Esto le ocurre a muchas personas, con lo que podrías ser tú una de ellas. Una de esas personas que, empiezan alguna tarea, con toda la ilusión y la motivación del mundo, pero que, pasado poco tiempo, la dejan a medias.

Aunque, también podría ser que tengas en mente hacer algunas tareas y ni siquiera llegues a empezarlas. Y así, terminas con un enorme listado de cosas por hacer, de actividades o proyectos que nunca llegas a concluir.

lo que empiezas lo dejas

Este hábito puede referirse a actividades sin mucha importancia, como puede ser, terminar ese libro que tantas ganas tenías de leerte, o terminar esa manualidad que con tanta ilusión empezaste. Pero también puede afectar a otras que lo son un poco más: cómo terminar ese informe que te han pedido, o aprender ese idioma, que sabes que te será muy útil en tu trabajo.

Lo que se suele conseguir con esto, además del gran listado de cosas por terminar, es que no consigas tus objetivos y que además, te sientas mal por ello. Porque terminarás pensando que tienes muy poca fuerza de voluntad, o bien, que eres poco responsable… y eso lo quieras o no, puede mermar tu autoestima.

En realidad, esto nos pasa a todos, dependiendo de las tareas que nos gusten más o las que nos gusten menos. Por lo general, le ponemos más entusiasmo a las que más nos gustan, como es normal. Sin embargo, hay cosas que debemos hacer sí o sí, y que vamos posponiendo…sin encontrar nunca el momento para terminarlas.

En este caso, sería bueno tener una estrategia que nos sirva para sacar adelante ese trabajo lo antes posible. Alguna forma de actuar ante estos casos, que alivie la sensación de estar estancado y de no avanzar hacia ninguna parte.

Y no estoy exagerando: muchas personas llegan a tener esa sensación, porque no consiguen terminar prácticamente nada de lo que empiezan.

¿Por qué dejamos las cosas a medias?

Pero, ¿por qué nos pasa esto? Si hemos empezado con una tarea, o con una actividad, con la máxima ilusión que le podíamos poner, ¿por qué pasado unos días nos desinflamos y la dejamos a mitad?

Falta de motivación

Pues la principal causa de este hábito es que la motivación no es un rasgo de personalidad. Es decir, nuestra motivación no es estable, no es siempre la misma.

Puede que empecemos algo con mucha motivación, pero que más tarde ya no tengamos la misma; y entonces, sea lo que sea, terminemos por abandonarlo. Por lo tanto, habría que disponer de otra herramienta que nos ayude a conseguir nuestro objetivo.

Otra de las causas posibles es que, a lo largo de esa actividad, nos encontremos con dificultades que no habíamos previsto y que nos hacen perder la ilusión con la que habíamos empezado. Tal vez creías que eso que querías hacer era más sencillo de lo que es, y por supuesto, eso te hará perder la motivación con cierta rapidez.

Pero no sólo las dificultades influirán en ello, también puede hacerlo el tiempo. Es decir, que conseguir tu objetivo lleve más tiempo del que tú habías previsto, también te puede desmotivar.

Por ejemplo: si tu objetivo es perder cinco kilos de peso, pero no ves muchos resultados en pocos días, es muy probable que te desanimes con facilidad.

Miedo al resultado

El miedo a que el resultado final no sea bueno del todo, es otro de los motivos por los que podemos dejar las cosas a medias.

Por una parte, podríamos tener miedo a no cumplir con las expectativas de las personas cercanas a nosotros. El miedo a que las personas que nos rodean hagan un juicio desfavorable de nuestra tarea, podría hacer que la dejáramos sin terminar por tiempo indefinido.

Pero también podríamos tenerle algo de miedo al juicio que haremos nosotros mismos de ese resultado, es decir, a no hacerlo tan bien como querríamos.

Esto te puede pasar si eres una persona algo insegura, ya que no hacer algo todo lo bien que quisieras puede aumentar tu inseguridad. O bien simplemente no te crees capaz de hacerlo bien, con lo que prefieres dejarlo en el olvido. Y esto nos ha pasado alguna vez a todos.

Pero también te puede pasar si eres perfeccionista. Porque una persona perfeccionista o lo hace perfecto, o prefiere no hacerlo.

Cómo puedes evitar dejar las cosas a medias.

Como te decía, éste es un hábito muy frecuente y casi diría que muy normal. Es lógico pensar que lo que nos resulta novedoso, nos haga más ilusión, de hecho así es. Pero cuando ha dejado de serlo, ya no nos ilusiona tanto.

Antes de buscar una estrategia que funcione, habría que hacer una diferencia.

Por una parte, esas tareas a medias, que de alguna manera te conviene terminar. Ya sea porque beneficia a tu salud, a tu trabajo o estudios, por ejemplo. Tal vez aquí, tendrías que poner algo más de empeño.

Por la otra, están esas tareas a medias que iniciaste un poco por curiosidad o hasta por capricho, pero que no te aportarían nada en especial. En estos casos, quizás lo mejor sería no sentir culpa alguna y pasar a las que sí te importan.

Pero ¿cómo terminar estas últimas sin que te suponga un auténtico suplicio?

Divide la tarea y el tiempo

Cuando te enfrentas a una tarea demasiado larga, o bien le dedicas mucho tiempo, puedes llegar a agobiarte, cansarte, desilusionarte y al final, abandonarla. Por ello, es mucho mejor que dividas la tarea, sea la que sea, en partes más pequeñas.

Por tanto, tu meta no debe ser terminarla del todo. La meta sería, terminar la primera parte.

Por ejemplo, no te pongas la meta de bajar cinco kilos, ponte la meta de bajar uno. De esta forma, es más sencillo que la termines y que eso te anime para ir a por la siguiente.

 No le dediques demasiado tiempo seguido

Ponte un plazo, y ese lo divides en otros más cortos, con descansos en medio. Por ejemplo, plantéate trabajar en ello dos horas; pero después de treinta minutos, descansa cinco minutos.

Levántate, estira las piernas, contesta el whatsapp y vuelve a ponerte otros treinta minutos. Y así, hasta completar las dos horas. De esta manera, te será menos tedioso terminar lo que empezaste y te sentirás mejor contigo mismo.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.