Quiero dejar a mi pareja pero me da pena

me da pena romper con mi pareja

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No es una decisión nada fácil de tomar, en absoluto. Si has tenido que hacerlo lo sabes.

Le damos mil vueltas, no queremos hacer daño a la otra persona, pensamos que quizás nos estamos precipitando, que tal vez las cosas se resuelvan, no sabemos ni cómo plantearlo, en fin…nos asaltan muchas dudas pero al mismo tiempo, sabemos que la situación es insostenible y nos hace sufrir.

Y es que nunca empezamos una relación pensando que se tendrá que romper en un futuro, por lo que tomar esta decisión siempre es muy difícil. Sin embargo, cuando sientes que se te ha acabado el amor, es lo único que puedes hacer. 

De lo que estoy hablando es de cuando estamos pensando en dejar a nuestra pareja, porque la relación ya no nos hace felices; pero sentimos mucha pena y tanta culpa que no somos capaces de decírselo. Pensamos que esa otra persona lo va a pasar fatal, incluso peor que nosotros mismos, y no vemos el momento ni la oportunidad de hacerlo…porque aunque la relación ya no vaya bien, no queremos hacerle ese daño.

Sin embargo, alargar el momento de tomar esa decisión, sólo hará que empeoren las cosas. Me consta que esta situación es muy frecuente, y muchas personas se ven en ella. Por eso, por si este fuera tu caso, quisiera contarte hoy por qué puede ocurrirte esto y qué puedes hacer para solucionarlo. 

¿Por qué te da pena dejar a tu pareja?

Como te decía esta situación es muy frecuente, pero además de frecuente, es perfectamente normal. 

Por una parte, sabes que esa otra persona lo va a pasar mal, y sin duda tú también. Y claro, aunque ya no sientas amor, algo de cariño seguro que sí, por lo que preferirías que no sufriera. Ten en cuenta que en estos casos siempre se pasa mal, por más que quieras evitarlo. 

Por otra parte, es posible que hayan sido muchos años juntos, y por tanto, son muchas vivencias, muchos recuerdos asociados a esa persona. Y esto también da mucha pena, y hace más difícil tomar la decisión.

Además de la pena que se siente por la otra persona, también es habitual que se sienta culpa. Culpa por querer romper con una relación que en su momento fue bonita e ilusionante para los dos. Y es que aceptar que ya no sientes lo mismo, no es fácil. Tener que decírselo a la otra persona, mucho menos.

Además de esto, lo que vayan a decir los amigos y la familia, unido a lo difícil que se hace gestionar los cambios en nuestra vida y cierto miedo a la soledad,  nos pueden mantener mucho tiempo en esa relación que ya no nos hace felices.  

Pero además de la pena o la culpa que podemos sentir al pensar en romper con nuestra pareja, hay otros motivos por los que se puede alargar esa situación. 

Uno de ellos es pensar que, quizás las cosas mejoren más adelante, que tal vez, ese sentimiento que se te ha marchado volverá en algún momento. No te engañes, cuando los sentimientos de amor por la otra persona se terminan, no hay nada que los haga revivir. Suelo decir que es como una cerilla, cuando se apaga, por más que rasques, no se podrá volver a encender.

Quizás tendríamos que acostumbrarnos a pensar que las relaciones, sean del tipo que sean, tienen una duración; y cuando se terminan, pues se terminan y habrá que asumirlo. Prolongarla en el tiempo sólo conseguirá hacer más daño a los dos. Claro que como también suelo decir, esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo.

Qué hacer ante esta decisión tan difícil de tomar. 

Vuelvo a decir lo de “decisión difícil de tomar” porque sin duda lo es. Por si te encuentras ahora en ese dilema, no creas que te falta valor, o que no lo tienes claro; es que realmente es muy  complicado dar el primer paso. 

Sin embargo siento decirte que como casi siempre, para esto tampoco hay una receta mágica que te lo haga más fácil. En el caso de que sientas pena y culpa, que son emociones que casi siempre van unidas, tendrías que reflexionar sobre ellas. Y con reflexionar, quiero decir que tendrás que convencerte de que no eres responsable de que tus sentimientos ya no sean los que eran. 

Pero convencerte no significa engañarte a ti mismo para no sentirte culpable. Significa aceptar que no eres el responsable, porque eso es absolutamente cierto. Nadie es culpable de dejar de amar a la otra persona, eso sucede y nadie tiene la culpa. No puedes obligarte a sentir lo que no sientes, nadie puede obligarte a sentir lo que no sientes.

Por otra parte, si no es culpa tuya haber dejado de querer a esa persona, tampoco lo es que esa persona lo pase mal con la ruptura. Desde luego, es mucho peor estar con alguien a quien ya no quieres, pero haciéndole creer que todo está como estaba antes. 

Decirle la verdad de lo que sientes es mucho más honesto y saludable,  para ambos. No decírselo será, a la larga, hacerle más daño aún…si fuera al revés, a ti te gustaría que te lo dijera.

Toda esta reflexión sobre lo que es mejor para los dos, sobre lo que es más honesto y saludable y, sobre lo que a la larga será más beneficioso, puede ayudarte finalmente a tomar esa decisión que no te atreves a tomar.

Si esto hace que te veas con fuerzas, elige un momento que creas adecuado (aunque seguramente ninguno lo es) para hablar con tu pareja. Será mejor que elijas un momento en que ninguno de los dos tenga prisa y puedas hablar con tranquilidad. Como te digo, si esperas a un buen momento, no lo encontrarás. 

Dile lo que sientes, dile lo que quieres hacer. Sé empático y habla con cariño, con el cariño que seguro le tienes. No utilices palabras ni expresiones hirientes, ya la situación es bastante dolorosa y complicada por sí sola. El mal rato es inevitable para ti, para la otra persona también. Así que no esperes no hacerle  ningún daño, eso será imposible. 

Pero sin duda, lo estarás haciendo por tu felicidad, y por la de la otra persona también, aunque en ese mismo momento no lo interprete así.

Procura no utilizar expresiones ambiguas que no dicen nada, como el ya típico “no eres tú soy yo”. Lo mejor será que le digas que ya no sientes lo necesario para mantener una relación de pareja. Y es que, con toda seguridad, esa será la verdad más absoluta.

Con un poco de tiempo, descubrirás que, efectivamente fue un mal rato, pero también una decisión que había que tomar, porque era la mejor. 

Rosa Armas

Colegiada T-1670

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