El Victimismo: una forma de llamar la atención

//El Victimismo: una forma de llamar la atención

Todos, sin excepción, hemos vivido situaciones desagradables a lo largo de nuestra vida.

Una enfermedad más o menos grave, un accidente, un imprevisto que nos ha fastidiado los planes, en fin… tantas y tantas situaciones vividas, por las que nos hemos quejado; y de las que hemos culpado a nuestra mala suerte. Si es que no hemos tenido a nadie más a quien culpar.

Digamos que esto es bastante normal; cuando un acontecimiento desborda nuestra paciencia y anula nuestro optimismo, aunque en el fondo sepamos que no nos sirve para resolver la situación. Pero, como siempre digo, y los que me siguen ya lo saben, el problema está en los extremos.

Y, el extremo está en esas personas que están continuamente quejándose por todo. Esas personas, de las que seguro conoces alguna, que casi mejor no te las encuentras porque son una pura queja. Es lo que se llama el victimismo crónico.

victimismo crónico

 

El Victimismo Crónico

El victimismo crónico, no está clasificado como un trastorno mental. Pero sí que puede ser, para algunas personas, una forma de funcionar en su día a día.

Las personas que adoptan el papel de víctimas, pueden hacerlo de manera consciente o inconsciente. Lo cierto es que, sea de una forma o de otra, obtienen una serie de ventajas de ese victimismo.

¿Qué ventajas puede tener el victimismo crónico?

La víctima tiene muchas ventajas, por supuesto, si no tuviera ninguna, nadie estaría metido constantemente en ese círculo de negatividad.

Para empezar, la víctima se libera de cualquier responsabilidad

Absolutamente todo lo que les ocurre, que siempre es malo claro, es culpa de algo o de alguien que no son ellos mismos. La culpa la puede tener alguien que ha hecho algo para perjudicarles.

O bien, la culpa es de las circunstancias que, curiosamente, siempre van en su contra. O la culpa es de su mala suerte, que es mucha. Tienen por tanto, un locus de control externo; es decir, todo lo que les ocurre, es debido a algo externo a ellos.

Les sirve para conseguir lo que quieren

El victimismo es una forma muy potente de manipulación. A través del “pobre de mi”, las víctimas pueden conseguir casi todo lo que quieran, utilizando sus “desgracias” para provocar lástima en los que le rodean.

Claro que, la manipulación la harán con aquellas personas con las que saben que va a funcionar; y lo harán haciendo sentir culpable al otro.

Mantienen la atención de los demás

Esta puede ser casi la mayor de las ventajas. Mientras alguien se queja de lo mala que es su vida, de lo mal que lo está pasando, de lo desgraciado que es, etc, mantiene la atención del resto de la gente. Sin duda habrás leído, igual que yo, personas que cuentan sus penas a través de las redes sociales.

Personas que, teniendo una enfermedad, que puede ser más o menos grave, nos cuentan a diario sus avances o deterioros en cuanto a su salud, como si de un diario personal se tratara. Esto les proporciona, cientos de reacciones y de comentarios de ánimo, que suponen un gran refuerzo a esa conducta. Por unas horas al menos, son los protagonistas y mantienen la atención de sus seguidores.

Claro que, todas estas ventajas, las pueden mantener durante un tiempo limitado; ya que, las personas de su alrededor, terminan por cansarse de todo eso y alejándose de ellas.

¿Cuál es el perfil de una víctima?

Distorsionan la realidad

Esta distorsión se refiere a que, realmente piensan que la culpa siempre es de otros; con lo cual, no se hacen responsables de sus acciones. Esto, además de ser una postura muy cómoda, es infantil e inmadura. Puedes identificar a una víctima escuchando su discurso; porque, siempre habrá alguien que tenga la culpa de lo que le ocurre.

No se ocupan en absoluto de intentar arreglar la situación

Únicamente se quejan de ella y, las relaciones personales que mantienen, se basan en el resentimiento y la culpabilización.

Nunca piden ayuda

Y es lógico. Si la pidieran, alguien podría ofrecerse a ayudarles a solucionar problemas, o bien, podrían hacerles ver su responsabilidad y esto, claro, no les interesa para nada. Les interesa más seguir viendo problemas por todas partes, para seguir quejándose, y así, mantener su papel de víctimas, porque, realmente es así como son más felices.

No conocen la autocrítica

Si la responsabilidad de todo lo que les ocurre, está siempre fuera de ellos, no pueden tener capacidad de autocrítica, pues no tienen nada que criticarse. Al mismo tiempo, no aceptan ninguna crítica que venga desde fuera. Ni constructiva, ni de ningún tipo. Si te empeñas en criticar algo de ellos, se alejarán de ti.

Como decía antes, manipulan y hacen chantaje

Son personas expertas en manipular a los demás para conseguir lo que quieren, porque, saben perfectamente, que el papel de víctima ablanda a los demás. Por tanto, debemos estar muy pendientes de cómo nos habla una víctima, para evitar caer en el chantaje.

Las personas que se instalan en el victimismo durante mucho tiempo, terminan por creer que esa condición forma parte de su personalidad y de su vida. Esto, sin duda, va a afectar a su autoestima y, antes incluso de intentar hacer algo, ya piensan que van a fracasar. Todo esto, termina teniendo un efecto muy curioso y es que, tanto para ellos mismos, como para las personas de su entorno, a esa persona le sale todo mal, pero no es responsabilidad suya, “es que tiene muy mala suerte”. Conoces a alguien así?

¿Cómo actuar con una víctima?

Si conoces o te encuentras a alguien que se ajusta a este perfil, puedes, siempre que quieras, ofrecerle tu ayuda para sus problemas.

Pero, si no la acepta, es mejor que te alejes. Una víctima, es una persona tóxica que, lo quieras tú o no lo quieras, te hará sentir mal; y a veces incluso, hasta culpable.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

El Victimismo: una forma de llamar la atención
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2018-08-08T20:24:17+00:00Artículos de Psicología|

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