Que cada vez hay más parejas que se separan, no es una sorpresa para casi nadie. Probablemente en todas las familias hay al menos un miembro que ha pasado por un divorcio.

Y la pregunta de muchas de esas personas, por lo menos en un principio, puede ser, “y qué hago ahora?”, “cómo continúo con mi vida?”.

qué hacer luego de un divorcio

Por supuesto, después de un divorcio, se producen muchos cambios en la vida de esas personas, a los que habrá que acostumbrarse. Hay cosas que tendrán que hacer, o que sería bueno que hicieran, que les ayudará a superar ese mal trago. Pero también hay otras cosas que pueden hacerle más complicado el proceso; sobre todo, al miembro de la pareja que es dejado por el otro.

Al fin y al cabo, la persona que toma la decisión de separarse, lo hace cuando siente que se ha acabado el amor. Y se debe haber tomado su tiempo para pensarlo; para tomar la decisión y por lo tanto, para asumirla.

Cuando eres tú la persona a la que han dejado, está muy claro que la decisión está tomada; la ha tomado la otra parte y tú no puedes hacer nada con eso.

Pero sí que hay algo que puedes elegir tú… puedes elegir ponértelo lo más fácil que sea posible, o por el contrario, puedes hacer cosas que te hagan aún más daño; y que no te permitan superarlo y seguir con tu vida.

¿Qué cosas pueden facilitar que se supere un Divorcio?

Primero que nada, es absolutamente necesario que se viva el duelo. Es imprescindible darse permiso para sentir el dolor por esa pérdida.

En algunas ocasiones, el orgullo puede hacer que no se viva el duelo plenamente, eso de, “no voy a soltar ni una lágrima por ese… o por esa….”. Pues no; eso no es buena idea. La única manera de superar un dolor es sentirlo; así que mejor lo vives de una vez. Porque cuanto antes lo vivas, antes lo podrás superar.

Superar el duelo

Ya hemos hablado en otros artículos, sobre cuáles son las fases del duelo. Y aunque no todos pasamos por todas las fases, ni tenemos por qué pasarlas en el mismo orden, sí que es necesario vivir el duelo.

Expresa tu tristeza; porque es la forma de dejarla atrás. Expresa tu rabia, porque la sentirás con toda seguridad. En definitiva, siente lo que estás sintiendo, porque esa será la forma de superarlo.

Sabrás que lo has superado cuando seas capaz de recordar esa experiencia sin sentir dolor. Cuando seas capaz de agradecer esos momentos buenos que viviste con esa persona, que siempre los hay. Y cuando seas capaz de aceptar y asumir cuál fue tu responsabilidad en los momentos malos, que también los hay.

Organizar tu vida

Una vez que el dolor por la ruptura vaya bajando en su intensidad, sería bueno que empezaras a organizar un poco tu vida, sobre todo tu vida social. Puedes empezar a quedar con tus amigos; organizar alguna actividad con ellos, retomar actividades que hacías y que hace tiempo que no haces. O bien, plantearte hacer eso que siempre has querido y nunca pudiste hacer.

Rodéate de la gente que te quiere y con la que estás a gusto. Hacer todas estas cosas ayuda a continuar con tu vida; y evita que te quedes anclado o anclada en la mala experiencia vivida.

¿Qué cosas es mejor que no hagas para superar un Divorcio?

Hay algo que es muy importante que evites hacer, y es, mantenerte en el rencor hacia tu ex pareja. Odiar o sentir rencor hacia esa persona, sólo consigue hacerte daño a ti, por una parte, y por la otra, hace que mantengas el vínculo con esa persona. Mantener ese vínculo a través del odio, es casi más fuerte que a través del amor. Mientras le odies, no podrás desligarte de esa persona, no podrás cerrar el ciclo, y no podrás rehacer tu vida con nadie, porque seguirás sin ser libre del todo. Sin lugar a dudas, lo más sano es, dejar ir de tu vida a quien quiere marcharse de ella.

Es mejor que no dramatices

Una cosa es vivir el duelo, darte el tiempo que sea necesario para que pase el dolor; dándote el permiso para sentir lo que sientes sin pelearte con ese sentimiento. Y otra cosa muy diferente es situarte en el drama.

Evita las expresiones del tipo, “es lo peor que me ha pasado nunca”, “no voy a poder salir adelante”, “qué va a ser ahora de mi vida”,.. Sí, es cierto, se pasa muy mal; es un momento muy duro. Pero siempre, siempre se supera. Sólo tienes que darle el tiempo necesario.

No persigas a tu ex pareja

Otra cosa que sería bueno que evitaras hacer, es vigilar a tu ex pareja a través de las redes sociales. Mejor le eliminas de todas ellas y así no tendrás la tentación.

Vigilar lo que pone o no pone en las redes, sólo va a conseguir que te enteres de cosas que puedan hacerte daño y eso,es mejor para ti que lo evites.

Si por parte de tu ex pareja, ha habido una decisión firme y tajante de romper la relación, no mendigues. No le supliques que no lo haga, no le pidas otra oportunidad.

Si tiene ya la decisión tomada, no servirá de mucho rogar. Sólo conseguirás sentirte aún peor de lo que ya estás, y también el efecto contrario; es decir, que tu ex se reafirme aún más en esa decisión. Además de que se retrase por tu parte la aceptación de esa nueva situación.

No intentes darle celos

De la misma manera que esto no funciona, tampoco funcionará que intentes darle celos con otra persona. No siente celos alguien que ya no siente amor; y créeme, tener una nueva relación, no es bueno para ti hasta que no hayas pasado la página anterior.

En estos casos, eso de, “la mancha de mora con otra verde se quita”, no funciona en absoluto.

Mantén a los amigos comunes al margen

Evita también ponerte a averiguar cosas de la vida actual de tu ex pareja a través de los amigos. Si sale o no sale, con quién sale, a qué sitios va; si tiene o no una nueva pareja, si lo está pasando igual de mal que tú o no, etc. Estas cosas ya no deben importarte; y pueden conseguir dañarte más.

No obligues o presiones a los amigos que hay en común a posicionarse de un lado o del otro. Ninguno de los amigos tiene la culpa de esa separación; así que, ninguno de ellos tiene por qué elegir.

Si haces eso, podrías sentir que tus amigos te abandonan y no es verdad. Tendrás que aceptar que podrán quedar contigo unas veces, pero que también quedarán con tu ex en otras ocasiones. Es lo normal.

No quedes con tu ex pareja

Por último, no quedes con tu ex pareja como amigos. Es cierto que hay parejas que, al romper, siguen manteniendo una buena relación, pero no es lo más frecuente.

Para poder llegar a tener una amistad con tu ex, es necesario que pase un buen tiempo, ya que, si no lo dejas pasar, puedes retrasar la aceptación de las nuevas circunstancias. Puedes retrasar la resolución del duelo, y además, podrías seguir albergando la esperanza de una reconciliación.

En resumen, cuando una relación se rompe, se rompe y hay poco que hacer. Sí, sabemos que es muy doloroso pero, como te decía antes, puedes elegir aferrarte al pasado o mirar al futuro. La decisión siempre es tuya pero, te aseguro que, seguir aferrado al pasado, a la larga, resulta ser mucho más doloroso.

El Divorcio cuando hay Hijos

Algunas veces pasa, bueno… rectifico; en realidad no son algunas, sino muchas, veces las que ocurre que se acaba el amor. Se acaba por muy diversos motivos en los que no voy a entrar ahora, esto podría ser tema para otro artículo. Hoy toca hablar del divorcio cuando hay hijos.

Empezamos una relación y todo es fantástico; somos tan felices que pensamos que esto será así para toda la vida; estamos absolutamente convencidos de ello. Entonces, pasamos con mucha ilusión del noviazgo al matrimonio, o bien a la convivencia y seguimos siendo muy felices; pero, sin que nos demos cuenta, se instala la rutina y por tanto el aburrimiento.

Deja de haber regalos sorpresa, dejan de llegar flores, ni chocolate, ni nada de eso. Y, lo peor no es el aburrimiento, lo peor es que de ahí, podemos pasar a las malas respuestas, las malas caras, discutimos por todo y hasta por nada. En este momento toca plantearse el divorcio.

divorcio cuando hay hijos¿Cómo afrontar el Divorcio cuando hay hijos?

Y sí, lo pensamos, pero tomar la decisión de divorciarse no es tan fácil. A unas personas les preocupa lo que vayan a decir los demás, lo que vayan a pensar sus familiares, cómo decírselo a la familia, a los padres…

Otras personas aseguran que no se divorcian por los hijos. Si eres de los que dicen, “no me separo por los niños”, permíteme que sea clara y te diga una cosa, eso es una excusa, en realidad lo que se quiere decir con esto es, “estoy cómodo/a, y no quiero perder esta comodidad”, y sabes que tengo razón.

Y aquí quería llegar yo, a qué debemos hacer o no debemos hacer con los niños cuando hemos decidido divorciarnos.

Ten en cuenta que, si haces bien las cosas y llevas a cabo un divorcio civilizado, los niños se adaptan fácilmente y no tienen por qué sufrir. Los niños son mucho más flexibles que los adultos y se adaptarán a la nueva situación sin mayores problemas, pero insisto, en mano de los padres está el que los hijos no sufran.

Explicar a los Hijos la intención de divorciarse

Dicho esto, vamos a empezar por el principio. Y el principio es, decírselo a los niños. En esta parte, hay varias cosas que debes tener en cuenta. Los niños son los primeros a los que debes decírselo, no a tus padres, ni a tus amigos, sino a tus hijos, pero no de cualquier manera. No delegues en nadie para que sea otro quien se lo diga a tus hijos, tienen que ser los padres quienes les den la noticia. Para eso, ponte de acuerdo con el otro progenitor en qué es lo que váis a decirle. No vale eso de “tu madre se quiere separar”, ni eso de “tu padre nos quiere dejar”.

Si es eso lo que dices, le estás echando la culpa al otro; y ésta es una decisión que tenéis que haber tomado los dos juntos, y así es como debéis transmitírselo a los niños. Hablando de manera conjunta y diciendo “tenemos algo que decirte”.

La influencia de la edad y cómo explicarlo

Si el niño tiene menos de ocho años, la explicación a darle puede ser algo así como, “mamá y papá han tenido unos problemas que no han podido resolver y ya no van a estar juntos”. Con una explicación parecida a esta es suficiente para un niño pequeño. Si es mayor de ocho años, es muy probable que el niño haga alguna pregunta, en este caso lo mejor es responderla. Hay una pregunta muy frecuente que es “entonces es que ya no se quieren?”. Ante esta pregunta, déjale muy claro a tu hijo que, os tenéis mucho cariño pero ya no hay el amor que había como para seguir viviendo juntos.

Las reacciones de los niños

Ante la noticia de un divorcio, los niños suelen tener con frecuencia dos reacciones. Una de ellas es sentirse culpable de esa separación, así que, lo mejor es decirle que es un problema entre los papás y que él no tiene absolutamente ninguna culpa ni nada que ver en ello. La otra reacción suele ser, sentirse responsable de que vuelvan a unirse. De hecho, algunos niños llegan a enfermar para volver a ver juntos a sus padres. Por tanto, otra cosa a decirle es que, no van a volver a estar juntos e insistir en que él no tiene ni culpa ni nada que ver con los problemas de los padres.

La custodia de los hijos

Si entre los dos habéis decidido quién se queda con la custodia de los niños, estupendo. Si no es así, por favor!, no le preguntes al niño con quién quiere quedarse. Le estás dando a elegir entre dos personas a las que el niño quiere, no le hagas eso. Si ya para un juez es difícil tomar esa decisión, imagínate lo que puede ser para tu hijo. No le hagas chantaje ni le intentes comprar con frases como, “si te vas con tu padre ya no tendrás…”, “si decides quedarte conmigo te compraré….”.

Una vez ya en el proceso de divorcio, los niños no deben tener ninguna duda de que sus dos padres le quieren, que eso no va a cambiar nunca y que siempre tendrá a papá y a mamá.

Nunca utilices a tus hijos

No utilices a tu hijo para vengarte de tu ex pareja! Suena muy duro, verdad? Pues esto se hace con mucha frecuencia. Si quieres a tu hijo, y entiendo que si, no le hables mal de su padre, ni de su madre, le estás hablando mal de alguien a quien quiere. No le utilices para llevar recado al otro. Si necesitas decirle algo a tu ex, se lo dices tú, o lo haces a través de un abogado, no a través del niño. Tras el divorcio, tu función en cuanto a tus hijos es la de madre o la de padre, sólo eso. Tus peleas y tus problemas con tu ex, los resuelves tú, de una manera adulta si fuera posible. No tienes por qué llevarte bien con tu ex; pero, habrá cosas sobre los niños que tendréis que hablar, así que, deja el orgullo y cumple con tu responsabilidad.

Es normal que, tras un divorcio, dependiendo de las circunstancias, queden en ti sentimientos de rabia, frustración, rencor; pero, recuerda que tu hijo no es el responsable de todo eso; así que no le hagas daño poniéndole en medio de los dos.

Recuerda que tú eres el adulto, si necesitas ayuda profesional recurre a ella; pero no hagas sufrir a tus hijos sólo porque tú sientas rabia.

Qué cosas no debes hacer con tus hijos cuando te divorcias

Muchas personas me han preguntado, ¿se puede traumatizar mi hijo con nuestro divorcio?.

La respuesta que siempre doy a esta consulta es la misma. El divorcio en sí, no les va a traumatizar. Lo que sí que puede afectar a tu hijo, es la manera que tengas de gestionar el divorcio con su madre o su padre.

Muchas personas que ya no se encuentran bien en su relación de pareja, dicen no divorciarse por los niños. En algunos casos, puede ser solo una excusa para no dar el paso, pero en otros puede que sea real.

que no hacer con hijos de padres divorciados

Puede que muchos padres piensen que, divorciarse, podría traumatizar a los niños. Y, aunque es cierto que hay niños que lo pasan mal con el divorcio de sus padres, lo más frecuente es que lo lleven medianamente bien.

Lo que suele ocurrir es que, muchos padres, llevados por la rabia o el despecho hacia sus ex parejas, tienen algunas conductas con sus hijos, que sí que pueden hacerles a éstos, la vida un poco más complicada.

Qué es lo que no debes hacer con tus hijos cuando te divorcias

Toda pareja que decide poner fin a su relación, tendría que tener muy claro que, los problemas, si es que los hay, los tiene con su ex. De quien se va a divorciar es de su ex. Y si hay conflictos a resolver tras el divorcio, los tendrá con su ex.

Por lo tanto, tendrían que tener muy claro que los niños, se deben quedar al margen de todo eso, porque ya bastante tienen. Las siguientes, son las cosas que no debes hacer con ellos.

Hablarle mal de su padre o de su madre

No le hables mal de tu ex. Y no hablarle mal significa no hablar mal de lo que hace, ni de lo que dice, ni de cómo te trató o te dejó de tratar. Ten en cuenta que, el rencor, si lo tienes, te puede llevar a esto, a hablar mal de tu ex, pero, para ti es tu ex, para tu hijo es su padre o su madre. Si necesitas desahogarte busca a un amigo, o a un profesional, pero no uses a tu hijo para esto. Si lo haces, el niño puede llegar a sentir rencor por su otro progenitor, pero también podría sentirlo hacia ti, porque escuchar críticas de alguien a quien quiere, es doloroso. Pero además, puedes crearle un conflicto sobre a cuál de los dos padres tiene que querer más, o a cuál tiene que creer más.

Hablarle mal de la familia de tu ex

Del mismo modo que antes, no debes hablar mal de la familia de tu ex delante de tu hijo. También es su familia, sus tíos y sus abuelos. Independientemente de cómo haya sido tu trato con ellos, el niño debe quedar al margen de todo eso. No le crees odios o rencores que no tienen nada que ver con él, si tiene que tener alguno de estos sentimientos, que sea por sus propias vivencias y no por las tuyas.

De la misma forma, si tu ex tiene ya una nueva pareja, no le hables mal de ella al niño; por la misma razón que antes. Todos sabemos que fastidia y mucho que tu ex haya rehecho su vida, e incluso puede ser que el niño no lo vea con buenos ojos, porque tenga la esperanza de que sus padres vuelvan a estar juntos. Pero no le va a quedar otra que aceptar la situación, por lo tanto, no se lo pongas más difícil, hablando mal de esa persona. Que sus sentimientos surjan por lo que él viva y no se vean condicionados por tu despecho.

Interrogar al niño cuando llega de estar con su padre o su madre

Aunque digas y repitas que no quieres saber nada de tu ex, por lo menos en un principio, no es del todo verdad. Muchos padres hacen auténticos interrogatorios a su hijo cuando vienen de estar con su otro progenitor. Quieren saber dónde estuvo, con quién, qué es lo que hizo, pero sobre todo,si se lo ha pasado bien.

Muchas veces, la rabia de pensar si el niño se lo pasa mejor con el otro que con nosotros, hace que hagamos un auténtico interrogatorio policial, en el que el niño se va a sentir muy presionado. Lo mejor es que le dejes la libertad para que te cuente lo que quiera, porque es un niño, no un espía y le pones en una situación muy incómoda.

Los asuntos de dinero no son para hablarlos con tu hijo

Si alguno no paga la pensión que le corresponde, si otro no paga el gasto que le toca pagar, lo que hay que hacer es tomar las medidas legales que se correspondan, pero en ningún caso hablarlo con el niño. Tu hijo no tiene la solución, no lo va a arreglar, así que no trates con él ese tema, porque no es cosa suya, es un tema de adultos.

No utilices a tu hijo para mandarle recados a tu ex

“Dile a tu padre que….”, “ah y por cierto, le dices a tu madre que….”, No hagas eso. Si tienes algo que decirle a tu ex pareja, se lo dices tú, que para eso tenemos muchas maneras de comunicarnos. Tu hijo no tiene por qué ser el mensajero oficial, no tiene por qué formar parte de esa guerra, así que, si necesitas decir algo, dilo tú que ya eres mayorcito/a.

No critiques la forma de educar del otro

Sí que es cierto que, los dos progenitores deben estar de acuerdo en los aspectos básicos de la educación del niño, tanto si están separados como si están juntos, pero debes entender que en cada casa hay unos hábitos y costumbres. Cada uno tendrá una manera de gestionar las diferentes situaciones, y eso, debes respetarlo. Todos hacemos cosas bien y cosas menos bien, criticarlo, sólo consigue poner al niño, otra vez, en conflicto.

No creas que tu hijo es solo tuyo

Es posible que pienses que como tú, nadie más va a cuidar de tu hijo. Pero, no olvides que también tiene una madre, o un padre, y los necesita a los dos. Es su derecho y no puedes, ni debes, quitárselo.

No le llames veinte veces cuando está con el otro

En los días en que el niño está con su padre, o su madre, déjale que disfrute de ese tiempo con él o ella con tranquilidad. Con llamarle una o dos veces al día, es suficiente. No es necesario estar todo el día al teléfono para asegurarte de que está todo bien.

En resumen, trata los asuntos de adultos con el otro adulto, deja a tu hijo que siga siendo un niño y no le cargues con responsabilidades que no son de niños.

El divorcio a los cincuenta

Hasta que la muerte nos separe

Esta frase, tantas veces dicha y otras tantas escuchada, es el ideal de la pareja que está establecido socialmente. Pero además; todas aquellas parejas que se casan, están totalmente convencidas de que en su caso particular, será así, será “para toda la vida”. Y que no pasarán por un divorcio a los cincuenta años.

La realidad y las estadísticas, por el contrario; nos muestran otra cosa totalmente diferente.

Un gran porcentaje de parejas se terminan divorciando. Algunas de ellas lo hacen a los pocos años del matrimonio, por diferentes motivos; aunque la mayoría de ellas, por haber tomado en su momento una decisión apresurada.

divorcio depués de los 50 años

Incremento de los divorcios a la mediana edad

En los últimos años, han venido aumentado los divorcios en personas de mediana edad, es decir, rondando los cincuenta años.

Parejas que llevaban décadas de convivencia, con una familia estable, con hijos ya mayores y con un buen desarrollo en sus profesiones; toman la decisión de romper con su relación y seguir su vida por caminos diferentes. Porque, simplemente, el amor se ha terminado.

Esta decisión, aunque cada vez menos, suele ser muy impactante para el entorno de la pareja. Que no entiende muy bien cómo después de tantos años; y de tantas cosas vividas, buenas y malas, esa pareja tome la decisión de separarse.

Cómo gestionar el divorcio a mediana edad

En realidad, un divorcio es muy difícil de gestionar, tanto si llevabas casado cinco años, como si llevabas veinticuatro. Pero, hay algunos aspectos que son diferentes en un caso y en el otro; porque, sin lugar a dudas, no vemos las cosas de la misma forma a los veinticinco que a los casi cincuenta.

Una ruptura, siempre va a ser muy dolorosa, es lo normal. Pero, si se produce tras muchos años de convivencia, quizá tendremos que darnos algo más de tiempo para construir nuevas rutinas y una nueva forma de vida que hasta ahora, se había hecho con una persona que ya no está.

Y ésta, es una de las diferencias; si estuviste casado poco tiempo, siempre será más fácil acostumbrarte de nuevo a estar sin pareja, que si estuviste media vida con la misma persona.

El miedo a que la vida se les ha terminado

Por otra parte, una de las ideas que suele abordar y aterrorizar a las personas de mediana edad que se divorcian, es la de que su vida se ha terminado. Sobre todo, en los primeros meses después de la separación, que son los más difíciles en todos los casos.

Desde luego, sobra decir que esto no es así en absoluto, es solo que, una etapa se ha terminado, y ahora habrá que empezar con una nueva, solo eso, que no es poco. Y esa etapa que comienza, puede ser parecida a la anterior, pero también puede ser mejor.

Con esta idea de una nueva etapa en mente, debes darte el tiempo que necesites para vivir tu duelo. Es necesario, no hay otra opción.

Bueno… si, hay otra opción que es hacer como si nada hubiera pasado y seguir con tu vida tan contento, o contenta. Pero ya te digo yo que no es lo mejor, si lo haces así, el duelo aparecerá tarde o temprano. Y es mejor vivirlo cuando toca; porque será más leve que si lo haces con retraso.

Mantente en actividad

Este consejo, sirve para todos. Después de esas semanas, aunque más bien serán meses, en los que no lo pasarás nada bien, recupera tu actividad.

Sí, ya sé que es el consejo que damos siempre, pero lo damos porque es de las mejores opciones, y si no, pruébalo. Hacer las cosas que te gustan, las que siempre te han interesado; ver a tus amigos y a tu familia, es decir, no quedarte en casa aislado del resto del mundo. Te servirá para mejorar tu estado de ánimo; pero también para seguir con tu vida y no detenerla.

Pero quizás no sea solo el momento de hacer las cosas de siempre; tal vez sea momento también para proponerte retos nuevos. Hacer esas cosas que, por tus circunstancias anteriores, no podías hacer y ahora sí.

O también para relacionarte con otras personas, fuera de tu círculo habitual, que puedan aportarte cosas diferentes. De esta forma, tendrás la sensación de una vida nueva; no solo porque ya no estás con la persona con la que estuviste siempre; sino porque te has encargado de que realmente sea una vida nueva.

La experiencia es una gran ventaja

Otra de las cosas que ocurren cuando el divorcio se produce cerca de los cincuenta, y que en realidad es una ventaja, es que a esa edad, tú ya tendrás muchas cosas vividas; tendrás tus aciertos y tus errores y, tendrás más experiencia. Y la experiencia es un grado.

Lo que quiero decir con esto es que, si pasado tu duelo y ya con el ánimo estabilizado, surge la oportunidad de una nueva relación, tendrás todo mucho más claro que antes.

Que es lo que quieres y aquello que no. Lo que te gusta y lo que te disgusta. Lo que quieres soportar, y lo que no soportarás de ninguna de las maneras; en relación a la pareja claro.

Con lo que, ante ciertas situaciones, es más probable que puedas resolverlas mucho antes, con mayor madurez y facilidad, que si te pilla a los veinte y pocos.

¿Y los hijos?

Claro que, en algunas ocasiones y teniendo ya cierta edad, los hijos, ya algo mayores, no ven con buenos ojos el que su madre o su padre tenga una nueva relación. Esto ya no es tan frecuente, pero podría pasar.

Si este fuera tu caso, piensa que, tu vida es únicamente tuya y eres tú quien único puede decidir en ella. Tus hijos, tendrán que tomar decisiones en la suya, pero nunca en la tuya. Así que, llegado ese caso, sería bueno tener una conversación con tus hijos; para aclarar puntos que pudieran crear conflictos.

Podría ocurrir que, esa experiencia de la que te hablaba antes, te llevara a decidir que no quieres tener ninguna pareja. Esta, es una decisión tan buena como cualquier otra.

Lo cierto es que, se puede ser feliz con pareja o sin ella; porque, nunca vendrá nadie de fuera a traerte la felicidad. En todo caso, vendría a compartir la que ya tú tienes.

Quiero divorciarme, pero no quiero hacerle daño

“Quiero divorciarme pero no quiero hacerle daño”. Es posible que alguna amiga o algún amigo te haya dicho esto alguna vez. O puede que lo hayas oído en alguna conversación sin que fuera a ti directamente. Pero, quizás eres tú misma o tú mismo quien lo ha dicho más de una vez.

“Quiero divorciarme pero me da mucha pena”, “quiero separarme pero me siento culpable”, o “quisiera divorciarme, no lo hago por los niños”. Todas estas expresiones, tan frecuentes, no son más que excusas que podemos ponernos ante la idea de un divorcio. Excusas para no enfrentarnos a la situación real que estamos viviendo y ponerle solución; para no romper con una relación que ya no queremos tener. Cosa que ciertamente no nos resulta tan fácil de hacer.

Efectivamente no es nada fácil tomar esta decisión. Antes de hacerlo, es necesario estar totalmente seguro de que es eso lo que se quiere hacer. Es cierto que algunas parejas con muchos problemas, se acostumbran a vivir en el conflicto constante; pensando que es sólo una crisis más. Y ni siquiera se plantean separarse. Sin embargo, hay algunos indicadores que nos aconsejan lo contrario.

quiero dovorciarme

¿Qué debemos valorar antes de tomar la decisión de divorciarnos?

Algunos aspectos que debemos valorar antes de tomar una decisión son los siguientes:

Lo primero de todo, es hacer un ejercicio de sinceridad con nosotros mismos. El ejercicio consiste en reconocer y aceptar cuáles son nuestros sentimientos hacia la otra persona.

¿Sigue siendo amor, o es sólo cariño? Desde luego que, los años compartidos, los buenos momentos, los recuerdos y los hijos en común, han tenido que dejar cariño. Pero, lo interesante es saber si sigue habiendo amor. Y si no lo hay, tú lo sabes. No hace falta que nadie te lo diga; lo sabes muy bien.

Si no hay ya amor, es motivo suficiente para separarse. Pero, hay otros factores. Cuando hay problemas en una pareja, lo adecuado es buscar las soluciones y buscarlas entre los dos. Si ya las has buscado, las has llevado a cabo y la situación no ha cambiado en nada, es otro indicador de que esa relación es mejor que termine.

¿Hay discusiones o faltas de respeto en la relación?

Si llega un momento en que, lo que predomina en la relación son discusiones; que terminan la mayoría de las veces en faltas de respeto, tienes otro motivo para ir planteándote la posibilidad de un divorcio.

Pero no sólo las discusiones y las faltas de respeto son un motivo. El exceso de rutina, el aburrimiento cuando estás con esa persona o la indiferencia, también lo son.

Por supuesto, no hace falta decirlo; si en la pareja existe maltrato, ya sea físico o psicológico, la decisión de separarse de esa persona, tendría que ser inmediata. Recuerda que, el exceso de control, los celos y los sentimientos de posesión hacia la otra persona, también forman parte del maltrato. Si no se hace y se deja pasar el tiempo, termina siendo devastador para todos los miembros de la familia.

Todo estos son signos de que una relación de pareja no va nada bien; y que es mejor romperla. En realidad es hablar por hablar; porque cuando alguien se plantea separarse, ya ha valorado todo esto. Y tiene claro que debe hacerlo, otra cosa es que se decida a dar el paso.

«No quiero hacerle daño»

Pero… volvamos al principio, que es de lo que trata este artículo. Volvamos a ese, “no quiero hacerle daño” y al “me siento culpable”.

Dos expresiones en las que realmente se está diciendo lo mismo; porque, cuando supones que alguien va a sufrir por una decisión tuya, se supone que ese alguien es víctima de esa decisión. Y cuando hay una víctima, inmediatamente aparece un verdugo; o lo que es lo mismo, un culpable.

Por lo tanto, es bastante normal el sentimiento de culpa. Sin embargo, si estás en esa situación, quiero recordarte algo. Tú siempre serás responsable de tus decisiones y de tus actos; pero no eres en absoluto responsable de lo que sientan otras personas acerca de tus decisiones.

De solucionar esa parte, se tendrán que encargar esas otras personas. Tú sólo debes ser honesto/a contigo mismo/a, y hacer lo que consideres mejor para ti.

¿Qué pasa si decides no hacerlo, por lástima o por culpa?

Pues para empezar, estarás pensando antes en lo que quiere la otra persona; o en lo que tú crees que quiere la otra persona, antes que en lo que realmente quieres tú. Y esto significa que la autoestima no está demasiado bien.

Pasa también que te estás faltando al respeto a ti mismo/a; cuando no te escuchas y haces caso omiso de tus deseos y de lo que necesitas para ser feliz.

Ocurre que, no sólo serás infeliz tú; sino que además harás infeliz a la otra persona. Porque, aunque puede que esa persona no conozca cuál es tu deseo, el deseo lo tienes; y no podrás darle lo que necesita para que sea feliz.

Además, pasa también que te negarás la posibilidad de encontrar la felicidad en otra parte. Y al mismo tiempo, se la negarás de igual manera a la otra persona.

Como te dije antes, todos sabemos que, llegar a tomar esa decisión no es nada fácil. Pero, valorando todo lo anterior, puede que el precio que tengas que pagar, para evitar la culpa y la pena, sea demasiado caro.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.