Sin duda te habrás encontrado más de una vez en esta situación, porque a todos nos ha pasado. Una persona, por lo general cercana, te ha hecho una pregunta que te ha parecido incómoda, pero puede que hasta te haya parecido impertinente, y no has sabido ni cómo reaccionar, porque, por supuesto, era una pregunta a la que no querías contestar.

preguntas incómodas

Preguntas como qué cuando te vas a echar novio o novia, cuándo piensas casarte, cuándo vas a ir a por el bebé. o por qué motivo te has separado de tu pareja; son algunos ejemplos de preguntas incómodas.

Aunque las peores suelen ser las relacionadas con el dinero: cuánto has pagado por la casa, en cuánto has vendido tu casa, cuánto te ha costado ese coche tan bonito, o peor aún; cuánto dinero ganas.

Es verdad que no a todos nos molestan las mismas preguntas. Pero, también es verdad que, no tienes por que responder a las preguntas incómodas que no quieras responder. Por lo tanto, sería bueno saber de qué manera podemos librarnos de contestar a algunas cuestiones, sin ser agresivos y manteniendo el tipo.

Qué hacer ante las preguntas incómodas

En esas épocas del año en las que has de reunirte sí o sí con mucha gente, sobre todo con esos familiares que no ves más que de tanto en tanto, es frecuente que haya alguien que esté interesado en hacerte alguna pregunta, por lo general una pregunta personal, que no te apetece contestar.

Unos lo harán porque se preocupan por ti, algunos otros por simple curiosidad, y otros por cotillear un poco. Como te decía, no estás obligado a contestar algo que no quieres, por lo tanto, podrías optar por lo siguiente.

Intenta no enojarte

Primero que nada, no des por hecho que la persona que te hace la pregunta, lo hace por fastidiarte. Si de entrada piensas eso, vas a reaccionar muy mal. Lo más probable es que no te la haga con mala intención.

Recuerda que cada uno tiene su manera de ver la vida, y, puede que lo que para ti es incómodo, para esa persona es una pregunta normal, porque se preocupa por ti y le gusta saber si todo te va bien. Visto así, no hay por qué contestar agresivamente.

Cambia el tema

Por otra parte, si no quieres contestar pero te obligas a hacerlo, la otra persona va a entender que tiene permiso para meterse en ese tema; con lo que posiblemente seguirá preguntando más detalles.

Lo mejor que puedes hacer entonces, es cambiar de tema radicalmente. Haz tú una pregunta sobre otro tema, política por ejemplo, saca otro tema de conversación que no tenga nada que ver, o, distrae la atención comentando algo que acabas de ver en televisión. Lo más probable sea que esta reacción tuya, le dé a entender al otro, que no te apetece contestar a su pregunta.

Desvía la pregunta

Otra forma en que puedes evitar la respuesta, es desviar la pregunta hacia otro sitio u otra persona. Esto también dará a entender claramente que no quieres contestar. Por ejemplo, si te preguntaran cuándo te piensas casar, puedes responder, “habrá que preguntarle eso a la novia, o al novio”.

Utiliza el humor

Utilizar el sentido del humor, puede también ayudarte a contestar algo incómodo, pero sin contestar de verdad. A la pregunta anterior de cuándo piensas casarte, podrías responder, “pues precisamente esta mañana pensaba hacerlo, pero al final me quedé dormido”.

O, a la pregunta más incómoda del mundo que sería cuánto dinero ganas, podrías contestar algo así como, “sólo un poco menos que Bill Gates”. Dar una respuesta con ese tono de humor, te permite salir del paso sin tener que contestar la verdad, y a la otra persona le indica que no estás por la labor de darle detalles.

Todo lo anterior, te permite desviar la atención y no contestar a aquello que no quieres contestar. Pero, hay algo que no debes hacer ante una pregunta incómoda, y es, contestar con una mentira.

Y no porque eso esté bien o esté mal, sino porque, por lo general, decir una mentira, te lleva después a tener que decir más mentiras, y eso es más incómodo aún.

Qué hacer si la otra persona insiste

Todo lo anterior te puede servir para desviar la atención de los que preguntan, y evitar tener que contestar a algo que prefieres que se quede en tu intimidad. Casi cualquiera, tendría que tener la sensibilidad de entenderlo y respetarlo, de entender que no quieres darle esa información. Pero no siempre es así.

Algunas veces, la otra persona no se entera, o no se da por enterada, e insiste en preguntarte otra vez lo mismo. En ese caso, tendrás que ser un poco más directo.

Una de las opciones es, con buena cara y un tono de voz amable, pregunta a esa persona por qué quiere saber eso. Es posible que no pregunte por cotillear o por curiosidad, sino porque tenga algún interés propio acerca del tema, como por ejemplo que le des algún consejo. Cuando te haya contestado y ya sepas por qué quiere saberlo, puedes contestarle si te parece bien. Pero si aún así no te da la gana de contestar, puedes hacer otra cosa.

Llegados a este punto, tendrás que ser claro del todo y decir algo así como, “prefiero no hablar de eso”, “no me siento demasiado cómodo hablando de eso”, o “no me parece el momento adecuado para hablar de ese tema”, por ejemplo. Aunque es verdad que lo lógico es que no tuvieras que llegar hasta esta opción, también podría ser.

Con todo lo anterior, podrás evitar tener que contestar a preguntas que no te apetece o que no quieres contestar, sin ser agresivo, y sin ganarte la fama de maleducado.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.