El color rosa para las niñas, el color azul para los niños. El coche de policía o de bomberos para los niños, la muñeca y sus vestiditos para la niña. El niño querrá ser astronauta y la niña…. Princesa.

Estos son sólo algunos estereotipos de género que, aún hoy, transmitimos de generación en generación a nuestros niños.

evitar estereotipos de género en los niños

Qué son los estereotipos de género

Los estereotipos de género, son estas ideas y algunas más, que están establecidas desde hace tiempo y por qué no decirlo, muy antiguas, que van a determinar en gran parte la vida de los niños, en función de si son niños o niñas.

Sólo hay una forma en que podemos dejar de transmitir estos estereotipos y es, educando en la igualdad, para que los niños se desarrollen como personas; independientemente de si son chicos o chicas.

Pero no podemos comenzar a educar en igualdad a partir de la adolescencia, sino desde la primera infancia. Porque en ella, los niños empiezan ya a asumir el rol que se les ha asignado. El problema es que ese rol no sólo determina su vida, sino que también puede limitarla.

Con este tipo de educación en la igualdad, se podrían alcanzar logros importantes, como por ejemplo, la igualdad de oportunidades, el respeto al otro independientemente de si es hombre o mujer, o evitar el maltrato de género, que no es poco.

De qué manera afectan estos estereotipos a los niños

Como te decía, estos estereotipos que tenemos instalados desde hace mucho, determinan la vida de los niños. Determinan la manera en que se relacionan con los demás, determinan su forma de pensar, y como consecuencia, su forma de actuar.

El estereotipo es capaz de crear en la mente de un niño, un modelo muy concreto de hombre y de mujer. Dicho de otra forma, es capaz de delimitar para un hombre o para una mujer, aspectos como la profesión, la opinión que se tenga de uno o de otra en función de su comportamiento, o las tareas que ha de hacer el uno o la otra.

De hecho, sigue siendo muy común ver escenas en las que las chicas de la casa están limpiando o cocinando, y los chicos viendo un partido de fútbol, o jugando en el ordenador. Y ésta, es sólo una forma en que afectan los estereotipos al futuro de los niños.

Los estereotipos en nuestra cultura

Lo malo de todo esto es que, por una parte, los estereotipos están muy arraigados en nuestra cultura y no es tan fácil eliminarlos. Por la otra, se transmiten de manera inconsciente, casi sin darnos cuenta, no sólo con conductas, sino también con actitudes y hasta con expresiones verbales.

Por si esto fuera poco y para empeorar las cosas aún más, no los transmitimos sólo en casa, con el reparto de las tareas del hogar, o con lo que esperamos del niño y de la niña, o con lo que le exigimos a una y al otro; sino que se transmiten también en la calle, en los medios de comunicación y, como no, en todo tipo de cuentos infantiles.

La consecuencia de todo esto será que, un niño, desde muy pequeño, aprenderá lo que puede o no puede hacer, cómo debe o no debe comportarse, qué debe o no debe decir, en definitiva, qué es lo que se espera de él, en función de si es un chico, o es una chica. Y, no me digas que esto no es limitarle.

Cómo educar en la igualdad y evitar estos prejuicios

No es tan sencillo, tendrás que hacer el esfuerzo consciente si quieres cambiarlo. Porque, como te decía, estas ideas están muy arraigadas desde hace mucho tiempo, y además, se transmiten de manera inconsciente. Y, antes de intentar evitar transmitir esas ideas, tendrás que fijarte en cuáles son las ideas que tienes, y es probable que sean muchas.

No es tan importante, ni siquiera es necesario, que vistas a tu hijo o a tu hija de un color que esté establecido. Ponle el color que le quede mejor, o el que te guste, o el que le gusta a él o ella. Ya sabes…. para gustos, los colores.

Un niño se puede divertir y entretener con cualquier juguete. Una niña no tiene por qué jugar exclusivamente con muñecas, haciendo el papel de futura madre, porque, quizás ella podría ser una buena piloto de aviones.

Un niño, no necesariamente tiene que jugar con una pistola o un coche de carreras, porque, tal vez vaya para buen cocinero. No se trata de irnos al extremo contrario, se trata de que el niño tenga opciones y pueda elegir con qué quiere jugar.

Enséñales las tareas del hogar sin distinción de género

Ten cuidado en cómo te comportas con uno y con la otra. Enséñales a cocinar, cuando tengan la edad adecuada, tanto a ella como a él. Enséñale a hacer la cama, tanto a ella como a él. Enséñale que ha de recoger su habitación, igual a ella que a él. Porque, realmente estás educando a personas y, en el futuro, sabrán hacer todas esas cosas, sin esperar que se las haga otro.

Pero, en ese “cómo te comportas”, entran muchas más cosas. Cuando una niña llora, se la suele consolar. Cuando llora un niño, se le dice que los niños no lloran, o peor aún, se le dice que parece una niña, pero, ¿se puede saber por qué razón los niños no lloran?

Cuidado con las expectativas que tienes sobre uno y sobre la otra. La expectativa tendría que ser que fuera una buena persona, con valores, con una buena autoestima, con respeto hacia los demás y sobre todo hacia ella misma, y con una profesión que le permita ser independiente. Y eso, tanto si es niño como si es niña.

Ten cuidado hasta con lo que dices delante de los niños. Cómo hablas de una mujer y cómo hablas de un hombre, porque hasta en esas expresiones, vas a transmitirles ideas estereotipadas y prejuicios, sobre unos y sobre las otras.

Estos son sólo algunos ejemplos de estereotipos, pero hay muchos, muchísimos más y, ya sabes, si quieres cambiarlos y que tus hijos no los hereden, tendrás que estar muy pendiente de que ellos no te los noten.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.