Qué es la claustrofobia

la claustrofobia

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¿Te has quedado alguna vez encerrado/a  en un ascensor? Puede que sí, porque es algo que ocurre con relativa frecuencia. 

¿Cómo has vivido esa situación? ¿Has esperado con tranquilidad a que te sacaran de allí, o por el contrario has pasado muy mal rato, con mucha angustia, pensando que te quedarías sin aire, hasta el punto de no volver a subirte en un ascensor nunca más? 

Si eres de las personas que tienen algo de miedo a los espacios pequeños y cerrados, lo más probable es que en esa situación (si la has vivido) lo hayas pasado muy mal. Quiero hablarte en esta ocasión de la claustrofobia, de qué es, por qué se llega a desarrollar y qué puedes hacer si la sufres.

¿Qué es la claustrofobia?

Como sabes, se puede desarrollar una fobia a cualquier objeto, animal o situación. A un sitio cerrado, también. Empecé poniéndote el ejemplo de un ascensor, porque es la situación donde más se suele activar el miedo y sus síntomas, en aquellas personas que sufren claustrofobia.

La claustrofobia es un trastorno de ansiedad de tipo fóbico, en el que la persona que lo sufre siente un miedo intenso, incontrolable  e irracional a los espacios cerrados, sobre todo si éstos son espacios pequeños y no están demasiado bien iluminados.

Aunque este miedo no está causado por las características del sitio en sí; sino que se debe a los pensamientos irracionales que la persona tiene acerca de lo que le puede ocurrir dentro de ese espacio, lo que hará que aumenten sus niveles de ansiedad

La persona con claustrofobia siente miedo cuando está en un sitio cerrado, un sitio del que cree que le será difícil salir, como por ejemplo un ascensor, un túnel, un avión o un autobús. Pero también puede tener la sensación de no poder respirar bien en esos sitios.

¿Por qué se llega a desarrollar una claustrofobia?

Como ocurre en todas las fobias, no hay una causa única que la produzca. Sin embargo, la más habitual es siempre la misma: el haber vivido una mala experiencia, una experiencia que a la persona le resultó angustiante, en un sitio pequeño y cerrado. Puede haber sido quedarse encerrado en un ascensor, pero también podría haber sido un castigo dentro de una habitación oscura, por ejemplo.

Pasado el tiempo, cualquier cosa que haga recordar esa mala experiencia hará que se active un estado de alerta, y por tanto aparezcan los síntomas del miedo, con pensamientos catastróficos como el de “no puedo respirar”

La consecuencia será que esa persona intentará evitar cualquier sitio cerrado que le genere esa sensación. Cosa que hará a su vez, que ese miedo se mantenga en el tiempo.

Pero no es necesario haber tenido esa mala experiencia en primera persona. El que una persona conocida la tuviera, puede hacer también que se desarrolle una claustrofobia. Sin embargo, hay algunas personas que tienen esta fobia y no han vivido ninguna mala experiencia de este tipo, ni propia ni ajena.

¿Cuáles son los síntomas de la claustrofobia?

Los síntomas de la claustrofobia son los típicos de cualquier fobia 

  • Sudoración 
  • Mareos 
  • Taquicardia 

Pero los más habituales en este caso son:

  • Miedo intenso ante la sola idea de tener que entrar en un sitio pequeño y cerrado. 
  • Una reacción de ansiedad inmediata al entrar en uno de esos sitios. 
  • La persona es perfectamente consciente de que su miedo es irracional, pero no puede controlarlo. 
  • En dichos lugares tiene la sensación de no poder respirar o moverse. 
  • Además, tendrá miedo a asfixiarse y si no le queda más remedio que estar, se mantendrá cerca de una puerta por donde poder salir al exterior.

¿Qué  consecuencias tiene la claustrofobia?

Todas las fobias tienen sus consecuencias, claro que en algunas son más limitantes que en otras.

En este caso, y como te decía, la persona evitará todo lo que pueda estar en sitios cerrados. Y así, subirá todas las escaleras que haga falta con tal de no entrar en un ascensor. Claro que eso no es malo del todo y tampoco es imposible, siempre y cuando su edad y sus piernas se lo permitan. Si no es así, el no poder entrar en un ascensor, se convierte en un auténtico problema.

Sin embargo, lo peor de todo es lo mal que lo pasa la persona cuando tiene que estar en un sitio cerrado. En ese caso, cuando no le queda más remedio, procurará estar y quedarse todo el tiempo cerca de una puerta, para poder salir si empieza a sentir agobio.

Eso le dará cierta tranquilidad, pero desde luego, no podrá estar a gusto del todo, estará siempre pendiente de no alejarse de la puerta.

Son pocas las personas con claustrofobia que piden ayuda psicológica para superarla. La mayoría de ellas, la intentan controlar de esa manera, no entrando en sitios cerrados, o quedándose cerca de la puerta. Lo que suele ocurrir con el paso del tiempo, es que se van aumentando los lugares en donde la persona se siente angustiada y ansiosa, y eso limita su vida cada vez más.

El tratamiento para la claustrofobia 

La psicología cognitiva conductual es la que se utiliza para tratar las fobias, porque es la que mejor resultados ha dado.

Este tratamiento busca cambiar esos pensamientos erróneos que la persona atribuye a esas situaciones, de manera que pueda reducir la ansiedad y enfrentarse de una forma gradual a ellas.

Para conseguir esto se utilizan técnicas de relajación, reestructuración cognitiva y exposición gradual a las situaciones que le generan ansiedad.

Rosa Armas

Psicóloga colegiada T-1670

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