La nomofobia o adicción al móvil

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Sin ninguna duda, el móvil es un aparato muy útil y que hoy en día forma parte de la vida de la mayoría de nosotros, algo que usamos a diario. Nos permite comunicarnos y estar conectados en todo momento con las personas cercanas, y con las no tan cercanas también.

Pero claro, esto es como todo: depende de cómo y cuánto se utilice, podrá pasar del uso útil y práctico al abuso y a la adicción.

Y es que se sabe que cada vez hay más personas, sobre todo personas jóvenes, que tienen una adicción al móvil. Personas que lo usan constantemente, que no van a ninguna parte sin él, ni siquiera al baño, que si han salido y se les ha olvidado en casa, vuelven a por él desde donde sea… En definitiva, personas que tienen adicción al móvil, y por tanto tienen nomofobia.

La adicción al móvil no está reconocida aún como un trastorno mental, pero sí que se habla de ella y tiene un impacto negativo en la vida de las personas que la tienen.

¿Qué es la adicción al móvil?

La adicción al móvil  es una dependencia excesiva a los móviles en general.

La persona que tiene una adicción al móvil presenta comportamientos repetitivos relacionados con su móvil. Este comportamiento repetitivo puede ser enviando mensajes, revisando sus redes sociales, comprobando si tiene mensajes o jugando. Sea lo que sea, son conductas que le producen satisfacción y que no puede dejar de hacer.

Hay por tanto, una dependencia excesiva al móvil y la persona considera que no puede hacer una vida normal si no lo tiene. 

Junto a estas conductas, la persona tiene lo que se llama nomofobia, que es el miedo irracional e intenso a estar sin su teléfono móvil. Suelen sentir mucho estrés, inquietud e incluso ansiedad si no tienen cobertura, si no tienen batería suficiente, si están en un sitio donde tienen que apagarlo, o si por un gran descuido se lo olvidan en casa (aunque es verdad que esto no suele ocurrirles).

¿Cuáles son los síntomas de una adicción al móvil? 

Los síntomas más típicos de la adicción al móvil son estos: 

  • La persona no puede controlar ni evitar el uso del móvil. Aunque sea consciente de que más que un uso, empieza a ser un abuso, por más que quiera reducir la utilización del móvil, no lo consigue. El uso del teléfono le ocupa gran parte del tiempo a lo largo del día. 
  • Utiliza el móvil incluso en situaciones peligrosas o en las que no se debe. Por ejemplo, conduciendo un coche, o cruzando un paso de peatones. 
  • Utilización exagerada y compulsiva del móvil. Esto llega a tal punto, que la persona se olvida de otras cosas que tiene que hacer, e incluso, es capaz de ignorar a cualquiera que esté cerca. Lo más frecuente es encontrarla con la cabeza gacha y tecleando en su móvil, de manera permanente. Lo más habitual en estos casos, es que las personas cercanas se quejen de que no hace caso más que a su teléfono. 
  • Se está continuamente pendiente del móvil. Lo más habitual es que casi no le quite ojo al móvil. La persona está alerta y pendiente del móvil, como si lo vigilara,  y cada poco tiempo lo revisa por si hay algún mensaje.
  • Pérdida de interés en otras actividades. La persona con adicción al móvil, perderá el interés por todas aquellas actividades que antes le interesaban. 
  • Tiene miedo a estar sin el móvil. Se preocupa mucho por llevarlo siempre encima, pero también porque siempre tenga la carga de batería suficiente. 
  • Siente ansiedad en los momentos en que no puede mirar el móvil o cuando tiene que apagarlo. 

¿Cuáles son las causas de la nomofobia? 

Como siempre, pueden ser muchas las caussas que faciliten la adicción al móvil y a la nomofobia. Las más frecuentes son: 

  • Las personas que tienen baja autoestima, problemas personales o una vida que no les satisface, suelen recurrir al uso del teléfono móvil, como una manera de distraerse y evadirse de sus problemas. Pero claro, el uso excesivo del móvil puede terminar en adicción y creándole más problemas.
  • Por otra parte, las reacciones y/o comentarios a las publicaciones en las redes sociales, actúan como refuerzo positivo, cosa que puede hacer que una persona se vuelva adicta a consultar sus redes para sentir ese bienestar que le da ese refuerzo. 
  • Además, la inseguridad personal y la falta de habilidades sociales en algunas personas, puede hacer que esa persona se relacione exclusivamente a través de la tecnología y evite el trato cara a cara. Se siente más cómoda detrás de una pantalla que protegerá su anonimato. 

¿Cuáles son las consecuencias de la adicción al móvil? 

Ninguna adicción es buena por supuesto, todas tienen ciertas consecuencias no demasiado favorables. En este caso sus consecuencias son. 

El aislamiento social 

Es una de las principales y más evidentes consecuencias de la adicción al móvil. La persona pasa cada vez más tiempo con su móvil, y menos tiempo con personas. 

Problemas para comunicarse 

La persona adicta al móvil, se comunica casi exclusivamente a través de la tecnología, con lo que sus habilidades sociales serán cada vez menos y peores. 

Alteraciones en su conducta y en sus emociones 

La adicción produce mucha tensión y bastante irritabilidad, con lo que puede alterar la conducta de la persona, haciéndola más agresiva. 

Pero además, puede modificar también sus emociones, provocándole ansiedad y síntomas depresivos. 

Problemas de sueño

Estos se pueden dar por dos causas. 

La primera es la preocupación que llega a tener una persona adicta al móvil, de que llegue un mensaje o una llamada mientras duerme, y no lo vea. 

La otra es que la luz que emite la pantalla del móvil, reduce la producción de melatonina, que es la hormona que regula el sueño.

Problemas de atención, concentración y memoria 

El hecho de estar permanentemente pendiente del móvil, puede hacer que la persona llegue a tener problemas serios en estas tres capacidades. 

Síndrome de abstinencia 

En los casos más graves, la persona siente ansiedad, angustia e irritabilidad, cuando se ve sin su móvil en la mano. 

Como te decía al principio, todos usamos el teléfono móvil con mucha frecuencia, hay incluso quien lo necesita para trabajar. Pero, si te identificas con todo lo anterior, si lo pasas realmente mal en los momentos en que no puedes tener el teléfono en la mano, quizás tendrías que valorar si estás haciendo de él un uso razonable. Si crees que no es así, tal vez recurrir a la ayuda psicológica no sea una mala opción. 

Rosa Armas

Psicóloga colegiada T-1670

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