El cáncer, esa enfermedad tan devastadora que han vivido de cerca tantas personas, y un poco más de lejos otras; pero que sabemos que, en cierto modo nos vigila, y puede tocarnos a la puerta en cualquier momento.

Por suerte no lo tenemos siempre en mente porque sería insoportable. Esa enfermedad que cuando llega a una casa, cambia totalmente la vida de la persona que la sufre; pero también la de la familia y los más allegados.

la sexualidad después de un cáncer

Un cambio de 180 grados

Pero en concreto, la vida de la persona con cáncer da un giro total. Son muchas y variadas las emociones que ha de vivir. Aparte del miedo que produce la enfermedad, la preocupación por las consecuencias que pueda tener el tratamiento, los cambios físicos asociados a la enfermedad, los cambios en el estado de ánimo; e incluso a veces, la ruptura con la pareja (porque hay quien decide no quedarse para vivir esto). Son sólo algunas de las situaciones que la persona afectada tendrá que soportar.

Pero no se queda ahí la cosa. Una vez superado el cáncer, que por suerte cada vez son más los casos que se curan, la enfermedad deja algunas secuelas y dificultades en la vida de la persona. Como es por ejemplo su sexualidad.

Claro que, cuando sufres una enfermedad con la que está en juego tu vida, y consigues superarla, no parece muy adecuado preocuparse por la vida sexual. Hay incluso a quien le pueda parecer una preocupación muy superficial.

Tampoco los profesionales de la medicina avisan a la persona de esta consecuencia. Como es lógico, están más preocupados por salvarle la vida. Sin embargo, una vez se ha superado dicha enfermedad, los problemas que puede tener la persona para retomar su vida sexual, sí que se vuelve un asunto importante para la persona en cuestión. Y también, claro está, para su pareja.

Después del cáncer

Si lo has vivido lo sabes muy bien. Después del tratamiento contra el cáncer, el médico te confirma que estás bien, que te has curado, y entonces respiras, ¡por fin se terminó la pesadilla! Claro que, a partir de ese momento empiezan algunas otras dificultades.

Según los expertos, tanto la sexualidad como la funcionalidad sexual, se ven seriamente afectadas después de un tratamiento de cáncer. Es un problema bastante común, pero el pudor que aún hoy produce hablar de este tema, hace que no se aborde y que se mantenga en el tiempo.

Las secuelas pueden darse a nivel físico o a nivel emocional. Y en ambos casos, se recomienda paciencia, valentía (la misma que se utilizó para superar la enfermedad), y ayuda profesional; ya que es una dificultad que puede resolverse.

Disfunciones sexuales derivadas del cáncer y su tratamiento

Los efectos secundarios que provoca el tratamiento para el cáncer, suelen remitir una vez finalizado el mismo, pero en ocasiones, se prolongan un poco más de tiempo. En el caso de las disfunciones sexuales, pueden durar hasta unos dos años después; aunque a veces algo más.

El deseo sexual es una de las fases de la sexualidad, digamos que es la primera de todas. Es el impulso o la emoción, que lleva a una persona a buscar un contacto más íntimo con otra. Y esta fase, es la que suele verse más afectada en las personas que han sufrido un proceso de cáncer. Por una parte, la recuperación física de la enfermedad puede influir en el deseo sexual, y por la otra, aspectos emocionales como la tristeza o la ansiedad, también tienen su influencia negativa en el deseo sexual.

En el caso de los hombres, el tratamiento puede provocar que se reduzcan los niveles de testosterona, y por tanto, que se reduzca el deseo sexual. Además, puede también producirse una disfunción eréctil.

En las mujeres, las consecuencias del tratamiento que tienen que ver con la sexualidad son, dispareunia (dolor en la penetración), sequedad vaginal, ausencia de orgasmos y la llegada de una menopausia precoz. En algunos tipos de cáncer, además, la utilización de la cirugía puede conllevar cambios en el cuerpo; cosa que también tendrá su efecto negativo en la vida sexual de la persona.

¿Existen tratamientos para superar estas dificultades?

Por suerte, sí que existen algunos tratamientos, tanto para los hombres como para las mujeres, que ayudan a resolver las dificultades sexuales que se pueden dar después de un tratamiento para el cáncer. Todos ellos deben ser prescritos por un médico, y por tanto, si tienes estos problemas, debes consultar con tu médico.

En el caso de los hombres, cuya principal dificultad suele ser la disfunción eréctil, existen fármacos de administración oral, aunque hay también otras opciones, que ayudan a resolver esta disfunción.

Para el caso de las mujeres, la administración de estrógenos, en crema o pastillas, es la opción más común. Aunque al tratarse de hormonas, puede ser que no sea adecuado para todos los casos. Sin embargo, existen cremas, productos hidratantes y geles, que ayudan a lubricar y que no tienen contraindicaciones. Igual que en el caso de los hombres, hay otras opciones, que sería bueno consultar con un médico.

Los aspectos psicológicos

En muchas ocasiones, los problemas sexuales pueden estar provocados por factores psicológicos o emocionales. Como decía antes, algunos cambios físicos por una cirugía podrían ser la causa, pero también la baja autoestima, la tristeza o la ansiedad, pueden ser los causantes de las dificultades sexuales, sobre todo en la fase del deseo sexual.

En estos casos, es muy importante la comunicación con la pareja. Hablar sobre los posibles miedos o dudas que se tienen, puede servir para relajar y facilitar las cosas en este sentido. La actitud que se tenga frente al sexo, además de la disposición que se tenga para divertirse, también pueden tener un papel fundamental en la vida sexual.

Otra opción que en estos casos puede ser de gran ayuda, sería consultarlo con un sexólogo, quien puede aportar a la pareja las técnicas necesarias para hacer frente a dichas dificultades.

Es importante tener en cuenta que, la sexualidad no es un tema frívolo que podamos dejar de lado sin más. Por el contrario, es un tema importante para la vida de la persona y también para la relación de pareja. Por lo que, llegados a este caso, es necesario abordarlo para ponerle soluciones.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.