Sin ninguna duda, todos preferimos caerle bien a los demás, además de querer quedar bien con ellos, ayudándoles en lo que podamos. Sobre todo si se trata de personas cercanas a nosotros; queremos quedar bien con los amigos, con la familia más cercana y hasta con el cuñado…eso no supone ningún problema.

El problema sí que puede estar en querer quedar bien con absolutamente todo el mundo; cercanos o no tan cercanos. Esto ya no es tan normal, y puede llegar a convertirse en una obsesión…que a la larga nos pase factura.

complacer a los demás

Es necesario diferenciar entre preferir quedar bien con los otros, a que se convierta en una obsesión; y que nos preocupe en exceso la imagen que de nosotros se pueda tener. Porque en este último caso, todo lo que hacemos se puede convertir en lo que quieren los demás que hagamos.

Cuándo querer quedar bien pasa a ser un problema

Como decía, a todos nos preocupa la imagen que los demás se hagan de nosotros, y, en general, todos queremos ser de ayuda a las personas que nos rodean. Por lo tanto, no es tan fácil diferenciar hasta dónde es normal, y cuándo empieza a ser un problema.

Se trata de un problema, cuando las acciones que hace una persona por ayudar a otra, no están controladas por el cariño que le tiene a esa persona, sino por el deseo de quedar bien. Porque la mayoría de las veces, ni siquiera es alguien cercano o querido.

Esto último hay que tenerlo muy en cuenta. Es decir, ¿nos preocupa quedar bien con la gente cercana, o la preocupación se extiende a querer quedar bien con todo el mundo?

Podríamos decir que, el principal indicador de que se ha convertido en un problema, es cuando nos preocupa quedar bien con alguien, que no movería ni un dedo por ayudarnos a nosotros. En caso de tener dudas, esto es algo que podrías plantearte.

¿Qué consecuencias tiene querer quedar bien con todo el mundo?

Cuando una persona quiere quedar bien siempre, con todos y en todas las ocasiones, en realidad no está buscando una satisfacción propia. Seguramente, lo que busca es entrar a formar parte de ese grupo de personas, de las que todos dicen lo buena persona que es. Claro que, todo ese esfuerzo tiene unas consecuencias.

Primero que nada, habrá muchas veces, pero muchas, en que tendrá que hacer cosas que no le apetecen en absoluto. Su necesidad de quedar bien y su incapacidad para decir que no, le obligarán a hacerlas aunque no le apetezca.

Además, todo eso, supone una fuente de estrés y ansiedad, que muy probablemente no se lo generará ningún otro ámbito de su vida. Ya que, supone una obligación ineludible, una obligación que se impone ella misma.

Por otra parte, pondrá siempre las necesidades de los demás, por delante de las suyas propias, y esto, sí que es un problema.

Qué se esconde detrás de querer quedar bien con todos

Pasar de lo que es un comportamiento normal en la mayoría de las personas, a una obsesión por quedar bien y ser bien vistos por el resto de la humanidad, tiene unas causas bastante claras, y no ocurre por casualidad.

Principalmente es la baja autoestima la que consigue que una persona se obsesione con esto. Por lo general, ocurre en personas que no tienen un buen concepto de sí mismas. Y hacen lo posible y también lo imposible, para que los demás sí que la tengan.

También indica una baja autoestima, anteponer los deseos y las necesidades de otras personas a las suyas propias. Las personas que llegan a tener esta obsesión, hacen cosas por los demás que muchas veces, ni les apetece, ni les viene bien hacerlas, pero no son capaces de decir que no. Y si en algún momento lo dicen, se sienten culpables. Por lo general, una persona con baja autoestima, piensa que si hace o dice lo que quiere, y no hace lo que los demás le piden, será rechazada y se quedará sola.

Otra de las causas de que se tenga esta excesiva preocupación, es la mala fama que tiene en general la palabra “egoísmo”. A nadie le agrada que los demás le consideren egoísta, pero, sin duda, en muchas ocasiones es necesario serlo. Es decir, es necesario priorizar nuestras necesidades a las de otras personas.

Tal vez tendríamos que tener más cuidado al utilizar la expresión, “eres un egoísta”, porque ¿qué es un egoísta? ¿alguien que piensa más en sí mismo que en mí?…

Algunos consejos

Si te sientes identificado con todo lo anterior, si crees que eres de los que intentan quedar bien con todo el mundo, estos consejos pueden servirte:

Replantéate la palabra “egoísta”

No creas que pensar primero en ti, en lo que te va bien o no, es de egoístas. Al contrario, es lo que debes hacer, es lo más sano. Está bien que ayudes cuando puedas, siempre que no te perjudiques a ti mismo. Si alguien te llama egoísta por eso, piensa que esa persona hace lo mismo, sin ninguna duda.

Establece prioridades

Cuando pienses en ayudar a alguien y no te viene bien, valora si esa persona lo haría por ti. Si consideras que sí que lo haría, ¡estupendo!, si crees que no es así, mejor ponla al final de la lista.

Aprende a decir que no

No es tan difícil como crees, es sólo cuestión de práctica. Y, no se trata de decir que no a todos y en todo momento. Se trata de decir que no cuando no te viene bien, cuando tienes que dejar a un lado tus cosas, cuando te puede perjudicar; o bien cuando esa persona ni siquiera se lo merece.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.