Los trastornos disociativos

trastornos disociativos

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Es muy posible que en alguna ocasión, hayas visto una película en la que alguno de sus personajes, después de un accidente (o de cualquier otro hecho que le resultó traumático) no recuerde lo que ocurrió en ese hecho, e incluso que no recuerde quién es.

Te hablo de una película porque hay muchas que tratan sobre este tema; pero estos casos, no sólo ocurren en la ficción claro, ocurren también en la vida real.

Cuando una persona, después de haber vivido un acontecimiento que le resultó traumático: un accidente grave, una violación, una vivencia extremadamente violenta, o cualquier situación que haya experimentado con mucha angustia y miedo, no es capaz de recordarla por más que lo intente.

Esto entra dentro de lo que quiero contarte en esta ocasión, que son  los trastornos disociativos.

¿Qué son los trastornos disociativos? 

El trastorno disociativo es un trastorno mental, que implica que una persona tenga una desconexión y falta de continuidad entre pensamientos, recuerdos, percepciones, acciones o identidad. Una persona que sufre un trastorno disociativo tiene una desconexión de la realidad de una manera involuntaria, lo que le produce problemas en el funcionamiento de su vida diaria.

En términos generales, los trastornos disociativos aparecen como consecuencia de un trauma y, podríamos decir que, ayudan a mantener controlados (e incluso alejados) los recuerdos que resultan muy difíciles e incluso angustiantes. Los síntomas, que pueden ir desde la amnesia a las identidades alternativas, dependen del tipo de trastorno que se tenga.

¿Cuáles son los síntomas de los trastornos disociativos? 

Existen varios tipos de trastornos disociativos, y claro, los síntomas dependen del tipo de trastorno de que se trate. Sin embargo, los siguientes son los síntomas más frecuentes y comunes. 

  • Pérdida de memoria de ciertos periodos, sucesos, personas o información personal importante.
  • La sensación de que las cosas o las personas que te rodean, están distorsionadas, o bien que son irreales.
  • Tener la sensación de que estás separado de ti mismo y de tus propias emociones.
  • Tener un sentido confuso de la propia identidad.
  • La presencia de dos o más identidades dentro de uno mismo.
  • Altos niveles de estrés emocional que resultan difíciles de gestionar.
  • Algunas alteraciones emocionales como puede ser depresión o ansiedad.
  • Problemas en las relaciones interpersonales, en el trabajo o en cualquier ámbito importante de la vida. 

Tipos de trastornos disociativos 

Existen, principalmente, tres tipos de trastornos disociativos.

La amnesia disociativa 

En este tipo, que es el más frecuente, hay una pérdida de memoria que es más grave que un olvido cotidiano, de los que tenemos todos en cualquier momento. Esa pérdida de memoria, no se puede justificar por otra enfermedad. La persona no puede recordar información sobre ella misma, ni sobre ciertos acontecimientos o personas de su vida, en particular, los que están relacionados con un suceso traumático, como podría ser un accidente o un duelo, por ejemplo. 

La amnesia disociativa, puede estar relacionada con acontecimientos producidos en un momento concreto, o puede darse una pérdida completa de la memoria sobre sí mismo. 

En algunas ocasiones, la persona puede deambular en un estado de confusión que la aleje de su vida, y esto se llama fuga disociativa. El episodio de amnesia se da de forma repentina, y puede durar minutos u horas, y en más raras ocasiones, meses o años.

El trastorno de identidad disociativo 

Este trastorno, al que se le conocía hasta hace poco como trastorno de personalidad múltiple, se caracteriza por alternar diferentes identidades.

La persona con este trastorno, puede sentir la presencia de dos o más personas que viven y hablan en su cabeza. Cada una de esas identidades puede tener su nombre propio, sus características personales y una historia particular de vida, totalmente diferentes a las otras identidades. Cada identidad tiene características propias, como puede ser, diferencias de género o de voz.

La persona tendrá pérdidas de memoria cuando una de esas identidades es quien actúa en un momento concreto. Las personas con trastorno de identidad disociativo, también tienen amnesia y fuga disociativa.

Trastorno de despersonalización-desrealización 

La persona tiene una sensación, que puede ser contínua o momentánea, de desconexión de la realidad, o de estar fuera de sí misma. Puede observar sus conductas, pensamientos, sentimientos y a ella misma, como si estuviera observándose desde fuera, como si estuviera viendo una película. Esa es la despersonalización. 

Por otra parte, las personas y cosas que le rodean, las puede percibir distantes, o borrosas, o como si estuviera en un sueño. Puede percibir que el tiempo pasa muy rápido, o muy lento, puede percibir que el mundo parece irreal. Esto es la desrealización. 

Se puede percibir despersonalización o desrealización, o las dos al mismo tiempo. Los síntomas de este trastorno (que son bastante angustiantes) pueden durar sólo unos minutos, o que sean intermitentes a lo largo de los años. 

Cuáles son las causas de un trastorno disociativo 

Con lo dicho hasta ahora, se puede intuir que la causa principal de un trastorno disociativo es la consecuencia y la reacción a una situación traumática. Dicho de otra forma, la dificultad que tiene el cerebro para procesar recuerdos con una gran carga emocional aversiva. Es como un mecanismo de defensa para poder afrontar acontecimientos traumáticos. Claro que también pueden ser producto de una lesión cerebral. 

Los maltratos emocionales, el maltrato físico, los abusos sexuales, un secuestro, son algunas de las situaciones que pueden llevar a una disociación. Además, el vivir catástrofes naturales o guerras, pueden hacer también que se desarrolle uno de estos trastornos. 

Los trastornos disociativos son un factor de riesgo para otros problemas de salud como por ejemplo, autolesiones, consumo de alcohol y drogas, ansiedad y depresión o trastorno de estrés postraumático

Es verdad que, todos en algún momento, nos desconectamos en mayor o menor medida de la realidad. Por ejemplo, cuando nos concentramos en alguna tarea importante que tenemos que hacer, y conseguimos obviar el ruido del entorno…o bien cuando hacemos alguna tarea que tenemos automatizada, mientras estamos pensando en otra cosa. Cuando esto te ocurra, no te preocupes,  no es algo patológico. El problema sería que  no consiguieras recordar la realidad, que desconectaras de ella por completo.  

Rosa Armas

Psicóloga colegiada T-1670

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