Cuál es la causa de las relaciones intermitentes

relaciones intermitentes

Compartir en tus redes:

Seguramente muchos de nosotros conocemos a algunas personas que, cuando nos encontramos con ellas, no nos atrevemos a preguntarles por su pareja. Porque puede ser que en ese momento estén juntos, pero también puede ser que no, puede ser que hayan roto…otra vez. 

Esto es lo que se suele llamar el “ni contigo ni sin ti”. Es decir, si estamos juntos estamos mal, pero si rompemos nos echamos de menos y también estamos mal. Esas parejas que rompen y que pasado un tiempo (que puede ser unas semanas o unos días)  vuelven a intentarlo, y pasado un tiempo vuelven a romper, y así varias veces. 

Esto es lo que se conoce como relaciones intermitentes, y que provocan mucho desgaste en la relación, además de mucho sufrimiento. Son relaciones ciertamente agotadoras, pero que suelen enganchar como una auténtica droga.

Por supuesto, detrás de las relaciones intermitentes hay un problema (o tal vez más de uno) que la pareja no sabe cómo resolver, y que tiene como consecuencia la ruptura y la reconciliación perpetua. 

La pregunta sería entonces ¿es amor de verdad lo que hay en estas relaciones? O por el contrario ¿es una montaña rusa emocional? 

Se podría creer que por el hecho de volver a intentarlo tantas veces, es porque realmente hay amor. Sin embargo, esto es algo que no está tan claro. 

Cuáles son las causas de las relaciones intermitentes

Son varias las causas por las que una pareja se puede volver intermitente, y en el caso de estar viviendo una de estas relaciones, sería bueno analizar cuál es el problema de fondo; para ponerle solución si es que es posible, porque a veces no lo es. 

Las parejas de muchos años

No quiero decir que las parejas que llevan juntas muchos años se vuelvan sí o sí intermitentes. Lo que digo es que algunas parejas que llevan juntas muchos años, pueden llegar a esta situación. 

Y es que las parejas que llevan juntas mucho tiempo, han vivido muchas cosas, guardan una gran cantidad de recuerdos, tanto buenos como malos, tienen un vínculo tan estrecho, que no se imaginan el uno sin el otro. 

Por lo tanto, tras una crisis que les lleva a romper la relación, deciden volver a intentarlo “por todo el tiempo que llevamos juntos” pero ante una nueva crisis, deciden romper de nuevo. 

La idealización

Muchas veces ocurre que, en el tiempo en que se está conociendo a la otra persona, se la idealiza. Es decir, podemos ver en esa persona a la que nosotros querríamos y como nosotros querríamos que fuera. 

Pero después, al estar con ella, quizás veamos que no es como la habíamos imaginado, y entonces decidimos romper. Hasta que estando lejos de ella, la volvemos a idealizar y sentimos la necesidad de volver a estar con esa persona.

La dependencia emocional

Por supuesto, que exista dependencia emocional (ya sea en uno de los miembros de la pareja, o en los dos) es otra de las causas de las relaciones intermitentes. Aunque no es sólo una de las causas, sino que es la causa más frecuente. En estos casos, uno de ellos (o los dos) simplemente no conciben la idea de estar sin el otro… y detrás de una ruptura, deciden darse otra oportunidad, una y otra vez. 

La incapacidad para soportar la soledad, o el miedo a tener una relación estable, pueden ser otras de las causas de las relaciones intermitentes. Llevar muy mal la soledad, hace que vuelvas con esa persona. El miedo al compromiso, hace que rompas con ella.

Tanto si la causa es los muchos años que llevan juntos, como si es una dependencia emocional, o si es alguna otra causa; está muy claro que si ha habido una ruptura, es porque hay algo en la relación que no está bien.

Sin embargo, muchas de estas parejas en lugar de analizar cuál es el problema, deciden darse “otra oportunidad” por lo general con promesas de cambios que después no llegan a cumplirse, o puede que sí, pero sólo durante un tiempo.

Qué consecuencias tiene la intermitencia emocional

Ya sabemos que, toda pérdida, incluída la pérdida de una pareja, lleva consigo un proceso de duelo. Sabemos también que ese duelo es doloroso, y nos hace sufrir. 

La principal consecuencia de las relaciones intermitentes es precisamente esa: que las personas implicadas están en un duelo constante. 

En estos casos, el duelo es algo diferente, aunque no menos doloroso. Es algo diferente porque, si bien es verdad que las personas pasan por las fases normales de cualquier proceso de duelo (como son la negación, la rabia y la tristeza) la última de las fases, que por lo general es la aceptación de la situación en los casos de relaciones intermitentes, se cambia por una fase de negociación. 

Es decir, se negocia con la otra persona, volver a intentarlo. Esto implica que el proceso de duelo no se completa, y en su lugar se retoma la relación que en poco tiempo se vuelve a romper, empezando el proceso de nuevo. 

Qué hacer si tienes una relación intermitente

Si eres de los que están viviendo una relación de este tipo, ten en cuenta que sólo tú puedes decidir mantenerte metido en este bucle durante mucho tiempo. Buscar cuál es el problema de fondo que hace que se produzcan tantas rupturas, o bien romper definitivamente porque ves que la situación no cambiará. 

  • Primero que nada, tendrías que descubrir, junto con tu pareja, qué es lo que hace que esa relación sea intermitente, cuál es el problema de fondo que hace que la relación se rompa tantas veces. Para ello, es posible que vayas a necesitar la ayuda de un psicólogo
  • Sin embargo, tengo que decirte que por lo general y si eres tú quien rompe esa relación con cierta frecuencia, es porque realmente no quieres estar con esa persona. Y para tenerlo más claro, podrías hacer una lista de cuáles son los motivos por los que sueles romper. Es decir, qué cosas te gustan de esa persona y cuáles no te gustan. Si las cosas que no te gustan son muchas e importantes para ti, pero además nunca cambian, es mejor que no insistas: es muy probable que la relación no vaya a funcionar. 
  • Una vez valorado esto, si crees que el problema de la relación es otro, sería cosa de ponerle solución. Pero no olvides que la solución siempre pasa por la implicación de los dos, nunca por la de uno solo. Dicho de otra forma: es necesario que los dos pongan de su parte para solucionar el problema, sea el que sea. 

Si lo que hay es una dependencia emocional, y eso lo sabrás con el listado del que te hablaba antes, es mejor que no te empeñes, no es lo mismo amor que dependencia. El amor te hace feliz, la dependencia no. 

Pero también podría ocurrir que, se trate de un problema que no se pueda solucionar. Algunas veces, no es suficiente con quererse mucho. Algunas veces, la forma de ser de uno de los miembros, sus valores, sus creencias y modos de ver la vida, simplemente no son compatibles con los de la otra persona. Cuando esto ocurre, lo más sano para los dos sería la ruptura definitiva. 

Rosa Armas

Colegiada T-1670

psicólogo 24 horas

¿Necesitas hablar con un psicólogo? Estamos disponibles las 24 horas de los 365 días del año

Compartir en tus redes:

Artículos recientes

Categorías

Suscribirse

Suscríbete con tu email y recibirás información sobre promociones especiales para suscriptores