Por todos es sabido que, cada año, más personas se divorcian de sus parejas. Muchas de estas personas, terminarán formando una nueva pareja y una nueva familia.

Una nueva familia con una estructura algo diferente a la que tenían antes; con los hijos de uno, los hijos del otro y, a veces, los hijos en común. Es decir: los míos, los tuyos y los nuestros.

A estas familias, se las ha llamado familias ensambladas.

Dilemas de las familias ensambladas

Dilemas de las Familias Ensambladas o Reconstituidas

Ya hemos hablado en otro artículo, de cómo actuar cuando vas a conocer a los hijos de tu pareja. Vamos a hablar en esta ocasión de un tipo de familia y de relación que no es el convencional, pero que se está dando con mucha frecuencia en los últimos años: las relaciones en donde hay hijos por ambas partes, de relaciones anteriores.

Este tipo de familias sin duda puede tener numerosas ventajas y buenos momentos; pero, por más que los miembros de la misma quieran, no será una familia tradicional; tendrá unas características diferentes. Y por qué no decirlo, también tendrá unos problemas diferentes; además de los habituales en cualquier otra familia, que habrá que saber como enfrentar.

Sobra decir que de la misma forma que en cualquier otro tipo de familia, en las familias ensambladas habrá que establecer acuerdos y normas para todos los miembros de la misma. Ya que será la única manera en que la convivencia sea lo más cordial y fluida posible.

¿Padrastros o Padres?

Uno de los pequeños dilemas que pueden darse en las familias ensambladas, es de qué manera denominar a los otros miembros de la familia. Es decir, si llamar mamá a la pareja de mi padre o llamarla madrastra; o llamar papá o padrastro a la pareja de mi madre. O bien, llamar hermanastros o hermanos a los hijos de la pareja de mi madre o mi padre.

Parece algo insignificante pero no lo es tanto. Llamarlos “mamá” o “papá”, desde luego no es lo adecuado; porque la madre o el padre de esos niños son otras personas que no están en la casa. Pero además, llamarles así puede asignarles un rol que no les corresponde.

Por otra parte; desde siempre, y a través de cuentos y otros medios, la palabra madrastra o padrastro ha conseguido tener una connotación negativa. “La madrastra es la que trata mal a los niños”.

Además, estos calificativos podría ser que afectaran al cariño; y sobre todo a la proximidad que pudieran tener los niños con las parejas de su madre o padre. Desde luego es un tema que habría que negociar entre los miembros de la familia; ya que va a depender de las preferencias de cada uno. Pero, en principio, lo más neutro es llamar a cada uno por su nombre.

No hablar mal de las ex parejas

Otro motivo de conflicto en las familias ensambladas suele ser el que uno de los progenitores, hable mal del padre o madre biológicos de los hijos de su pareja, es decir de el o la ex de su pareja. Si estás en esa situación, créeme: por muy de peso que sean tus argumentos, mejor no te metas en eso.

Si tienes algo que opinar, háblalo con tu pareja en privado, pero no delante de los niños. Eso puede crearles resentimientos hacia ti, y, seguro que no es eso lo que quieres; lo que querrás es que te tengan cariño y respeto. Su madre o su padre biológico, lo van a ser siempre, eso no vas a poder cambiarlo.

Si los niños tienen que tomar alguna decisión con respecto a ellos, que lo hagan en su momento y por sus propias razones; no por las que tienes tú. Si por el contrario, eres la madre o padre biológicos, no les hables a los niños mal de la nueva pareja de su padre o madre. Vas a influir en ellos más de lo que te crees; y lo único que puedes conseguir con eso es crear conflictos entre todos. Y a la larga, puede pasarte factura.

Respetar el tiempo con los hijos biológicos

Es importante también, que respetes el tiempo de intimidad entre tu pareja y sus hijos biológicos. Es necesario que puedan mantener ese tiempo, ese espacio íntimo que tenían con su familia anterior. Y que no tienen por que perder, sólo porque hayan decidido formar una nueva familia.

Esos momentos son importantes para las confidencias entre padres e hijos, para expresar miedos o preocupaciones, para pedir ayuda o consejo; en definitiva, para tratar temas entre padre e hijo y en los que no tiene por que entrar nadie más.

De la misma forma, tú debes organizar tu tiempo para poder mantener esos momentos privados con tus hijos.

Compartir actividades en conjunto

Y, de la misma forma que es importante respetar la intimidad de cada padre con sus hijos, también lo es promover actividades en las que puedan participar todos los miembros de la nueva familia.

Establecer normas en casa para todos está bien y es necesario; pero el tiempo de ocio y diversión compartido, ayuda a que se estrechen los lazos de cariño entre todos los miembros. Una tarde de cine o una excursión, puede ser divertido tanto para mayores como para pequeños.

Negociar acuerdos para la educación de los hijos

En cuanto a la educación de los niños, ya sea de los tuyos o los de tu pareja, lo mejor siempre es negociarla con tu pareja. Podría ser que tú tengas una manera de actuar, por la forma en que te han educado a ti; y tu pareja tenga otra. Así que, lo mejor es llegar a acuerdos sobre ese tema, para evitar conflictos y reproches.

No asumir roles que no corresponden

Otra cosa importante que hay que tener muy en cuenta es, no intentar ocupar un puesto que ya está ocupado. Quiero decir con esto que, no asumas las funciones del padre o la madre de un niño, si tú no lo eres.

Por ejemplo: si el padre del niño lleva a su hijo a entrenar a fútbol dos veces a la semana, la pareja de la madre, no debe ocupar ese puesto; a no ser, que se le pida explícitamente.

Y así, con todo lo que le corresponda a su padre o su madre biológicos; lo mejor es que la nueva pareja busque algún lugar que sí pueda ocupar, con respecto a los hijos de su pareja.

No demostrar preferencias

Sin lugar a dudas, el amor que sientes por tus hijos, no podrás sentirlo por los hijos de tu pareja. Pero, en la medida en que puedas, no demuestres preferencias delante de ellos. Todos son niños; y todos merecen y desean la misma atención y cariño.

El error mas frecuente en las Familias Ensambladas

En realidad, todas estas cosas que he planteado son aspectos que se pueden resolver bastante rápido; incluso diría que son cosas de sentido común.

Sin embargo: el error más frecuente en las familias ensambladas, puede ser la creencia de que cuando los adultos toman la decisión de irse a vivir juntos, ya está formada la familia. Que ya todos nos vamos a querer mucho, y vamos a vivir felices y tranquilos; y nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, porque el que una persona quiera mucho a su pareja, no quiere decir que vaya a querer mucho a sus hijos. Ni que éstos la vayan a querer a ella. En un principio por lo menos, puede haber problemas relacionados con la aceptación de todos los miembros de la familia.

En segundo lugar: hay que tener en cuenta que, todos los miembros de una familia de este tipo, tanto los adultos como los niños,vienen de una ruptura anterior. Es decir, de un duelo. Y por lo general, no todos están en la misma etapa de ese proceso.

Por ejemplo, puede que un padre ya haya superado su proceso de duelo por la ruptura con su ex pareja; pero quizá el hijo está aún en la fase de negación. Con lo que estará esperando que sus padres vuelvan a estar juntos; y por tanto, no aceptará a la nueva pareja de su padre.

En consecuencia, hay que decir que el ingrediente más importante para que se pueda formar una nueva familia, es una gran dosis de paciencia y cariño. Hay que tomarse su tiempo para formar una nueva familia con estas características; y además, hay que respetar los tiempos de los otros miembros de la misma.

Cómo manejar las relaciones de Pareja cuando hay Hijos

En la sociedad actual, es totalmente normal tener una relación de pareja cuando hay hijos de relaciones anteriores.

Debido al gran número de divorcios que hay cada año, es casi más fácil enamorarte de una persona divorciada y que ya tenga hijos; que encontrarte con alguien que no los tenga. Es lo mas común comenzar a construir una pareja cuando hay hijos de cada quien.

Y a pesar de lo frecuente que es construir una nueva pareja cuando hay hijos, no deja de ser una situación que provoca cierta inquietud. Y a veces, hasta miedo.

A algunos les puede preocupar no ser aceptado por los hijos de su actual pareja. Mientras que a otros, el que sus hijos no terminen de aceptar a su nueva pareja. Por lo tanto, es una situación que puede provocar bastante estrés a todas las partes.

En esta ocasión, te daremos algunos consejos sobre este tema; por si estás en una relación de este tipo, o quizá a punto de iniciarla, y pudieran ayudarte.

Cundo tu pareja tiene hijos

Cuando eres tú quien tiene hijos en una nueva relación

Para empezar, si eres tú la parte de la pareja que tiene hijos, es mucho mejor que no les presentes, mientras la relación no sea estable.

Claro que no puedes saber a priori, como nadie lo sabe, si una relación será más o menos duradera. Pero, si estás empezando a conocer a alguien, no tengas prisa. Espera a que la relación se afiance de alguna manera.

Tú sabes perfectamente cuándo una relación se ha estabilizado. Después ya veremos lo que ocurre. Será entonces cuando puedes ir pensando en presentarle a tus hijos a la nueva persona.

Si les presentas a tus hijos a una persona nueva cada poco tiempo, que para ellos es una intrusa, les crearás confusión; y terminarán por no fiarse de ninguna de ellas.

Lo ideal sería que, antes de presentar tu nueva pareja, cuando hay hijos, les hables a ellos de esa persona. Les puedes contar cómo es físicamente, por ejemplo; o qué cosas le gustan. O cómo la conociste. Es mucho mejor que los niños se hagan una idea aproximada de cómo es la persona que van a conocer.

Cuando tu nueva pareja tiene hijos

Si por el contrario, eres la persona que va a conocer a los hijos de tu pareja, compórtate tal y como eres, de manera natural; simplemente sé amable con ellos.

Recuerda que, para ellos eres una persona intrusa que llega a sus vidas. Así que, mejor no seas excesivamente simpático/a. Eso les puede provocar rechazo hacia ti.

Tampoco intentes establecer amistad de entrada. Como te digo, eres una persona intrusa; no su amigo ni su amiga.

Hechas las presentaciones, y como casi todo, se necesitará un proceso de adaptación de uno a los otros. Y eso lleva su tiempo.

Es muy importante que tengas una cosa en cuenta; no eres la nueva madre o el nuevo padre de esos niños. Así que no ejerzas como tal. Si te atreves a hacerlo, te puedes encontrar en algún momento con la típica respuesta de “tú no eres mi madre” o “tú no eres mi padre”, que te darán con toda la razón porque es cierto.

Pero no sólo te arriesgas a esa respuesta. Te arriesgas a que el o los niños se pongan en tu contra; y se haga prácticamente imposible tener una relación y una convivencia tranquila.

Establecer los roles de cada quien en la pareja cuando hay hijos

Por tanto, sería adecuado dejar muy claro desde el principio cuál es el papel que desempeñará cada uno. Los asuntos relacionados con la paternidad o la maternidad, deben asumirlos exclusivamente el padre y la madre.

Pero en el caso de llegar a una convivencia, habrá que negociar con el otro miembro de la pareja cuando hay hijos: cuáles son las competencias de cada uno. Porque esos niños en algún momento tendrán que estar solos con la persona que no es ni su madre ni su padre. Y tendrán que asumir ciertas normas, como es lógico.

De la misma manera, y en el caso de que existan hijos por las dos partes, habrá que establecer unas normas en casa. Que serán para todos las mismas, y las que todos tendrán que respetar. Deben tener claro hasta dónde puede llegar cada uno, y cuál es el rol de cada uno. Esto contribuirá al buen funcionamiento y a la buena convivencia de la familia.

Tomarse las cosas con calma

En ese proceso de adaptación, que siempre es necesario en toda situación que sea nueva, habrá que tener mucha paciencia. Porque el tiempo que llevará la adaptación va a depender de la edad que tengan los niños.

Aunque en algunos casos no ocurre, lo más frecuente es que los niños sientan rechazo por la persona nueva. El hecho de que su mamá o su papá tengan una nueva pareja, les confirma que sus padres ya no volverán a estar juntos. Y esto es algo con lo que suelen fantasear los pequeños.

Además de esto, pueden aparecer celos hacia esa persona, y/o el miedo a que su madre o padre dejen de quererle a él, por querer más a su pareja.

Todo esto lo puedes evitar, y esto es muy importante, teniendo muy buena comunicación con tu hijo. Deben mantener muchas conversaciones en las que puedas explicarle que nunca nadie podrá sustituirle; o cualquier otra cosa que al niño pueda preocuparle.

Además, debes pasar tiempo con ellos. Deben hacer cosas juntos sin que esté la pareja actual; sería algo así como el tiempo de padre e hijo.

No compitas por la atención de tu pareja cuando hay hijos

Si por el contrario, eres la otra parte, mejor no compitas con ese tiempo y atención que le dedique tu pareja a su hijo. Ni te quejes por ello, siempre que sea en su justa medida. Primero, porque es necesario que le dedique ese tiempo; y segundo porque, puestos a elegir, podrías salir perdiendo.

Lo mejor es que respetes ese tiempo que es para ellos; para tu pareja y su hijo. Además has de entender que, si ya para ti la situación no es fácil, mucho menos lo es para el niño.

Por otra parte, si estás bien con esa nueva pareja, no cometas el error de tomar decisiones drásticas sólo porque el niño te lo pida; o porque se niegue a aceptar tu actual situación. Como decía antes, deberás tener un poco de paciencia y mucha comunicación con él. Pero también has de tener claro que sobre tu vida decides tú, no tu hijo.

Así que, puesto que es una situación que no es fácil para ninguno; si se habla mucho, se tiene paciencia y cariño, y se da a cada uno su sitio, al final se podrá llevar sin grandes problemas.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.