Preguntas incómodas: cómo puedes contestarlas

preguntas incómodas

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Hay algunas personas que lo hacen por simple curiosidad, otras lo harán porque pueden pensar que lo correcto es interesarse por los demás.  Sea como sea, lo cierto es que hay preguntas que incomodan; preguntas que no querrías contestar, pero que no sabes muy bien cómo esquivar sin ser desagradable.

Sin duda te habrás encontrado más de una vez en esta situación, porque a todos nos ha pasado.  Una persona, por lo general cercana, te ha hecho una pregunta que te ha parecido incómoda, pero puede que hasta te haya parecido impertinente, y no has sabido ni cómo reaccionar. Porque, por supuesto, era una pregunta a la que no querías contestar. 

Preguntas como ¿cuando te vas a echar novio, o novia? ¿cuándo piensas casarte? ¿cuándo vas a ir a por el bebé? ¿cómo te va en el trabajo? ¿por qué motivo te has separado de tu pareja? son algunos ejemplos de preguntas incómodas. 

Aunque por lo general, las preguntas que consideramos más impertinentes suelen ser las relacionadas con el dinero ¿cuánto has pagado por la casa? ¿en cuánto has vendido tu casa? ¿cuánto te ha costado ese coche tan bonito? o peor aún ¿cuánto dinero ganas?

Es verdad que no a todos nos molestan las mismas preguntas. Pero, también es verdad que, no tienes por que responder a las preguntas que no quieras responder. Por lo tanto, sería bueno saber de qué manera podemos librarnos de contestar a algunas cuestiones, sin ser agresivos, sin llegar a ser maleducados  y manteniendo el tipo. 

Qué hacer ante las preguntas incómodas

En esas épocas del año en las que has de reunirte sí o sí con mucha gente, sobre todo con esos familiares que no ves más que de tanto en tanto, es frecuente que haya alguien que esté interesado en hacerte alguna pregunta…por lo general una pregunta personal, que no te apetece contestar. 

Unos lo harán porque se preocupan por ti, algunos otros por simple curiosidad, y otros más por cotillear un poco. Como te decía, no estás obligado a contestar algo que no quieres; por lo tanto, podrías optar por lo siguiente

Intenta no enojarte

Primero que nada, no des por hecho que la persona que te hace la pregunta, lo hace con mala intención y por fastidiarte. Si de entrada piensas eso, vas a reaccionar muy mal.   Lo más probable es que no te la haga con esa mala intención que pudiera parecer. 

Recuerda que cada uno tiene su manera de ver la vida, y, puede que lo que para ti es incómodo, para esa persona es una pregunta normal…porque se preocupa por ti y le gusta saber si todo te va bien. Visto así, no hay por qué contestar agresivamente, al menos en un principio. 

Cambia el tema

Por otra parte, si no quieres contestar pero te obligas a hacerlo y contestas, la otra persona va a entender que tiene permiso para meterse en ese tema. Con lo que posiblemente seguirá preguntando más detalles.

Lo mejor que puedes hacer entonces es cambiar de tema radicalmente. Suele ser la manera más rápida y eficaz de evitar contestar a una pregunta.

Haz tú una pregunta sobre otro tema, política por ejemplo, o mejor, el tiempo, que es un tema bastante neutro; saca otro tema de conversación que no tenga nada que ver, o, distrae la atención comentando algo que acabas de ver en televisión. Lo más probable sea que esta reacción tuya le dé a entender al otro que no te apetece contestar a su pregunta, y así abandone ese interés.

Desvía la pregunta

Otra forma en que puedes evitar la respuesta, es desviar la pregunta hacia otro sitio u otra persona. Esto también dará a entender claramente  que no quieres contestar. Por ejemplo, si te preguntaran cuándo te piensas casar, puedes responder “habrá que preguntarle eso a la novia, o al novio”. 

A la pregunta absolutamente impertinente de ¿cuánto ganas?  una respuesta como “habla con mi jefe a ver si consigues que me suba el sueldo” podría indicar muy claramente que no quieres contestar a eso. 

Utiliza el humor

Utilizar el sentido del humor, puede también ayudarte a contestar algo incómodo, pero sin contestar de verdad. A la pregunta anterior de cuándo piensas casarte, podrías responder “pues precisamente esta mañana pensaba hacerlo, pero al final me quedé dormido”

O a la pregunta que te decía y que yo califico como la peor de todas, que sería cuánto dinero ganas, podrías contestar algo así como “sólo un poco menos que Bill Gates pero me apaño”. Dar una respuesta con ese tono de humor te permite salir del paso sin tener que contestar la verdad, y a la otra persona le indica que no estás por la labor de darle más detalles.

Todo lo anterior, te permite desviar la atención y no contestar a aquello que no quieres contestar. Pero, hay algo que no debes hacer ante una pregunta incómoda, y es contestar con una mentira. 

Y no porque eso esté bien o esté mal desde el punto de vista moral; sino porque por lo general, decir una mentira te lleva después a tener que decir más mentiras, y eso es más incómodo aún. 

Qué hacer si la otra persona insiste

Todo lo anterior te puede servir para desviar la atención de el o los que preguntan, y evitar tener que contestar a algo que prefieres que se quede en tu intimidad. 

Casi cualquiera, tendría que tener la sensibilidad de entenderlo y respetarlo, de entender que no quieres darle esa información.  Pero no siempre es así. Algunas veces, la otra persona no se entera o no se da por enterada, e insiste en preguntarte otra vez lo mismo. En ese caso, tendrás que ser un poco más directo.

  • Una de las opciones es, con buena cara y un tono de voz amable, pregunta a esa persona por qué quiere saber eso. Es posible que no pregunte por cotillear o por curiosidad, sino porque tenga algún interés propio acerca del tema, como por ejemplo que le des algún consejo
  • Por ejemplo, que esté pensando en comprar un coche igual al tuyo, y esté interesada en saber su precio. Cuando te haya contestado y ya sepas por qué quiere saberlo, puedes contestarle si te parece bien. Pero si aún así no te da la gana de contestar, puedes hacer otra cosa. 
  • Llegados a este punto, tendrás que ser claro del todo y decir algo así como “prefiero no hablar de eso” “no me siento demasiado cómodo hablando de eso” “ese es un tema demasiado privado” o “no me parece el momento adecuado para hablar de ese tema” por ejemplo. Aunque es verdad que lo lógico es que no tuvieras que llegar hasta esta opción, a veces podría ocurrir. 

A partir de aquí, ya sería muy raro que alguien insistiera en la pregunta. Sin embargo, ya sabemos que el ser humano es impredecible y podría pasar. Lo único que te quedaría entonces, sería insistir en que no quieres contestar a esa pregunta, hasta que la otra persona se dé por enterada. Como último recurso, podrías levantarte de donde estás y marcharte a otro sitio, ya sea sin decir nada, o dando alguna razón como “voy a tomar un poco el aire”.

Con todo lo anterior, podrás evitar tener que contestar a preguntas que no te apetece o que no quieres contestar, sin ser agresivo, y sin ganarte la fama de maleducado. 

Ahora que, si eres de los que están al otro lado y te gusta hacer preguntas, haz lo posible por ser prudente y no preguntes cosas que a ti te molestaría que te preguntaran.

Rosa Armas

Colegiada T-1670

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