Evitar la manipulación

Que no te manipulen

Seguro que en alguna ocasión, e incluso puede que en más de una, alguien te ha  convencido para que hicieras algo que en realidad no querías hacer, ya fuera porque no te venía bien o simplemente porque no te apetecía. El hecho es que al final has cedido y a pesar de que sentías que te manipulaban, no has logrado evitar que te manipulen.

La manipulación es el acto que hace una persona, o un grupo de personas, con el objetivo de que otra u otras, cambien su forma de pensar; y por lo tanto de actuar. Es mucho más frecuente de lo que parece; y se puede producir desde los medios de comunicación, hasta en la relación con tu pareja, pasando por grupos políticos, etc. La idea final es conseguir que hagas algo, en concreto: lo que el manipulador quiere que hagas.

Formas de manipular

Una persona puede manipularte de varias maneras, una de ellas es a través de la agresividad; imponiéndote lo que debes hacer. Sin duda, esta forma de manipulación es muy fácil de detectar, aunque, normalmente la entendemos como una agresión o una amenaza, sin embargo hay otras formas mucho más sutiles.

Una forma más sutil puede ser con la adulación. La persona te da muestras de cariño, te dice lo bien que te ve, lo mucho que te quiere y por último pide lo que quiere que hagas. En estos casos resulta difícil negarse. Pero sin duda, la peor de todas sería la que utiliza el chantaje emocional; en la que se te hace sentir culpable si tu respuesta es negativa.

Sin embargo y a mi entender, lo más interesante no es saber de qué manera puede alguien manipularte. Lo interesante sería saber por qué nos dejamos manipular.

¿Por qué nos dejamos manipular?

Existen varios motivos por los que terminamos cediendo a la manipulación:

Educados para la dependencia

Si somos personas que hemos sido educadas con poca independencia y autonomía; si siempre han decidido por nosotros cómo vestirnos, qué estudiar, cómo comportarnos e incluso la pareja que nos convenía, tendremos la tendencia a “obedecer”. O más bien; tenderemos a dejar que los demás decidan por nosotros.

La aprobación de los demás

Cuando necesitamos la aprobación de los demás, tenemos la falsa creencia de que si damos un no por respuesta, seremos rechazados. Esto es absolutamente falso. Al contrario, cuando nos negamos a algo que no queremos hacer, estamos estableciendo nuestros límites; y esto hará que los demás nos respeten.

 Evitar los conflictos

Hay personas que, para evitar un posible conflicto con otros, aceptan cualquier cosa que se les diga o se les pida. Al final, lo que están haciendo es quedar bien con los demás; pero muy mal con ellos mismos.

Cuando somos personas con muchas dudas, personas que nos cuesta tomar decisiones; o lo que es lo mismo, personas inseguras, nos resulta más fácil y más cómodo dejar las decisiones en manos de otros.

 Consejos para que no te manipulen

Si te sientes identificado con alguna de estas formas de actuar y sientes que te manipulan,  estos consejos pueden ayudarte:

Pide tiempo

Si tienes la tendencia a decir que si de inmediato ante cualquier petición, pide tiempo. Es decir, contesta algo así como, “me lo pensaré y te diré algo lo antes posible”. Esto hará que tomes el control de la situación; porque estás informando a la otra persona de que te vas a pensar lo que vas a hacer. Así podrás valorar tranquilamente si quieres o no hacerlo; además de que te dará tiempo para pensar en cómo contestar a la petición, en caso de que decidas negarte.

Aprende a decir “no”

No es tan difícil, es cuestión de práctica y además, es tu derecho. Piensa que, si accedes a algo que no quieres, estarás dando prioridad a lo que quiere otro y no a lo que tú quieres; y eso no es sano.

Empieza con algo como, “me encantaría ayudarte pero…”, seguidamente das tu motivo, pero recuerda que no tienes por qué tener un motivo, simplemente puede no apetecerte. Como te digo; decir que no es una cuestión de práctica. Y verás que con cada negativa tuya, te vas sintiendo cada vez más fuerte y más capaz de decir “no” cuando quieras decirlo.

Mantener tu posición

Ten en cuenta que, si alguien intenta manipularte y ve que no lo consigue, intentará hacer que te sientas culpable. Para ello, pueden enfadarse, darte a entender de alguna manera que no eres buena persona o hacerse la víctima.

Si esto ocurre y empiezas a sentirte responsable de su malestar, sin duda estás siendo manipulado. Y lo mejor es que te lo repitas a ti mismo: “esto es una manipulación, pero no voy a ceder porque estoy en mi derecho”, por ejemplo. También puedes decir algo así como, “no voy a hacerlo por más que insistas; cuando quieras hablamos de otra cosa”.

Si aún después de haber dicho claramente que lo que se te pide no vas a hacerlo, la persona sigue insistiendo, puedes utilizar una técnica que llamamos “disco rallado”. Consiste en repetir la misma respuesta que has dado en un principio, con el mismo tono de voz, todas las veces que sea necesario.

Interpretar bien lo que te piden

Aprende a hacer una interpretación adecuada de las peticiones que te hacen. Muchas veces, una persona manipuladora, te da a entender que lo que te pide es por tu bien. Pero, gran parte de las veces, cuando hay una manipulación, el beneficiado no eres tú sino la otra persona.

Trabaja tu autoestima

Ten muy claro lo que quieres, lo que te gusta y lo que no y además, las cosas que para ti son innegociables. De esta forma, será mucho más difícil que alguien te manipule.   Trabaja tu autoestima y tu seguridad para no tener que necesitar la aprobación de otras personas. Si consideras que es ese tu punto más débil, puedes hablar con un Psicólogo

El chantaje emocional

El funcionamiento del chantaje emocional es exactamente igual que el de cualquier otro tipo de chantaje. Es decir, el chantajista hace una amenaza, por lo general muy poco explícita;  con el objetivo de conseguir algún beneficio de su víctima.

Sin embargo, en este tipo de chantaje no se obtiene un beneficio material; pero sí alguno en el aspecto emocional. Además, dicha amenaza se hace de una manera muy sutil. Se puede dar en cualquier tipo de relación; de pareja, entre amigos, entre familia, compañeros de trabajo. Eso si, es necesario que exista una vinculación emocional entre las dos partes para que el chantaje surta efecto.

Por supuesto, la persona que hace el chantaje, actúa en función únicamente de sus propios intereses; y puede provocar culpa, malestar, y hasta miedo en la persona que es chantajeada. El chantaje emocional puede hacerlo cualquier persona. De hecho, seguramente todos lo habremos llevado a cabo alguna vez; y para ello sólo necesitamos una frase o un comentario adecuado en el momento oportuno.

El patrón de funcionamiento es el siguiente: una persona quiere que hagas algo, o bien que no lo hagas, y te hará un comentario que provocará en ti un sentimiento de culpa. Tu sentimiento de culpa consigue que la persona que ha hecho el chantaje, obtenga de ti lo que quería.

Podríamos decir que, la persona que hace el chantaje conoce los puntos débiles de la persona chantajeada y sabe, o por lo menos intuye, qué es lo que tiene que decir. Y la persona que es chantajeada termina cediendo para quitarse de encima el sentimiento de culpa. Pero, en muchas ocasiones, ni el uno ni el otro son conscientes de esa manipulación.

Como funciona el chantaje emocional

¿Por qué chantajeamos?

En algunos casos, el chantaje se produce por la necesidad de tener control sobre la otra persona. Pero, en la mayoría de los casos, lo que esconde el chantaje es el miedo al abandono; el miedo a la pérdida de atención, o bien miedo a perder el cariño de la otra persona. Este miedo al abandono también puede sentirlo la persona chantajeada; y es por eso que termina haciendo lo que la otra, de manera indirecta,  le está pidiendo.

Un caso típico son los padres tóxicos. Una madre puede chantajear a su hijo diciendo algo así como, “ya no vienes casi nunca a comer conmigo, pero no te preocupes, yo estoy bien sola”. O bien algo como, “me parece bien que quieras pasar el día con tu padre, yo me quedaré sola pero no importa”. En estos ejemplos, la madre está reclamando el cariño y la atención de su hijo, pero de una manera poco sana; que es haciéndole sentir culpable por lo que hace. Es muy probable que el hijo termine haciendo lo que ella indirectamente le ha pedido.

¿Por qué chantajeamos? Pues lo hacemos porque desde pequeños, hemos aprendido sin darnos casi cuenta. Bien porque lo hemos sufrido; o bien porque hemos visto ese patrón de conducta. Hemos aprendido que haciendo, o mejor dicho, diciendo algunas cosas, vamos a conseguir que la otra persona haga lo que queremos. Y todo esto de una manera tan sutil que parece hasta inocente. Es simple y llanamente una manipulación; pero que, por lo general, pasa bastante desapercibida.

Formas del chantaje emocional

Hay varias formas de hacer chantaje emocional. Algunas de las más frecuentes son estas:

La forma agresiva

En este caso, el chantajista utiliza la agresividad para conseguir lo que quiere. Hay en ella ira y una amenaza explícita sobre lo que puede ocurrir si la otra persona no lo hace. “si haces eso, luego no me culpes si te dejo”. La persona chantajeada se siente atada a una serie de conductas que puede o no puede hacer.

El papel de víctima

Aquí no hay agresividad y tampoco una amenaza clara, pero, sí que hay una manipulación para que el otro actúe como se quiere, dando a entender lo mal que estará si el otro no cede. De este tipo serían los ejemplos que puse más arriba, de la madre con su hijo.

La amenaza del autocastigo

Otra manera sería la del que se autocastiga. En este caso, el chantajista pone el énfasis en lo que se haría a si mismo si el chantajeado no cede. Un ejemplo de éste sería “si te vas, puede que no esté vivo cuando vuelvas”; o “si me dejas me suicido”, expresión que se usa con mucha frecuencia.En este caso, la víctima siente una gran culpabilidad y se siente obligada a hacer cosas que en realidad no querría.

Chantaje con el silencio

El chantajista muestra su enfado con un prolongado silencio, que es una buena manera de hacer que su víctima se sienta culpable del conflicto. Es posible que todos hayamos vivido este tipo de chantaje y, sin duda, preferimos que nos discutan a que no nos hablen.

La seducción

En esta forma de chantaje,  la persona es muy amable, tal vez excesivamente, con nosotros. Suelen ser muy solícitos, nos ayudan en todo y más y nos regalan el oído con halagos. Cuidado, porque después pedirán e incluso exigirán, echando en cara lo que ellos han hecho antes por ti.

Cómo saber si estás siendo chantajeado

En la relación chantajista, ambas partes sufren. El chantajista por su inseguridad y su miedo al abandono; que hace que ponga todo su empeño en dominar al otro. El chantajeado porque no tiene las habilidades necesarias para librarse de ese dominio. Pero, a pesar de todo el malestar que genera el chantaje, no es tan fácil de identificar. No es nada sencillo saber que nos están chantajeando.

Puedes saber, o por lo menos intuir que estás siendo chantajeado; cuando esa persona de alguna manera obtiene un beneficio con tu conducta. Así que, analiza la situación con calma. Porque no todas las peticiones ni todos los reproches de una conducta, tienen por qué ser producto de un chantaje. Es necesario analizarlo con tranquilidad.

Otro buen indicador podría ser, que sientas un alto nivel de culpabilidad con tu conducta, pero no porque ésta sea negativa, sino porque tu chantajista te hace sentir culpable por lo que haces. En resumen; es una queja continuada a tu comportamiento, haciéndote responsable de todo, diciendo que “todo va mal por tu culpa”.

Además, empiezas a hacer cosas que antes no hacías; haces lo imposible por agradar a esa persona, y sientes miedo de no hacerlo bien y que se enfade.

Qué hacer ante un chantaje emocional

Si sospechas que puedes estar siendo manipulado, no trates de cambiar ni de negociar con el chantajista, no lo conseguirás. Evita que te manipulen. Lo que tendrías que hacer es trabajar tu autoestima hasta conseguir hacer lo que tú quieres; sin sentirte culpable por ello.

Además, aprender a dar respuestas asertivas al chantajista es de gran ayuda. Ten en cuenta que, si alguien tiene poder sobre ti es porque tú se lo has dado, así que, también se lo puedes quitar.

Si eres consciente del chantaje, no cedas. Si lo haces, te convertirás en un auténtico esclavo de esa persona.

Por el contrario, si eres de los que chantajean, yo te diría que es mucho más sano y fácil pedir directamente lo que quieres o lo que necesitas; sin tener que crear el sentimiento de culpa en los demás.

El perfil de una persona manipuladora

Es muy probable que alguna vez, alguien te haya convencido de que hicieras algo; porque era lo que te venía mejor. Y, es posible que más tarde te dieras cuenta de que eso no era, en realidad, lo que querías hacer.

Quizás eso que hiciste te venía bien, pero a la persona que te lo aconsejó, le venía aún mejor.

Si bien es cierto que todos, en algún momento, hemos intentado manipular a alguien para conseguir eso que queríamos (por ejemplo a mamá o papá cuando éramos pequeños)…hay muchas personas para las que la manipulación a los demás es su manera de funcionar habitualmente.

Estas personas, no tienen ningún problema en intentar que dejes a un lado lo que tú quieres o lo que necesitas; para que actúes a favor de lo que ellos quieren o necesitan.

perfil de las personas manipuladoras

¿Qué es la manipulación?

El diccionario define la manipulación como: el manejo de otras personas desde el interés propio.

No creas que son pocas las personas que funcionan así. Tienen la tremenda habilidad de hacerte dudar de lo que crees. O bien para convencerte de que no hagas algo, o bien para que lo hagas; pero de forma que les beneficie a ellos.

Por si esto fuera poco, le darán la vuelta a la tortilla. De forma que si no actúas como ellos quieren, te harán sentir muy culpable. Para conseguir esto, solo tienen que utilizar otra de sus habilidades..que es hacerte chantaje emocional. Hasta que consiguen, sin que te des cuenta, que hagas lo que ellos quieren.

¿Qué características tiene una persona manipuladora?

Detecta tus debilidades

Para empezar, son capaces de identificar cuáles son tus debilidades. Todos tenemos nuestro talón de Aquiles; cosas que nos pueden dar vergüenza, cosas que nos dan miedo, algunas dudas en nuestras ideas, etc.

Pues bien, una persona manipuladora es capaz de identificar esas debilidades y utilizarlas para manipularte, cuando le sea necesario para conseguir algo de ti.

Se impone siempre

Una persona manipuladora no parará hasta que consiga lo que se ha propuesto: hasta que hagas lo que les venga bien que hagas. Pero es probable que ni siquiera te des cuenta de ello; porque jamás te dirán que les viene bien. Al contrario…te lo venden como que es a ti a quien beneficia.

Es egoísta

Solo atenderá a lo que le interesa. Un manipulador nunca tendrá en cuenta lo que pueda interesarle a los demás; y no porque no lo vea o no sepa cómo hacerlo, sino simplemente, porque atiende únicamente a sus necesidades.

Es narcisista

El manipulador se considera a sí mismo como mejor que los demás y aparenta una gran seguridad. Tiene rasgos egocéntricos y narcisistas.

Por supuesto, esa apariencia de persona segura y con un gran control, que utiliza a los demás para alcanzar sus objetivos, lo que esconde es todo lo contrario; es decir, una intensa inseguridad y un miedo a que se descubran sus debilidades.

Tipos de personas manipuladoras

No todas las personas que manipulan a otras, lo hacen de la misma forma. Se puede manipular a alguien de muchas maneras.

Por eso hablamos de tipos de personas manipuladoras. Porque podríamos decir que cada uno tiene su especialidad.

Estos son algunos tipos:

El que desprestigia

Este tipo de manipulador es tan pero tan perfecto, que criticará y te corregirá en todo lo que digas o hagas, porque todo ello estará mal. Por lo tanto; te incitará a hacer las cosas como él quiere que las hagas, porque esa será la manera correcta.

El que te alaba

Pero cuidado, porque hay otros manipuladores que hacen todo lo contrario. Es decir, te alaban, te hacen sentir que eres superior a ellos, te hacen creer que ellos son unos pobrecitos débiles que no saben hacer las cosas igual de bien que tú. Con lo cual, te pedirán que hagas cosas que, supuestamente, tú haces mejor.

El agresivo

Este es el tipo de manipulación más evidente. Estas personas, utilizan la agresividad y la coacción para que hagas lo que desean. En este caso, se podría ceder a sus pretensiones para evitar que se enfade; y que tome represalias.

El que interpreta

De este tipo de manipuladores hay muchos. Son los que cambian la versión y la intencionalidad de algo que tú has dicho; y se encargan de llevarle esa nueva versión a otra persona, que supuestamente es a la que iban dirigidas tus palabras.

Con lo cual, algo que has dicho de manera inocente, se convierte de repente en una ofensa para alguien, con quien vas a quedar fatal.

La víctima

La víctima se encargará, claro está, de dar pena a los demás. Te cuentan sus desgracias, lo mal que le ha tratado el resto del mundo, la mala suerte que tienen, etc.

Y después de haber despertado tu lástima, te pedirán lo que necesitan. A esas alturas, ya te será casi imposible negarte, debido a la gran pena que te produce su tan desgraciada vida.

Cómo puedes protegerte de un manipulador

Ciertamente es eso lo que debemos hacer, protegernos de una persona que intenta manipularnos. Claro que, esto no resulta tan fácil; más que nada porque suelen ser muy hábiles y no es tan sencillo identificarlos. Aún así, es posible conseguirlo.

Toma conciencia

Esto es lo que más puede ayudarte en estos casos. Pero no consiste en tomar conciencia de lo que hacen los demás, sino de lo que haces tú.

Es decir, piensa bien si lo que haces, lo haces realmente porque quieres. Piensa que tienes todo el derecho a decir que no, y no sentir culpa por ello. Y además, estás en tu derecho de establecer tus propias prioridades.

Tómate tu tiempo

Si eres de las personas que tienden a decir “si”, de manera inmediata, puedes utilizar frases del tipo, “déjame que me lo piense y te contesto”, por ejemplo. Esto te permitirá ganar tiempo y pensar con tranquilidad, si lo que te han pedido te viene bien hacerlo o no.

Sé firme en tu respuesta

Si después de valorarlo, decides que no quieres hacer lo que te piden, sé firme en tu respuesta. Si la das con cierta inseguridad, el manipulador se dará cuenta; y lo aprovechará para convencerte. Y te aseguro que puede conseguirlo.

Mejor te alejas

Si detectas en tu entorno a una persona que te manipula, o que lo intenta, lo más saludable para ti será alejarte de ella.

Rosa Armas
Colegiada T-1670.