El error de querer cambiar a los demás

//El error de querer cambiar a los demás

Solemos tener la mala costumbre de querer cambiar a los demás. Es decir, pretendemos que la gente que nos rodea cambie en esas cosas que a nosotros no nos gustan. Y esto lo hacemos en especial con la pareja; que es la persona que tenemos más cerca.

Pero, con esta “mala costumbre”, no tenemos en cuenta algo muy importante, y es que, nadie, absolutamente nadie, cambiará nada de sí mismo, a no ser que quiera hacerlo. A no ser que sea muy consciente de que alguna conducta en concreto no le resulta beneficiosa, y decida cambiarla. Si esto no ocurre, no podrás cambiar a nadie; ni tú, ni el mejor psicólogo del mundo.

Aunque es muy frecuente que queramos cambiar alguna cosa de las personas que nos rodean, vamos a centrarnos en concreto en la pareja. En la pareja, porque es lo más habitual; porque es algo que todos hemos, si no conseguido, al menos intentado. Y porque es con lo que nos podemos llevar un buen batacazo.

querer cambiar a los demás

¿Cuándo queremos cambiar a nuestra pareja?

En el principio de una relación, no suele ocurrir que queramos cambiar al otro. Y no ocurre porque a pesar de que estamos obteniendo mucha información sobre cómo es, y cómo actúa esa persona, existe en nosotros una especie de filtro.

Este filtro tiene una función; y es que nos hace fijarnos en aquellas características de esa persona que coinciden con las expectativas que tenemos, sobre lo que es la pareja ideal. Los aspectos que vemos en ella, pero que no coinciden con ese ideal, los vemos; pero no les damos la menor importancia.

Por otra parte: lo que sí que ocurre al principio de una relación, es que nosotros mismos hacemos pequeños cambios en nuestra propia conducta; con la intención de adaptarnos a la conducta de esa persona. Y así, poder entrar en lo que creemos que son las expectativas que ella tiene hacia nosotros.

El intento de adaptarse el uno al otro, es lo normal cuando se inicia una relación que nos importa. Y esos pequeños cambios, que suelen ser positivos, se hacen de manera totalmente voluntaria.

Claro que, con el paso de un poco de tiempo, desaparece ese filtro del que te hablaba. Y entonces, es cuando pretendemos que nuestra pareja cambie. Porque es entonces cuando vemos claramente y empiezan a molestarnos esas cosas que no nos gustan de ella.

¿Por qué queremos cambiar a nuestra pareja?

Es verdad que todos, en algún momento, hemos intentado que nuestra pareja cambie en alguna que otra cosa. Pero, hay algunas personas que esto lo hacen de una manera más constante; y se pueden referir a su forma de hablar, su forma de vestir, su manera de comportarse, etc.

En muchas ocasiones, se trata de personas que son excesivamente autoritarias. Y que consideran que la conducta de la otra persona no se ajusta a su criterio; que es el bueno. Cosa que, como te decía antes, no se suele ver en la primera fase de la relación.

En el ámbito privado se expresa ese deseo de que haya cambios de una manera explícita, en público: con ciertas miradas, gestos, o algún que otro codazo.

Además de ser típico de personas autoritarias, se dice también que las personas que pretenden que los demás cambien, lo hacen por pura proyección. Es decir: lo que les molesta o rechazan de la otra persona, es lo que, en el fondo, les molesta y rechazan de sí mismos. Con lo que, en un ejercicio de total proyección, intentan que sea el otro quien lo cambie.

Por otra parte: el haber obviado aspectos importantes y que nos molestan mucho de la otra persona, durante la fase de enamoramiento…creyendo que lo podríamos soportar, o bien creyendo que ya lo cambiaría, es otro de los motivos por los que nos empeñamos en que la otra persona cambie a nuestro gusto.

¿Qué consecuencias tiene intentar cambiar al otro?

Esta actitud de querer cambiarlo todo, o casi todo de la otra persona, puede provocar en ella una bajada de su autoestima. Ya que podría llegar a pensar que todo lo que hace o dice está mal, y es incorrecto.

Pero además, podría, y con razón, cansarse de nosotros y querer alejarse; viendo que no le aceptamos tal y como es.

Otra cosa muy diferente es que intentemos que corrija algún comportamiento en concreto, porque no sea beneficioso para ella y no porque a nosotros no nos guste. Pero, en todo caso, la decisión última la tiene esa persona.

¿Qué es lo que puedes hacer?

Quizás te sorprenda un poco este apartado de “qué puedes hacer”, si te había dicho antes que no puedes cambiar a nadie y que una persona solo cambia si lo decide por sí mismo. Pero sí: sí que hay algo que puedes hacer.

Primero que nada, cuando estés empezando a relacionarte con alguien, sea el tipo de relación que sea, fíjate en cómo es y decide si así te interesa.

Mira que digo “fíjate en cómo es”, y no en cómo te gustaría a ti que fuera. Si no te gusta lo que vas descubriendo, es que no te gusta esa persona. Así que mejor te alejas.

Otra opción es aceptar al otro tal y como es, con sus virtudes y sus defectos. Ten en cuenta que tú también tienes los tuyos; y probablemente no te guste que nadie intente cambiarte.

Por último, puedes hacer otra cosa, puedes cambiar tú. Claro, formamos parte de un sistema; y en un sistema, si cambia una parte, puede cambiar el resto. Es decir: si tú cambias en algo, es posible, pero solo posible, que la persona que tienes más cerca también cambie.

Recuerda que una persona puede cambiar, pero única y exclusivamente si así lo desea. Tú, por tu parte, solo puedes aceptar a los demás, o alejarte de ellos; pero nunca cambiarles.

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

El error de querer cambiar a los demás
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2018-12-11T13:57:20+00:00Artículos de Psicología|

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