Qué hacer si tu hijo es desobediente y desafiante

hijo es desobediente

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Pocas cosas hay que desespere tanto a unos padres como tener un hijo que a todo dice “no”, que no obedece nunca, que siempre quiere salirse con la suya, y que además les mira con gesto de auténtico reto y desafío.

Esos niños que te buscan, te buscan, te siguen buscando y al final… te encuentran. No hay duda de que todos los niños son revoltosos por naturaleza, saltan, corren, juegan, cantan, eso es lo normal. Sin embargo, hay niños que sacan a sus padres de sus casillas y no por jugar precisamente. 

Hay algunos que no obedecen a lo que le dicen, que son incapaces de cumplir las normas, y que muchas veces desafían a los padres. Se quieren salir siempre con la suya y eso supone estar en un conflicto permanente. Y claro, todo esto no sólo desespera a los padres, sino que muchas veces no saben ni qué hacer con el niño.

Las preguntas que suelen hacerse muchos padres que viven esta situación son ¿por qué el niño se comporta así? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal? 

Me gustaría en esta ocasión darte algunas ideas de qué puedes hacer, si tienes un hijo que no te obedece, y que además te desafía abiertamente. 

¿Por qué mi hijo es desobediente?

Es difícil que haya una única causa por la que tu hijo sea desafiante contigo y que no haga ningún caso a lo que le dices. Lo más probable es que sea una mezcla de ellas. Las posibles causas de este comportamiento son las siguientes.

Su temperamento

Puede ser que tu hijo tenga un carácter fuerte, que tenga un temperamento que le lleva a no aceptar las normas y a intentar salir ganando siempre. El temperamento es algo con lo que se nace, de tipo hereditario, con lo que “vino de fábrica”. Pero aún sin tener ese carácter, un niño puede usar su comportamiento rebelde, para ponerte a prueba y saber hasta dónde le permites llegar. 

Su educación

Pero hay otra causa que no es de nacimiento, porque los niños no nacen ya desafiantes y es, la forma en que se le ha educado. 

Si has educado a tu hijo de manera que pueda hacer siempre lo que quiera, si le das todo lo que pide por no discutir, si al final por su insistencia siempre se sale con la suya, es más probable que llegue un momento en que no te haga ni caso y que te ponga al límite…para demostrarte que puede más que tú. 

El deseo de llamar la atención

Pero incluso podría ser que tu hijo tuviera celos de un hermano pequeño, o bien que pase mucho tiempo al cuidado de otras personas, porque tú trabajas mucho. En ambos casos, ese comportamiento no es más que un intento de llamar tu atención, y pedirte que pases más tiempo con él. 

¿Qué puedes hacer si tu hijo es desobediente?

Si crees, y eso lo tienes que saber, que la causa del mal comportamiento de tu hijo son los celos o el poco tiempo que pasa contigo, la solución es bastante clara y sólo tendrás que buscar la manera de compartir más tiempo con él. Eso sí, debe ser tiempo de calidad: estar con él, jugar, hacer alguna cosa que le guste, interesarte por lo que le interesa. No vale eso de tenerle al lado mientras tú estás con el móvil.

Si el motivo es su temperamento, o la forma en que le has educado hasta ahora, hay algunas otras cosas que puedes hacer. Sin duda, lo ideal es empezar a educar a un niño casi desde que nace. A algunos padres les parece que, cuando son pequeños, eso de las normas o lo de ponerles límites, no es adecuado. 

Comienza a tiempo

Sin embargo, es necesario hacerlo desde muy temprana edad, porque, desde muy temprana edad empiezan a aprender los niños.  Si no lo haces así, llegará un momento en que te encuentres con la situación de la que hablamos ahora, o peor aún, y entonces será más difícil corregirle.

Está bien que un niño no siempre consiga lo que quiere. Es así, aunque a ti no te lo parezca. Y no sólo está bien, sino que es necesario. Con esos momentos en que no consigue lo que quiere, aprenderá poco a poco a tolerar la frustración. Cosa que le será muy útil de adulto, ya que como sabes, no siempre podemos conseguir lo que queremos. 

Actúa con firmeza

Así que, si a ti te parece que debes decirle que no a algo, díselo y no cedas. Si coge una rabieta ya se le pasará, porque con ella, sólo busca que tú reacciones, ya sea con gritos, o dándole lo que pedía. Si se lo das y se lo permites todo, no aprenderá que hay cosas que pueden ser y otras que no, por más que patalee. 

Claro que, cuando dices que no y te mantienes en ello, las emociones del niño pueden ser intensas. Rabia, gritos, pataleta, agresividad, etc. Es probablemente en esta parte en la que muchos padres terminan por ceder. Lo ideal desde luego no es eso, porque el niño aprenderá que si se enfada y patalea, al final lo consigue.

Lo que debes hacer es dejarle que exprese su disconformidad, que está en su derecho. Eso sí, sin gritar. Entonces, le explicas el por qué no puede ser, y lo dejas solo un ratito hasta que se le pase, que se le pasará. 

Establece las reglas

Debes poner normas y límites, de manera muy clara. Y por supuesto, se deben cumplir. Si no es así, habrá unas consecuencias. Y tampoco está mal que el niño experimente dichas consecuencias. 

Porque, si le amenazas con las consecuencias, pero después no las cumples, aprenderá que puede hacer lo que quiera, porque no pasará nada de lo que tú decías. Eso sí, ten en cuenta que el castigo, si se lo pones, debe ser acorde con su conducta. No lo exageres y sé coherente.

Pero además de acorde a su conducta, debe ser inmediato. No te esfuerces en contestar a sus quejas o a sus provocaciones, no intentes razonar. Lo que está intentando es ganar tiempo y despistarte.

Prémialo y sé consistente

También debes premiar su buen comportamiento, no se trata de educar sólo con el castigo. De hecho, suele ser más eficaz premiarle o reforzar su buen comportamiento, que castigarle por el malo. 

Y algo muy importante a tener en cuenta es que, debes servirle de ejemplo. Es decir, no le digas que no haga algo que tú sí haces. No le digas a gritos que no grite, por ejemplo.

Debes mantener lo que has dicho y no cambiar de idea. No sirve de nada ponerle al niño un castigo cuando ha hecho algo que no debía, si se lo quitas a los diez minutos. Así que si has ofrecido unas consecuencias por una conducta, debes mantenerlas. 

Si tu hijo es de los desafiantes para ponerte a prueba, y aún después de advertirle hace lo que le has dicho que no haga, entonces tendrás que cumplir con tu amenaza. Pero eso debe ser así todos los días.

Tampoco sirve de nada que si tienes un día bueno, le permitas todo y si lo tienes malo, lo castigues por todo. Lo que conseguirás con eso es que el niño no sepa dónde están los límites. Así que debes ser coherente.

Puesto todo esto por escrito, parece muy fácil ¿verdad? Pero si tienes niños ya sabes que no lo es tanto. Así que ármate de paciencia, y recuerda que tú eres quien le educa.

Rosa Armas

Colegiada T-1670

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