Hacerse la víctima: una forma de llamar la atención

victimismo crónico

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Suelo decir que cuando nos ocurre algo desagradable, tenemos el derecho a quejarnos por ello. Tenemos el derecho a enfadarnos, y expresar nuestra molestia a los más cercanos. 

Esto no nos sirve para cambiar la situación, pero sí que nos servirá para desahogarnos y sacar la molestia de ese momento. El problema estaría en hacer esto constantemente. Es decir, quejarnos por todo y a todas horas.

Todos lo habremos hecho alguna vez, todos hemos adoptado en algún momento de nuestra vida el papel de víctima. Eso de “por qué todo me pasa a mi!” o aquello de “por qué tengo tan mala suerte” Aunque esas frases no fueran ciertas en absoluto. 

Y es que, todos hemos tenido que vivir situaciones desagradables a lo largo de nuestra vida. Una enfermedad más o menos grave, un accidente, un imprevisto que nos ha fastidiado los planes, en fin… tantas y tantas situaciones vividas por las que nos hemos quejado, y de las que hemos culpado a nuestra mala suerte; si es que no hemos tenido a nadie más a quien culpar.  

Digamos que esto es bastante normal, cuando un acontecimiento desborda nuestra paciencia y anula nuestro optimismo. Y aunque, como te decía, sabemos que no nos sirve para resolver la situación en ese momento, nos ayuda a desahogarnos y a expresar nuestra “pataleta” Que es algo a lo que tenemos derecho cuando nos sentimos desbordados. 

Pero claro, una cosa es tener esta reacción en un momento puntual, y otra muy diferente adoptar permanentemente  el papel de víctima. En este caso estamos hablando del victimismo crónico. 

¿Qué es el victimismo?

El victimismo es un patrón de comportamiento, en el que una persona adopta el rol de víctima de manera constante. Estas personas presentan una actitud pasiva ante los problemas, y culpan a los demás de todo lo negativo que les ocurre. 

El victimismo crónico no está clasificado como un trastorno  mental, pero como te digo, sí que es (para algunas personas) una forma de funcionar en su día a día; que les puede proporcionar algunas ventajas, aunque también muchos inconvenientes.

Las personas que adoptan el papel de víctimas pueden hacerlo de manera consciente o inconsciente. Lo cierto es que sea de una forma o de otra, terminan por obtener una serie de beneficios de las personas de su entorno…que en realidad, es eso lo que buscan cuando adoptan el rol de víctimas.

Qué ventajas puede tener el victimismo

La víctima tiene muchas ventajas, por supuesto. Si no tuviera ninguna, nadie estaría metido constantemente en ese círculo de negatividad y de queja.

Para empezar, la víctima se libera de cualquier responsabilidad. Absolutamente todo lo que les ocurre, que siempre es malo claro, es culpa de algo o de alguien que no son ellos mismos. La culpa la puede tener alguien que ha hecho algo para perjudicarles. O bien la culpa es de las circunstancias, que curiosamente siempre van en su contra. O bien la culpa es de su mala suerte, que por supuesto es mucha. 

Las personas victimistas tienen un locus de control externo, es decir: todo lo que les ocurre es debido a algo externo a ellos. Lo que refleja todo esto es la incapacidad de esa persona para afrontar la responsabilidad de sus actos, y claro, de sus fracasos. 

Además, le sirve para conseguir lo que quiere. El victimismo es una forma muy potente de manipulación. A través del “pobre de mi” las víctimas pueden conseguir casi todo lo que quieran, utilizando sus “desgracias” para provocar lástima en los que le rodean.

Claro que la manipulación la harán con aquellas personas con las que saben que va a funcionar, con las que sabe que podrá manipular. Y lo harán haciendo sentir culpable al otro, si no hace lo que ella necesita, o lo que de forma indirecta le ha pedido.

Mantener la atención de los demás

Esta puede ser casi la mayor de las ventajas, y uno de los principales motivos de por qué se mantiene el papel de víctima. Mientras alguien se queja de lo mala que es su vida, de lo mal que lo está pasando, y de lo desgraciado que es, mantendrá la atención de los que le rodean.

Aunque tampoco es necesario contar grandes desgracias, con dedicarse a contar cualquier circunstancia, contada desde un punto de vista pesimista y dramático, ya mantendrá la atención del entorno. Esa atención que llega desde fuera funcionará como un refuerzo, para que se mantenga esa conducta durante más tiempo. 

Claro que, todas estas ventajas, se podrán mantener durante un tiempo limitado, ya que, las personas de su alrededor, terminan por cansarse de ese victimismo, de que todo gire en torno a la queja , al pesimismo y a no asumir nunca ninguna responsabilidad. 

Cuál es el perfil de una persona victimista

En realidad, las personas victimistas son bastante fáciles de identificar, sólo es necesario escucharlas un rato para comprobar que no paran de quejarse. Aún así, te describo cuáles son sus principales características. 

  • Distorsionan la realidad. Esta distorsión se refiere a que, realmente piensan que la culpa siempre es de otros, con lo cual, no se hacen responsables de sus acciones, ni de nada de lo que les ocurre. Esto, además de ser una postura muy cómoda, es infantil e inmadura. Puedes identificar a una víctima escuchando su discurso, porque, siempre habrá alguien que tenga la culpa de lo que le ocurre. 
  • No se ocupan en absoluto de intentar arreglar la situación, ni los problemas que tienen, únicamente se quejan de ella. Esto, es bastante lógico que sea así. Si se ocupan de solucionar lo que les pasa, y lo solucionan, ya no podrán quejarse de ello, y entonces,  su rol de víctima estará en peligro. 
  • Procuran dar lástima con su discurso, y así, llamar la atención. Y claro, la manera de dar lástima es quejarse por todo. Si ve que no consigue la atención que quiere, o que pierde la que tenía, vuelve a quejarse por cualquier motivo, hasta el punto de inventarse una enfermedad, como una depresión, por ejemplo.
  • Las relaciones personales que mantienen,  se basan en el resentimiento y la culpabilización. Como te decía, siempre existe un responsable de sus males.
  • Nunca piden ayuda. Y esto, también es muy lógico. Si la pidieran, alguien podría ofrecerse a ayudarles a solucionar sus problemas, o bien podrían hacerles ver su responsabilidad. Y esto no les interesa para nada. Les interesa más seguir viendo problemas por todas partes, para seguir quejándose y así mantener su papel de víctimas. Porque realmente es así como son más felices. 
  • No conocen la autocrítica. Si la responsabilidad de todo lo que les ocurre está siempre fuera de ellos, no pueden tener capacidad de autocrítica; pues no tienen nada que criticarse. Al mismo tiempo, no aceptan ninguna crítica que venga desde fuera. Ni constructiva ni de ningún tipo. Si te empeñas en criticar algo de ellos, se alejarán de ti.
  • Como decía antes, manipulan y hacen chantaje. Aunque esto muchas veces es de forma inconsciente. Son personas expertas en manipular a los demás para conseguir lo que quieren, porque saben perfectamente que el papel de víctima ablanda a los demás. Por tanto, debemos estar muy pendientes de cómo nos habla una víctima, para evitar caer en el chantaje. 
  • Las personas que se instalan en el victimismo durante mucho tiempo, terminan por creer que esa condición forma parte de su  personalidad y de su vida. Esto, sin duda, va a afectar a su autoestima, y antes incluso de intentar hacer algo, ya piensan que van a fracasar. Todo esto termina teniendo un efecto muy curioso, y es que tanto para ellos mismos como para las personas de su entorno, a esa persona le sale todo mal, pero no es responsabilidad suya… “es que tiene muy mala suerte”. 
  • Una persona que ha adoptado el papel de víctima es capaz de inventarse enfermedades, o bien  exageran sus síntomas aparentando que son más graves. Para ello, pueden utilizar una forma de hablar lenta y dando a entender un ánimo depresivo. Pero también pueden expresarse con rabia, haciendo sentir culpable a quien la escucha, por no haberle prestado más atención. 

Cómo actuar con una persona victimista

Si hay alguna persona con este perfil en tu entorno más cercano, y quisieras ayudarla, tendrás que saber que no es nada fácil. Aún así, puedes (primero que nada) tener mucha paciencia, escuchar sus quejas… y cuando veas la oportunidad, preguntarle si hay alguna cosa que ella podría hacer para resolver esa situación de la que se queja.

Incluso, podrías ofrecerle tu ayuda. Es cierto que no es muy probable que acepte, ni una cosa ni la otra, pero siempre puedes intentarlo cuando es una persona a la que quieres. 

Si por el contrario, conoces a alguien así, pero no es una persona cercana, sino alguien con quien te relacionas muy poco, lo más práctico para ti, será escucharla lo que puedas, pero intentar que no te manipule ni te genere sentimientos negativos como por ejemplo la culpa. Recuerda que, una persona victimista, es en realidad una persona tóxica. Por lo que, no te conviene tener demasiada relación con ella. Aunque esto no es necesario ni decirlo, por lo general, terminamos huyendo de las víctimas, y es que, provocan en los demás cansancio y mucho desgaste.  

Rosa Armas

Colegiada T-1670. 

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