Se supone que el entorno de la familia es un lugar en el que nos sentimos a gusto; sentimos que se nos protege, y que tenemos cierta estabilidad.

Y esto es lo más frecuente. Sin embargo, hay familias en las que todos esos factores no se dan; sino que por el contrario, perjudican la estabilidad emocional y el bienestar de sus miembros…o al menos de una parte de sus miembros. Me refiero a las familias tóxicas.

familia tóxica

Qué es una familia tóxica

Es evidente que no podemos elegir la familia en la que nacemos, a cada uno le toca la que le toca.

Cuando el conjunto de la familia comparte una serie de objetivos, unos valores y el mismo grado de madurez emocional, estaríamos dentro de una familia estructurada y sana. En estas familias, los hijos se sienten protegidos, seguros y queridos; lo que les ayuda a crecer y desarrollarse de una manera adecuada.

En una familia tóxica, lo más frecuente es que cada uno de sus miembros mire por sus propios intereses, y no tengan una madurez emocional adecuada. En estos casos, los hijos se desarrollan con una emocionalidad inadecuada que les llevará a ser personas inestables, y probablemente personas con una baja autoestima.

Una familia tóxica no llega a crear vínculos afectivos saludables, que consigan alcanzar la estabilidad, la seguridad, el cariño, y por tanto la felicidad entre todos los miembros de la misma.

En términos generales, cada familia es un mundo; y dentro de lo que son las familias tóxicas, también.

Pero, estas últimas, se suelen caracterizar por tener unos patrones de conducta que resultan dañinos para alguno o varios de sus miembros, y que consiguen crear un clima de malestar y de inestabilidad.

Qué factores hacen que una familia sea tóxica

Como decía, hay muchas formas en que una familia puede ser tóxica. Digamos que cada una de ellas tendrá sus propias características.

Sin embargo, hay algunas conductas y situaciones dentro de la familia, que generarán un ambiente tóxico. Algunas de ellas son las siguientes.

Un exceso de control

Hay algunas madres o padres, que, aún cuando sus hijos ya son adultos, ejercen sobre ellos un control excesivo. Controlan en cada momento dónde están, con quién están y qué están haciendo.

Pero, además de eso, hacen todo lo que pueden para que los hijos no hagan cosas, o estén con personas, que a ellos no les agrada que hagan. Esto produce en los hijos gran malestar y una sensación de ahogo.

Altas exigencias

Pero algunas veces, no hay control sino exigencia. La exigencia de algunos padres con sus hijos, para que éstos cumplan con las expectativas que ellos habían creado para sus hijos.

Una situación de conflicto constante

Es evidente que en todas las familias habrá algún conflicto o problema de vez en cuando, es lo normal. Pero, cuando la familia vive una situación en la que el conflicto entre ellos es diario, estamos ante una familia tóxica. Esta situación produce agotamiento y desgaste en los miembros de la familia.

Una situación de violencia o maltrato

Por supuesto, las conductas violentas y de maltrato, ya sea físico o psicológico, convierten a una familia en tóxica. La violencia y el maltrato tienen unos efectos muy negativos en la persona que los sufre, como son, sentimientos de culpa y baja autoestima, entre otros.

Las adicciones

El hecho de que exista una adicción, en uno o más miembros de la familia, que puede ser la adicción al alcohol, al juego o a alguna droga, producirá también un ambiente tóxico.

En estos casos, no sólo habrá problemas económicos, que seguro que sí, sino también problemas emocionales, conflictos, y a veces, maltrato y violencia.

Ausencia de comunicación

Cuando en una familia, cada uno va por su lado y a lo suyo, cuando no hay comunicación entre ellos, se llega a producir la sensación de no ser comprendido.

Poca responsabilidad de los padres

Algunas veces los padres son muy jóvenes, o quizás no tanto pero sí que son inmaduros e irresponsables. Abandonan las necesidades de sus hijos, aunque vivan con ellos. Esto provoca que los hijos tengan que madurar demasiado rápido, y adoptar roles que no son los adecuados para su edad.

Pero también puede ocurrir que exista todo lo contrario, es decir, la sobreprotección a los hijos. Meterles en una urna de cristal y no permitirles que vivan sus propias experiencias y errores. En ambos casos, crearán a personas dependientes.

Qué hacer si tienes una familia tóxica

Está claro que alejarte de tu familia, aunque ésta sea tóxica, no resulta fácil, ni tampoco agradable.

Sin embargo, hay veces en que es necesario hacerlo. Si has intentado resolver la situación que hay en tu familia, pero no lo has conseguido, tal vez te sirva lo siguiente.

  • No pierdas tu energía en intentar cambiar a un familiar tóxico. Nadie cambia porque otro se lo diga, una persona sólo cambia cuando quiere. Así que, emplea tus esfuerzos en estar bien tú y rodearte de gente que te aporte algo bueno.
  • Es mejor que no participes en los conflictos. Siempre que puedas, mantente al margen de ellos, ya que podrás ahorrarte mucho malestar.
  • Trátales con respeto, pero pide ese mismo respeto para ti. Para conseguirlo, tendrás que dejar claro que tu privacidad es tuya, y no vas a permitir que nadie la invada.
  • Establece tus propios límites. No permitas que tu familia intervenga en las decisiones que son tuyas. El único que puede decidir en tu vida eres tú. Pero además, no tienes por qué contarles cuáles son esas decisiones, ni qué es lo que haces, no necesitas que lo aprueben. Sólo necesitas aprobarlo tú.
  • Si es necesario, aléjate de ellos. Puede que esto no sea tan fácil de hacer, pero, si puedes, pon distancia. Si una persona, o más de una, te producen malestar y afectan negativamente a tu vida y tu estabilidad emocional, sea tu familia o sea quien sea, aléjate. Es lo mejor.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.