No me gusta la Pareja de mi Hijo

nno me gusta la pareja de mi hijo

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Probablemente no habrá ningún padre o madre que no intente garantizar la felicidad y el éxito de sus hijos. Y digo “intenten”, porque garantizarlo no les va a ser posible. 

Lo que sí es seguro, es que al menos la mayoría de los padres se preocupan por el bienestar de sus hijos. Y en muchos casos, estos padres se han creado unas expectativas acerca de cómo querrían que fuera el futuro de sus hijos o hijas. 

Si tienes hijos es casi seguro que te has creado esas expectativas; y que no ha hecho falta que te sentaras y lo pensaras  detenidamente, simplemente lo haces de una forma automática.

Esperas que tu hijo tenga unos buenos estudios para que pueda tener un buen trabajo. Esperas que se case con la persona ideal, una chica o un chico también con estudios y buen trabajo; de buena familia, con valores, que te dé unos nietos estupendos, etc.

Aunque, tal vez, estas no son exactamente tus expectativas. Quizás lo único que esperas es que tu hijo haga lo que realmente quiera hacer y sea feliz. Pero claro, haga lo que haga, en algún momento de su vida tendrá una pareja: y ahí, créeme, será inevitable que hagas alguna valoración de esa persona. De si crees que es la persona correcta para tu hijo, o no. 

Llegado el momento puede ser que sí, puede ser que la pareja elegida te guste y te parezca la adecuada. Pero también podría ser que no te gustara, no sabrías decir exactamente por qué, pero no te gusta. 

Es esto de lo que quiero hablarte hoy, de qué hacer cuando realmente no te gusta nada la pareja de tu hijo o hija. 

¿Qué hacer si no me gusta la pareja de mi hijo?

Es posible que hayas conocido a la pareja de tu hijo, no sabes por qué, pero no te ha gustado nada. Y decides que como eso no es cosa tuya sino de tu hijo, no vas a decir ni media palabra al respecto.

Sin embargo: hay algunos padres y madres que son un poco más autoritarios, y si no les parece buena la pareja que sus hijos han elegido, sí que se lo hacen saber. Algunos padres intentan influir en esa decisión, e incluso pueden llegar a procurar que las cosas entre ellos no vayan bien. 

Si eres padre o madre y te sientes identificado con esto que estoy contando, déjame que te recuerde algunas cosas sobre esto, porque saberlo seguro que ya lo sabes. 

Cuando tienes un hijo de cuatro años, o de seis, por ejemplo, tienes que ser tú quien tome las decisiones por él. No puedes preguntarle a un niño de esa edad qué ropa quiere ponerse para ir al colegio, o que es lo que quiere comer todos los días. Porque ese niño no tiene ni la edad ni la capacidad para tomar esas decisiones, y lo tienes que hacer tú por él.

Pero, cuando ese niño ya es un adulto, no puedes ni debes hacerte cargo de sus decisiones; porque son suyas. Es su vida y tiene que decidir él cómo y con quién quiere vivirla. Es perfectamente normal que pretendas proteger a tu hijo o tu hija, que quieras lo mejor para él o ella: pero ésta es una decisión suya, así que no te quedará otra que respetarla. 

Ser amable y cordial 

Entonces, puede ser que un día, tu hijo te presente a una pareja que, como decía antes, no sabes por qué pero no te gusta; no te parece que sea la persona adecuada para él o ella.

Lo que yo te aconsejo hacer en ese momento, es ser amable y cordial con esa persona, sin más. Piensa que si es la persona que ha elegido tu hijo o tu hija, es porque tiene unas cualidades que le gustan; y sin duda porque está enamorado/a. Así que sonríe y muéstrale cariño. 

No prejuzgues si quieres empezar bien 

Si quieres darte tiempo para conocer mejor a esa persona, procura evitar tus prejuicios en cuanto a su aspecto físico: a sus gustos, preferencias, o a cualquier otro aspecto de esa persona. Simplemente, respétala. 

Ten en cuenta que, en el momento en que la pareja de tu hijo tiene que conocerte, estará nervioso/a, porque querrá causarte una buena impresión. Por lo tanto, no tengas en cuenta lo que pueda decir o hacer bajo esa presión. Al sentirse nervioso/a, puede parecer muy poco natural e incluso puede tener un comportamiento extraño. A todos nos puede pasar, si estamos nerviosos ante una situación que nos importa, es muy fácil que metamos la pata.

Expresa tu opinión sólo si te la piden 

Después, cuando esa persona ya no esté delante, puedes darle a tu hijo o hija tu opinión o consejo que quieras darle, pero siempre que tu hijo te lo haya pedido. Si no te lo pide, mejor deja las cosas como están. 

Dale apoyo emocional a tu hijo 

Además de esto, puedes hacer otra cosa muy importante. Y es que si pasado algo de tiempo, esa relación se rompe por el motivo que sea, dale a tu hijo un abrazo y mucho cariño; seguro que lo va a necesitar. Pero de ninguna manera debes evitarle que viva la experiencia que él o ella ha decidido vivir.

Si llega este caso y puedes, mejor ahórrate eso de, “yo lo sabía”, o peor aún, “yo te lo dije”. Esto le puede resultar muy doloroso, y no hay necesidad de que aún lo pase peor; porque tú tengas la necesidad de demostrarle que tu decisión era la mejor. 

Respeta sus decisiones, aunque se equivoque 

Hay muchas madres y padres, seguramente todos ellos,  que dicen esa frase muy típica de, “yo sólo quiero lo mejor para ti” Y yo te aseguro que no tengo ninguna duda de que eso es verdad, y seguro que tu hijo tampoco lo duda. Pero, podría dar la casualidad de que lo que tú crees que es mejor para tu hijo, no coincida con lo que él cree. Ni tampoco con lo que él quiere.

Así que respeta su decisión, respeta a la persona que ha elegido como pareja; si le sale bien, fantástico, pero si no, está en su derecho de equivocarse como todo el mundo.

Otra cosa muy diferente, es que a ti te conste que esa relación que tiene conlleve una situación grave: como podría ser que esa persona maltrate a tu hijo, por ejemplo. O también que veas que esa persona habla mal a tu hijo/a, que le trata mal, que le controla o que se pone agresivo. En ese caso, por supuesto, tendrás que intentar que tu hijo o hija consiga ver por sí mismo que puede ser una relación tóxica.  

Sin embargo, la forma en que puedes conseguir eso no será nunca hablando mal y descalificando a su pareja. Porque así lo que consigues, si es que ya existe una dependencia, será que tú seas el enemigo.

Lo que puedes hacer, es hacerle ver su cambio en el estado de ánimo, en la actitud, en la forma de vestir si fuera el caso, etc… 

Por otra parte, si has educado a tu hijo diciéndole siempre lo que tiene que hacer, es decir, tomando decisiones por él, llegará un momento en que no podrá hacer nada si no tiene tu aprobación; y eso significa no ser un adulto libre.

En el caso que nos ocupa, si no te gusta su pareja e insistes en que no es la adecuada, puedes conseguir dos cosas: que tu hijo se aleje de ti y además, que se sienta culpable por querer a una persona que sabe que no te gusta.

Si por el contrario consigues convencerle de que esa persona no es buena para su vida, habrás ganado tú; pero a costa de la felicidad de tu hijo. Y eso se llamará de otra manera, pero no es sentir amor por tu hijo. 

Cuando a tus padres no les gusta tu pareja 

Si eres la otra parte, es decir: el hijo o la hija a la que le pasa o le ha pasado esto con sus padres, te aconsejaría dos cosas:

Por una parte déjale claro a tus padres, sin necesidad de enfadarte ni de ser agresivo: que por muy padres que sean, y por mucho que tu les quieras, no vas a aceptar de ninguna manera que decidan por ti acerca de la persona con la que quieres estar.

Siempre podrás escuchar sus consejos. Al fin y al cabo, tienen más años y por lo tanto, más experiencia que tú. Pero eso es una cosa y otra que quieran imponerte su decisión. 

Por otra parte, no te sientas culpable por tomar tus propias decisiones; porque eso, simplemente es un derecho que tienes, como lo tiene todo el mundo.

Rosa Armas 

Colegiada T-1670 

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