La crisis de los 50 en los hombres

crisis de los 50 en los hombres

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Hay personas que aquello de cumplir años, y hacerse mayores, lo llevan con toda la naturalidad del mundo: y lo celebran sin el mayor problema. Hay otras en cambio que no lo llevan nada bien, e incluso pueden llegar a pasar por verdaderas crisis, en función de la cantidad de años que cumplan. 

Esto parece ser que le ocurre a bastante gente. De hecho, es muy famosa la crisis de los cuarenta. Pero no es la única: en torno a los cincuenta años también hay muchas personas que pasan su mala racha.

De la misma manera que a la edad de la jubilación hay quien lo pasa verdaderamente mal, hay a quien eso de dejar de trabajar le sienta estupendamente bien. 

Aunque no es un trastorno psicológico, podríamos decir que la crisis de los cincuenta,también llamada crisis de la mediana edad, es un malestar a nivel emocional y físico que afecta a muchas personas, en una sociedad en la que el ser joven está muy valorado.

Esta crisis de los 50 años le puede afectar a cualquier persona, sin embargo, hoy quiero hablarte de cómo afecta a los hombres en particular. 

La crisis de los 50 años

La llamada Crisis de los Cincuenta, es un tipo de malestar psicológico que se da en algunas personas al acercarse o alcanzar la edad de los cincuenta años. Esta crisis puede pasarla cualquier persona, pero parece ser que es mas frecuente en los hombres. Tanto como que ocho de cada diez hombres pasan por la crisis de la mediana edad.

Hay unos síntomas psicológicos asociados a esta crisis: como pueden ser principalmente los de depresión, alteraciones emocionales, irritabilidad mas frecuente que de costumbre y una pérdida de la autoestima.

Se une a todo esto el miedo a envejecer, y la idea de que no han hecho en su vida todo lo que tenían que haber hecho; la valoración de si se han conseguido las metas que se habían propuesto, o no, se pone en la balanza lo hecho y lo que queda por hacer. Y por si todo esto fuera poco, además se toma conciencia de la muerte y de lo limitada que es la vida.

En esta etapa, para muchas personas, la percepción de la propia edad se convierte en la idea de que se tiene menos valía, porque ya no se es tan joven. 

Conductas típicas de la crisis de los 50

Aparte de estos síntomas, existen algunas conductas típicas que suelen hacer los hombres a esta edad y con esta crisis. Entre estas conductas estaría la de empezar a vestir de una manera mucho más juvenil, o la de apuntarse a un gimnasio, y algunos de ellos empiezan a tener relaciones fuera del matrimonio.

Estas conductas dejan ver claramente cuáles son las mayores preocupaciones en un hombre de cincuenta años, al que le agobia la edad que tiene. Por un lado el cambio que inevitablemente se va produciendo en su aspecto físico; y que tratan de evitar a toda costa, intentando por todos los medios aparentar menos edad. Y por el otro, la pérdida de la masculinidad; o mejor dicho, la pérdida de lo que socialmente se considera que es la masculinidad.

Pero… si cumplir años es algo normal, si es lo natural…si no es algo que nos ocurra dos o tres veces en la vida, sino que nos pasa a todos y desde siempre ¿por qué cuando llegamos a algunas cifras en concreto podemos pasarlo tan mal? Pues por lo mismo que lo pasamos mal en muchas otras ocasiones, por una serie de ideas, creencias e interpretaciones que tenemos y que son erróneas. 

Estas ideas y creencias nos vienen dadas por multitud de mensajes que recibimos a lo largo de la vida. Mensajes que vienen a decirnos que, si no tenemos menos de cierta edad y ya no se nos considera jóvenes, ya no podemos ser felices.

No tiene ningún sentido pensar que el cumplir una edad concreta, como son los cincuenta por ejemplo, vaya a desencadenar una crisis. Lo que sí la desencadena, es el significado que se le da a ese número a nivel social.

Con los cincuenta, mucha gente percibe estar ya muy lejos de la juventud, y eso, crea ciertos complejos con el aspecto físico y algunas habilidades. Con lo cual se desarrolla el deseo de seguir siendo joven, o al menos de aparentarlo. 

Creencias y mensajes sociales

Si ya no tienes mucho pelo y además tienes arrugas, serás muy desgraciado. Si ya has perdido la talla perfecta y no tienes la agilidad y habilidad para saltar un muro, igualmente serás infeliz. Si ya no te pasas la noche del sábado en una discoteca, entonces ya no tienes manera alguna de divertirte. 

En cierta forma, éstos y otros muy parecidos son los mensajes que nos han llegado por diferentes vías, y que nosotros nos hemos creído. 

¿Estás a punto de cumplir los cincuenta y te agobias sólo de pensarlo? Pues… piénsalo de otra manera, ¿no crees que es verdad que se nos han vendido unas ideas que hemos terminado por comprar?

Por supuesto no vas a ser más infeliz con algo más de arrugas; ni tampoco  con algo menos de pelo, o con algo más de peso. Porque ahora, simplemente ha cambiado tu manera de ver las cosas. Ahora hay detalles que para ti tienen importancia y otros que no tanto.  Ahora, tu escala de valores no es la misma que tenías con veinte años, con lo cual lo que valoras ahora es muy diferente a lo de entonces.

De la misma forma que ya no te diviertes con las mismas actividades. Lo que antes te divertía, ahora ni se te ocurre hacerlo porque ya no lo ves como divertido. Ya no vas a discotecas, pero estoy segura de que ni siquiera te apetece ir.

Lo más probable es que te apetezcan otras actividades muy diferentes. Es como si cuando cumples los veinte años, echaras de menos correr con un correpasillos en la casa de tu madre ¿a que eso no te ocurre?

La madurez, divino tesoro

Quizás no es verdad que se eche de menos lo que va quedando atrás. Tal vez sea sólo que tenemos ideas asociadas a que lo de etapas anteriores era lo mejor, y no tiene por qué ser así.

Ahora tienes otra manera de divertirte, ahora disfrutas de otras actividades…ahora hay otras cosas que te gusta más hacer.

Lo que quiero decirte con todo esto es que no te dejes llevar por esas ideas que nos han vendido como las buenas, eso de “juventud divino tesoro”. Porque ¿qué más tesoro que las vivencias y experiencias que tienes, y que ya no te puede quitar nadie? 

Pasamos por diferentes etapas, es lo normal, pero cada una tiene sus cosas buenas igual que sus cosas malas. No se pierden cosas en las diferentes etapas, sólo cambian; y quizá el truco está en adaptarse lo mejor posible al cambio, viendo la parte buena que conlleva.

Recuerda que los acontecimientos que nos ocurren en la vida son neutros. Las cosas que nos pasan no tienen emoción alguna, la emoción se la ponemos nosotros; y lo hacemos interpretando la situación de una manera u otra. Si interpretas cumplir los cincuenta como una tragedia, probablemente lo será y te agobiará.

Si tu interpretación es la de “entro en una nueva etapa y se abren nuevas y diferentes posibilidades”, con toda seguridad, el malestar del que te hablaba antes ni siquiera hace su aparición. 

Además de interpretar la situación de una forma más realista, debes tener cierta precaución con las decisiones que tomas en esos momentos. Y es que en algunos casos, haciendo ese balance del que te hablaba más arriba, se pueden tomar decisiones tajantes que quizás no sean adecuadas.

Por ejemplo: dejar el trabajo para dedicarte a lo que realmente te apasiona. Eso puede ser una buena idea, pero sin duda, algo arriesgada. Así que no te dejes llevar por los impulsos y valora con detenimiento tus decisiones. 

Al mismo tiempo, piensa y valora todas las cosas que puedes hacer, a pesar de los cincuenta; cosas que te gustan, que te hacen sentir realizado, que te divierten… En definitiva, valora lo que puedes hacer y ahora te interesa, más que lo que hacías hace treinta años. 

Por otra parte, hablar con un psicólogo si estás en esa situación y no lo llevas nada bien, puede ser de mucha utilidad. 

Rosa Armas 

Colegiada T-1670 

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