¿Qué es la apatía? 

la apatía

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Todos hemos tenido alguna vez un momento, que incluso puede haber sido un momento muy largo (tan largo como un día entero) en el que no nos apetecía hacer nada…pero nada de nada.

Cuando esto ocurre y se trata de episodios puntuales, entendiendo por puntuales que ocurren cada cierto tiempo, no suele tener la mayor importancia. Importancia tendría y de hecho la tiene si nos ocurriera con demasiada frecuencia y se mantuviera durante mucho tiempo.ccccx

A este estado de “no me apetece hacer nada” se le llama apatía. Y quiero hablarte en esta ocasión de la apatía, por si fuera el caso de que aparezca en tu vida más tiempo de lo que sería conveniente.

La apatía es un estado de falta de motivación y de interés persistente por casi todos los aspectos de la vida.  Por lo general, este desinterés está asociado a un estado de malestar y desesperanza de la persona que la siente. Cuando este estado se alarga en el tiempo, podría llegar a producirse un cuadro depresivo.

Podríamos decir que la persona siente una indiferencia a la mayoría de las cosas que le rodean, ya sean situaciones, personas o actividades. Existe además una disminución de la voluntad, del interés por cualquier actividad y de la iniciativa. Por supuesto, las ganas de actuar y hacer cualquier cosa desaparecen durante ese estado de apatía. Además se produce un estado de aplanamiento afectivo ante cualquier estímulo, sea este positivo o negativo.

Con todo esto, la persona que siente la apatía pierde toda capacidad de tomar iniciativas y se reduce su capacidad para vincular los acontecimientos con las emociones. Esto provocará la disminución de su esfuerzo (y por tanto de su rendimiento) ante diferentes tipos de tareas, cosa que hace que aumente aún más su desmotivación.

La apatía suele ir acompañada de otros síntomas como cansancio, aburrimiento, una vida muy rutinaria y escasez de vida social y afectiva.

La apatía se puede dar como un síndrome en sí misma, en cuyo caso estamos hablando de una apatía primaria; aunque lo más habitual es que se dé como un síntoma de otros trastornos, a la que se le llama apatía secundaria.

¿Por qué se produce la apatía? 

Como casi siempre, hay diferentes causas que pueden provocar el estado de apatía. 

Por una parte, hay causas biológicas:

  • Se ha visto la relación entre el estado de apatía y una alteración en las conexiones entre algunas estructuras cerebrales, que explicarían el problema que se da a la hora de conectar pensamiento y emoción, y la disminución en la iniciativa de la persona a nivel conductual. 
  • Otra de las causas que puede estar detrás de una apatía es un factor fisiológico, como el déficit de algunas vitaminas, por ejemplo.
  • Por otra parte, el consumo de algunas sustancias (como el cannabis) puede provocar el síndrome amotivacional, al modificar la transmisión de neurotransmisores: provocando apatía, baja memoria y reducción de la actividad.

Hay también causas psicológicas:

  • Las personas sometidas a mucho estrés, o a muchas situaciones aversivas sin tener refuerzos positivos; que han podido desarrollar una indefensión aprendida y por tanto una desmotivación y una percepción negativa de ellas mismas, pueden también sentir apatía. 
  • Además, ponerse metas poco realistas y difíciles de lograr que sólo llevan a un estado de frustración, puede ser otra causa de un estado apático.

Trastornos asociados a la apatía 

Como te decía antes, la apatía puede ser un síndrome en sí misma. Sin embargo, lo más habitual es que sea un síntoma característico de otro trastorno. Hay varios trastornos que tienen este síntoma, pero estos son los más frecuentes: 

  • La depresión: sin duda, la apatía es uno de los síntomas más típicos en un cuadro depresivo. De hecho, suele ser el síntoma que facilita su diagnóstico. En una depresión, la persona percibe el mundo, el futuro y a sí misma, de manera negativa. El malestar que le provoca esa percepción, hará que una de las sensaciones más intensas que experimente sea la apatía.
  • La ansiedad, el estrés y las vivencias traumáticas: el estrés continuado y el desgaste que el mismo provoca en una persona, puede hacer que aparezca la apatía. Además, situaciones adversas continuadas, que una persona percibe como incontrolables y de las que no puede escapar, también le van a provocar apatía.
  • La demencia: en las demencias, la apatía tiene una causa orgánica, y es la degeneración de algunas estructuras cerebrales.

El tratamiento de la apatía 

Puesto que este estado suele estar asociado a otros trastornos, el tratamiento tendría que estar enfocado en ese trastorno de base. 

Si la causa fuera (por ejemplo) el estrés de mucho tiempo, la persona tendría que aplicar técnicas que le ayudaran a gestionar ese estrés: como técnicas de relajación o gestión del tiempo, entre otras. 

La reestructuración cognitiva sería muy útil, si la causa es la percepción de inutilidad personal o de falta de control que la persona pudiera tener. Además, ponerse metas sencillas que pueda alcanzar, le serviría como motivación para ponerse más tarde otras algo más complicadas.

Trabajar en su autoestima, para que la persona pueda ser capaz de establecer metas realistas, que puedan ir aumentando en dificultad, también sería una estrategia beneficiosa.

Ir poco a poco haciendo pequeñas cosas para salir de la rutina, como puede ser empezar a practicar algún hobbie,  puede ser de mucha utilidad.

Actividades como hacer ejercicio físico, que produce la liberación de endorfinas, puede no sólo resultar satisfactorio en sí mismo; sino que ayuda también a reducir los niveles de ansiedad que está detrás de algunos casos de apatía.

El refuerzo positivo a las iniciativas que tenga una persona, por parte de su entorno más próximo, ayudarán mucho si la causa que está detrás de la apatía es una depresión.

Visto todo lo anterior: si tienes una tarde apática, podrías darte el permiso para no hacer nada y de paso descansar. Pero si ves que ese estado dura algo más de tiempo, quizás no sería mala idea buscar algo de ayuda psicológica.

Rosa Armas

Psicóloga colegiada T-1670

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