Hay quien opina que la realidad no existe, sino que cada uno tiene la suya, y puede que así sea. Lo que es verdad, es que, las cosas que nos pasan y las situaciones que vivimos, no son las que provocan en nosotros las emociones, sino que es la interpretación que hacemos de ellas, las que nos causan unas emociones u otras.

las distorsiones cognitivas

Por lo tanto, podemos decir que cada uno tendrá su propia realidad, en función de cómo interprete lo que le ocurra. Una misma situación, puede provocar rabia en una persona, tristeza en otra, o miedo en otra más; con lo que la realidad será diferente para cada una de ellas.

En esta interpretación de las diferentes realidades, suelen intervenir lo que en psicología llamamos las distorsiones cognitivas; que pueden hacer que lo pasemos verdaderamente mal, por cosas que no son reales del todo.

¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Las distorsiones cognitivas son interpretaciones equivocadas de la realidad, que puede hacer una persona, y que le llevará a percibir la realidad de manera poco objetiva y por lo general, peor de lo que es.

Esa interpretación errónea, le producirá emociones negativas y desagradables, que a su vez, le llevarán a conductas poco adecuadas.

Pero esto no es lo peor, lo peor es que esas conductas, reforzarán su pensamiento original, con lo que, puede entrar en un círculo del que no sabe salir.

Por lo tanto, sería bueno que le prestáramos atención a los esquemas mentales con los que funcionamos, para que las interpretaciones que hacemos, sean lo más realistas y sanas posible.

Los pensamientos derivados de distorsiones cognitivas, suelen tener un componente dramático y catastrófico. Pero además, se expresan de una manera excesivamente tajante, en términos absolutos como “siempre”, o “nunca”.

Tipos de distorsiones cognitivas

Hay muchas maneras en que podemos distorsionar la realidad. A continuación, te cuento cuáles son las más frecuentes.

La sobregeneralización

Este tipo de distorsión, la adoptan las personas que, a partir de un hecho concreto que les haya ocurrido, tienen la creencia, de que les volverá a ocurrir siempre.

Por ejemplo, el haberse equivocado en una tarea concreta, les lleva a pensar que esa tarea “siempre la harán mal”. O, haber tenido un accidente de coche, y dejar de conducir por la creencia de que les volverá a pasar. O bien, el que un amigo les haya traicionado, y se queden con la creencia de que “no te puedes fiar de los amigos porque siempre te traicionan”.

El pensamiento polarizado

Son las personas que perciben el mundo en términos de todo o nada. Es decir, las cosas son blancas o negras, las personas son buenas o malas, el estado de ánimo es feliz o depresivo. Una situación es maravillosa u horrible. No hay término medio.

El catastrofismo

Esta la utilizan las personas que siempre están alerta, esperando lo peor de cada situación, por simple que sea la situación, sin tener ningún motivo para ello.

Por ejemplo, la persona que se angustia cuando suena el teléfono, pensando que va a recibir una mala noticia. O la que sale a comer fuera, con la idea de que no le va a gustar la comida. O la que se va de viaje, pensando que algo va a salir mal, o que habrá un accidente.

La lectura de pensamiento

Esta es una distorsión que se utiliza con mucha frecuencia, y consiste en creer que se sabe, con seguridad, lo que está pensando otra persona acerca de uno mismo.

Por ejemplo; estar dando una charla y pensar que los que escuchan se están aburriendo. O hablar con alguien y creer que el otro está pensando que es tonto. O pensar que a una persona le caemos mal, sin tener ningún trato con ella. Como digo, es una distorsión muy frecuente, que da pensamientos del tipo, “él habrá pensado que….”, o “se habrá creído que….”.

La abstracción selectiva

En esta distorsión, podemos centrarnos en una parte de la situación o de otra persona, normalmente en una parte negativa, sin atender al resto de la información, que por lo general es la más positiva. Por ejemplo, cuando no te ha quedado demasiado buena la comida y piensas, “es que soy mala cocinera”. O bien, haber suspendido un examen y pensar, “soy un mal estudiante”.

El sesgo confirmatorio

Es la tendencia que puede tener una persona, a interpretar la situación, de manera que coincida con sus creencias. Por ejemplo, te equivocas en una tarea concreta y piensas, “ya sabía yo que no servía para esto”.

La personalización

Es la creencia de que, cualquier cosa que hace o dice otra persona, tiene que ver contigo. Por ejemplo, cuando alguien que conoces llega con mala cara y no piensas que puede estar cansada, sino que piensas que está molesta contigo. O bien, cuando alguien hace una broma de cualquier cosa, y piensas que es una indirecta para burlarse de ti.

Las etiquetas globales

Con esta distorsión, podemos etiquetar a una persona, de manera negativa claro, a partir de una conducta o un rasgo concreto. Por ejemplo, una persona hace algo que a ti te parece incorrecto, y a partir de ahí, consideras que “es mala persona”. O bien, llega tarde un día, y consideras que es “una persona impuntual”.

Estas son sólo algunas de las distorsiones cognitivas que podemos tener, pero hay más. Como te decía más arriba, el pensamiento distorsionado genera una emoción, casi siempre negativa, y ésta, una conducta por lo general inadecuada. Para corregir la distorsión, primero es necesario identificarla, para hacer después una reestructuración cognitiva y convertir esa distorsión en un pensamiento más realista.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.