Qué hacer con alguien que no te deja hablar

que hacer si no te dejan hablar

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Tal vez te ha pasado, y puede que más de una vez. Eso de intentar decir alguna cosa a la persona con la que hablas: empezar con la primera palabra, unas diez o doce veces, y nada, no hay manera…la otra persona no se calla, y no puedes terminar la frase. 

Si no te ha pasado a ti, que lo dudo, es probable que lo hayas oído. Alguien con el teléfono en la oreja, que intenta hablar y, como te digo, no hay manera de que pueda decir nada.  

 Es bastante incómoda esta situación. Pero sobre todo, puede ser muy desesperante intentar mantener una conversación con alguien que no para de hablar; no te deja meter baza, y si consigues hacerlo, te interrumpe de inmediato para seguir con su monólogo. 

Lo sabes seguro, todos conocemos a alguien que funciona así. Estos son los que se ha dado en llamar los usurpadores de la palabra, o de las conversaciones. 

Por qué hay personas que no dejan hablar a los demás

Hay algunas personas que hacen esto no con la intención de molestar, ni tampoco significa que sean malas personas en absoluto. Simplemente son malos conversadores, y sobre todo malos para escuchar a los demás. Se centran únicamente en lo que ellos quieren decir, y no sólo no les interesa lo que puedan decir los demás, sino que ignoran totalmente los intentos de su interlocutor por tomar la palabra.

Otras personas en cambio, no te dejan hablar o te interrumpen porque consideran que lo que ellos van a decir es más importante, o más interesante que lo que puedas decir tú. Claro que aquí sí que hay un poco de prepotencia. Por lo tanto, te obligan a escucharles; no dejándote hablar a ti e imponiendo su opinión, que supuestamente es “la buena e interesante”. En general, estas personas se consideran mejores que los demás o por lo menos más listos.

Algunas  otras pueden ser personas que pasan mucho tiempo solas, y cuando encuentran con quien hablar lo aprovechan para decir todo lo que no han podido expresar en algunos días…y claro, no te deja ni decir una palabra. 

Pero incluso las personas que son muy tímidas podrían ponerse a hablar por los codos, si se ponen nerviosas en situaciones de interacción social sin poder controlarlo. Este sería el otro extremo de las personas tímidas que no dicen nada, o muy poco. 

Si te sueles encontrar con alguien así, quizás tendrías que pensar en cuál es el motivo de que no te deje hablar. Porque por ejemplo, si la conoces y sabes que es alguien que pasa mucho tiempo sola, tal vez estaría bien que te armaras de paciencia y la escucharas. Porque seguramente lo que necesita es que la escuchen. 

También puede ocurrir que te toque conversar con alguien  que en ese momento está muy preocupado por algo. Y claro, sólo habla de eso que le preocupa. En este caso, será mejor que hables con ella sobre ese tema que centra su atención, para después,hablar de otra cosa. Aunque, si tiene una gran preocupación, posiblemente no sea el momento para charlar de otras cosas y tendrías que esperar a otro momento. 

Sea como sea, todos ellos tienen algunas características comunes a la hora de interactuar con los demás. 

Los usurpadores de la palabra

Por lo general, suelen ser los que empiezan la conversación casi siempre. Aunque esto tampoco importa mucho, si la empiezas tú te quitarán la palabra de inmediato. 

Y lo harán para aportar alguna idea sobre ellos mismos, alguna experiencia que han tenido y que te quieren contar, algún conocimientos suyo que también te quieren contar…o su propia opinión, que como te decía, siempre será la mejor o al menos la más interesante. 

Suelen llevar la conversación hacia donde les interesa, pero es que… la tuya no les interesa en absoluto. 

Si haces el intento de hablar tu levantarán la voz, sin perder el hilo de lo que están diciendo, para impedírtelo. Por supuesto, seguirá habland…así que mejor te callas porque no te escuchará. 

En el caso de que llegara a escuchar algo de lo que tú le has contado, te dará la solución y el consejo perfecto, aún sin que se lo hayas pedido. Y probablemente seguirá con lo que te estaba diciendo. 

Otra de las características que tiene una persona que no te deja hablar, es que no suele recordar nada de lo que tú le habías dicho en una conversación anterior. Por supuesto, como te decía, no son buenos escuchando a los demás, por lo tanto no pueden recordar algo que no han escuchado. 

Qué puedes hacer con esa persona que no te deja hablar

Hay varias cosas que puedes hacer cuando te toque interactuar con estas personas, todo dependerá de qué es lo que tú quieres conseguir. 

  • Si no te importa demasiado intervenir o no, si te da lo mismo, deja que hable. Ármate de paciencia y espera estoicamente a que termine, o bien a que se canse. No es necesario que hagas nada, seguramente no se dará ni cuenta de si estás prestando atención o no. No te esfuerces en intentar decir algo, no te va a escuchar, no le importa. 
  • Si por el contrario tienes interés en que escuche tu punto de vista, reconduce la conversación cuando veas que tienes la oportunidad. Frases del tipo “pues como te iba diciendo”, “volviendo al tema de antes…” “lo que yo te quería decir es que…” o bien “claro, pero lo que yo te estaba diciendo era que”… podría ser que te ayudaran en esa tare. Pero sólo podría ser, tampoco creas que es seguro del todo. 
  • Quizás sí que te funcione hacerle primero un cumplido, para después llevar la conversación por donde tú quieres. Por ejemplo “me gusta mucho tu manera de razonar, por eso me gustaría que hablásemos de….” Esto puede halagarle, y entonces sí que hablaría de lo que tú quieres. 
  • Claro que también puedes hacer esto mismo pero siendo un poco menos amable. Por ejemplo, puedes seguir hablando aún cuando te interrumpa, hasta que consigas que desista. Sería algo así como no darte por enterado de que te han intentado interrumpir. Si además de eso, sigues hablando pero en tono más bajo,  lo más probable que ocurra es que guarde silencio para poder escucharte bien. 
  • También puedes decirle algo así como “no me interrumpas por favor, espera que yo termine y ahora me das tu opinión, que me interesa mucho”. Esta es una manera algo menos pasiva de reclamar a alguien tu derecho a intervenir. Y al decirle que te interesa su opinión, es muy posible que sí que te escuche para después poder dártela. 

Si la conversación es en grupo

  • En el caso de que la conversación no la vayas a tener únicamente con esa persona que siempre interrumpe, sino que hay un grupo de más personas, siempre se podría decir algo así como, “vamos a respetar los turnos de palabra para poder entendernos mejor”. Podría ser que a lo largo de la conversación, esta persona se olvide de esto, pero siempre se le puede volver a recordar. 
  • Cuando esa persona sea alguien cercano a ti, quizás podrías decirle claramente pero con cariño, que interrumpir a quien está hablando y no dejarle terminar es una falta de respeto que podría intentar corregir. Más que nada para que el resto de la gente no termine por huír de él o ella, porque no les deje hablar. 

Rosa Armas 

Colegiada T-1670. 

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