¡Qué aburrimiento! Cuántas veces habremos dicho esta expresión, con fastidio por supuesto, porque aburrirnos es algo que no llevamos nada bien.

el aburrimiento

No lo toleramos en absoluto, y desde el momento en que sentimos que estamos aburridos buscamos inmediatamente algo que hacer, alguien a quien llamar o algún sitio a donde ir. Pero es que además de no tolerarlo, nos parece que estamos perdiendo el tiempo: que tendríamos que estar sí o sí haciendo algo productivo. Por lo que no lo toleramos y no nos lo permitimos.

Sin embargo, se sabe que aburrirnos de vez en cuando no sólo no es malo, sino que tiene algunos beneficios. Claro que no es lo mismo aburrirnos de vez en cuando, que no tener absolutamente nada que nos estimule y nos motive, y pasarnos el día entero tumbados mirando al techo. Tampoco se trata de esto, ya que aburrirnos en exceso nos lleva al hastío y a la desesperación.

Por qué huímos del aburrimiento

Como te estaba diciendo, no llevamos nada bien la idea de pasarnos un rato sin hacer nada. Aún después de un día de mucho trabajo, de muchas obligaciones y mucho estrés, estamos ya pensando en lo que vamos a hacer después, “algo tendré que hacer, no voy a pasarme la tarde sin hacer nada”.

Y si al final no se nos ocurre qué hacer o a dónde ir, ya nos pondremos en el ordenador, ya mandaremos algunos mensajes, entraremos en las redes sociales, o llamaremos a alguien con quien hablar. Cualquier cosa, antes de estar un rato con nosotros mismos… y es que no estamos acostumbrados, o tal vez es que nos incomoda estar únicamente en nuestra compañía.

Quizás esta sea una de las razones de no tolerar el aburrimiento; la incomodidad de escucharnos y de estar con nosotros. Y si no hay obligaciones, siempre vendrá bien hablar con alguien, ver televisión, o escuchar cualquier otro ruido.

Por otra parte, tenemos tan inculcado que no debemos estar sin hacer nada, porque eso es perder el tiempo, que necesitamos tenerlo ocupado en algo productivo… algo que dé resultados, los que sean. Eso de holgazanear, aunque sea  por veinte minutos, no está nada bien.

Lo curioso de todo esto es que a pesar de que creemos que estar ocupados todo el tiempo, haciendo lo que sea, es lo mejor que podemos hacer, esto no es verdad. Lo que estamos consiguiendo con esto es mantener a nuestra mente ocupada absolutamente todo el tiempo, sobreestimularla sin dejarla descansar ni desconectar de tantos estímulos como hay a nuestro alrededor.

Cuáles son los beneficios de aburrirnos

Como te decía, no se trata de estar aburridos todo el santo día sin darle un palo al agua. De lo que se trata es de, un ratito al día, o al menos de vez en cuando, darnos permiso para estar sin hacer nada…para estar con nosotros mismos, sin agobiarnos por ello y sin sentirnos culpables.

Y es que, esa actividad, o mejor dicho, esa inactividad, tiene algunos beneficios que te cuento ahora.

Para empezar y después de un día de trabajo que pudo ser estresante, aburrirte un ratito te permite descansar y desconectar de las obligaciones. Por supuesto que es necesario tener cosas que hacer, pero ese ratito, sin ruido, sin música, sin televisión y sin móviles, te ayudará a recuperarte de un día con exceso de trabajo y estímulos. Y claro, ese descanso, te servirá para retomar tus tareas con mayor eficacia.

Por otra parte, estar ese ratito contigo y sin hacer nada, te puede ayudar a escucharte. Sí, a escucharte a ti mismo, que casi nunca lo hacemos. Te ayudará a reflexionar si tienes de qué hacerlo, a buscar soluciones a un problema, a tomar decisiones si las tienes pendiente, a analizar cómo es tu vida y si hay algo en ella que quieras cambiar, a crear nuevos objetivos y nuevas metas. En definitiva, te puede ayudar a hacer balance de tu propia vida. Por lo general, estamos tan ocupados, o hacemos el esfuerzo para estarlo, que no nos damos tiempo para escucharnos y saber qué es lo que queremos.

Y si a los adultos aburrirnos un poco nos sirve para crear nuevas metas, para un niño ya ni te voy a contar. Hace años no era así, si un niño decía que se aburría, posiblemente le dijeran, “pues te aguantas”. Pero en la actualidad, cuando un niño dice que se aburre, le solemos poner delante de una pantalla, que se entretenga.

Si por el contrario dejáramos a los niños que se aburrieran un poco, terminarían por buscar nuevos juegos y formas diferentes de divertirse; con lo que estaríamos potenciando su creatividad. La creatividad, a la larga, ayudará a desarrollar formas diferentes de solución de problemas.

Por lo tanto, tener el día muy bien organizado y con muchas actividades, está muy bien, nos hace sentir productivos, nos hace sentir que estamos aprovechando el tiempo. Sin embargo, dedicar unos minutos a no hacer nada, a aburrirnos y dejar que nuestra mente divague, es fundamental para que el cuerpo y la mente descansen, para crear nuevas ideas y para conectar con nosotros mismos.

Y si además de aburrirte, bostezas al menos un par de veces, estarás ayudando a que tu cerebro se oxigene. Así que, la próxima vez que sientas que te aburres, no te pongas como un loco a buscar algo que hacer, simplemente, disfruta del aburrimiento.

Eso sí, abúrrete sólo un ratito…estar aburrido demasiado tiempo al día, puede producir apatía, hastío y en algunos casos, hasta depresión. Ya sabes, todos los excesos son malos.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.