Suelo decir que es una de las emociones que nos resulta más difícil de gestionar, y es la incertidumbre.

La incertidumbre se puede definir como la falta de confianza y seguridad acerca de lo que pasará en el futuro, que nos genera inquietud.

sobrellevar la incertidumbre

Sobrellevar la incertidumbre no es sencillo. Eso de tener que esperar para conocer el resultado de algo, que para nosotros es importante, no es tan fácil de llevar. Necesitamos saber ya, cuanto antes mejor, qué es lo que va a pasar. Es decir: si el resultado de lo que sea, es favorable para nosotros o no.

Y es que por lo general, necesitamos tenerlo todo controlado. Necesitamos saber que tenemos el control de nuestra vida, y que hay pocas cosas que se nos puedan escapar a él.

Es evidente que lo ideal en esos momentos sería armarnos de paciencia y esperar con tranquilidad. Pero eso qué es tan fácil de decir, no siempre es tan fácil de hacer.

En esos momentos de espera, sin duda nos ataca la inquietud y la ansiedad por saber, pero, dependiendo de lo que se trate, también nos puede atacar el miedo.

Y es que, podemos sentir esa incertidumbre casi con cualquier cosa, el resultado de un examen, de una prueba médica, de un proyecto, incertidumbre ante la posibilidad de perder un trabajo, etc, pero también aparece, cuando hemos tomado una decisión importante, y nos asalta la duda de si fue o no la decisión correcta.

Y si bien es verdad que algunas de esas situaciones no son graves para nada, hay otras que sí pueden serlo.

Por qué es tan difícil gestionar la incertidumbre.

Como te decía, la incertidumbre genera, como mínimo, inquietud por saber qué es lo que va a pasar. Sentimos la necesidad de tener una respuesta lo antes posible y eso, se produce por varios motivos.

El miedo

Primero que nada, porque ese resultado que estamos esperando, puede conllevar, en mayor o menor medida, un cambio para nuestra vida. Un cambio que, podría ser positivo para nosotros, pero también podría ser negativo. Sin duda, la idea de que algo malo nos pueda llegar, nos produce miedo, y es por eso que es tan difícil de gestionar esta emoción.

La necesidad de control

Por otra parte y en general, necesitamos sentir que tenemos el control de nuestra vida; o al menos de los aspectos más importantes de ella. La sensación de control nos hace sentir seguros y tranquilos.

Y claro, la incertidumbre viene a recordarnos que hay cosas que podemos controlar, que están en nuestras manos, pero que hay otras que no dependen de nosotros. Y eso es también difícil de asumir. Aunque, dependiendo de cada persona, será más o menos difícil de gestionar. Cuanta más necesidad de control tengas, más insoportable se te hará la incertidumbre.

Ante estas dos situaciones, es decir, ante el miedo a lo que pueda pasar, y la sensación de pérdida de control, lo que ocurre es que nuestra mente generará una gran cantidad de pensamientos anticipatorios.

Estos pensamientos suelen ser catastróficos; impulsados claro está por el miedo que tenemos a la idea de que no se cumplan nuestros deseos, o el miedo a lo malo que nos pueda venir.

Cómo puedes sobrellevar la incertidumbre

No es nada fácil, ya te aviso de que no lo es. Como te decía antes, lo más probable es que ante la espera de resultados, sientas ansiedad e inquietud.

Así que acepta que eso es lo normal en esas situaciones; e intenta tomarlo con toda la calma que puedas. Pero además de eso, podrías hacer otras cosas como estas.

Puesto que no sabes qué es lo que va a pasar mañana, nadie puede saberlo, y por más vueltas que le des, casi seguro que terminarás pensando en lo peor, sería buena idea intentar vivir sólo el presente, el aquí y ahora. Y lo que venga después, ya veremos cómo lo afrontamos.

Así que, cuando te llegue a la cabeza ese asunto, puedes decir algo así como, “no me voy a estar preocupando, ya veremos lo que ocurre”. Sin ninguna duda, esta forma de verlo es la más práctica.

Si lo piensas así y vives sólo el día de hoy, cuando sepas los resultados, si son favorables, estupendo. Si por el contrario no lo son, ya verás cómo lo gestionas; pero al menos te habrás ahorrado unos cuantos días de angustia.

Además de esto y relacionado con el asunto por el que estás esperando noticias, podrías pensar si hay algo que tú puedas hacer mientras tanto..si hay alguna cosa que depende de ti. Si la hay, ponte con ello.

Y lo que no dependa de ti, pues eso, no depende de ti. Por lo tanto, no sirve de nada darle muchas más vueltas.

En realidad, hay muchas cosas que no dependen de nosotros, y a eso, debemos acostumbrarnos. Si la incertidumbre es por una decisión que has tomado, piensa que la tomaste en función de lo que creías que era lo mejor para ti. Y que lo que ocurra después, ya no está en tus manos.

Pero si aún con lo anterior, te llegan a la mente pensamientos catastróficos. Si te pones en el peor de los casos, podrías al menos cuestionarte esas ideas.

Es decir, ¿tienes alguna evidencia de que eso vaya a ser así? ¿En qué te basas para pensarlo de esa manera? Puede ser que esa opción sea posible pero, ¿es probable?

En resumen: para evitar el mal rato que nos hace pasar la incertidumbre, sería buena idea que tuviéramos claro que hay cosas que podemos controlar. Hay cosas que podemos hacer que ocurran, o que no ocurran.

Pero, hay muchas otras sobre las que no tenemos ese control. Y entonces, lo más sano será darles tiempo y confiar en que tendremos recursos para afrontarlas.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.