Diferencias entre el miedo a enamorarse y la falta de interés

miedo a enamorarse

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Ya te he dicho en alguna ocasión, aunque es probable que lo hayas comprobado, que el mundo de los sentimientos y del amor es bastante complicado. A veces nos resulta muy difícil definir nuestros propios sentimientos, explicar qué es lo que sentimos por otra persona.

Y si ya es complicado explicar los nuestros, es aún peor llegar a saber qué es lo que siente otra persona por nosotros, a no ser que sea muy clara y lo diga abiertamente.

Pero no siempre esa otra persona es tan clara, y puede ser que te envíe mensajes que son contradictorios. Es decir, puede que estés conociendo a alguien que te interesa, que algunas veces da muestras de estar también interesada, pero que otras veces parece que no lo está.

No sabes qué pensar, le das vueltas a eso, no puedes identificar muy bien si es que no tiene el mismo interés que tú; o es que, y también lo has pensado, tiene miedo a enamorarse y a ir más allá.

Me consta que hay muchas personas que están con estas dudas. Por si has estado alguna vez, o lo estás ahora, con ellas, quiero contarte cuáles son los comportamientos de alguien con miedo a enamorarse, y cuáles los de alguien que no tiene interés, o al menos el mismo interés que tú.

Cómo se comporta alguien que no está interesado en ti

Voy a empezar por la falta de interés. Puedes saber si la otra persona no está realmente interesada por ti, atendiendo a los siguientes comportamientos.

  • Sólo podrás ver a esa persona, cuando a ella le interesa y le viene bien. Si se lo propones tú, lo más probable es que no pueda. Entre un plan contigo o con sus amigos, no dudes de que tú serás la última opción. Pero además, sólo haréis lo que a ella le gusta, tus gustos no importan.
  • No se preocupa por tus cosas, por lo que haces o dejas de hacer, por lo que te preocupa o por lo que te alegra. Además de que, si se las cuentas, no parecen importarle demasiado.
  • Es verdad que puedes hablar con ella, ya sea a través de mensajes o de llamada, pero siempre eres tú quien toma la iniciativa de contactar. Eso sí, los mensajes puede tardar siglos en contestarlos. Aunque también es posible que no lo haga. Si alguna vez le reclamas que no te escribe, te dirá que tú puedes hablar con ella siempre que quieras.
  • Nunca tiene expresiones ni gestos de cariño hacia ti, ni siquiera cuando tú los tienes con ella.
  • Sus amigos y su familia, no conocen de tu existencia. Porque esa persona no les ha hablado de ti por supuesto. Pero tampoco parece que tenga intención de hacerlo. Es más, intenta evitar que alguien, sobre todo conocidos suyos, puedan verle contigo.
  • Cuando estás con esa persona en sitios donde hay más gente, nadie diría que tienes una relación con ella, porque no hay ningún tipo de acercamiento entre vosotros. Si el acercamiento lo haces tu, la vas a notar incómoda.
  • La mayoría de las veces que puedes estar con esa persona, será en algún sitio privado. Los sitios públicos no le hacen demasiada ilusión.
  • Y cuando está contigo, no es que se desviva por prestarte atención. De hecho, está más pendiente de su móvil y de contestar mensajes que de ti. Tanto es así, que no recordará nada o poco, de lo que le has dicho.
  • En muchas ocasiones has pensado que no tiene demasiado interés, porque es que eso se nota, pero has decidido esperar un poco más. Tal vez sea que no te conoce lo suficiente todavía, y es por eso que no da señales de tener interés, o eso es lo que quieres creer.

Cómo se comporta alguien que tiene miedo a enamorarse

Las conductas de una persona que sí que tiene interés en ti, pero que realmente le da miedo meterse en una relación seria, son muy diferentes a las anteriores. Esas conductas son las siguientes.

  • Esa persona especial, te ha contado algo de su última relación. Sabes que no hace mucho tiempo que ya no la tiene, y sabes además que lo pasó mal con ella. Además, en muchas ocasiones te repite que no quiere tener una relación. Cuando esto es así, es normal que alguien tenga cierto miedo a empezar una nueva relación. De hecho, es normal que se necesite algo de tiempo para recuperarse del todo.
  • Pero, a pesar de que te dice que no quiere una relación, te llama, quiere quedar contigo, muestra interés en ti, actúa como si realmente fuera tu pareja,etc.
  • Se interesa por tus cosas, por tus gustos y preferencias, por las cosas que haces,se preocupa por ti, se interesa por tu vida y te escucha con atención. Te puede sorprender recordando cosas que, ni tu mismo recuerdas haberle contado.
  • Es posible que en algunos momentos se aleje durante unos días, e incluso es posible que te diga que es mejor no volver a quedar. Pero, en pocos días vuelve a contactar contigo, porque en estos casos, sí que toma la iniciativa de contactar contigo.
  • En los momentos en que estás con esa persona, está contigo, escuchándote y prestándote atención. No parece estar a disgusto, sino todo lo contrario. Pero es que además, busca la manera de poder estar contigo, a veces con excusas para que no se note mucho.

Como ves, hay ciertas diferencias entre una persona que no tiene ningún interés en ti, y otra que lo tiene pero le da miedo embarcarse en una relación. En este último caso, lo mas probable es que esa persona sufra de filofobia.

La Filofobia, miedo al amor

Imagínate esta situación; conoces a una persona que en principio te agrada y, a medida que vas hablando con ella, te gusta más, te atrae. Terminas quedando dos o tres veces con ella y parece ser que esa persona también está interesada en ti; estas cosas se notan.

De repente te das cuenta de que, cuando le escribes o intentas quedar con ella, te da largas. La primera vez no se nota tanto; pero con un poco de tiempo está muy claro, evita a toda costa quedar contigo y eso, también se nota.

Por supuesto te preguntarías, ¿qué es lo que ha ocurrido? ¿Qué ha pasado para que se produzca este alejamiento sin motivos aparentes? Es la consulta que me han hecho muchas veces. Y podría ser que esa persona tuviera filofobia; o lo que es lo mismo, miedo a enamorarse.

¿Qué es el miedo al amor?

Este es un ejemplo claro de que los seres humanos, podemos desarrollar una fobia a cualquier cosa; y no tiene que ser necesariamente a un objeto o a un animal. Puede ser también, como es el caso de la filofobia, a un sentimiento; el de estar enamorado.

Puede sonar muy extraño que alguien tenga miedo a estar enamorado. Pero es un trastorno que se da con bastante frecuencia; y parece ser que es más frecuente en las mujeres que en los hombres.

La filofobia es el miedo intenso que sienten algunas personas, ante la posibilidad de enamorarse o de tener una relación afectiva.Existen casos muy graves de personas con filofobia, en los que se siente miedo hasta de tener sentimientos de amor hacia amigos o familiares.

En el caso de las relaciones afectivas, no se trata de sentir los típicos nervios que sentimos todos cuando estamos cerca de una persona que nos gusta. Se trata de un verdadero miedo a enamorarse. Lo curioso es que, las personas con este miedo, sí que pueden tener el deseo de tener una pareja; pero este deseo choca con el miedo a sentir amor por alguien. Y de esta forma, convertirse en personas vulnerables; cosa que no soportan demasiado bien.

Síntomas físicos de las personas con filofobia

Las personas con filofobia presentan una serie de síntomas físicos, pero también tienen una serie de comportamientos muy característicos.

Entre los síntomas físicos, están los que se dan normalmente ante cualquier otra fobia. Se agita la respiración, el ritmo cardíaco aumenta; se puede presentar temblor, sudoración, y hasta la sensación de mareo y ataques de pánico.

Estos síntomas físicos pueden aparecer, por ejemplo, si la otra persona les invita a cenar en su casa o a conocer a su familia. Una simple llamada telefónica de la persona de la cual teme enamorarse, o el simple hecho de estar cerca de ella, pueden también provocar esta reacción.

Comportamientos filofóbicos

Existen también, como te decía, una serie de comportamientos que realiza una persona con filofobia. Uno de ellos consiste en buscar en la persona de la que podría enamorarse todos los defectos que se le puedan ocurrir;  y alguno más. Estos «defectos» le sirven para justificar, no sólo con los demás sino con él mismo, el hecho de no querer continuar con la relación.

Las personas con filofobia argumentan todo tipo de excusas, algunas más creíbles y otras no tanto, para evitar ver o llamar a esa persona de forma muy frecuente. Excusas como por ejemplo, estar cansado por mucho trabajo, el haber quedado con los amigos o tener muchas cosas que hacer. Las excusas le ayudan a ir poco a poco, poniendo distancia con esa persona; o bien, a no involucrarse demasiado con ella. Y terminan sonándole a la otra persona como lo que son: excusas.

Otra cosa que suele hacer una persona con filofobia, es provocar conflictos y discusiones con su pareja, para que sea ésta la que finalmente rompa con la relación. Lo más frecuente es que las discusiones sean provocadas por celos. Un filofóbico tiene la certeza de que si tiene una relación de pareja, ésta le terminará dejando por otra persona.

Amores imposibles

Algunos filofóbicos se fijan, o dicen haberse enamorado de personas que les resulten inalcanzables; personas famosas, o una persona con la que tuvo una relación y ésta terminó, por ejemplo. Esto, como alguno de los comportamientos anteriores, les sirve a ellos mismos como justificación. “No es que les dé miedo tener una relación o enamorarse, es que la persona de la que están enamorados no está a su alcance”.

Cuando conocen a alguien, algunos filofóbicos llegan a evitar el tener largas conversaciones con esa persona, para no involucrarse demasiado con ella y así, evitar que pueda surgir algún sentimiento. Al mismo tiempo, hablan muy poco de ellos mismos, y mucho menos de sus sentimientos o sus emociones; poniendo así una especie de barrera con la que se sienten más protegidos.

En los casos más severos de filofobia, la persona se aísla y evita tener cualquier relación social. Ya sea con amigos, compañeros de trabajo, e incluso con personas de su familia; con lo que se convierten en personas solitarias.

Evitar los compromisos

Las personas con filofobia pueden mantener varias relaciones de pareja al mismo tiempo, para evitar el abandono; que es de las cosas a las que más miedo le tienen.

Es usual que las relaciones sentimentales que tiene una persona con filofobia, se queden siempre en la primera etapa, es decir, en el enamoramiento. No se comprometen más allá de eso. Evitan por ejemplo conocer a miembros de la familia de su pareja; ya que esto les hace sentir un mayor nivel de compromiso.

Pero, la evitación del compromiso, no es sólo en su comportamiento, también en su lenguaje; ya que evitan hacer planes o promesas de futuro a largo plazo.

Causas del miedo al amor

No se conoce con exactitud qué es lo que hace que se desarrolle el miedo a enamorarse. Pero, sí que existen algunas hipótesis. Se cree que una de las causas puede ser una mala experiencia vivida en el pasado con alguna pareja. Una relación que se rompió, y que, produjo un dolor que la persona no pudo o no supo cómo superar.

Una experiencia amorosa muy negativa, puede hacer que se origine la creencia de que todas las relaciones de pareja terminan mal. Y de ahí, el miedo a volver a enamorarse; y por tanto a la posibilidad de volver a sufrir de la misma forma que en la ocasión anterior. Pero es posible que este miedo no surja únicamente por una mala experiencia propia. Podría producirse también por la mala experiencia de alguien cercano.

Se cuenta en los libros de historia, que la reina Isabel I de Inglaterra, habría desarrollado una filofobia a partir de la mala experiencia vivida por su madre Ana Bolena; que fue ejecutada por haberse enamorado de su primo. El hecho de que fuera su propio padre quien tuviera que llevar a cabo la ejecución, pudo hacerle creer que todas las relaciones de amor tendrían un final trágico.

Por otra parte, hay personas que necesitan tener sus emociones muy controladas. Tener sentimientos de amor hacia alguien, nos provoca a todos la pérdida de este control, y es algo que un filofóbico no sabe cómo gestionar. Por lo tanto, si evita enamorarse, podrá evitar esos altos y bajos emocionales que conlleva ese sentimiento.

Filofobia cultural y social

Pueden también desarrollar un miedo a enamorarse las personas que pertenecen a una cultura concreta; en la que las parejas ya están establecidas previamente por pactos entre familias, y donde están prohibidas las relaciones con otras personas.

En casos de este tipo, la persona puede desarrollar una filofobia tras la creencia de que, si se enamora de otra persona, podría estar traicionando la tradición de su familia.

Puede ocurrirles también a personas con el miedo a ser abandonados, que han sufrido rechazos sociales de algún tipo. Si evitan enamorarse, por supuesto no van a ser ni rechazados, ni abandonados.

Secuelas de la filofobia

Igual que cualquier otra fobia, la filofobia está clasificada dentro de los trastornos de ansiedad y puede limitar bastante la vida normal de la persona que la sufre. Teniendo en cuenta que, hacen lo posible para no relacionarse demasiado con nadie, afectará a su vida social; pero también a su vida laboral y hasta a la familiar. Por lo que terminan aislados del resto del mundo y haciendo una vida en solitario.

Además del aislamiento social, que ya es una consecuencia bastante mala, la filofobia produce una gran ansiedad y malestar. Al tener que estar constantemente evitando algo que es tan natural y que surje de manera tan espontánea en los seres humanos como son, la atracción, el enamoramiento y las relaciones de pareja.

Otra consecuencia de la filofobia, es que, no sólo lo pasa mal la persona que la sufre, por el alto nivel de ansiedad que le genera, sino que también hace sufrir a la persona que tiene la mala suerte de enamorarse de un filofóbico.

El tratamiento para la filofobia

A pesar de que, como digo, es un trastorno muy limitante, la buena noticia es que la filofobia se puede curar, y la persona puede llegar a tener relaciones de pareja totalmente normales. Entre sus tratamientos mas comunes se pueden mencionar:

  • La terapia de desensibilización sistemática: esta terapia consiste en ir acercando a la persona a situaciones de interacción social de manera progresiva, hasta que se consiga eliminar el miedo a las mismas. Se puede empezar por situaciones virtuales, para preparar a la persona a enfrentarse más tarde a situaciones de la vida real.
  • La terapia cognitivo conductual: Con la terapia cognitivo conductual, se entrena a la persona para que identifique los pensamientos negativos, así como las creencias irracionales que tiene acerca de las relaciones de pareja, y se le da estrategias para cambiarlos, puesto que son los pensamientos y las creencias los que determinan nuestro comportamiento.

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

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