La ley del hielo: el silencio como castigo

ley del hielo el silencio como castigo

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Es probable que alguna vez te hayas enfadado con alguien, y hayas dejado de hablarle como una manera de demostrarle tu enfado. O quizás haya alguien que ha hecho eso mismo contigo…

Si haces esto, o hay alguna persona cercana a ti que te lo hace con frecuencia, debes saber que los resultados de esa acción pueden ser realmente devastadores. No en vano, se la considera un tipo de manipulación emocional.

El silencio como castigo o «ley del hielo» es un recurso que muchas personas utilizan como una manera de hacer chantaje emocional; o con la intención de  resolver un conflicto, pero a favor de quien lo hace claro está. Sin embargo, no resulta tan eficaz para llegar a un acuerdo, como podríamos pensar.  De hecho no suele resolverlo: es una conducta bastante infantil que no acerca posturas, pero que sí aporta cierta satisfacción a la persona que la lleva a cabo.

Es cierto que en algunas situaciones, guardar silencio sí que puede facilitar la comunicación. Por ejemplo: cuando se percibe que seguir discutiendo no llevará a ninguna parte. O bien cuando estamos tan enfadados que preferimos calmarnos antes de hablar, para no decir cosas de las que después nos podemos arrepentir.

Por qué motivos se utiliza el silencio como castigo

Como te decía, se puede optar por el silencio cuando creemos que seguir en una discusión no resolverá nada, o cuando preferimos calmarnos antes de hablar.

Sin embargo, se suele utilizar para castigar al otro. Cuando una persona lo usa como castigo es porque no dispone de otros recursos, ni de la capacidad de empatía necesaria para solventar el conflicto. Y se puede hacer con diferentes fines:

  • Lo usamos cuando consideramos que la otra persona ha hecho o dicho algo por lo que debe disculparse. Y entonces dejamos de hablarle, actuamos como si no estuviera presente… “para que escarmiente” para que “reflexione” para que se sienta culpable, claro está…y por supuesto, para que se disculpe. Cosa que nos producirá satisfacción.
  • Cuando consideramos que discutir no nos llevará a ningún acuerdo, y entonces dejamos de hablarle para que la otra persona dé su brazo a torcer, cambie de opinión y nos dé la razón. Por lo tanto, es una manera de someter a la otra persona, que por lo general no soporta que la persona a la que quiere no le hable…y claro, suele terminar por ceder.
  • Cuando nos hemos enfadado mucho, nos sentimos ofendidos pero no lo decimos; utilizamos el silencio, para que la otra persona piense y recapacite. Esto de no decir que nos hemos enfadado pero hacerlo saber con el silencio, es algo muy característico de las personas con un comportamiento pasivo-agresivo.

Independientemente del fin que se persiga, en el fondo es siempre lo mismo. Que la otra persona ceda y se someta a nuestra voluntad. Y además, que sepa que la responsabilidad de que la situación se solucione es exclusivamente suya. 

Por lo tanto, las personas que utilizan esta técnica no pretenden negociar o llegar a un acuerdo; lo que intentan es salirse con la suya. Por eso te decía antes que el silencio como modo de castigo aporta cierta satisfacción a la persona que lo utiliza. 

El silencio como una forma de manipulación

Efectivamente, utilizar el silencio es una forma de manipular emocionalmente a la otra persona, de una manera muy sutil. Esta actitud bastante infantil, que en realidad no soluciona nada, se considera (como te decía) un comportamiento pasivo-agresivo. Es decir, que se agrede a la otra persona pero de una manera encubierta; o lo que es lo mismo, sin insultar ni agredir físicamente. 

Usar la técnica del silencio como castigo, en un principio puede hacer que consigas lo que quieres. Pero a la larga, produce un gran deterioro en la relación con otras personas. Porque en realidad, el silencio es un vacío; un vacío que puede tener muchos significados, y que cada uno interpretará como pueda o como quiera.

La técnica del silencio es muy utilizada dentro de la pareja y, la persona que lo sufre puede llegar a sentir culpa: a sentir que se le manipula, o bien puede sentir poca implicación por parte de la otra persona, y esto siempre termina por deteriorar la relación.  

La ley del hielo como una forma de maltrato

Por extraño que pueda parecerte, el dejar de hablar a alguien como castigo es una forma de maltrato.  Por todo lo que hemos dicho hasta ahora: porque es una forma de hacer sentir culpable al otro, porque en el fondo le obligamos a ceder a lo que queremos…es decir, es algo así como “yo me callo y tú verás lo que haces”. La persona que lo utiliza percibe de inmediato que le funciona para conseguir su objetivo, con lo que cada vez que quiere, lo utiliza de nuevo. 

Pero además, se puede utilizar el silencio, alternándolo con atenciones. Para que me entiendas, puede ser algo así como “ahora te ignoro, después te presto atención, y más tarde te vuelvo a ignorar”. Esto es muy frecuente, por lo que es posible que lo hayas vivido.

Con este comportamiento, la persona que lo hace, intenta tener el control sobre la otra persona y sobre el tiempo de comunicación entre ambos. Es un tipo de manipulación, por supuesto, pero también una forma de maltrato que produce una tremenda incertidumbre, y agotamiento emocional en la persona que lo sufre. Como te digo es algo muy frecuente, sobre todo en algunos tipos de relaciones sentimentales. 

Cuándo es beneficioso guardar silencio

Como te adelantaba antes, no siempre se utiliza el silencio para castigar. Hay momentos en los que puede resultar beneficioso:

  • Cuando estamos demasiado enfadados, y preferimos calmarnos un poco antes para no decir cosas de las que podamos arrepentirnos.
  • Cuando es la otra persona la que está muy enfadada, ya que en ese caso, será muy difícil que nos atienda y que podamos llegar a un punto intermedio.
  • Cuando la discusión ha llegado a meternos en un bucle del que no podemos salir, y es mejor darnos tiempo para reflexionar, tanto a nosotros mismos como a la otra persona. 

Qué hacer si te aplican la ley del hielo 

En estas situaciones, cuando alguien cercano deja de hablarnos, no sabemos muy bien cómo actuar. Como te decía, la sensación es muy desagradable: puede ser de tristeza, incertidumbre y hasta de culpa, aún cuando no hayas hecho nada para eso.

Una opción es ceder a eso que sabes que la otra persona está esperando que hagas. Ya sea disculparte, tengas o no de que hacerlo, o bien darle la razón o hacer lo que ella quiera que hagas. 

Sin embargo, lo más sano para ti sería actuar como si no pasara absolutamente nada: como si no te hubieras enterado de su actitud, e incluso hablarle con toda normalidad, tanto si te contesta como si no. De esta forma, la otra persona verá que su estrategia no funciona: que no te afecta y que no cedes, con lo que es más probable que deje de actuar así. 

Pero si a pesar de esto esa persona sigue actuando de igual manera y regalándote su silencio, tal vez sería buena idea que te plantearas la relación que tienes con ella, sea la que sea. 

En conclusión, tendríamos que tener en cuenta, que los silencios como castigo, van a provocar distancia emocional con la otra persona, y que, lo mejor para lograr un entendimiento y un acercamiento, siempre será el diálogo y no la distancia. 

Expresar, de manera asertiva, lo que piensas, lo que opinas o lo que quieres, será menos dañino para la relación y más beneficioso para resolver el conflicto, que dar la callada por respuesta.  

Rosa Armas

Colegiada T-1670. 

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