como su nombre indica, es el deseo incontrolable que pueden desarrollar muchas personas, de estar permanentemente utilizando algún medio tecnológico. El refuerzo inmediato que supone por ejemplo, la comunicación instantánea con otras personas en algunas aplicaciones, hace muy probable que se desarrolle una adicción. Esto, claro está, puede afectar a la vida normal de una persona.
Por lo tanto, el tecnoestrés abarca desde la necesidad de estar conectado a la tecnología en todo momento, hasta temer y evitar su uso por el miedo a no tener los conocimientos para hacerlo bien.

Algunos consejos para evitar el tecnoestrés

Las nuevas tecnologías y en especial el teléfono móvil, se ha hecho imprescindible casi para vivir, o eso podríamos creer. Sin embargo, es bastante más prescindible de lo que pensamos. Sigue estos consejos para evitar el tecnoestrés.

Durante el tiempo que estés dedicado a tus obligaciones, en el trabajo por ejemplo, evita consultar el móvil. Primero porque conseguirá distraerte de tus tareas. Además, porque supone un exceso de información que puede estresar, y, si trabajas de cara al público, estar pendiente del móvil no deja de ser una falta de respeto.

Si estás en tu tiempo de ocio, con amigos por ejemplo, disfruta de ese rato y deja el móvil guardado y fuera de tu vista. Pero, si no estás con amigos sino en tu tiempo de descanso, ponte un horario, o unos límites, como lo quieras llamar, para consultar redes sociales. Con el resto del tiempo, puedes descansar, hacer algo que te guste, o bien relacionarte con otras personas, en persona, que siempre será más enriquecedor.

Por tanto, es buena idea aprovechar los beneficios que nos brindan las nuevas tecnologías, pero, también lo es poner unos límites para que no nos perjudiquen.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670