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Cuántas veces nos habrá ocurrido que nos sentimos mal, por el motivo que sea, y llamamos a un buen amigo o a amiga, para contarle lo que nos pasa y desahogarnos.

Y es que hablar con un amigo cuando estamos pasando por un mal momento, nos sirve como alivio sin lugar a dudas. Y además, es gratis, cosa que no ocurre si quisiéramos hablar con un psicólogo.

Otra cosa muy diferente será que un amigo sea imparcial antes tu situación, o que te ayude a resolver lo que te pasa. 

Mucha gente da por hecho que hablar con un amigo dará los mismos resultados que hablar con un psicólogo. Es verdad que ambas cosas pueden tener ciertas similitudes, como por ejemplo:

  1. Que en los dos casos estás hablando y desahogándote.
  2. Que con los dos te puedes mostrar vulnerable, ya que estás contando cosas personales que te hacen sentir mal.
  3. En ambos casos, sin duda recibirás algún consejo.

Sin embargo: hablar con un psicólogo no se quedará sólo en esas tres cosas, mientras que hablar con un amigo seguramente sí. 

Hablar con un psicólogo no consiste únicamente en desahogarte y pagar por ello. Por el contrario, consiste en llevar a cabo un tratamiento, que te ayude a resolver los problemas que no puedes resolver tú solo, ni tampoco hablando con un amigo.

Por supuesto, contar con un amigo con quien puedas hablar es una gran suerte, pero probablemente no te sirva para resolver el problema. 

¿Qué es lo que puedes trabajar con un psicólogo?

Como te decía, hablar con un psicólogo, forma parte de un proceso terapéutico que tendrá unos beneficios a corto y largo plazo, y que, no tiene mucho que ver con una conversación que puedas tener con un amigo, por muy bueno que éste sea. Estos son sólo algunos de los aspectos que puedes trabajar con un psicólogo. 

  • Puedes aprender a gestionar las emociones, que muchas veces nos desbordan y no sabemos manejar de manera correcta. 
  • Aprender a cuestionarte las creencias y los pensamientos distorsionados, que pueden afectar a tu vida de manera negativa. 
  • Aprender a identificar las posibles relaciones tóxicas que puedas tener, así como a mejorar las relaciones sociales que son sanas y la interacción con los demás. 
  • Aprender técnicas que puedan ayudarte a gestionar algunos momentos que limiten tu vida cotidiana, como pueden ser la ansiedad, por ejemplo, que puede surgir en diferentes situaciones y por diferentes motivos. 
  • El aprendizaje de algunas técnicas que te ayuden a reforzar tu autoestima. 
  • Identificar patrones de conducta, tanto los buenos como los malos, para reforzar los unos y corregir los otros. 
  • Aprender a establecer tus propios límites con las personas que te rodean, utilizando para ello las técnicas asertivas. 

 ¿Qué diferencias hay entre hablar con un psicólogo y hablar con un amigo?

Todo lo anterior, no te lo podrá proporcionar una conversación con un amigo, porque no tiene la formación para ello. Bueno, a no ser que sea un amigo que es psicólogo, pero, en ese caso, ya te digo que no podrá tratarte como psicólogo, nos lo prohíbe nuestro código deontológico.

Además de esas técnicas que no podrá darte un amigo, hay algunas otras diferencias:

  • Un psicólogo podrá ayudarte siendo objetivo, un amigo seguramente no lo será. Un amigo te conoce, se supone que te tiene cariño. Pero además, tendrá sus opiniones y sus prejuicios. Y todo ello, hace que a la hora de aconsejarte no pueda ser objetivo. Un psicólogo sí lo será, está entrenado para serlo y mantener a raya sus prejuicios si los tiene.
  • Un psicólogo nunca te dirá lo que quieres escuchar, e incluso, a veces te dirá cosas que no quieres escuchar, un amigo, puede que te diga lo que esperas que te diga, y eso, no te beneficiará para nada. 
  • Ya sabes que lo que hables con un psicólogo es confidencial, lo que ayudará a que digas todo lo que necesites decir, porque el psicólogo no hará juicios de valor de lo que le cuentes. Al hablar con un amigo, es posible que haya cosas que te resulte un poco incómodo de contar, ya que éste, sí que puede hacer juicios de lo que le cuentes. 
  • Por otra parte, en una conversación con un amigo, éste te dirá lo que cree que debes hacer, lo que él cree que es mejor para ti, o bien, lo que él querría para ti. Un psicólogo, te ayudará a saber y decidir qué es lo que quieres tú para ti, que al fin y al cabo, eres el único que puede decidir eso. 

Además de todas estas diferencias, debes saber que, hablar con un amigo como si fuera tu psicólogo, te puede perjudicar.

Y es que, hacer eso, conlleva que “utilices” a tu amigo como paño de lágrimas, al que le cuentas problemas y más problemas. Con ello, puedes conseguir que tu amigo se canse de oír problemas, y termine por darte largas y alejarse de ti.

Una amistad, consiste en apoyarte en los amigos, por supuesto que sí, pero también en interesarte por lo que les ocurre a tus amigos. Cuando ese apoyo es unidireccional, puedes terminar por fastidiar esa amistad. 

Dicho todo esto, yo diría que es mucho mejor, hablar con un psicólogo cuando tengas un problema que quieras resolver, y quedar con los amigos, cuando quieras tomarte unas copas y pasar un buen rato. 

Rosa Armas 

Colegiada T-1670