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¿Eres feliz? Es  muy frecuente escuchar que el objetivo de todo ser humano es alcanzar la felicidad.

Pero, si esto es así, ¿en qué consiste exactamente la felicidad? ¿Es posible alcanzar la felicidad y mantenerla, o sólo disponemos de momentos felices? ¿Existen reglas que nos sirvan para ser felices? 

Este concepto tan abstracto, ha estado desde siempre sujeto a muchos debates. De hecho, hay muchas definiciones de lo que es la felicidad, y muchas teorías acerca de cómo alcanzarla. Diferentes corrientes de todo tipo han definido la felicidad de distintas maneras y claro, aportando también diferentes maneras de cómo ser felices. 

Lo que parece claro y no tiene discusión alguna, es que, el estado de felicidad, es algo muy subjetivo y relativo. Es decir, lo que le hace feliz a una persona, no tiene por qué hacerle feliz a otra, en absoluto, no todo el mundo es feliz  en las mismass circunstancias, y desde luego; una persona sabe si es feliz, o no lo es, aunque no hay nada que permita medir cuánta felicidad se siente.

Pero además, la felicidad consiste, por lo menos un poco, en considerar que lo eres; y claro, si consideras que eres feliz, tendrás un estado de ánimo más positivo. 

Además de esto, algunos estudios realizados desde la psicología compararon a personas que decían ser felices con otras que decían no serlo, dando unos resultados que indicaron que las personas felices tienen mejor opinión sobre ellas mismas<<, son más optimistas, y suelen relacionar de manera directa sus logros con sus cualidades. 

Todo lo anterior, parece estar bastante claro. Lo que sigue sin estar demasiado claro, es qué es exactamente la felicidad y cómo se puede alcanzar.

Muchas son las propuestas que intentan dar respuesta a esta pregunta. Y quiero contarte alguna de esas ideas. Después, tú tendrás tu propia opinión de qué es para ti la felicidad y qué hacer para conseguirla. 

La felicidad y el logro de metas

Una de esas ideas, quizás la más aceptada,  afirma que, la felicidad se encuentra cuando alcanzamos nuestros objetivos. Es decir,  cuando conseguimos aquello que queremos, esa meta que nos proponemos alcanzar, nos vamos a sentir felices. Pero claro, una vez que conseguimos una meta, nos planteamos otra, por lo que esa felicidad no es estable en el tiempo, sino que dura sólo unos días. Después, digamos que dejamos de sentirnos felices, hasta que logramos la siguiente meta. 

Teniendo en cuenta lo anterior, se puede definir la felicidad como un estado emocional positivo,  un estado de bienestar y realización que sentimos cuando alcanzamos nuestras metas y objetivos. Es un momento de satisfacción, donde no hay cabida para ningún malestar. 

Esto, en principio, puede tener mucho sentido, es decir, que la consecución de lo que deseamos, sea el motivo de sentirnos felices. Sin embargo, parece ser que tampoco sirve para todo el mundo. De hecho, hay personas que, sin tener grandes cosas más que lo que necesitan, se sienten felices. Y otras que, teniendo todo lo que habían querido, e incluso más, no sienten esa felicidad, si bien, al contrario. 

Otras ideas relacionadas con la felicidad. 

Otra de las propuestas sobre este tema, nos sugiere que la felicidad se alcanza cuando se es capaz de experimentar placer, tanto a nivel físico, como a nivel intelectual. Claro que, en este caso, habría que preguntarse si el placer es sinónimo de felicidad, y, en todo caso, si ese placer nos proporcionará un estado de felicidad continuado; o como te decía más arriba, se trata sólo de momentos felices. 

Otra de las ideas relaciona la felicidad con la aceptación de la realidad y de los sucesos que nos ocurren. Otra propuesta, afirma que la felicidad es simplemente la ausencia de sufrimiento; y otra más, que seremos felices cuando nos centramos en alguna actividad que nos motiva, que supone un reto y que a la vez nos proporciona crecimiento personal. 

Como ves, no hay demasiado acuerdo en este asunto, probablemente el hecho de que se trate de algo tan subjetivo y relativo, dificulta una definición exacta que sirva para todos. Quizás la felicidad no tenga que ver con lo que se tiene o se deja de tener. Tal vez, la manera en que afrontamos la vida, influya en gran medida en si somos felices o no. 

La obligación de ser felices

Cada vez es más frecuente este tipo de mensajes por todas partes. ¡“sé feliz!”, “tienes que ser feliz”.  Es como si tuviéramos la obligación de ser felices constantemente, sin pasarlo mal por absolutamente nada.

Incluso se escucha a algunas personas decir, “lo tengo todo para ser feliz y no lo soy”, o sea que, además de no serlo, se siente culpable por ello. Pero entonces… ¿es la felicidad un estado permanente, con sus contratiempos y dificultades? ¿O sólo podemos contar con momentos felices? Eso te lo dejo a tu criterio. 

Pero, quizás no se trata de tener sólo dos opciones, o soy feliz o no lo soy. Quizás se trata de entender que esto será a ratos. Cuando me siento infeliz, me doy permiso para serlo, para sentirme mal, y después ya buscaré la manera de sentirme mejor. <Y cuando soy feliz, simplemente lo disfruto. 

Por otra parte, también sería una buena idea, dejar de ponerle fecha a la felicidad. Y me explico: muchas veces pensamos que seremos felices cuando ocurra algo, cuando encuentre pareja, cuando tenga hijos, cuando me compre ese coche, cuando pueda comprarme esa casa que me gusta,… y de esta manera, nos perdemos otros momentos felices que pasan por nuestra vida sin que ni siquiera nos demos cuenta de ellos.

¿Cómo puedes ser feliz? 

Ya sabes que suelo terminar mis redacciones con algunas ideas que considero, pueden ayudarte de alguna manera. En este caso, te daré ideas que pueden aportarte, no sé si felicidad, pero desde luego sí que te  aportarán cierto bienestar  . Porque claro, teniendo en cuenta la subjetividad del tema… mejor eres tú quien decide lo que te hace feliz o no. 

  • Evita tener demasiado tiempo libre. Ocúpate en cosas que te gusten y, si tienes la suerte de trabajar en aquello que te gusta, mucho mejor.
  • Cultiva las relaciones sociales. Siempre que éstas no te resulten tóxicas. Si lo son, mejor te alejas.
  • Aprende a parar el exceso de pensamientos negativos y cámbialos por otros más optimistas. O al menos, procura que los optimistas sean más frecuentes que los pesimistas.
  • No te preocupes en exceso de aquello que no depende de ti.
  • Plantéate tus metas y tus objetivos y trabaja para conseguirlos, pero procura que sean realistas.
  • Vive el presente, disfruta de cada momento y no esperes por la felicidad futura. 

Por último, te dejo aquí la definición de “felicidad”, de la psiquiatra Marian Rojas-Estapé, que, particularmente,  me ha gustado mucho. “La felicidad consiste en vivir instalado de forma sana y equilibrada en el presente, habiendo superado las heridas del pasado y mirando con ilusión al futuro”. 

Rosa Armas

Colegiada T-1670