Por qué mi pareja ya no quiere tener sexo

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Además de las famosas mariposas ya conocidas por todos, al principio de una relación hay mucho, pero mucho sexo, ¿verdad que sí? Sin lugar a dudas más de lo que hay ahora, pasados unos años desde que la relación se estabilizó.

Es verdad que en  ninguna parte está escrito cuánto es lo normal en el sexo, esto va a depender de cada pareja. Lo importante es que los dos estén a gusto con la cantidad de sexo que tienen.  

Sin embargo, el problema puede aparecer cuando uno de los dos percibe que su pareja le evita…que ya no quiere tener sexo, y que la frecuencia ya no es ni parecida a lo de antes. Lo más probable es que se pregunte qué está ocurriendo, si es que su pareja ya no le desea, o es que la relación no va bien; pero sobre todo, se preguntará qué puede hacer para solucionarlo. Sin duda, cuando surgen estas preguntas, es porque en la pareja hay un claro desacuerdo en cuanto a las relaciones sexuales. 

Y es que la parte sexual es un área importante en una relación de pareja, un área que no se debe descuidar. Pero que en muchas ocasiones, no resulta tan fácil que funcione a gusto de los dos. Parece ser que el sexo es una de las partes de la relación que más rápido se inicia, pero también la que más rápido se agota. 

¿Por qué mi pareja ya no quiere tener sexo?

Ya lo sabes, cada pareja es un mundo. Y las causas por las que una persona ya no tiene el mismo deseo sexual por su pareja que tenía antes, pueden ser muchas y muy variadas. 

En las parejas de larga duración esto es muy frecuente, y es que a lo largo de los años se pasan etapas de todo tipo. Periodos de más estrés o cansancio, debido a la gran cantidad de obligaciones que se tienen, que por supuesto producen su efecto en el sexo.

Las discusiones, los enfados y los conflictos con la pareja también influyen a la hora de tener más o menos deseo hacia ella. Pero los problemas económicos, laborales o de salud, también pasan su factura correspondiente en este terreno. Claro que todas estas circunstancias explicarían una disminución temporal en la frecuencia con que se tiene sexo, pero no explican una bajada definitiva. 

Otro de los motivos está relacionado con la parte emocional, que por supuesto tiene mucha influencia en este aspecto. Es decir, va a depender mucho de si se está o no se está bien con la pareja el que se tenga más sexo o no se tenga. Porque si una persona no está ya a gusto con su pareja, si no existe una buena comunicación, si no hay complicidad: es poco probable que tenga deseos de compartir esa parte más íntima con ella. 

El psiquiatra Andrew Gotzis explica la pérdida de interés sexual en las parejas estables , como “la habituación a un estímulo”. Esto quiere decir que en una relación de pareja de muchos años, nos terminamos aburriendo de tener sexo con la misma persona. Según Gotzi, las mujeres son las primeras que se aburren, y por tanto, las primeras que  empiezan a evitar tener sexo con sus parejas.  

Desde luego, estas dos últimas causas sí que explicarían la ausencia total, o casi total, de deseo sexual en uno de los miembros de la pareja, mientras que el otro sí que querría tener más. Y esto parece ser que es muy frecuente en parejas estables. 

Qué hacer para recuperar la sexualidad en la pareja

La pregunta sería, ¿es posible recuperar la sexualidad cuando ya casi está perdida? La respuesta es sí, se puede recuperar, siempre y cuando los dos quieran recuperarla y pongan ambos de su parte.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la ausencia de sexo en la pareja, no es más que una señal de que hay que revisar el conjunto de la relación. 

Por lo tanto, lo primero que habría que hacer es revisar ese conjunto de aspectos que forman una relación de pareja. Para ello, hay muchas preguntas que hacerse, a uno mismo, y también a la otra persona. ¿Estoy bien contigo? ¿estás bien conmigo? ¿hay algo que necesitas y que no tienes? ¿quiero seguir estando contigo? ¿me siento cuidada o cuidado por ti? ¿me siento atendida o atendido? ¿prefiero hacer otros planes a estar con mi pareja?

Estas y algunas otras preguntas incómodas que se te puedan ocurrir, te darán respuestas que te indiquen si merece la pena solucionar la parte sexual, o no la merece. Si después de haber sido sinceros los dos, crees que hay otras cosas que solucionar, además de la parte sexual, habrá que tomar decisiones. Decisiones tan difíciles como si los dos están dispuestos a solucionarlas, o alguna más fácil, como pedir ayuda de un profesional si se considera necesario.  

Si por el contrario, el aspecto emocional funciona bien en los dos, tocaría hablar de sexo. Y hablar de sexo en estos casos, consiste en ponerse de acuerdo en algunas cosas. Por ejemplo, en qué es lo que le gusta o no le gusta a cada uno. Con qué prácticas no se está a gusto y con cuáles sí. Qué fantasías hay por ahí sin cumplir pero que se querrían hacer realidad. En definitiva y como te digo, ponerse de acuerdo para que el sexo no se convierta en placentero para uno, e incómodo para el otro. 

Pero además de eso, hay que tener en cuenta que, el sexo en una pareja no es sólo el ratito que se está en la cama, o en cualquier otro sitio. Hay muchos otros detalles importantes que no se deben olvidar y que pueden fomentar esa complicidad sexual, como caricias en cualquier momento, juegos cuando surjan, mensajes durante el día, etc…  Además, no olvides que, el sexo es un juego y, si juegas a lo mismo siempre de la misma manera y siempre en el mismo sitio, sin duda, termina por ser algo muy aburrido

Rosa Armas 

Colegiada T-1670 

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