Son, sin ninguna duda, las personas a las que más quieren todos aquellos que son padres, a sus hijos. A los hijos, se les cuida, dándoles todo aquello que necesitan. Se les protege de cualquier posible peligro. Se hace por ellos todo lo que sea necesario, y más.

Sin embargo, en los últimos años, cada vez son más frecuentes los padres que llevan a sus hijos al psicólogo, es decir que, hay algo, que no se está haciendo bien del todo.

Qué hacer para que tu hijo crezca con una buena salud mental

Las estadísticas así lo afirman. Uno de cada cinco niños, tiene problemas de tipo psicológico. Han aumentado los casos de ansiedad en los niños así como los casos de depresión en los adolescentes.

Han aumentado también, los casos de suicidio en niños de entre diez y catorce años. Son, como verás, unos datos alarmantes.

Unos datos que, tendrían que llevarnos como mínimo a la reflexión, pero quizás también a la autocrítica, para descubrir cuáles son las posibles causas de todo esto y, poder ponerle remedio que seguro que lo tiene.

Cuáles son las cosas que podríamos estar haciendo mal

Estarás de acuerdo conmigo en que, la infancia de la actualidad, no es ni parecida a la de hace algunos años. El debate podría estar en cuál era la mejor, la de ahora o la de hace años.

Sea como sea, algunos de los comportamientos que se dan en la actualidad, podrían no ser los más beneficiosos para los niños.

Muchos padres están presentes en la vida de sus hijos, en los momentos en que sus obligaciones se lo permiten, pero quizás sólo están presentes de una forma física, y no de manera emocional.

Es decir, en muchos casos no existe una interacción cercana, como hablar con los niños sobre cómo están, cómo se sienten; si hay algo que les preocupa, si tienen algún problema, etc.

Y es que en muchos casos, una vez cumplidas las obligaciones, se dedica mucho tiempo al uso de las nuevas tecnologías; que no dejan tiempo para lo más importante.

Se establecen menos límites claros y bien definidos

Cada vez se les niega menos cosas a los niños y no se establecen límites claros con los que el niño sepa qué puede y qué no puede hacer. Por el contrario, van siendo más frecuentes los hogares en los que, son los niños los que ponen las normas y deciden lo que se hace y lo que no. Esto tiene como consecuencia, un aumento en los casos de “Síndrome del Emperador”.

No se asigna a los niños ninguna obligación ni responsabilidad

Por el contrario, se les da todo, sin que tengan que hacer nada para conseguirlo, sólo tienen que pedirlo. Se les hace regalos, tanto si van bien en los estudios, como si van mal.

Esta conducta hará que los niños se crean en el derecho de recibirlo todo, y muchas veces hasta el derecho de exigir. Pero, además de eso, pueden llegar a ser adultos con baja tolerancia a la frustración, cuando descubran por ellos mismos, que las cosas no se consiguen sin esfuerzo y por arte de magia.

La mayoría de los niños de la actualidad, hacen muy poco ejercicio físico

En su lugar, pasan gran parte del tiempo, delante de una pantalla en forma de móvil, tableta u ordenador. Esto, puede tener algunas consecuencias. Por un lado disponer de menos horas de sueño de las que debería tener, con el consecuente bajo rendimiento en sus estudios. Y por el otro, la imposibilidad de jugar de una manera creativa y hacerlo exclusivamente con juegos estructurados.

Además de todo esto, los niños de ahora, tienen muy poco tiempo para aburrirse, y, aunque no lo creas, esto no es tan bueno. Cuando un niño tiene algo de tiempo de aburrimiento, podrá desarrollar la imaginación y la creatividad.

Pero es que además, en la actualidad tienen tantos estímulos que no tienen que imaginar o crear, que pueden terminar por desmotivarse y aburrirse de todos ellos.

Qué sería lo más beneficioso para los niños

Evidentemente, todo esto no ocurre en todas las casas, pero sí en muchas de ellas, cada vez en más. Tal vez tendríamos que concienciarnos de que no es lo mejor para los niños,y cambiarlo por lo siguiente.

Es muy importante establecer límites claros

Los niños se sienten más seguros cuando saben bien hasta dónde pueden llegar y a partir de dónde no deben pasar. Recuerda que tú eres el adulto, y eres tú quien le guía y le educa. Las normas las pones tú, no el niño.

Los niños necesitan unas horas determinadas de sueño. Además de unos hábitos alimenticios sanos y, dejar por un rato cada día las pantallas y hacer ejercicio físico al aire libre. Por supuesto, hay que darles algo de lo que ellos quieren, pero, no exclusivamente lo que quieren, sino sobre todo lo que les vaya bien.

Cuando quieren algo que no les va bien, tendrás que decirle que “no”, que no les pasará nada por eso.

Pasa algún tiempo al día con tu hijo, ya sea en una comida, en una cena o en un tiempo de juego. Eso sí, estar con tu hijo es estar con tu hijo, sin móviles, sin tabletas y sin televisión, jugando o hablando con él, según sea su edad.

Asígnale alguna responsabilidad en la casa, también en función de su edad. Hay muchas cosas que un niño, aunque no sea mayor, puede hacer. Poner la mesa, recogerla, recoger sus juguetes, dar de comer a la mascota, etc. Y, si pide alguna cosa extra que quiera tener, también podría tenerla a cambio de… limpiar el coche, por ejemplo.

No le evites los problemas o los errores

Equivocarse le enseña a aprender, a ser resiliente y a tolerar la frustración. Pero tampoco te encargues de hacer sus cosas, las que él puede hacer. Si puede hacerlas, no se las hagas tú.

Si te dice que se aburre, anímale a inventar algún juego. Es mejor eso a que le des un móvil inmediatamente para que se entretenga.

Enséñale los buenos modales que debe utilizar cuando se relaciona con los demás, como por ejemplo, disculparse, dar las gracias, pedir las cosas por favor, etc. Y lo mejor para enseñarle todo eso, es servirle de ejemplo.

Estos consejos, ayudarán a un niño a crecer de manera sana, a sentirse querido y seguro, a valorar aquello que obtiene con su esfuerzo y a hacerse responsable de sus cosas.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.