Puede ser que desde siempre, tuvieras la idea clara de que querías tener hijos. O puede ser que ni siquiera te lo habías planteado, o tal vez, pensaste que, llegado el momento, ya lo valorarías con calma.

Pero, puede ocurrir que, llegado ese momento en que decides que sí, que quieres tener hijos, con la persona con la que estás y a la que quieres, resulte que esa persona no quiere tenerlos.

mi pareja no quiere tener hijos

Está muy claro que la vida de pareja tiene sus altos y sus bajos, como es normal. Aunque en un principio la veamos como idílica, la realidad es que la convivencia no resulta ser tan fácil como habíamos pensado. Nos encontramos con diferentes discrepancias que tendremos que resolver de la mejor forma posible.

Pero claro, el querer o no querer tener hijos, no es una decisión como la de qué modelo de sofá compramos, o qué lámpara nos va mejor en el salón. Es una decisión mucho más seria, y en algunos casos, complicada.

Es verdad que se puede ser igual de feliz con hijos que sin ellos. Pero ¿qué ocurre cuando uno de los dos quiere tener hijos, y el otro no? Esto puede suponer no sólo un gran dilema, sino también un gran desgaste en la relación.

Una decisión que debe ser conjunta

Como te decía antes, puede ser que desde siempre hayas tenido claro que querías tener hijos, o tal vez no, tal vez lo has decidido después. Pero puede ser que tu pareja no quiera.

Quizás porque no considere que sea el momento adecuado, por motivos económicos, de vivienda, o cualquier otro. Tal vez porque las expectativas profesionales que tiene, no son demasiado compatibles con la tarea de ser padre, o madre.

A lo mejor, porque se tiene miedo a perder el bienestar del que se disfruta en ese momento. Pero incluso puede ser que simplemente no tenga el instinto paternal o maternal, que sería necesario para tener hijos.

Sea por el motivo que sea, el hecho es que no quiere tenerlos, pero tú sí. En este punto, se pueden abrir dos posibilidades, bueno… en realidad tres.

  • Una de ellas es que, después de hablarlo, se llegue al acuerdo de que sí, de que se tendrán hijos. O quizás, al acuerdo de que no se tendrán. Sea cual sea la decisión, lo importante es que se tome de manera consensuada, con toda la libertad de ambos y sin presiones de ninguno.
  • Otra de las posibilidades, es que, el que no quiere tener hijos, termine cediendo por complacer al otro, o incluso por el miedo a que la relación se rompa, y no porque realmente quiera. Esta opción puede acarrear serias consecuencias en el futuro, tanto para los miembros de la pareja, como para los hijos que se tengan. Si eres tú esa parte, quizás sería bueno que lo pensaras con mucha calma.
  • Por otra parte, podría suceder que, la persona que sí que quiere tenerlos, termine por deshechar la idea, por presiones del otro miembro, y no porque realmente así lo desee. Y, esta opción también traerá consecuencias, como por ejemplo, pasar el resto de la vida reprochándoselo a la otra parte, o bien, sintiendo un gran resentimiento hacia ella y culpabilizarla de no haber podido realizar su deseo. Si eres esa persona, piensa muy bien si vas a poder llevarlo, sin reproches y sin rencor.

Por lo tanto, la mejor opción, siempre será el acuerdo mutuo, libre y sin presiones.

Qué hacer si estás en esta situación

Como te decía antes, esta es una decisión importante, tanto para el futuro de la pareja, como para el de cada uno de los miembros de la misma. Por esa razón, es necesario hablarlo con la pareja. Y, hablarlo, no quiere decir hacer algunos comentarios rápidos cuando estás saliendo de casa a toda prisa porque llegas tarde al trabajo.

Tampoco significa soltar alguna indirecta de vez en cuando, a ver si el, o la otra se pica y termina por ceder. Nada de eso. Hablarlo significa sentarse con tranquilidad y hablar del tema, dedicándole el tiempo y la seriedad que el mismo se merece.

En esa conversación, sería buena idea que cada uno expresara sus porqués. Es decir, que el miembro de la pareja que sí quiere tener hijos, expresara por qué los quiere, y que el otro expresara también por qué no los quiere tener. Estas ideas, pueden ayudar a clarificar mucho la situación.

Por lo general, lo que se presta más a la negociación, son los motivos que tiene la persona que no quiere tener los hijos. Porque, si el motivo para no querer, es algo circunstancial, se podría llegar a un acuerdo.

Quiero decir con esto que, si el motivo para no querer hijos, es de tipo económico, por el lugar en donde se vive, o porque se tienen unas expectativas laborales en ese momento, por ejemplo, la decisión de tener descendencia siempre se podría dejar para otro momento que fuera más adecuado.

Puede ser que el motivo sea algún miedo relacionado con la paternidad o la maternidad. En ese caso, hablarlo con la pareja, puede ayudar a disipar esos miedos.

Claro que, si el motivo es la falta de instinto parental, entonces, no habrá mucho que se pueda negociar.
pero… ¿y si no se llega a ningún acuerdo?

Tomar decisiones

Esto puede ocurrir claro que sí. Porque, casi todo es negociable pero, ¿esto también lo es? Pues, puede que sí, o tal vez no. En el caso de no llegar a un acuerdo, al menos en principio, podría hacerte creer que, quizás más adelante, la otra persona cambie de opinión.

Y sí, eso puede pasar, pero también puede no pasar. Por lo tanto, deberás pensar con mucha tranquilidad lo que hacer, teniendo en cuenta,cuáles son sus razones para no querer.

Si para ti es muy importante tener hijos, si crees que no vas a ser feliz si no los tienes, y tu pareja no quiere, quizás tendrías que plantearte dejar la relación. Aunque ésta nunca es una decisión fácil de tomar.

Si eres la persona que no quiere tener hijos, y no quieres por más vueltas que le des, también tendrás que pensar si eso será motivo de conflicto y ruptura en el futuro; si es justo que la otra persona renuncie a su deseo, o si es mejor que lo cumpla aunque no sea contigo.

Como ves, es una situación un tanto compleja; y tal vez sería cosa de hablarlo o al menos tantearlo, en el inicio de la relación, para que no haya sorpresas ni decepciones en ninguno de los dos.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.