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Esta una de las quejas y de las consultas que nos plantean con mucha frecuencia a los psicólogos: “la familia de mi pareja se mete en nuestra vida”.

Lo cierto es que si ya suele ser complicada la relación con nuestra propia familia; cómo no lo va a ser la relación con la familia política. De hecho, no es casualidad que existan tantos chistes relacionados con los cuñados y las suegras.

Sí que es verdad que no siempre hay una mala relación con la familia de la pareja. Hay muchas personas que se llevan muy bien con su familia política.

Pero lo cierto es que no siempre es así de buena; y todos conocemos algún caso, en los que cada integrante de la pareja va a visitar a su propia familia, por separado. Y en muchos de estos casos, esa mala relación puede terminar afectando a la propia relación de pareja.

Causas para no llevarse bien con la Familia de la Pareja

Son varios las causas por los que alguien pueda tener una mala relación con la familia de su pareja. Especialmente, hay dos motivos que son muy frecuentes.

El primero de ellos, ocurre cuando se tiene la sensación de que su familia es más importante; o que pueda tener más influencia que la propia pareja. Por ejemplo, cuando tienes ya unos planes hechos desde hace días con tu pareja; y una simple llamada de tu suegra, que por su cuenta y riesgo ha organizado otra cosa, hace que tus planes se vayan al garete en un momento.

El segundo motivo típico es que la familia de tu pareja influya, o directamente opine, sobre decisiones que únicamente tendría que tomar la propia pareja. Y en realidad el problema no sería que opinaran; el problema de verdad es que tu pareja se deje llevar por ellos, y no les ponga los límites que tendría que ponerles.

Otros motivos de conflicto

Estos suelen ser los motivos de conflicto más frecuentes, pero hay muchos otros. Puede que tu suegra te diga cómo debes hacer algunas cosas en tu casa, y qué debes darle de comer al niño. O que la tengas todo el día metida en tu casa, (esto suele pasar más con las madres de ellas).

Puede que también te exijan unas visitas semanales a su casa que resultan ineludibles; y que no siempre te tienen por qué apetecer. Cómo que es posible que vengas de una familia en la que nunca se metieron en tus propias decisiones; y encontrarte con con otro tipo de familia por parte de tu pareja, te pone de los nervios.

Hay algunos padres que siempre han creído que sus hijos son de su propiedad; y pueden decidir por ellos. Claro que esto cuando los hijos son pequeños, no se nota tanto. El problema es que cuando crecen y se van a vivir con su pareja; la creencia de que pueden seguir decidiendo en sus vidas ya sí que se empieza a notar. Y va a provocar más de un conflicto.

Qué hacer cuando la familia de tu Pareja te molesta

Si estás viviendo este tipo de situaciones, primero que nada, ten en cuenta que cada persona se educa en un ambiente diferente; y que cada familia tiene unas costumbres propias. Esto no nos convierte en mejores ni peores personas; sólo en diferentes, y eso debes entenderlo así.

Pero además, si quieres mucho a tu pareja por las cualidades que tiene, no olvides que eso se lo debe en gran parte a la familia que le educó. Así que, ya sólo por eso, se merecen que te armes de respeto, comprensión y paciencia; para después intentar arreglar lo que te molesta.

Una vez hecho esto, una buena conversación con tu pareja acerca de cómo afecta a vuestra relación la influencia de la familia, puede ayudar a buscar las soluciones. Por supuesto, no podéis permitir que ninguna de las dos familias, por muy familia que sea, pueda llegar a romper o deteriorar vuestra relación.

Juntos, pero no revueltos

Una cosa es quererlos mucho, ir a visitarlos y a comer con ellos; llevarles a los nietos para que pasen tiempo juntos, etc. Y otra muy diferente es que la familia, ya sea de una parte o de la otra, quiera meterse en asuntos que son exclusivamente de la pareja.

Y no se trata de buscar culpables o inocentes; se trata de ver de qué manera podemos llevarnos bien. Sin que ninguna de las partes vaya más allá de donde le corresponde.

Hay algunas personas que, ante un problema o una discusión con su pareja, llaman por ejemplo a su madre para contárselo o  para pedirle consejo. Esto pude provocar muchos problemas.

Por una parte, esa buena señora que es la madre puede empezar a tener alguna mala opinión sobre la pareja de su hijo o hija. Por otra parte seguro que estará a favor de su hijo, como es natural; y puede darle un consejo muy poco objetivo.

Consultar a los padres no sólo no ayudará a resolver los problemas, sino todo lo contrario. Además de esto, el padre o la madres se sentirán con el permiso de opinar a partir de ese momento. Con lo cual, casi siempre será mejor que los problemas con tu pareja, los soluciones con tu pareja.

Lo que mejor suele funcionar en estos casos es establecer unos límites que queden muy claros. Y, establecer los límites significa que la familia tenga muy claro hasta dónde puede llegar; y a partir de dónde no puede dar ni un paso.

Establecer límites

Para conseguir esto, no es necesario pelearse con nadie; ni siquiera es necesario sentarse y tener una conversación con nadie. Sólo haría falta que, la persona que quiere poner esos límites, los tenga muy claros con ella misma. Cuando tú los tienes claros, es muy fácil transmitírselos a los demás.

Hay expresiones que funcionan muy bien cuando quieres poner esos límites. Algún ejemplo podría ser, “te agradezco tu opinión pero yo prefiero…”, o “gracias por preocuparte pero nosotros hemos decidido…”. Lo más probable es que, cuando hayas dado ese tipo de respuestas varias veces, la otra parte deje de meterse.

Pero claro, todo esto puedes hacerlo cuando la cosa va directamente contigo. Si no es contigo, sino que es con tu pareja, tendrá que ser él o ella quien lo haga, Si lo haces tú en su nombre, lo que puedes conseguir es un motivo más de conflicto.

Pero, igual puede ocurrir que tu familia política sea de esas que les digas lo que les digas, ellos harán lo que crean conveniente. En este caso, mejor no pongas a tu pareja en la situación de tener que elegir entre ellos y tú.

No olvides que, te gusten a ti más o menos, son su familia. Si en algún momento tuviera que tomar una decisión, es mejor que lo haga por propia voluntad y no bajo tu presión. Eso puede pasar factura a tu relación en el futuro.

Como decía antes, no se trata de buscar quién es el culpable. Se trata de respetar a los otros, y al mismo tiempo hacer que los demás te respeten. Esto se puede conseguir; teniendo una buena comunicación y dando a cada uno su espacio.

¿Y qué hago si es mi familia la que se lleva mal con mi pareja?

Hay varios motivos por los que se puede dar esta situación tan tensa. Los siguientes son algunos de los más habituales.

  • Tu pareja no soporta que tu familia se entrometa en vuestra relación. Sí, esto ocurre en alguna que otra familia, sobre todo en los padres demasiado protectores o autoritarios. Están acostumbrados a opinar, y algunas veces hasta a decidir, en la vida de sus hijos. Por lo que, cuando tienen pareja, siguen haciendo lo mismo. Se creen en el derecho de opinar y hay a quien le sienta mal, como es lógico.
  • Podría ser que, a tu familia no le guste la persona que has elegido como pareja. Si, es posible que no les guste esa persona, porque no la consideren lo suficientemente buena para ti, ya sea por su edad, su raza, su cultura, etc… Claro que, eso hará que tu familia no le trate con demasiado cariño, y, como consecuencia, tu pareja no querrá estar con ellos porque no estará a gusto.

Y estas son las dos principales causas de estos conflictos. Que a tu pareja no le guste tu familia, o que a tu familia no le guste tu pareja. Pero desde luego, puede haber muchos motivos más.

Aún así, sea cual sea el motivo de la mala relación, siempre hay algo que se puede hacer para intentar suavizar las cosas.

Qué hacer ante esta situación

Si te incomoda que exista este ambiente tan tenso, hay algunas cosas que puedes hacer tú, y algunas otras que podría hacer tu pareja.

  • Por una parte, podrías hablar con tu pareja para explicarle cómo te afecta esta situación. Y de paso, pedirle que, intente al menos, mantener una relación cordial con tu familia. No hace falta que sea cercana ni cariñosa, con que sea cordial es suficiente.
  • Si consideras que es tu familia la que se entromete demasiado en la relación que tienes, o bien que no tratan a tu pareja como sería lo correcto, entonces, tendrás que hablar con ellos, para explicarles cómo te está afectando su actitud hacia tu pareja, y para pedirles también, sólo un poco de cordialidad. Si el problema es la intromisión, deberás ser tú quien ponga los límites necesarios, en los momentos en que intenten meterse en asuntos que sólo te corresponden a ti y a tu pareja.
  • Si tu pareja tiene también interés en solucionar la situación, podría hablar con tu familia. No para ponerles límites, porque eso te corresponde a ti como te decía, sino para explicarles lo importante que eres tú en su vida y la intención que tiene de hacerte feliz. Una declaración de este tipo, podría hacer que tu familia cambiase la percepción que tiene de él, o de ella, si es que la que tienen es mala.
  • Por otra parte, y en lugar de actuar de manera tan directa, podría hacer algunos intentos de acercamiento a tu familia. Ya sea con cada uno de ellos por separado, proponiéndoles alguna actividad que les pueda interesar: como por ejemplo, asistir a un concierto, ir a ver una película, o bien con todos juntos, proponiendo una comida en familia, por ejemplo. Este tipo de cosas, puede cambiar radicalmente el concepto que tienen de tu pareja, que simplemente pueden tener porque no la conocen lo suficiente.

Sin embargo, que tu pareja intente un acercamiento, no quiere decir que tenga que ser o actuar como tu familia quiera. No se trata de “hacerles la pelota”, se trata de intentar tener una relación cordial.

¿Y si nada de lo anterior funciona?

Sí, esto también ocurre con mucha frecuencia. Muchas veces, la buena intención de alguna de las partes, no convence a la otra parte y, ya sea por orgullo, o por otros motivos, no se consigue que la relación sea mínimamente buena.

En estos casos, no quedará más remedio que reducir los encuentros a momentos que sean estrictamente necesarios. Fuera de estos momentos, tu relación con los miembros de tu familia, no tiene por qué desaparecer. Eso sí, no deberás presionar, ni a tu pareja ni a tu familia, para que mantengan una relación que está muy claro que no quieren mantener.

En caso de que tengas hijos, ellos no tienen la culpa de toda esta situación. Por lo tanto, tienen todo el derecho a estar con su familia, sus abuelos, primos, etc. Así que no les prives de ello, y llévales a verlos, aunque sea sin la compañía de tu pareja.

Por último, el caso más extremo de este asunto, es sin duda que alguna de las partes te dé a elegir, “o tu familia o yo”, “o tu pareja o nosotros”. Si esto te ocurre, teniendo en cuenta que se trata de una manipulación y un chantaje emocional muy grave, valora tú qué es lo que debes hacer. Nadie que te quiera, debería ponerte en esa tesitura.

Rosa Armas
Colegiada T-1670.