Qué hacer si descubres que tu hijo consume drogas

Este es uno de los temas que más preocupa a los padres, sobre todo a los padres de hijos adolescentes, el consumo de drogas.

Y es que con ciertas edades, es bastante fácil caer en ese mundo. Porque los amigos tienen bastante poder de influencia sobre los adolescentes, y claro, si ellos consumen, ¿por qué no voy a hacerlo yo?

Pero también lo pueden hacer por probar y ver qué se siente…por curiosidad. E incluso, en algunos casos, por evadirse de una realidad que no les gusta nada.

Del consumo esporádico de alguna sustancias a la adicción, hay un camino; pero claro, no es fácil saber cuándo se pasa de una a la otra. Supongo que no se llega a saber. Se suele empezar por consumir en momentos de diversión, de ahí a consumir de manera más continuada: y al final se convierte en una necesidad.

Pero, en lo que quiero centrarme hoy no es en por qué un adolescente llega a consumir drogas, ni en cómo llega a ser adicto; sino en la otra parte, en la parte de los padres. Porque puede ser que sospeches, o bien, que confirmes, que tu hijo está consumiendo drogas. Y entonces, no sabes ni qué hacer.

Así que, si es tu caso y no sabes ni por dónde empezar, quiero proponerte algunas ideas, que podrían ayudarte en esos momentos de gran confusión.

¿De qué depende que se pase de probar drogas a ser un adicto?

Es muy frecuente que los chicos, sobre todo en la adolescencia, experimenten con drogas. Pero ¿de qué depende que unos sólo las prueben y otros terminen en una adicción?

Pues hay algunas causas que predisponen a que se llegue a la adicción:

  • Poca disciplina en casa y padres muy ausentes. No quiere decir que esto sea así en todos los casos. Pero, cuando en casa hay una educación muy permisiva, Y/o, los padres están ausentes demasiado tiempo, los hijos se encuentran con mayor libertad para poder iniciarse y continuar, en el mundo de las drogas.
  • Malas relaciones o sentimiento de soledad. Cuando un adolescente se siente solo o poco comprendido, cuando no tiene buenas relaciones con sus iguales, o cuando tiene conflictos con su familia, estará más predispuesto al consumo de sustancias.
  • Algunos trastornos o rasgos de personalidad. Algunas sustancias producen, en principio, una sensación de relajación y bienestar, por lo que, si se sufre de ansiedad, se puede recurrir a ellas como una forma de alivio. En casos de depresión, también se pueden consumir, como forma de evadirse del malestar. Por otra parte, algunos rasgos de personalidad como la búsqueda constante de nuevas sensaciones, puede predisponer también a un mayor consumo. 
  • Demasiado tiempo libre. Si un adolescente no estudia, ni trabaja, ni tiene proyectos de futuro ni motivaciones, estará más predispuesto al consumo y a la adicción de sustancias.

¿Cómo detectar si mi hijo consume drogas?

Es muy posible que tu hijo empiece a consumir drogas y tú no te enteres. Por eso, debes estar pendiente de algunas señales que te pueden alertar.

Empiezas a notar que tiene cambios de humor muy bruscos, más de lo que es habitual. Le notas irritable e inquieto, y a veces hasta agresivo. Además, pasa mucho tiempo aislado del resto de la familia.

Ha descuidado su aspecto físico y le ves mala cara, como tener ojeras o la nariz irritada.

Tiene un nuevo grupo de amigos, a los que tú no conoces y no te cuenta nada de ellos por más que le preguntas.

Se ha vuelto algo irresponsable, falta a clase, llega a casa más tarde que de costumbre, ha perdido el interés por actividades que antes le interesaban.

Empieza a gastar más que antes y lo explica dando excusas o argumentos que suenan más a mentira que a realidad.

Todas estas señales pueden indicarte, al menos, que algo raro está pasando.

¿Qué puedes hacer en este caso?

Muchos padres, llegados a este punto, se sienten perdidos y no saben por dónde empezar. Así que te propongo algunas ideas.

  • Si notas que tu hijo llega a casa “raro”, y sospechas que ha consumido algo, no es buena idea empezar a dar gritos y entrar en conflicto con él. Ten en cuenta que puede ponerse muy agresivo. Así que mejor déjalo para mañana.
  • Si al día siguiente empiezas con reproches y con el típico, “con todo lo que hemos hecho por ti y mira tú cómo lo pagas”, tampoco conseguirás mucho. Eso es un auténtico sermón, y a tu hijo no le interesará para nada. Lo mejor que puedes hacer es mantener la calma e intentar que te diga qué es lo que consume y con qué frecuencia. Claro que, esto no es fácil de conseguir, lo más normal será que te mienta. Pero por lo menos intenta saber algo más. Si no lo consigues en ese momento, sigue observando su conducta y sus hábitos.
  • Si percibes o intuyes que el consumo es esporádico, una buena dosis de información sobre las drogas y sus efectos, le vendrá muy bien. Acudir a alguna charla sobre el tema, o conocer lo que le ocurrió a alguna persona concreta, mejor si la conoce, será de gran ayuda. Además de eso, será buena idea, y debes decirle que lo vas a hacer,  controlar su dinero y en qué se lo gasta. Controla también sus horas de llegada a casa. Si por casualidad encuentras alguna droga en su habitación, tírala sin ningún remordimiento.

Pero, si llega un momento en que, por cómo actúa, por cómo llega a casa, por las cosas que ha dejado de hacer, por las responsabilidades de las que ya no se hace responsable, ves que el consumo ha pasado de ser esporádico a ser continuado, tú podrás hacer poca cosa; pero los profesionales del tema sí que podrán. Claro que, debe ser tu hijo quien quiera recibir esa ayuda; si no quiere, no se puede hacer mucho.

Y para que decida recibir esa ayuda puedes, con argumentos de peso, intentar convencerle. Pero si éstos no te sirven, que tu hijo experimente alguna de las consecuencias que tiene el consumo de drogas, que lo hará porque las tiene, puede ser el detonante para que decida ponerse en manos de quien pueda ayudarle.

Esto suena duro, muy duro, pero a veces es la única opción.

Rosa Armas

Colegiada T-1670