No me gusta que me toquen

//No me gusta que me toquen

Encontrarnos con una persona conocida y saludarla con un beso, o dos: darle un apretón de manos, o recibir un toque en el hombro como una señal de apoyo por parte de un amigo. Son gestos muy frecuentes por lo menos en nuestra cultura, con los que nos encontramos a diario; y a los que probablemente no le demos ninguna importancia.

Todas estas son muestras de afecto bastante cotidianas. Seguramente podríamos vivir sin ellas pero la realidad es que las tenemos; y en general, convivimos con ellas sin mayor problema.

no me gusta que me toquen

El área permitida de contacto físico

Pero además de que sean gestos cotidianos de amistad, el contacto físico forma parte también de las relaciones íntimas. Digamos que el área permitida de contacto físico aumenta en función del grado de intimidad que tengamos con la persona en cuestión.

De hecho, el tacto es, de los cinco sentidos, el que utilizamos con mayor precaución; dependiendo de con quién, y también del momento. Pero claro: no existe una “cantidad” de contacto físico que sea la adecuada para todas las personas. No todos necesitamos ni a todos nos apetece la misma cantidad.

Hay personas para las que el contacto físico es fundamental, lo necesitan para demostrar afecto, así como para sentirse queridas.

El espacio personal

Sin embargo, hay otras personas que rechazan el contacto físico, no les gusta que les den besos, ni que les toquen, o que alguien que les habla se les acerque demasiado, simplemente no lo consideran necesario. Estas personas, viven estos gestos y el contacto físico, como una invasión de su espacio personal.

El espacio personal es ese espacio que es con el que nos sentimos cómodos en las interacciones personales; y que es más pequeño cuanto mayor es la intimidad que tenemos con la persona.

Algunas personas como te decía, no soportan ese contacto físico. No soportan que les den un beso cada vez que se encuentran con un conocido, no soportan a esa gente que les toca el brazo cada diez segundos cuando están hablando con ellos, esa curiosa costumbre que tienen algunas personas, se ponen de los nervios.

Claro que, esto ocurre en los casos más leves, en personas más reservadas, que simplemente se sienten incómodas con el contacto físico. En los casos más graves, se puede dar una auténtica fobia al contacto; lo que se conoce como hafefobia.

¿Qué es la hafefobia?

La hafefobia, es el miedo intenso y por supuesto irracional, a ser tocado y a tocar. Claro, el tacto es el único de los sentidos que es recíproco. Si tocas a alguien, ya estás siendo tocado, quieras o no.

De la misma manera que el resto de las fobias, se manifiesta a través de una serie de síntomas físicos. Es cierto que es una fobia muy poco frecuente; pero bastante limitante para la persona que la sufre. Ya que en esta fobia en concreto, el estímulo al que se le tiene rechazo aparece con mucha frecuencia en la vida de la persona.

Dependiendo de la intensidad de la fobia, el rechazo al contacto físico podría manifestarse hacia personas con las que se tiene poca o ninguna relación, o hacia cualquier persona, incluida la gente cercana, en los casos más graves.

En estos últimos, una persona podría tener problemas para dar un abrazo a un familiar, sin sentir miedo o ansiedad. O bien; podría ser incapaz de evitar retroceder ante la posibilidad de que alguien le fuera a tocar.

¿Cuáles son los síntomas de la hafefobia?

Ante el contacto físico, e incluso, ante la sola posibilidad de contacto, la persona con hafefobia, puede presentar una serie de síntomas que, prácticamente son los mismos que los de cualquier otra fobia.Aumento del ritmo cardíaco.

  • Aceleración en la respiración.
  • Sudoración y malestar intenso.
  • Sequedad de boca.
  • Temblor y pánico.

Por supuesto, la hafefobia implica un esfuerzo por intentar evitar cualquier contacto, y como consecuencia de ello, problemas sociales.

¿Cuáles son las causas de la hafefobia?

Por una parte, la hafefobia podría darse por un miedo totalmente irracional al contacto físico. La simple sensación de que se pierde el control de sí mismo cuando alguien les toca, el hecho de ser tocados por personas desconocidas; o bien, tener una intensa necesidad de proteger su espacio personal. Todas estas pueden ser causas suficientes para desarrollarla; y responder con un respingo al contacto con otra persona.

Sin embargo, la causa más frecuente de hafefobia, es haber experimentado una vivencia traumática. Por lo general, maltrato físico o abusos sexuales. Una persona que haya sufrido alguna de estas experiencias, es probable que reaccione con rechazo cuando otra persona les toca: incluyendo a personas cercanas y familiares.

El tratamiento de la hafefobia

El tratamiento de la hafefobia es prácticamente igual que el de cualquier otra fobia. Habría que valorar cuáles son las causas de la misma y trabajar en ellas si es que existen causas reales.

Por otra parte, las técnicas de la terapia cognitivo conductual, son las que mejor han funcionado con las fobias. La exposición progresiva al estímulo que se teme, la reestructuración cognitiva y las técnicas de relajación, son las que han dado mejores resultados con este tipo de trastornos.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

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2018-11-23T13:41:13+00:00Artículos de Psicología|

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