La Familia de mi Pareja se mete en nuestra vida

familia de mi pareja

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Muchas veces ocurre que se tiene una relación de pareja en la que se puede decir que va todo bien, con sus altos y sus bajos, que es lo normal, pero en general una relación en la que no existen problemas que se tengan que destacar…salvo uno: la intromisión de la familia política en esa relación.

Esa intromisión, o intento de intromisión, se puede referir a muchos aspectos: desde cómo educar a los hijos, hasta cómo hacer determinadas tareas en casa. 

Lo cierto es que si ya suele ser complicada la relación con nuestra propia familia, cómo no lo va a ser la relación con la familia política. De hecho, no es casualidad que existan tantos chistes relacionados con los cuñados y con las suegras. 

Sí que es verdad que no siempre hay una mala relación con la familia de la pareja. Hay muchas personas que se llevan estupendamente con su familia política.

Pero lo cierto es que no siempre es así de buena; y todos conocemos algún caso en los que cada integrante de la pareja va a visitar a su propia familia, por separado. 

En muchos de estos casos, esa mala relación puede terminar afectando a la propia relación de pareja: ya sea de novios o de casados, pero sobre todo, a parejas jóvenes y cuando llegan los hijos. Lo que suele reflejar esta situación, es que no se han establecido los límites suficientes, que consigan evitar que la familia se entrometa; y termina por afectar a la privacidad de esa pareja. 

Pero además de eso, produce grandes dilemas en los miembros de la pareja. Si quien se entromete es la familia de uno mismo, el dilema está en que se pone en riesgo el vínculo familiar frente a la relación. Si quien se entromete es la familia del otro, no se sabe muy bien hasta dónde se puede llegar poniendo los límites, para que no afecte al vínculo de la pareja.  

Por lo tanto, cuando surge este problema lo ideal es poder manejarlo desde el principio, para que no sea mucho más difícil con el tiempo. 

Causas para no llevarse bien con la familia de mi pareja 

Son varias las causas por las que alguien pueda tener una mala relación con la familia de su pareja. Especialmente, hay dos motivos que son muy frecuentes.

  • El primero de ellos, ocurre cuando se tiene la sensación de que su familia es más importante; o que pueda tener más influencia que la propia pareja. Por ejemplo, cuando tienes ya unos planes hechos desde hace días con tu pareja; y una simple llamada de tu suegra, que por su cuenta y riesgo ha organizado otra cosa, hace que tus planes se vayan al garete en un momento.
  • El segundo motivo típico es que la familia de tu pareja opine, o directamente influya, sobre decisiones que únicamente tendría que tomar la propia pareja. Y en realidad el problema no sería que opinaran; el problema de verdad es que tu pareja se deje llevar por ellos, y no les ponga los límites que tendría que ponerles.

Otros motivos de conflicto

Estos suelen ser los motivos de conflicto más frecuentes, pero hay muchos otros. 

  • Puede que tu suegra te diga cómo debes hacer algunas cosas en tu casa, y qué debes darle de comer al niño. O que la tengas todo el día metida en tu casa, (esto suele pasar más con las madres de ellas).
  • Puede que también te exijan unas visitas semanales a su casa que resultan ineludibles; y que no siempre te tienen por qué apetecer. 

¿Cómo saber si hay intromisión de la familia de tu pareja? 

Bueno: los signos que indican que está habiendo intromisión por parte de alguna de las dos familias, son más o menos los mismos que los motivos de conflicto que te acabo de contar. 

  • Cuando las decisiones que, deberían ser únicamente de la pareja, se consultan con las familias respectivas. Y, si no se consultan, siempre hay quien se molesta por ello. 
  • Cuando los planes para el fin de semana, no son sólo para la pareja, sino que ésta, tiene que contar con la familia. 
  • Cuando se compara a la pareja con algún miembro de la familia. Por ejemplo, el típico, “mi madre lo hace de otra manera”. 
  • Cuando se pasa más tiempo en casa de la familia que con la pareja. 
  • Cuando en las discusiones de la pareja, siempre sale a relucir algún miembro de la familia, de la una o de la otra. 

Por lo general, estos conflictos se producen porque hay algunos padres que siempre han creído que sus hijos son de su propiedad, y pueden decidir por ellos.

Claro que esto cuando los hijos son pequeños, no se nota tanto. El problema es que cuando crecen y se van a vivir con su pareja, la creencia de que pueden seguir decidiendo en sus vidas ya sí que se empieza a notar. Y va a provocar más de un problema. 

Qué hacer cuando la familia de tu pareja se mete en vuestra vida 

Si estás viviendo este tipo de situaciones, primero que nada, ten en cuenta que cada persona se educa en un ambiente diferente; y que cada familia tiene unas costumbres propias. Esto no nos convierte en mejores ni peores personas; sólo en diferentes, y eso debes entenderlo así.

Pero además, si quieres mucho a tu pareja por las cualidades que tiene, no olvides que eso se lo debe en gran parte a la familia que le educó. Así que, ya sólo por eso, se merecen que te armes de respeto, comprensión y paciencia…sobre todo de paciencia, para después intentar solucionar lo que te molesta. 

Una vez hecho esto, es muy importante tener una buena comunicación con tu pareja acerca de cómo afecta a vuestra relación la influencia de la familia.  En ocasiones, puede ocurrir que uno de los miembros de la pareja se dé cuenta de ello, pero el otro no.

Así que, hablarlo con el otro, cuando eres tú quien se da cuenta, puede ayudar a buscar las soluciones. Por supuesto, no podéis permitir que ninguna de las dos familias, por muy familia que sea, pueda llegar a romper o deteriorar vuestra relación. 

Juntos, pero no revueltos 

Una cosa es querer mucho a la familia, ir a visitarlos y a comer con ellos; llevarles a los nietos para que pasen tiempo juntos, etc. Y otra muy diferente es que la familia, ya sea de una parte o de la otra, quiera meterse en asuntos que son exclusivamente de la pareja.

Y no se trata de buscar culpables o inocentes; se trata de ver de qué manera podemos llevarnos bien. Sin que ninguna de las partes vaya más allá de donde le corresponde.

Hay algunas personas que, ante un problema o una discusión con su pareja, llaman por ejemplo a su madre para contárselo o  para pedirle consejo. Esto, que es bastante frecuente que se haga,  puede provocar muchos problemas.

Por una parte, esa buena señora que es la madre puede empezar a tener alguna mala opinión sobre la pareja de su hijo o hija. Por otra parte, seguro que se pondrá a favor de su hijo o hija, como es natural, y puede darle un consejo que sea muy poco objetivo. 

Contarle esas cosas a los padres, no sólo no ayudará a resolver los problemas con la pareja, sino todo lo contrario. Además de esto, el padre o la madre, se sentirán con la autoridad de opinar a partir de ese momento. Con lo cual, casi siempre será mejor que los problemas con tu pareja, los soluciones con tu pareja. 

De la misma manera, no se deben mezclar los posibles problemas que tengan las familias, con la relación de pareja. Lo ideal es que cada cual solucione los suyos, que no implica no echar una mano cuando haga falta, lo que implica es no meterse a tomar decisiones que no son propias. 

Lo que mejor suele funcionar en estos casos es establecer unos límites que le queden muy claros a la familia. Y, establecer límites, quiere decir que la familia sepa muy bien, hasta dónde pueden llegar, y a partir de dónde no pueden dar ni un paso. Pero esto, es conveniente hacerlo desde el primer momento en que se percibe la intromisión, si no se hace así, más tarde será más difícil. 

¿Cómo establecer los límites? 

Para poner límites de forma eficaz, no es necesario pelearse con nadie; ni siquiera es necesario sentarse y tener una conversación con nadie. Sólo haría falta que, la persona que quiere poner esos límites, los tenga muy claros para ella misma.

Cuando tú tienes los límites muy claros, es muy fácil transmitirlos a los demás. Aunque es verdad que es mucho mejor hablar y estar de acuerdo con la pareja, para establecer esos límites de forma conjunta, y que tengan el efecto que se quiere. 

Hay expresiones que funcionan muy bien cuando quieres poner esos límites. Algún ejemplo podría ser, “te agradezco tu opinión pero yo prefiero…”, o “gracias por preocuparte pero nosotros hemos decidido…”. Lo más probable es que, cuando hayas dado ese tipo de respuestas varias veces, la otra parte deje de meterse donde no le han pedido su opinión. 

Pero claro, todo esto puedes hacerlo cuando la cosa va directamente contigo. Si no es contigo, sino que es con tu pareja, tendrá que ser él o ella quien lo haga, Si lo haces tú en su nombre, lo que puedes conseguir es un motivo más de conflicto.

Pero, igual puede ocurrir que tu familia política sea de esas que les digas lo que les digas, ellos harán lo que crean conveniente. En este caso, mejor no pongas a tu pareja en la situación de tener que elegir entre ellos y tú.

No olvides que, te gusten a ti más o menos, son su familia. Si en algún momento tuviera que tomar una decisión, es mejor que lo haga por voluntad propia y no bajo tu presión, porque eso, puede pasar factura a tu relación en el futuro. 

Como decía antes, no se trata de buscar quién es el culpable. Se trata de respetar a los otros, y al mismo tiempo hacer que los demás te respeten. Esto se puede conseguir; teniendo una buena comunicación y dando a cada uno su espacio. 

Otros conflictos entre familia y pareja 

El hecho de que tu familia política se meta en tu relación de pareja, no es el único problema que se puede dar entre fammilias y parejas. Hay otro, también muy común, y es que tu propia familia no se lleve bien con tu pareja. 

Hay varios motivos por los que se puede dar esta situación tan tensa. Los siguientes son algunos de los más habituales. 

  • Tu pareja no soporta que tu familia se meta en vuestra relación. De esto es de lo que te hablaba antes. Y, puede ser que tu familia se meta en tu relación de pareja, y tu pareja no lo lleve nada bien. Esto suele ocurrir en padres muy protectores, que están acostumbrados a opinar y a veces, hasta a decidir, en la vida de sus hijos. Por lo que, cuando sus hijos tienen pareja, siguen haciendo lo mismo y esto, como es lógico, hay a quien le sienta muy mal. 
  • La otra razón, es que a tu familia no le guste la persona que has elegido como pareja. Sí, eso también puede ocurrir, que no les guste esa persona como tu pareja, porque no la consideren lo suficientemente buena  para ti, ya sea por cuestión de edad, raza, cultura, etc. Claro que, eso hará que tu familia no trate a tu pareja con demasiado cariño y, como consecuencia, tu pareja no querrá estar con ellos porque no se sentirá a gusto. 

Puede haber muchos más motivos de conflicto entre familia y pareja, sin embargo, estos son los principales. Que a tu familia no le guste tu pareja, o que a tu pareja no le guste tu familia.  

Aún así, sea cual sea el motivo de la mala relación, siempre hay algo que se puede hacer para intentar suavizar las cosas. 

¿Qué hacer ante alguna de estas situaciones? 

Si te incomoda que exista este ambiente tan tenso, hay algunas cosas que puedes hacer tú, y algunas otras que podría hacer tu pareja.

  • Por una parte, podrías hablar con tu pareja para explicarle cómo te afecta esta situación. Y de paso, pedirle que intente al menos mantener una relación cordial con tu familia. No hace falta que sea cercana ni cariñosa, con que sea cordial es suficiente.
  • Si consideras que es tu familia la que se entromete demasiado en la relación que tienes, o bien que no tratan a tu pareja como sería lo correcto, entonces tendrás que hablar con ellos para explicarles cómo te está afectando su actitud hacia tu pareja, y para pedirles también, sólo un poco de cordialidad. Si el problema es la intromisión, deberás ser tú quien ponga los límites necesarios, ya que se trata de tu familia, en los momentos en que intenten meterse en asuntos que sólo te corresponden a ti y a tu pareja.
  • Si tu pareja tiene también interés en solucionar la situación, podría hablar con tu familia. No para ponerles límites, porque eso te corresponde a ti como te decía, sino para explicarles lo importante que eres tú en su vida y la intención que tiene de hacerte feliz. Una declaración de este tipo, podría hacer que tu familia cambiase la percepción que tiene de él, o de ella, si es que la que tienen es mala.
  • Por otra parte, y en lugar de actuar de manera tan directa, podría hacer algunos intentos de acercamiento a tu familia. Ya sea con cada uno de ellos por separado, proponiéndoles alguna actividad que les pueda interesar: como por ejemplo, asistir a un concierto, ir a ver una película, o bien con todos juntos, proponiendo una comida en familia, por ejemplo. Este tipo de cosas, puede cambiar radicalmente el concepto que tienen de tu pareja, que simplemente pueden tener porque no la conocen lo suficiente.

Sin embargo, que tu pareja intente un acercamiento, no quiere decir que tenga que ser o actuar como tu familia quiera. No se trata de “hacerles la pelota”, se trata de intentar tener una relación cordial.

¿Y si nada de lo anterior funciona?

Sí, esto también ocurre con mucha frecuencia. Muchas veces, la buena intención de alguna de las partes, no convence a la otra parte y, ya sea por orgullo, o por otros motivos, no se consigue que la relación sea mínimamente buena.

En estos casos, no quedará más remedio que reducir los encuentros a momentos que sean estrictamente necesarios. Fuera de estos momentos, tu relación con los miembros de tu familia, no tiene por qué desaparecer. Eso sí, no deberás presionar, ni a tu pareja ni a tu familia, para que mantengan una relación que está muy claro que no quieren mantener.

En caso de que tengas hijos, ellos no tienen la culpa de toda esta situación. Por lo tanto, tienen todo el derecho a estar con su familia, sus abuelos, primos, etc. Así que no les prives de ello, y llévales a verlos, aunque sea sin la compañía de tu pareja.

Por último, el caso más extremo de este asunto, es sin duda que alguna de las partes te dé a elegir, “o tu familia o yo”, “o tu pareja o nosotros”. Si esto te ocurre, teniendo en cuenta que se trata de una manipulación y un chantaje emocional muy grave, valora tú qué es lo que debes hacer. Nadie que te quiera, debería ponerte en esa tesitura.

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

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