En esos días en los que una persona ha hecho un gran esfuerzo físico, o ha tenido un exceso de trabajo, es probable que llegue a la noche sintiéndose agotado.

Pero, hay otro tipo de agotamiento que no es físico sino que es emocional. Y es posible que lo hayamos pasado alguna vez, sin saber qué nombre ponerle a ese malestar que sentíamos.

Qué es el agotamiento emocional y cómo superarlo

¿Qué es el agotamiento emocional?

El agotamiento emocional es un estado al que se puede llegar por un exceso de esfuerzo; pero no sólo por un esfuerzo físico, que también, sino que se refiere sobre todo a un esfuerzo de tipo emocional. Como puede ser por ejemplo un exceso de responsabilidades.

La persona que lo sufre, siente que no tiene la energía suficiente para afrontar el día. Pero no sólo energía física, sino que tampoco tiene la suficiente capacidad mental.

El agotamiento físico se puede dar a lo largo de un solo día, el emocional en cambio, es un proceso algo más lento, que se produce después de un largo periodo de esfuerzos, que como dije, no sólo se refiere al esfuerzo físico.

La persona que tiene este tipo de agotamiento, lleva una larga temporada en la que se ha hecho cargo de todo, le ha tocado resolver todo.

Siente que resuelve una cosa y le sale otra, sin darle tiempo a recuperarse de la anterior. Tiene la sensación de que no termina nunca, hasta que llega un punto en el que no puede más, en el que, cualquier tarea se le hace una montaña imposible de escalar.

Y, en ese “no puedo más”, puede presentar niveles altos de ansiedad y síntomas depresivos, además del cansancio, que es tanto físico como mental.

¿Por qué se produce el agotamiento emocional?

Este tipo de fatiga o agotamiento, que es más frecuente de lo que pueda parecer, se produce cuando hay un desequilibrio entre lo que la persona da de sí y lo que recibe.

La persona con agotamiento emocional, siente que da todo lo que puede, ya sea en el ámbito laboral, en el familiar, cuando todos los miembros tienen problemas y es ella la que los resuelve, o en el de la pareja, si se tiene una pareja que le pide mucha atención. Pero no recibe nada a cambio, ni siquiera el agradecimiento o el reconocimiento por su esfuerzo.

Es como si tuviera la obligación de hacerlo todo y no se mereciera nada; ni siquiera tiene tiempo para dedicarse a ella misma.

¿Cuáles son los síntomas del agotamiento emocional?

El agotamiento emocional empieza por síntomas que, en principio no se le dan demasiada importancia, porque, aunque son molestos, no parecen demasiado graves. Te cuento sus síntomas, por si llevaras tiempo sintiéndote mal y no sepas qué es lo que te pasa.

Cansancio físico

La persona se siente cansada ya desde que se despierta y, tenga que hacer lo que tenga que hacer en el día, por poco que sea, se le hace un mundo, siente que le faltan fuerzas.

Problemas para dormir

Como siempre tiene algo de lo que ocuparse, siempre tendrá algo en mente que le preocupa. Esto le produce problemas para dormir bien.

Se siente nerviosa e incómoda casi todo el día, aunque no sabe explicar exactamente su sensación.
Empieza a tener algún problema de memoria. Tiene tantas cosas en la cabeza de las que preocuparse y a las que prestar atención, que llega un momento en que empieza a tener algunos fallos de memoria.

Irritabilidad

Casi cualquier crítica que se le pueda hacer, o algún mal gesto que perciba en su entorno, puede provocar que pierda el control y se enfade de manera exagerada con mayor frecuencia de lo habitual.

Se siente desmotivada

No tiene ilusión por nada, no hay prácticamente nada que le interese y lo que hace, lo hace porque tiene la obligación.

Tiene la sensación de no sentir nada

Es decir, sus emociones empiezan a ser planas. Además de esto, tiene también la sensación de no poder pensar con claridad.

¿Qué puedes hacer para superar la fatiga emocional?

Por lo general, las personas que llegan a tener agotamiento emocional, son perfeccionistas y muy exigentes con ellas mismas. Los siguientes consejos pueden servir para mejorar ese estado de agotamiento.

Dedicarse tiempo

Lo más importante, es que la persona pueda tener momentos de tranquilidad y descanso. Para ello, podría establecer prioridades en sus tareas diarias, teniendo en cuenta que deberá dejar algún rato en el día para dedicárselo a ella misma, para descansar o para hacer algo que le guste.

Tener esos ratos de tranquilidad u ocio, son casi una obligación para superar este agotamiento. Establecer prioridades significa que habrá algunas cosas, que tendrá que dejarlas para mañana.

Delegar responsabilidades

Además, también se puede delegar responsabilidades en alguna de las personas cercanas, o bien, decir “no”, alguna que otra vez a alguna que otra petición.

Este tipo de fatiga, es muy frecuente como te decía, en especial en personas que no tienen vacaciones nunca o casi nunca. Por lo tanto, es algo a plantearse. No es necesario que sea un mes entero si no es posible, pero al menos unos días de descanso siempre le vendrían bien, para desconectar de las obligaciones y descansar.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.