Qué significa ser estoico

ser estoico

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Aunque no es una expresión que utilicemos con demasiada frecuencia, es posible que hayas escuchado en alguna ocasión; algo así como que alguien estaba pasando una situación difícil, pero que la estaba soportando estoicamente.

De manera popular, se entiende el ser estoico, con llevar las dificultades con resignación y entereza. Pero ¿qué significa exactamente eso de ser estoico? ¿es algo que quizás nos ayudaría a llevar mejor algunas situaciones? 

Pues podría ser que sí…voy a contarte en esta ocasión, algunas cosas acerca del estoicismo, que tal vez no sepas pero que podrían ayudarte en tu vida diaria. 

¿Qué es el estoicismo? 

El estoicismo es una corriente filosófica que tuvo su mayor apogeo en la antigua Grecia y Roma, y que a pesar de ser muy antigua, nos sigue aportando unas buenas herramientas para afrontar nuestro día a día.

En la actualidad, tiene una gran influencia en la psicología cognitivo conductual. Esta corriente del estoicismo, se enfoca en ejercitar el autodominio, la virtud y la serenidad, como formas de alcanzar una vida plena. Enfatiza la importancia de vivir de acuerdo a la razón y a la virtud, independientemente de las circunstancias externas. Es decir, independientemente de lo que nos ocurra. 

Según esta corriente, nada es bueno ni malo. Lo importante no es lo que nos ocurre, los acontecimientos son neutros, además de que todo lo que sucede conviene; lo importante es cómo interpretamos y afrontamos eso que nos ocurre.

¿No parece fácil hacer esto, verdad? 

¿Qué nos aporta el estoicismo? 

Parece ser que, entrenarnos en ser estoicos nos ayudará a mejorar nuestra calidad de vida y nuestro bienestar emocional. Aplicarlo en nuestra vida cotidiana, nos servirá para ser más felices de manera general. Estos serían los beneficios que nos aporta: 

Control emocional 

El estoicismo nos anima a reconocer nuestras propias emociones, así como a entender de dónde proceden, o lo que es lo mismo, a entender qué es lo que nos pasó para sentirlas en ese momento. Esta comprensión de las emociones nos servirá para poder tomar decisiones de manera consciente, acerca de cómo reaccionar y cómo actuar ante las diferentes situaciones que vivimos.

Ejercitar este control nos aporta una mayor estabilidad emocional, y claro, nos evita tener reacciones impulsivas de las que después podamos arrepentirnos. Sin ninguna duda todos hemos tenido una reacción impulsiva, que después hemos visto como exagerada, pero que ya no tenía vuelta atrás.

Resiliencia 

Una de las ideas principales del estoicismo, es la idea de que no podemos controlar las cosas que nos puedan ocurrir, pero sí que podemos controlar cómo las interpretamos y cómo reaccionamos a ellas.

Esta corriente filosófica nos enseña a entender las dificultades y problemas como parte de la vida, así como a afrontarlas con la mayor serenidad. Con esta actitud, nos volveremos más resistentes a la adversidad, o lo que es lo mismo, más resilientes.

La resiliencia nos sirve para no desesperarnos por los problemas que nos surjan, sino para verlos e interpretarlos como una buena manera de aprender y de crecer. Ver la parte más positiva de las dificultades, nos ayudará a superarlas y a fortalecernos. 

Mayor satisfacción personal 

El estoicismo además, nos anima a centrarnos en las pequeñas cosas de la vida, en las cosas más simples pero quizás las más importantes. Esto nos ayudará a experimentar una mayor satisfacción en nuestro día a día. 

Relaciones interpersonales saludables 

Pero el estoicismo no se centra únicamente en el autoconocimiento y el autodominio, sino que también influye en nuestras relaciones personales. 

A través de la empatía y la comprensión, tendremos relaciones interpersonales más satisfactoriass y saludables, conseguiremos ser más respetuosos con los demás y aprenderemos a comunicarnos de forma más efectiva. 

¿Cómo puedes practicar el estoicismo? 

Esta filosofía de vida, nos aporta unos pasos a seguir, o unos principios  que poniéndolos en práctica, podremos llegar a obtener sus beneficios y así sentirnos más felices. Estos son los pasos que tendrías que seguir. 

Conocerte a ti mismo 

No te creas que esto es tan sencillo. Tendrías que estar muy pendiente de tus pensamientos, tus sentimientos y tu comportamiento, para de esta manera, ser más consciente de cuáles son tus reacciones y tus comportamientos ante esos pensamientos.

Diferencia entre lo que puedes controlar y lo que no 

Enfócate en las cosas que tú puedes hacer en cada situación, en lo que sí que está en tu mano para poder resolverla. De lo que no puedes controlar, olvídate. 

Haciendo esto, dejarás de preocuparte por aquello que no puedes controlar,  de lo que no puedes cambiar de ninguna manera. 

Acepta 

Suelo decir muchas veces, que ésta es la palabra mágica para llevar mejor algunas de las situaciones que nos toca vivir. Aceptarlas.

Aceptar las circunstancias y las situaciones tal como se producen, nos ayudará a llevar los imprevistos de una manera más serena, entendiendo que son parte de la vida y que no los podemos controlar. 

Por lo general, cuando tenemos un plan y no sale como queríamos, nos invade la rabia o bien la tristeza. Sin embargo, en muchas ocasiones, aquello que surge sin que lo hayamos planeado resulta que al final no estuvo tan mal.

El estoicismo te aconseja aceptar y dejarte llevar por lo que surja, aprovechar cada experiencia. Puesto que no puedes cambiar lo que en realidad ocurre, cambia tu actitud.

Pero no creas que aceptar significa resignarse, lo que significa es tener una actitud más tranquila y serena de la realidad que te toca vivir.

Da las gracias 

Pues sí, da las gracias por las cosas que tienes, tanto materiales como no materiales.

Dar las gracias te centra en lo positivo, te ayuda a apreciar  y a recordar lo que tienes en tu vida y evita que te quejes por lo que te falta. Sin duda esto es un muy buen ejercicio para sentirnos mejor. 

Disfruta el presente 

En realidad es lo único real, el momento presente. Así que, disfruta de ese momento y si puedes, no dejes nada importante para mañana. 

Ponte metas 

Metas que sean realistas por supuesto. 

Ponerte metas que quieras alcanzar, además de establecer un plan específico y una disciplina para lograrlas, es una de las mejores formas de fortalecer tu autoestima. 

Aprende de tus errores 

Según el estoicismo, equivocarse no es importante, lo importante es saber rectificar y aprender de esos errores. Así que ya sabes, si te equivocas, no te castigues por ello, sólo intenta aprender de ese error. 

No te preocupes por lo que aún no ha sucedido 

Esta es una costumbre, una mala costumbre, que tenemos casi todos. Desde luego, puede pasar cualquier cosa, y si pasa, será inevitable. Pero preocuparte antes de que ocurra, es sufrir sin ningún motivo, y claro, sin ninguna necesidad. 

Sin embargo, el estoicismo sí que nos insta a ponernos en lo peor que pueda pasar, pero no para preocuparnos por ello; sino para visualizar cuál sería la forma más racional y serena de afrontar esa situación, en el caso de que llegara a ocurrir. 

Contacto con la naturaleza 

Pasar algún rato en contacto con la naturaleza, dar un paseo al aire libre y conectar contigo mismo, ayuda a calmar la mente y por lo tanto a ejercitar la serenidad.

Como ves, son actitudes y comportamientos nada difíciles de poner en práctica, que según los estoicos, nos ayudarán a vivir con mayor serenidad y felicidad. Aceptar la realidad tal y como es sin intentar cambiarla, aceptar que hay cosas que no podemos controlar, pero que sí podemos controlar nuestras reacciones a lo que nos ocurre, parece ser la clave para lograr ese bienestar.

Rosa Armas

Psicóloga colegiada T-1670

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