Por qué decimos mentiras

por qué decimos mentiras

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Si a cualquiera de nosotros nos preguntaran si hemos mentido alguna vez, lo más probable es que contestemos que sí; que sólo de vez en cuando, pero que han sido sólo mentiras piadosas.

Es la manera más habitual que tenemos de excusarnos acerca de las mentiras que decimos. Sin embargo y según las estadísticas, decimos y también escuchamos una gran cantidad de mentiras a lo largo de un solo día.

Decimos una mentira cuando percibimos que las consecuencias de decir la verdad, son peores que las de decir mentiras.

Nos mentimos incluso a nosotros mismos; cuando modificamos la interpretación de una situación, para que se adapte mejor a lo que deseamos.

¿Que significa mentir?

Mentir significa literalmente decir algo que no es verdad. Pero también podemos mentir sin tener que decir ni una palabra.

Cuando disimulamos un estado de ánimo o un sentimiento, por ejemplo, también estamos mintiendo. Si te encuentras con alguien que te cae peor que una patada en la espinilla y le sonríes amablemente, estás mintiendo.

Hay muchos motivos por los que podemos decir una mentira. No mentimos porque sí; mentimos porque entendemos que obtendremos unos beneficios. Pero de eso hablaremos un poco más abajo.

Los inconvenientes de mentir

Claro que, mentir también tiene algunos inconvenientes. Uno de ellos es que una mentira, por lo general, no suele venir sola; sino que una mentira nos lleva necesariamente a tener que decir otra mentira, para mantener la anterior.

Además de esto, ser descubierto en mentiras puede hacernos perder la confianza que los demás nos puedan tener. Por otra parte, mentir demasiado nos obliga a tener buena memoria para no entrar en contradicciones y ser pillados. Y esto produce una gran ansiedad.

Lo cierto es que la mentira puede ocultar algunos aspectos de la persona que lo hace; sobre todo de los que lo hacen con frecuencia.

Qué se oculta detrás de la mentira

La mentira puede ocultar, por ejemplo, un intento de manipulación a la persona a quien se miente. Es decir: utilizar la mentira para conseguir algo a nuestro favor.

También puede esconder el miedo a ser rechazado, o a ser castigado. Por lo que podemos inventarnos algo que no se corresponde con la realidad.

Inseguridad y falta de confianza en uno mismo, pueden ser otra causa oculta. O sea, no tener la seguridad de poder decir las cosas tal y como son; aunque no sean del agrado del otro.

Además, puede ocultar también la vergüenza que se siente ante una situación real que no nos gusta demasiado; con lo que nos inventamos otra que nos parece mejor.

¿Quién miente más y por qué?

Según los estudios al respecto, parece que no hay grandes diferencias entre hombres y mujeres a la hora de mentir. En lo que sí hay diferencias, es en los motivos por los que se miente.

Los hombres mienten más para sentirse bien ellos mismos; o para conseguir algo que quieren. Las mujeres mienten más para que no se sientan mal los demás. Con lo que podemos concluir que las mujeres utilizan más las mentiras piadosas.

Además, parece que las personas extrovertidas, tienden a mentir más que las introvertidas.

Motivos que tenemos para mentir

Como te decía antes, no mentimos porque sí. Todas las mentiras, sean más o menos importantes, tienen un motivo, que tal vez no sirva para justificarla, pero lo tienen. Incluso algunas veces, tenemos tan interiorizado ese motivo, que decimos la mentira de forma espontánea, sin pensarlo siquiera. Algunos motivos son estos.

Mentiras piadosas

Mentimos cuando sospechamos que decir la verdad puede hacer daño a la otra persona. Esto es lo que entendemos por mentiras piadosas.

Cuando alguien te pregunta qué te parece su nuevo corte de pelo, y le dices que es muy bonito a pesar de que te parece espantoso. Tal vez en casos como éste, podríamos ayudar más a esa persona con la verdad, que siempre se podrá decir de manera que no duela.

Evitar el castigo o la reprobación

Los niños mienten cuando saben que han hecho algo mal, para evitar que se les castigue. Los adultos también, ¿a que sí? Pero a veces, no se trataría de un castigo en sí, sino de evitar la reprobación. Cuando sabemos que con la verdad no recibiremos la aprobación de la otra persona, sino todo lo contrario, y eso lo percibimos como un castigo.

Recibir aprobación

Relacionado con el punto anterior, también podemos mentir para recibir la aprobación no de una persona en concreto; sino de un grupo de personas. La percepción de que pertenecemos a un grupo, es importante para nosotros como seres sociales que somos. Y en ese sentido, podemos mentir para que nos incluyan y acepten en un grupo.

Llamar la atención

Podemos mentir también para llamar la atención de los demás, o lo que es lo mismo, para que los demás nos den mayor importancia. Este tipo de mentiras es muy frecuente. Decir que tenemos lo que no tenemos, decir que sabemos de lo que no tenemos ni idea,… en definitiva, para presumir de algo que no es cierto.

Manipular a otros

Algunas personas pueden mentir con la intención de conseguir algún beneficio propio. En estos casos, la persona no tiene en cuenta cómo puede afectarle a la otra persona, lo único que quiere es conseguir su objetivo.

Para excusarnos

Además, mentimos como una manera de excusarnos. Por ejemplo, cuando nos invitan a algo a lo que no nos apetece acudir. Lo más sencillo sería decir que no nos apetece ir, sin embargo, lo más habitual es que nos inventemos una gripe, un dolor de cabeza, o mucho trabajo.

Creencias erróneas sobre las mentiras

Algunos de esos mitos y creencias más populares son los siguientes:

El lenguaje corporal y la mirada te indican que te están mintiendo

Existe la creencia de que hay algunos gestos que te indicarían que te están mintiendo, como algunas posturas corporales y la mirada. Por ejemplo, que quien no te mira a los ojos, es que está mintiendo, quien se rasca la nariz mientras habla, es que miente, o que, quien se pone nervioso es por la misma razón. Esto no es verdad.

Algunos de estos gestos, los hacen también las personas que son tímidas, pero que están diciendo la verdad. Una persona tímida, no te podrá mirar a los ojos durante mucho rato, sin embargo, alguien que te miente, es más probable que te mire para asegurarse de que le crees. Por otra parte, alguien sincero que no sea tímido, también puede mirarte a los ojos sin problema. Por lo tanto, esa idea no es cierta.

El lenguaje corporal te da más información que el verbal

Esto tampoco es verdad. Será mucho mejor que atiendas a lo que te dicen, para ver si hay contradicciones, titubeos o pausas muy largas, a que te fijes en sus gestos. No se ha podido comprobar que haya gestos concretos que indiquen mentiras, con total seguridad.

Cómo saber si alguien te está mintiendo

Intentar saber cuándo, cómo y por qué mentimos ha sido objeto de muchos estudios. Aunque en realidad, el por qué y el cuándo no es tan difícil de intuir, es el cómo, lo que más nos interesaría saber.

A partir de estos estudios, se han descubierto algunas cosas curiosas como que, los hombres mienten más que las mujeres, que en una conversación de diez minutos puedes oir hasta tres mentiras, o que preferimos mentir por teléfono porque nadie puede vernos. Pero también es verdad, que existen muchos mitos acerca de las mentiras, algunas cosas que creemos, pero que no son ciertas.

¿Es posible detectar una mentira con absoluta seguridad?

Pues… siento decirte que, lo más que podemos hacer, es sospechar que alguien nos miente, pero no podremos saberlo con seguridad. Esto es así porque, cuando contamos alguna mentira, la mezclamos con datos reales, lo que nos sirve para añadir detalles que convierten la historia en bastante creíble. Pero además porque, no todos nos comportamos de la misma manera al mentir. Hay mentirosos muy hábiles que pueden hacerte creer lo que quieran. Por tanto, detectar una mentira con seguridad no es nada fácil.

Sin embargo y como te decía, sí que hay algunos factores con los que puedes empezar a tener, al menos, algunas sospechas, y entonces estar más alerta. Esos aspectos a los que debes prestar atención, si quieres detectar una mentira, son los siguientes:

Las contradicciones

Por supuesto esto es una gran pista. Estar muy pendiente a lo que te dicen, para poder detectar si hay contradicciones en el discurso, es una muy buena pista para empezar a sospechar al menos. Cuando alguien está diciendo la verdad, no sólo lo que cuenta es congruente y sin contradicciones, sino que además, siempre que lo cuente, lo contará igual.

Cambios en sus conductas habituales

Otra cosa que te puede dar pistas sobre si una persona te está mintiendo, es conocer cuál es su comportamiento habitual, es decir, cuando dice la verdad, y detectar los cambios en ella cuando te está mintiendo. Claro que, para esto, necesitas conocer bien a esa persona , pero aún así, no es algo infalible.

Además, hay algunas otras alertas, como pueden ser estar relajado y ponerse nervioso de repente, mover o juguetear mucho con las manos, por ejemplo. Pero cuidado, porque esto no es una señal inequívoca de que te está mintiendo, como te decía antes, puede ser una persona tímida que en situaciones de interacción social se ponga nerviosa.

Encontrar esas conductas que no son habituales en una persona, puede ser una buena pista. Sin embargo, puede ocurrir que sea una mentira muy bien estudiada y preparada, con lo que, esa persona actuará con mayor naturalidad, y será más difícil aún detectarla.

Demasiados detalles y explicaciones

Pero, es verdad que, la persona que está contando una mentira, debe estar muy pendiente a la historia que ha inventado, debe pensar mucho en los detalles y tenerlo todo atado. Sin embargo y aunque no es imposible, no es tan fácil inventar absolutamente todos los detalles. Así que, si en ese momento le obligas a especificar mucho, tal vez veas claras más contradicciones, más dudas y más cambios, que te darán todavía más pistas.

Pero… ¿cómo puedes hacerle especificar un poco más? Pues, por ejemplo, haciéndole algunas preguntas sobre un detalle de su historia, una pregunta que no se espere y que sea difícil que haya tenido en cuenta si se la había inventado. El color de algo, el nombre del sitio, la posición de algo concreto como a la derecha o izquierda, etc. Si haces muchas preguntas muy concretass, tendrás más opciones de encontrar la mentira.

Por otra parte, el que te den demasiadas explicaciones cuando no las has pedido, puede ser otra señal de que hay alguna mentira.

Intentar ganar tiempo

Si al hacer una pregunta, la otra persona, antes de contestar, repite tu pregunta, es posible que esté ganando un poco de tiempo para poder inventarse la respuesta.

Imagina que una persona te está dando una explicación que le has pedido, si de repente le preguntas por otra cosa totalmente diferente, puede tener dos reacciones. Si se extraña por el cambio brusco de tema, es más probable que esté diciendo la verdad. Si por el contrario se queda tranquilo, es más probable que estuviera mintiendo y lo que siente es alivio.

No puedes saber con total seguridad si una persona te miente. Todo lo anterior, sólo te dará pistas para estar un poco más alerta. Eso sí, el paso del tiempo, puede que te dé la respuesta que buscabas.

En resumen, Todos decimos mentiras aunque digamos que no. La mentira forma parte de las interacciones sociales y no dejaremos de hacerlo porque en cierto modo nos beneficia. Nos permite quedar bien, mantener trabajos, mantener parejas, presumir,…

¿Te imaginas que todos dijéramos siempre lo que estamos pensando de verdad? Sería insoportable!

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

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