Las parejas separadas que viven juntas

parejas separadas que viven juntas

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Es una circunstancia que se da cada vez con más frecuencia, la de las parejas que deciden romper con su relación pero que tienen que quedarse a vivir en la misma casa. 

Los motivos suelen ser principalmente dos…por una parte está el motivo económico, es decir, no poder afrontar el pago de la mitad de la hipoteca, más el alquiler de otra vivienda, o simplemente, no poder hacer frente a un alquiler.

El segundo motivo, el deseo de que los hijos (sobre todo si son pequeños) sigan teniendo las mismas rutinas que han tenido hasta ahora, para que no sufran y no tengan que estar de aquí para allá todo el tiempo.

Dos motivos de bastante peso, que si ese desamor que ha provocado la ruptura no ha llegado a convertirse en odio profundo, pueden hacer que una pareja se plantee esta opción. Desde luego, si ha llegado a desarrollarse un odio profundo, será muy pero que muy complicado. 

En ocasiones existe otro motivo: el querer vender la vivienda familiar, pero tener que quedarse los dos en ella hasta que eso suceda, que puede ser poco tiempo, o quizás no tan poco. 

En estos casos, como digo cada vez más frecuentes, la pregunta no es si esto es adecuado, porque cada uno decide lo que es más adecuado para su vida. La pregunta sería si esto es saludable desde el punto de vista emocional, si esa situación al final compensa, tanto a la pareja como a los hijos.

Quiero contarte en esta ocasión, con qué problemas puedes encontrarte si te ves en una situación como ésta, y de qué manera podrías evitarlos.

Vivir juntos pero separados ¿es una opción buena o no tan buena?

Como te decía, debe ser cada uno quien decida si la opción le resulta adecuada o no. Es decir, no es una opción buena o mala, todo depende del acuerdo al que llegue cada uno con su ex pareja. Aunque es cierto que después de una ruptura a nivel sentimental, lo lógico y seguramente lo que querría cualquiera, es la separación física de su ex. Lo que ocurre es que esto no siempre es posible.

Y cuando eso no es posible: si se acuerda que haya respeto mutuo, que existan unas reglas básicas de convivencia, que no haya discusiones (sobre todo delante de los niños)…si se acuerda no hablar mal del otro a los niños y se mantienen las rutinas con ellos (para que efectivamente no sufran ningún cambio excesivamente brusco) esto puede ser una buena opción, por lo menos durante un tiempo. 

Ahora que si como decía, el desamor ha pasado a ser odio y lo que predomina son las discusiones, el rencor y los reproches constantes, no es tan buena idea…sobre todo porque para los niños es peor esto que la separación física, y tener que estar de aquí para allá. Además de que pueden aprender modelos de comportamientos que les pueden pasar factura en el futuro.  

En realidad, una separación no tiene por qué ser tan traumática para los niños si se lleva a cabo con sensatez. Si los padres se ponen de acuerdo en cómo decir a los niños que se separan, si se establecen rutinas parecidas a las que tenían antes, si contestan a sus preguntas y permiten que los niños expresen sus emociones, no tiene por qué ser un drama. 

¿Qué consecuencias puede tener esta opción?  

Aunque como te decía, cada uno decide si esta es o no una buena alternativa, al menos durante un tiempo. Casi todos estaremos de acuerdo en que lo ideal sería que cada uno estuviera en su casa y cada uno por su lado.

Claro que muchas veces, lo ideal no es posible, y esta situación tiene unas consecuencias que es mejor conocer para intentar evitarlas, cuando no te queda más remedio que seguir viviendo con tu ex. 

  La tensión dentro de la casa será inevitable 

Esa tensión por no poder seguir tu camino, por tener que vivir con esa persona con la que ya no te une el mismo sentimiento que hubo antes, no será nada fácil de evitar. No es una situación fácil en absoluto.  Esa tensión puede existir en muchos momentos del día, o todo el día.

Si este malestar se mantiene en el tiempo, causará problemas en la comunicación y el diálogo que siempre debe existir en toda convivencia, sea con quien sea. Y como consecuencia de esto pueden aumentar las malas formas y las malas contestaciones.

Si no se llega a buenos acuerdos y se cumplen, este malestar irá en aumento sin remedio, provocando cada vez más tensión y problemas en esa convivencia. Pero además provocará también problemas en cada uno de los miembros por separado como ansiedad, estrés, mal humor, problemas de sueño, etc. 

Así que si ya sabes que esta situación durará un tiempo, será mejor que te relajes y te lo tomes con calma, para evitar males mayores.

Las falsas expectativas y los celos también podrían ser inevitables 

Pero aún puede haber más. En el caso de que la relación la haya roto uno de los dos, pero el otro siga teniendo sentimientos de amor, esta situación puede suponerle un auténtico calvario.

Por una parte le pueden atacar los celos, si la otra persona se relaciona con otras posibles parejas. O bien puede mantenerle en la esperanza de que la situación que viven haga que la relación se retome, y esto no le dejará ni seguir con su vida, ni pasar página. Esta situación será “ni sí, ni no, sino todo lo contrario”…algo muy difícil de gestionar. 

¿Cómo evitar los conflictos en esta situación?  

Si por el motivo que sea, no te queda más remedio que seguir viviendo con tu ex, hay algunas cosas que te pueden ayudar a que esto no sea un auténtico infierno. 

  • Primero que nada, recuerda que fue una persona importante en tu vida, con la que en un momento fuiste feliz. Así que procura no sacar a relucir todo lo malo de la relación. Evitar los reproches y recordar constantemente los errores pasados será lo mejor.
  • Otra cosa es especificar muy bien todas las normas de esa convivencia, para que no haya malos entendidos y todo termine peor aún. Especificar (por ejemplo) cómo se reparten las tareas de la casa, cuáles son los espacios privados de cada uno y respetarlos, si se puede o no llevar a casa a otras personas, ya sea amigos o parejas, especificar el tiempo que pasará cada uno con los niños, si habrá momentos en familia o será mejor que no. En definitiva, cuantos más detalles se especifiquen, menos probabilidades habrá de que haya conflictos.
  • Es importante también, no volver a caer en hábitos que antes tenía la pareja, eso ahora no es adecuado ni viene a cuento, además de que puede llevar a confusiones. Sobre todo, cuando se tiene claro que la relación ya no se retomará.

Y si como te digo, no te queda más remedio que esta opción, un poco de empatía con el otro y un poquito de paciencia pueden ayudar mucho a llevar la situación.

Rosa Armas

Colegiada T-1670

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