Si eres de los que siguen mis publicaciones en este blog, te habrás dado cuenta de que alguna que otra vez me inspiro en una situación que he podido presenciar en la calle o en cualquier otro sitio. E incluso a veces en consultas que me han hecho, para escribir sobre algún tema que podría interesarte.

Por qué se porta mal mi hijo

Ese es el caso de este post; y quiero explicarte primero qué es lo que me decidió a escribirlo. Hace ya algunas semanas, estaba en un restaurante cenando con una amiga. En una mesa próxima a la nuestra, una pareja con una niña de unos tres años, estaba en la misma tarea.

La niña, que no paraba de hablar (a media lengua eso sí) cada diez minutos se levantaba y se daba una vuelta por el salón, sin dejar de hablar. Cada vez que eso ocurría, su madre se levantaba también, la cogía de la mano, y la llevaba de vuelta a la mesa; mientras le decía “te estás portando mal”. Eso ocurrió, como te digo, varias veces de la misma manera.

¿Qué es exactamente portarse mal?

Y yo, que tengo bastantes años más que aquella niña, no entendía muy bien a qué se refería la madre con “portarse mal”. Así que intuyo que la niña lo entendería aún menos. En el caso de que hubiera estado dando gritos, subiéndose a las mesas o pinchando con un tenedor al resto de los comensales, lo habría entendido; pero no era esa la situación. Si lo hubiera sido, la expresión “portarse mal”, sí que habría sido oportuna, y por supuesto, la corrección o el castigo de la conducta, también.

Ya hemos hablado hace unas semanas del Síndrome del Emperador, es decir, los niños a los que no se les ha puesto límites, y ahora son ellos los que dan las órdenes en casa. Pero eso es una cosa, y otra muy diferente es pretender que un niño de tres años, esté sentado durante la cena, el postre, el café y que haga una hora de sobremesa, sin moverse en absoluto.

O lo que es lo mismo: pretender que un niño de tres años sea como un adulto, pero en miniatura. En todo caso, y aún siendo esa la pretensión, la instrucción debe ser algo más clara. Como por ejemplo: “termina de comer y después podrás levantarte”. Porque él “te estás portando mal”, es demasiado ambiguo para una niña tan pequeña, y no le aclara qué es exactamente lo que está haciendo mal.

La mayor queja de los padres

Muchos son los padres que se quejan de que sus hijos se portan mal; y ya no saben qué hacer con esto. Lo que ocurre es que no suelen ser demasiado concretos en qué es exactamente lo que están haciendo mal los niños. Y generalizan con un “te estás portando mal”.

Lo que ocurre en muchas ocasiones, es que los niños están hablando solos, cantando, bailando, jugando; es decir, comportándose como niños que son. Y los padres, que ya llegan a la tarde o a la noche cansados por el trabajo y las obligaciones del día, necesitan un poco de paz y tranquilidad. Cosa que no van a encontrar con un niño o dos en casa.

Por tanto, habría que diferenciar entre cuándo un niño se está portando mal realmente, en cuyo caso habría que tomar medidas; y cuándo se está comportando como un niño, y son los padres los que ya no tienen paciencia para eso.

¿Por qué se porta mal un niño?

Es verdad que aparte de ese comportamiento normal de un niño, hay momentos en que también se porta mal. Sigo pensando que la niña de mi historia, no se “portaba mal”, portarse mal sería insultar, pegar, escupir, dar gritos de la rabieta por no obtener lo que quiere, por ejemplo.

Cuando un niño realmente se porta mal, es importante saber por qué motivo puede estar haciéndolo, para poder corregirlo. Los siguientes son algunos de estos motivos:

Porque se aburre

Un niño puede portarse mal cuando está aburrido. En la situación que te contaba al principio, es muy probable que la niña estuviera aburrida.

Si lo piensas bien, tener tres años e ir a cenar con tus padres, sin televisión y dibujos, escuchando una conversación que ni entiendes…escuchando sólo “ponte a comer”, “no te levantes” o “te estás portando mal”, tiene que ser muy aburrido, casi insufrible. Con lo cual, tenía que levantarse para distraerse un poco.

Porque tiene hambre o sueño

Si eres padre lo sabes: cuando tienen sueño o hambre, es muy probable que tengan alguna rabieta.

Porque está cansado

No es difícil que un niño se porte mal, cuando le vas a recoger, después de haberse levantado temprano y haber pasado varias horas en el colegio, por ejemplo.

Porque quiere atención

También se portan mal cuando quieren llamar tu atención. Por ejemplo, cuando llevas demasiado tiempo en tus cosas y no le has prestado mucha atención; o cuando se la estás prestando a otro niño, como a su hermano por ejemplo, y siente celos por tu distracción.

Porque siente tu agobio

También suelen portarse mal cuando tienes prisa y estás agobiada porque ya llegas tarde. Eso suele ponerles nerviosos y alterados. De hecho, es muy frecuente en las madres la frase “parece que te extremas, cuanta más prisa tengo, peor te portas”.

Algunos consejos para evitar el mal comportamiento

Es importante que los niños duerman las horas que necesitan, incluso haciendo siesta, para evitar el mal comportamiento por cansancio. Una siesta puede marcar la diferencia entre una tarde de juegos, o una tarde de rabietas.

Por otra parte, llevar algún juguete del niño, o algo con lo que pueda entretenerse, como puede ser unas hojas de papel y algunos colores, le ayudarán a llevar algo mejor esas situaciones de adultos que tanto pueden aburrirle, y evitará que se porte mal.

Si llevas mucho tiempo ocupado en tus cosas, o atendiendo a otro niño y ves que empieza a portarse mal, quizás esté llamando tu atención. En ese caso y siempre que puedas, párate un rato y haz alguna cosa con él. Cuéntale un cuento, siéntate un momento a ver sus dibujos en la tele; cualquier cosa con la que se sienta atendido.

Para evitar esa incomodidad que le produce a un niño las prisas, siempre puedes organizar las cosas la noche antes, para ir con mayor tranquilidad por la mañana: tanto tú como el niño.

Pero recuerda: una cosa es portarse mal, en cuyo caso tendrás que corregirle y decirle qué es exactamente lo que está haciendo mal. Y otra cosa muy diferente es que actúe como un niño; en cuyo caso, tendrás que tener paciencia.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

Mi hijo se porta mal
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