En este artículo, te propongo algunas cosas que puedes hacer, junto con tu pareja, si habéis llegado a la conclusión de que su relación de pareja ya no es ni el asomo de lo que era.

la pareja se ha enfriado

Lo que suele dificultar su solución, es la poca capacidad de autocrítica que en general tenemos. Por el contrario, le echamos la culpa de lo que ocurre a la otra persona, su falta de comunicación, su falta de compromiso, su falta de comprensión, etc… y desde luego, esa no es la forma de solucionar nada.

¿Por qué se enfría una relación de pareja?

Pero, cómo es posible que hayamos llegado a este punto de desgaste. Con lo contentos e ilusionados que estábamos, con todo lo que nos queríamos…

Hay muchos motivos por los que una pareja se llega a enfriar, te cuento a continuación algunos de ellos, que son los más frecuentes.

Se ha terminado la fase de enamoramiento

Esto es irremediable. El amor pasa por diferentes etapas. La primera de ellas, el enamoramiento, es la fase más intensa, y es en la que vemos a la pareja como a través de un filtro.

Ese filtro, no nos permite ver la realidad del todo, y, lo que vemos en ella es lo que coincide con nuestras expectativas.

Es más adelante, cuando vemos realmente cómo es esa persona, con sus virtudes y sus defectos. Y es aquí, donde muchas personas podrían tener dudas de si es esa la pareja que realmente quieren.

La rutina se ha instalado en la relación

Ya no somos dos, ahora somos tres, si contamos a la rutina que siempre está presente.

Cuando todo en la relación de pareja, se vuelve rutinario y monótono, las actividades diarias, las conversaciones, los horarios y hasta el sexo, cuando se pierde la espontaneidad, las actividades imprevistas, los proyectos y la ilusión, es muy probable que se produzca un enfriamiento en la relación.

El aumento de los conflictos y las discusiones

Es normal que una pareja discuta, ya lo sabes. Discutir es hasta saludable, porque, si una pareja está absolutamente de acuerdo en todo, y siempre, lo más probable es que uno de los dos esté pensando por los dos, y el otro, simplemente obedezca.

Pero, cuando se discute todo el día, y por todo, cuando no se está de acuerdo en nada y cada uno tiene una prioridad propia y ninguna en común, es muy probable que termine habiendo un distanciamiento y una frialdad, que puedan terminar en la ruptura.

Cómo saber si tu relación de pareja se ha desgastado

¿Las relaciones de pareja cambian mucho con los años verdad? Si llevas tiempo con tu pareja estarás de acuerdo conmigo…pero ¿cómo saber si tu relación de pareja se ha desgastado

Las relaciones suelen ser muy intensas al principio y en todos los aspectos; una gran atracción sexual, largas conversaciones con la otra persona por la necesidad de saberlo todo de él o ella, dejar a un lado otros asuntos por querer estar sólo con esa persona. O cuidar mucho el aspecto físico para gustarle a ese ser, son sólo algunas de las cosas que hacemos al principio de una relación.

cómo saber si tu relación de pareja se ha desgastado

Claro que, con el paso del tiempo, el aumento de las obligaciones laborales, familiares y algunas más, las prisas; y por qué no decirlo, la rutina, hará que esa intensidad disminuya de manera notable.

Y entonces, llega un momento en que no sabes si la relación sigue gozando de buena salud: si eres tú que no estás bien del todo, o es que hay un desgaste en la relación, que se hace necesario abordar.

Qué señales te pueden indicar que hay un desgaste en la relación

Hay algunas señales que pueden indicar que la cosa no va bien del todo, y por tanto, como mínimo habrá que sentarse y hablarlo, o pedir ayuda profesional si se considera oportuno.

Al principio de la relación, todo lo que hace o dice la pareja nos gusta, nos parece divertido, interesante o atractivo. Cuando ha pasado algo de tiempo, es muy frecuente que ciertas actitudes o comportamientos de la pareja nos lleguen a molestar. El problema es que, si hay un desgaste, cada vez nos molestan más cosas de las que hace o dice.

Otra de las señales, es cómo le decimos a nuestra pareja que algo no nos gusta o nos ha molestado. Como decía, en un primer momento no nos molesta nada, tenemos una especie de filtro, con el que sólo vemos lo que nos gusta.

Con un poco de tiempo, podremos ver aspectos que nos desagradan y, es probable que lo hablemos con la pareja. Pero, cuando ha pasado aún más tiempo y hay un desgaste en la relación, lo frecuente es utilizar el reproche o la ironía para expresarle a la otra persona nuestra molestia.

Frases del tipo, “claro como tú siempre tienes la razón…”, “como aquí hay que hacer lo que tú digas….”, o “tienes tiempo para todo el mundo menos para mi”, por ejemplo. Las expresiones de este tipo, pueden ser cualquier cosa, menos un intento de negociar.

Poca comunicación

Por otra parte, las conversaciones de ahora, no son ni parecidas a las del principio. Claro que esto no es tan extraño, puesto que ya conocemos a esa persona y no hay tantas cosas que preguntar, ni tantas que contar. Lo malo es que, cuando la relación sufre cierto desgaste, se pasa al extremo contrario. Es decir, se habla de lo que es estrictamente necesario y poco más.

Parece que, en esos momentos, deja de interesar “cómo te fue el día”, “qué tal hoy en el trabajo”, “cómo estás hoy”, “te noto algo triste, te pasa algo?”,… Cuando todas estas frases desaparecen, y sólo se habla de lo que no queda más remedio que hablar, es una señal de que hay algo que no va bien del todo.

Ya no existen los detalles

Sobra decir que, esas llamadas y mensajes constantes que se hacen en un principio, desaparecen casi por completo. Es evidente, si ya casi no se habla de nada estando en persona, mucho menos se hará por teléfono o por mensajes. Además de esto, se deja de tener todo tipo de detalles con la pareja, ya sean detalles materiales o emocionales.

Sacar los trapos sucios al aire constantemente

Puesto que cada vez hay más cosas de la otra persona que molestan, es muy frecuente que en una relación deteriorada, se haga hincapié y se le recuerden al otro, todas las cosas que hace mal y los errores que haya podido cometer. Esto termina siendo un auténtico suplicio, que no es soportable.

El sexo desaparece

Otro de los comportamientos que desaparece en estas relaciones, es el contacto físico. Deja de haber caricias, deja de haber besos, pero es que, prácticamente ni se miran el uno al otro. Como consecuencia de esto, o mejor dicho, como consecuencia de ese desgaste, se deja también de tener relaciones sexuales.

Está claro que la cantidad de relaciones íntimas que se tienen, es mucho más frecuente al principio de la relación, ya que, en ese momento, hay una gran atracción física. Pero, cuando hay un desgaste en una relación de pareja, la sexualidad desaparece casi por completo. Se ponen excusas para evitar ese acercamiento, o aún peor, se llega a la infidelidad.

Discusiones constantes

Otra de las señales que indican que la relación necesita al menos ser revisada, es que se discute, se discute y se discute. Ya no se tiene con la pareja, ni la mitad de la paciencia que se tenía al principio, y esto se traduce en que, la mínima frase, el mínimo gesto, y muchas veces, hasta nada, provocan una tremenda discusión.

De forma algo más resumida, se podría decir que, en una relación de pareja que empieza a tener cierto desgaste, se ha perdido la capacidad de negociar con el otro, la comunicación y el diálogo, y la capacidad de disfrutar con la otra persona.

Con todo lo anterior, podrás valorar si tu relación goza aún de buena salud, o por el contrario, será necesario revisar algunas cosas. Quizás estés pensando que, con el paso de los años, todo esto es lo normal. Pues no, digamos que puede ser lo frecuente, pero no es lo normal.

Y, cuando empieza a ser lo frecuente, cuando empieza a verse como algo normal, será necesario sentarse y valorar qué es lo que está pasando y cómo se podría solucionar.

¿Qué hacer ante esta situación?

Una vez que se llega a tener conciencia de que la relación se ha enfriado, que ya no se parece en nada a la que se tenía en principio, es muy difícil quedarse con los brazos cruzados y hacer como que no ocurre nada.

Pero, tal vez la pregunta sea, qué hago en este caso? Cómo podemos solucionarlo? Quizás los siguientes consejos te puedan ayudar.

Valorar tus sentimientos

Primero que nada y lo más importante, es que valores cuál es el sentimiento que tienes por tu pareja. Porque, si lo que sientes no es amor de pareja, quizás no merezca la pena hacer el esfuerzo de intentar solucionarlo. Y digo intentar, porque si no hay amor, es difícil que se solucione.

Valorar cuál es tu sentimiento, parece algo fácil de hacer, pero no lo es tanto. Muchas veces, confundimos el amor con cariño, con costumbre, con dependencia, o con la necesidad de estabilidad, entre otras cosas.

Si tu conclusión es que ya no sientes el amor que sería necesario para continuar la relación, y es por ese motivo por el que ésta se ha llegado a enfriar, posiblemente la ruptura sea la mejor de las decisiones.

Identificar las fallas

Si por el contrario, tienes claro que es amor lo que sientes, sería bueno que pensaras en qué es exactamente lo que está fallando en la relación.

¿La comunicación entre ambos es escasa? O es que la forma de comunicarse es inadecuada? ¿Las prioridades de cada uno son muy diferentes? ¿Hay demasiada rutina y necesitas un cambio?…estos son sólo algunos ejemplos, pero pueden ser muchos motivos más, cada pareja tendrá los suyos.

Cuando tengas claro qué es lo que falla en la relación, háblalo con tu pareja. Quizás ella está de acuerdo con lo que piensas, pero tal vez lo ve de otra forma y considera que son otros los motivos de ese desgaste.

Negociar

Sea como sea, ahora toca sentarse y negociar. “Negociar”, es la palabra mágica en una relación de pareja. Y, negociar significa, llegar a un acuerdo sobre qué es lo que puede poner cada uno de su parte, qué es lo que deberá cambiar cada uno, para que se lleguen a solucionar los motivos de conflicto en esa relación.

Además de abordar juntos esos motivos, hay algunas otras cosas que te pueden ayudar, sea cual sea el conflicto. Y son, tener una buena comunicación, no sólo hablando mucho, sino también hablando de manera adecuada, con respeto, serenidad y evitando los reproches.

Salir de la rutina

Romper con la rutina también es una buena idea. Haciendo cosas y planes nuevos, siendo más espontáneo, preparando alguna sorpresa de vez en cuando, volviendo a esos pequeños detalles que tenías al principio,…

Realizar alguna actividad los dos juntos, independientemente de que cada uno pueda tener sus hobbies por separado, ayuda también a reforzar el vínculo y a tener mayor complicidad.

Cuando una pareja ya no tiene sexo

El estrés por motivos de trabajo, el ritmo tan rápido de la vida cotidiana o la atención a los niños cuando son pequeños. Estos son algunos de los motivos por los que una pareja puede tener sexo con menor frecuencia durante una temporada.

Esto es normal, y no habría por qué preocuparse en exceso. Pero, si esa temporada con menos sexo,se alarga demasiado en el tiempo; y la causa no es por una enfermedad o un problema físico, lo más probable es que en la pareja exista un problema. Y se estén utilizando esos motivos como excusa para eso, para no tener sexo. Simplemente porque no apetece.

La pérdida de interés en el sexo

Son muchos los estudios que han intentado averiguar cuál es la razón por la cual las parejas de muchos años, terminan por perder el interés en el sexo.

No se conoce un motivo exacto que explique esto. Seguramente porque no sea un único motivo; sino que pueden ser muchos, dependiendo de cada pareja. Pero desde luego, es necesario identificarlo para poder ponerle solución.

Lo cierto es que, cada vez se oye hablar más sobre esto; sobre las parejas que llevan juntas mucho tiempo y pierden el interés por las relaciones sexuales. Y probablemente sean más de las que lo confiesan, ya que es un tema del que se prefiere no hablar.

Como te decía, no hay un motivo concreto por el que esto ocurra. Sin embargo: la rutina con la propia actividad sexual de la pareja y el aburrimiento, se señalan como los principales motivos. Aunque, algunos sexólogos, apuntan a que las diferencias entre los dos géneros contribuyen a que esto ocurra.

Por una parte, entre las mujeres, el hecho que no les guste la mayoría de las prácticas sexuales que le gustan a su pareja, o que ellos no empleen suficiente tiempo en los juegos antes del coito. Estos pueden ser los principales motivos de su pérdida de interés.

En el caso de los hombres, suelen aburrirse de las prácticas sexuales demasiado rutinarias; y de la poca espontaneidad de las relaciones.

La monotonía y el estrés afectan las relaciones

Sin duda, la monotonía es uno de los factores que más influyen en que, con los años, se vaya perdiendo el interés. Es normal, sobre todo cuando las relaciones se mantienen de la misma forma, en el mismo sitio y en las mismas horas del día. Por lo tanto, en este aspecto, se hace necesario innovar para no caer en el aburrimiento.

El exceso de obligaciones, también puede ser un factor que influya en dejar aparcada la vida sexual. Pero, como decía antes, la mayor parte de las veces es una excusa como otra cualquiera.

Sea como sea; lo cierto es que, la falta de relaciones sexuales en la pareja, hace que se debilite el vínculo afectivo que había entre ellos. Y en la mayoría de los casos, se piensa con más frecuencia en la separación.

Se sabe que las parejas que tienen poca actividad sexual, presentan más insatisfacción con su relación que las que tienen una vida sexual más activa.

Cuando alguno de estos sean los motivos reales de que se hayan distanciado las relaciones sexuales, siempre que los dos miembros de la pareja quieran retomarlas, se puede solucionar. Pero por supuesto que para ello es necesario tener una buena comunicación, y hablarlo entre ellos.

Pero quizá estos no sean los motivos reales; y simplemente estén escondiendo otro motivo más importante, Tal vez la pareja ya no sea una pareja, sino un par de amigos, que se quieren mucho sí, pero como amigos.

Si este es el caso será muy difícil, por no decir imposible, que pueda recuperarse la vida sexual anterior.

Consejos para retomar una vida sexual sana

Si la aparición del desinterés por el sexo es motivado porque se ha terminado el amor, con lo cual, se ha terminado también la pasión y la complicidad, hay poco que aconsejar.

Hay muchas parejas que, aún en estas circunstancias, deciden mantener la relación por otros motivos. Ya sea por los hijos, por una cuestión económica, etc. Y esto, sería tema para otros artículos de psicología.

Pero, cuando la falta de interés sexual se debe a la monotonía, hay algunas cosas que puedes hacer para recuperarla, Claro que, para que funcione, tiene que ser un trabajo que se debe hacer entre los dos.

Si puedes, evita la rutina

Por supuesto que si practicas sexo, siempre en el mismo sitio y de la misma forma, te terminarás aburriendo. Esto puede evitarse, cuando la pareja busca sitios nuevos donde tener sexo, formas diferentes de tenerlo e incluso, cuando se aprovechan momentos inesperados. Por lo general, son más satisfactorios y divertidos esos momentos que surgen y que no se habían planificado. Cuando haces cambios de este tipo, o cualquier otra novedad que se te ocurra, las relaciones sexuales pueden volver a ser tan atractivas como lo eran al principio.

Recupera la frecuencia

Se sabe que, el deseo sexual aumenta cuando se aumenta la frecuencia de las relaciones sexuales. Por lo tanto, si se pasa demasiado tiempo sin tener relaciones, el deseo por tenerlas también disminuye. Muchas veces se van posponiendo por diferentes razones. O simplemente por desgana; y esto hará que cada vez el deseo sea menor.

Las escapadas son necesarias

Sabemos que llega un momento en que la cantidad de obligaciones que se tienen, no deja tiempo para más. No sólo con el trabajo, sino la casa, los niños, sus actividades extraescolares, la compra y… etc.

Pero, no sólo están las obligaciones. Existen otros hábitos, como pueden ser pasar mucho tiempo en internet o hablando con amigos, que hacen que tengas menos tiempo para intimar con tu pareja.

Por supuesto que tiene que haber tiempo para todo. Pero, quizá algunos hábitos hacen que te pierdas otras cosas. Y ya sabes que, para mantener la buena salud de la pareja, es importante buscar momentos de intimidad. Puede ser un fin de semana, pero también puede ser una tarde; en la que la pareja tenga ese ratito para ellos.

Busca el acercamiento físico

El contacto físico con tu pareja, es decir, acercarte para darle un beso o hacerle una caricia, puede facilitar que se retomen esos momentos de intimidad que se han ido distanciando.

Vuelve a “ligar” con tu pareja

Nos vamos acostumbrando a que esa persona está cerca. Pero, no le hacemos el mismo caso que al principio. Cada uno tiene sus tareas y casi se olvida del otro, o poco menos.

Así que, vuelve a “ligar” con tu pareja, envíale mensajes, dile lo guapa o lo guapo que está, demuéstrale tu cariño y también hazle saber la admiración que le tienes. Todo eso mantendrá más viva la pasión.

En resumen: la idea es, por una parte, retomar esos gestos que se tenían con la pareja en el principio de la relación. Y que, por costumbre o falta de tiempo, se dejan de hacer. Por la otra, se trata de innovar en las relaciones sexuales; para que éstas no se vuelvan monótonas y se terminen evitando por puro aburrimiento.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670