Las emociones han sido un importante objeto de estudio por parte de la psicología emocional; debido al enorme poder que tienen sobre nosotros, sobre nuestros pensamientos y por lo tanto sobre nuestra conducta.

psicología de las emociones

A diario nos encontramos con multitud de situaciones que hacen que nuestras emociones se vean afectadas. Podríamos decir que somos como un globo de emociones, en un mundo lleno de cactus.

¿Qué son las emociones?

No es fácil definir con exactitud lo que son las emociones. Pero, se suelen definir como un complejo estado afectivo, una reacción que es totalmente subjetiva y que se da como resultado de cambios físicos o psicológicos y que influyen sobre el pensamiento y la conducta de una persona. En psicología, se suele asociar las emociones con el temperamento, con la motivación, la personalidad y el estado de ánimo.

La psicología emocional es la que se encarga de estudiar y observar las emociones y el efecto que las mismas provocan en las personas. Pero además, nos ayuda también a cambiar las emociones más negativas por otras que no lo sean tanto, y de esta forma, a evitar el malestar que llegan a producirnos.

Esta rama de la psicología nos aconseja primero que nada, identificar las situaciones que despiertan en nosotros emociones negativas; para, en la medida en que podamos, evitar esas situaciones. Claro que, esto no siempre es posible. Y, cuando no es posible evitar la situación, lo ideal sería cambiar la respuesta que damos a esa situación. O lo que es lo mismo; buscar una emoción menos intensa y negativa.

Las Emociones Básicas

Es muy probable que creas que estar alegre es mucho mejor que estar triste o que sentir miedo; pero, aunque es verdad que es más agradable estar alegre, no necesariamente tiene que ser mejor, es más; no es posible estar siempre alegre por más que queramos.

Rabia, alegría, miedo y tristeza, las cuatro emociones básicas, comunes a cualquier edad, tiempo y cultura y que desempeñan un papel fundamental en nuestro desarrollo psíquico. Sentir esas cuatro emociones casi a diario no es algo casual, sino que nos aportan información valiosa para nuestra supervivencia y también para nuestra relación con los demás.

Como te decía, no hay emociones buenas o malas, lo que sí hay son emociones más o menos agradables pero, cada una de ellas tiene una función específica y todas son necesarias dependiendo del momento que vivamos.

Emociones de todos tipos.

Las Emociones BásicasEmpezaré por la que resulta más agradable:

  • La alegría: tiene la función de ayudarnos a crear vínculos con los demás ya que nos incita a compartirla. Nos proporciona bienestar y equilibrio.
  • El miedo: su función es la de advertirnos y protegernos de un posible peligro. Al mismo tiempo, nos permite evaluar nuestra capacidad para enfrentarnos a una situación que percibimos como amenazante. Tiene la particularidad de que, si huimos de él le damos más fuerza. Por supuesto, debemos huir si supone una amenaza que no podemos enfrentar.
  • La tristeza: con esta emoción, toca pensar en algo o alguien que hemos perdido o que añoramos. También nos ayuda a dejar lo que no nos hace bien. Para neutralizar esta emoción no es aconsejable dormir o trabajar en exceso, lo que consigue esto es alargarla durante más tiempo. Lo que sí puede ayudar es, llorar, pensar en posibles soluciones, hablarlo con alguien de confianza, hacer algo de ejercicio o practicar alguna actividad agradable.
  • La rabia: la rabia nos sirve para poner límites, a los demás y a nosotros mismos. Es una manera de quitarnos de encima algo que nos incomoda. Sirve para expresar lo que nos molesta, lo que nos parece injusto o lo que nos hace daño. En muchas ocasiones, la rabia nos ayuda a conseguir lo que queremos, provoca una acción y un cambio, por tanto, no siempre es malo sentir rabia. El problema está en que, llevada al extremo, no sólo no resuelve la situación sino que puede convertirse en un problema añadido.

Lo que nos dicen las Emociones Negativas

Al contrario de lo que en general se piensa, sentir lo que se suele llamar emociones negativas no solo no es malo; sino que esas emociones tienen una función muy importante.

Últimamente podemos oír con mucha frecuencia expresiones del tipo, “no estés triste”, “levanta ese ánimo”, “tienes que estar bien”, o, “tienes que ser feliz” … Si bien es cierto que cualquiera que nos diga cosas como éstas lo hace con la mejor intención, no llega a ser un buen consejo en absoluto. Las emociones negativas cumplen una función importante.

El problema es aún mayor cuando estas ideas se llevan al extremo; y se nos intenta convencer de que el “tienes que ser positivo”, es la gran solución a todos los problemas; y que las emociones negativas son indeseables por completo.

Sin lugar a dudas, tener emociones y sentimientos “positivos” es mucho más agradable y cómodo; sin embargo, las llamadas emociones negativas, nos dan una información muy valiosa sobre aspectos que no van bien en nuestra vida. Y que si les prestamos atención, nos sirven para poder resolverlos.

Se definen las emociones como “un estado afectivo y subjetivo que ocurre como resultado de cambios fisiológicos o psicológicos que influyen en nuestro pensamiento y nuestra conducta”.

Emociones negativas que nos hablan

Pero es que, además, es imposible eliminar por completo esas emociones negativas, aunque así lo quisiéramos. Lo que sí podemos hacer es suavizarlas. Por una parte, no haciendo dramas sobre lo que estamos sintiendo; y por la otra, analizando de qué nos están avisando para poder solucionarlo en todo caso.

Vamos a hablar a continuación de alguna de esas emociones negativas o sentimientos que consideramos como “negativos” y de qué pueden estarnos avisando.

El miedo

Es una emoción básica muy frecuente y de lo que nos informa es de la existencia de un posible peligro. Ante esta emoción negativa, debemos valorar si el peligro es real o no. Si realmente lo es, y nuestra vida o nuestra integridad física puede verse gravemente dañada, lo mejor es huir.

Si, por el contrario, no es un peligro real, es decir, es un miedo irracional como, por ejemplo, relacionarnos con otras personas, hablar en público o presentarnos a un examen, lo más sano es enfrentarnos a él y comprobar que no ocurre lo que temíamos; para que no termine por limitarnos en la vida cotidiana.

La culpa

El sentimiento de culpa o arrepentimiento nos indica que, según nuestro rasero, hemos hecho algo que no está bien. En este caso, nos liberaremos de esta emoción negativa pidiendo disculpas si fuera posible. Si no lo es, nos sirve como aprendizaje de cómo actuar en el futuro.

Los celos

Esta emoción negativa tan dañino, nos informa de que, probablemente debamos trabajar la seguridad y la confianza en nosotros mismos. Aspecto que será fundamental para sentirnos bien en cualquier ámbito de la vida.

La rabia

Sentir rabia o enfadarnos indica que algo en nuestro entorno nos incomoda. Lo mejor en estos casos es hablarlo tranquilamente con la o las personas que corresponda para que sepan lo que nos molesta.

Pero, también debemos tener en cuenta que hay cosas que nos pueden ocurrir de las que nadie es responsable. Y en ese caso lo más sano es, como decía antes, no dramatizar e intentar ver el lado más favorable.

La ansiedad

Si bien es cierto que, un nivel excesivamente alto de ansiedad puede provocar un trastorno psicológico que es necesario tratar con un profesional, un nivel moderado de ansiedad nos permite actuar con eficacia. Por ejemplo, si te presentas al examen del carnet de conducir, un alto nivel de ansiedad puede bloquearte y conseguir que lo hagas fatal.

Por el contrario, un nivel demasiado bajo, casi como si no te importara, también puede hacer que fracases. Un nivel moderado hará que estés con la alerta adecuada y concentrado en lo que estás haciendo.

La tristeza

Nos sentimos tristes cuando se ha producido una pérdida, ya sea de una persona querida, una cosa importante o una situación. Es lo normal. En este caso, es necesario sentir la tristeza para poder superarla, aceptarla sin pensar que se acaba el mundo por ello; teniendo claro que es algo circunstancial que no nos va a durar para siempre.

Cómo gestionar las emociones negativas

Tal vez tendríamos que llamarlas emociones desagradables, más que emociones negativas. Sea como sea, lo cierto es que, las personas tenemos en muchas ocasiones, emociones que, aún teniendo éstass una función adaptativa, nos resultan muy desagradables.

La rabia, el miedo, la tristeza, la angustia, son algunos ejemplos de emociones negativas que no quisiéramos sentir; porque nos producen mucho malestar, pero que sentimos.

Sin embargo, y a pesar de que esas emociones no son agradables, sí que tienen una función de adaptación, que es muy importante. Por este motivo, lo ideal no es evitar sentir esa emoción; cosa que por sí ya es difícil. Lo ideal es aprender a sobrellevarla de la mejor manera posible.

cómo gestionar las emociones negativas

Si como te decía, no podemos decidir cuándo sentimos una emoción, tal vez la pregunta sería ¿tendremos que dejarnos llevar por las emociones a su antojo, o podemos hacer algo para controlarlas?

Parece ser que sí, que no podemos evitar el que aparezca una emoción. Pero sí que podemos hacer algo para que la emoción no nos desborde; y de alguna manera, controlarla. Estas son algunas de las formas.

No intentes evitarlas

Cuando tengas una emoción que no te resulta agradable, no hagas el esfuerzo de evitar sentirla. Por el contrario, acéptala, date permiso para sentir lo que sientes.

Si por ejemplo, te obligas a no pensar en un elefante azul, (seguro que ahora mismo has pensado en un elefante azul), ya ves lo que ocurre, ocurre todo lo contrario.

Si te obligas a no tener una emoción, el efecto será el opuesto al que quieres. Además de esto, ponle nombre; ¿qué es lo que sientes exactamente? Rabia, tristeza, angustia, temor,…

Escucha lo que dice tu emoción

Además de aceptarla y darte permiso para sentirla, escúchala también. ¿Qué es lo que te quiere decir esa emoción? ¿Para qué crees que la sientes, o cuál es su finalidad?

Tal vez el miedo te indique que hay algo que debes superar, puede que la rabia te indique que hay unos límites que tienes que poner, etc. Cuando descubres qué finalidad tiene esa emoción, tu malestar se reducirá notablemente.

Define qué es lo que ha provocado tener esa emoción

Piensa en cuál es la situación o circunstancia que te ha llevado a tener la emoción que tienes. Quizás alguna vez hayas dicho, “estoy triste y no sé por qué”. Pues bien; tiene que haber algo que haya provocado ese estado, siempre lo hay. Piensa en cuál es la causa.

Si además consigues reinterpretar dicha situación, de una forma diferente a como la interpretaste en un principio; e intentando reducir el significado negativo que le has dado, lo más probable es que la emoción que te afecta reduzca su intensidad.

Utiliza la distracción

Como te decía antes, no es conveniente intentar evitar la emoción porque se quedará con más fuerza. Pero, centrar toda tu atención en otra cosa que te resulte agradable, sí que puede ayudarte a bajar la intensidad de lo que sientes.

Y si no, ¿alguna vez has intentado que un niño pequeño dejara de llorar enseñándole un juguete que le distrajera? Si lo has hecho, posiblemente te haya funcionado. Contigo mismo también puede funcionar.

Valora las posibles consecuencias

Este punto, tendrías que aplicarlo sobre todo cuando sientas que la emoción está a punto de desbordarte. Y también, si la emoción es rabia o enfado. Como te decía más arriba; la emoción provoca una reacción física y ésta una conducta.

Por tanto, piensa por un instante en qué consecuencias podría tener tu posible conducta. Si lo piensas bien, es probable que tu emoción disminuya sensiblemente.

Deja la emoción para después

Imagínate que te ha ocurrido algo, que te hace sentir triste. O bien, imagina que, tienes que afrontar una situación que te genera miedo o ansiedad, como por ejemplo, dar una charla a un grupo de personas.

Puedes tener la emoción en el momento en que lo piensas; pero también puedes decidir tenerla más tarde. Se ha demostrado que, si la “dejas para más tarde”, dicha emoción, se volverá mucho más débil.

Haz ejercicios de relajación y meditación

Pero esto, no en el mismo momento en que tienes una emoción “negativa”, porque no funcionará. Y si no, le has dicho alguna vez a alguien que está enfadado eso de,”relájate”? A que no ha funcionado! Posiblemente esa persona te haya contestado, “estoy enfadado, no nervioso”.

Consistiría en practicar esos ejercicios de manera continuada, que te ayudarán a mantener la serenidad en los momentos en que las emociones pueden surgir.

Ninguna de estas herramientas, te servirán en absoluto para evitar las emociones negativas. Solo podrán ayudarte a que esa emoción sea algo menos intensa.

De todas formas, ni las emociones desagradables como la rabia o la tristeza, ni las más agradables como la alegría, duran demasiado. Con un poquito de tiempo, tanto unas como las otras se van apagando. Por lo tanto, disfruta de unas y ten paciencia con las otras.

Teorías sobre las emociones

Hay multitud de teorías que intentan explicar el porqué de las emociones, de cómo surgen y de cómo nos afectan. Todas ellas se agrupan en tres categorías.

  • Las fisiológicas: sugieren que las respuestas corporales son las responsables últimas de que aparezca la emoción.
  • Las neurológicas: afirman que es la actividad cerebral la que nos lleva a tener una respuesta emocional.
  • Las cognitivas: aseguran que los pensamientos son imprescindibles para que se dé una emoción.

Algunas teorías de las emociones

Una de las teorías cognitivas es la teoría de Lázarus; y dice que el pensamiento tiene que venir necesariamente antes que cualquier emoción o activación física. Afirma que primero tienes que pensar algo sobre la situación que estás viviendo, antes de sentir cualquier emoción. Por ejemplo: para poder sentir la emoción del miedo, antes tendrás que pensar que la situación en la que te encuentras puede ser peligrosa.

Entre las teorías fisiológicas está la del feedback facial; que dice que la emoción es la experiencia de los cambios en los músculos faciales. Es decir, afirma que según la expresión de nuestro rostro, sentiremos una emoción u otra. Así por tanto, si sonreímos, nos sentiremos felices pero, si fruncimos el ceño, nos sentiremos enfadados o tristes. Por tanto, las personas que se ven obligadas en alguna situación a sonreír, terminarán pasándolo mejor que las que mantienen una expresión más neutra.

Por su parte, la teoría evolutiva de las emociones, de Charles Darwin, afirma que las emociones son adaptativas porque nos permiten sobrevivir. Así por ejemplo, la emoción del miedo hace que evitemos los peligros y nos pongamos a salvo. Por otra parte, entender las emociones de otras personas y de los animales, también nos ayudan en nuestra supervivencia.

Estas son sólo algunas de las teorías. Hay muchas más pero, no existe de momento un conocimiento exacto acerca de las emociones. Lo que sí parece quedar muy claro es que todas las emociones tienen una función útil para el ser humano; incluso aquellas que no nos resultan agradables.

Funciones de las emociones

Las emociones tienen la importante función de adaptarnos al entorno y a la situación, preparándonos para actuar de acuerdo a esa situación. También nos sirven en la interacción con otras personas, ya que, expresar una emoción ayuda a los demás a predecir una conducta asociada con dicha emoción, aunque, en algunas ocasiones, controlarse y no expresar una emoción, puede ser lo mejor para tener una buena interacción social.

No existe un total acuerdo sobre si hay emociones básicas y si la expresión de las mismas es de carácter universal, es decir, si todos los seres humanos expresamos una emoción de la misma manera. Lo que sí es verdad, es que hay unas características comunes de expresión en algunas emociones, como son, alegría, rabia, tristeza y miedo, aunque algunos autores añaden la sorpresa y el asco.

Sea como sea, lo cierto es que, dejar que la emoción nos desborde, no es aconsejable ni para nosotros mismos, ni para nuestra relación con los demás. Pero, reprimirlas tampoco es lo más saludable, ya que, la emoción siempre buscará ser expresada y el no hacerlo, puede dar lugar a somatizaciones, es decir, la transformación de lo psicológico en síntomas físicos. Por lo tanto, lo ideal sería aprender a controlarlas, que no quiere decir reprimirlas, ni evitarlas.

Y, controlarlas se pueden controlar. Y si no, nunca has visto a alguien que, ante una situación de exámen no se pone nervioso? O personas que, ante una discusión son capaces de mantener la calma mientras su interlocutor pierde los papeles? Esto es, sin duda, porque saben controlar sus emociones. La diferencia estaría en cómo interpreta cada uno la situación.

Algunas formas de aumentar la inteligencia emocional

Como decía antes, en principio lo más rentable es evitar las situaciones o las personas que tenemos identificadas como generadoras de emociones que no nos son agradables. Pero, esto no siempre es posible, así que, cuando no quede otra, habrá que utilizar otras técnicas para mejorar la inteligencia emocional

Alguna de esas técnicas podría ser, dejar de pensar en el acontecimiento o la situación que provocó en nosotros una emoción desagradable. Si seguimos pensando en ello, mentalmente estaremos aún en esa situación, con lo que la emoción se va a mantener.

Pero, no se trata de obligarte a no pensar en ello, eso producirá el efecto contrario. Se trataría de cambiar ese pensamiento y traer a la mente cualquier otro pensamiento o recuerdo que nos produzca una emoción más agradable, o bien, centrarnos en planificar algún proyecto que tengamos por hacer. podría ser una fácil solución.

No se trataría por tanto de eliminar o reprimir la emoción, sino de cambiarla por otra que nos produzca menos malestar. Tampoco pasaríamos de estar mal a estar bien de manera inmediata, pero sí que se reduce la intensidad de la emoción desagradable.

De la misma manera en que desviar tu pensamiento hacia otra cosa o situación, puede ayudar a debilitar la emoción negativa, centrar tu atención en una tarea que te mantenga ocupado y entretenido, también ayuda a bajar la fuerza de las emociones que te generan malestar.

Puede servir cualquier tarea que te entretenga, leer un libro, hacer alguna tarea manual,… o lo que sea, que consiga mantener tu atención.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.