Qué es el duelo migratorio y cómo superarlo

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Son muchas las personas que en algún momento de su vida deciden dar el paso de emigrar a otro país, por diferentes motivos, aunque el principal suele ser el de mejorar sus condiciones de vida. Aunque pueda parecer que esto es algo reciente, en realidad ha ocurrido desde siempre.

Sin duda, es una de las decisiones más difíciles de tomar, y una de las que más desestabilizan la vida de quienes así lo deciden. Y es que dejar familia, trabajo, amigos, y hasta costumbres, conlleva un proceso de adaptación más o menos importante; además de claro está, un proceso de duelo. Un duelo que tiene ciertas particularidades en relación a otros tipos de duelos, y que requiere un esfuerzo emocional muy intenso para la persona que lo vive.

¿Qué es el duelo migratorio? 

Cualquier pérdida de algo que sea importante para nosotros, conllevará un proceso de duelo.

Es verdad que el más conocido y con el que más asociamos el duelo, es el que se produce por el fallecimiento de un ser querido. Aunque también conocemos muy bien el que se produce por una ruptura de pareja.

Sin embargo, hay otras situaciones que podemos vivir y que nos producen el dolor de un duelo, y es el duelo migratorio.

El duelo migratorio está asociado a la pérdida que se produce cuando una persona decide migrar a otro país. Este duelo se compone en primer lugar de un proceso de adaptación, seguido o en combinación de un proceso de duelo por lo que se ha dejado atrás.

Particularidades del duelo migratorio 

Como te decía, el duelo migratorio tiene ciertas características peculiares que no tienen otros tipos de duelo. 

Por una parte, en un duelo por fallecimiento (por ejemplo) la pérdida es en concreto de una persona. En el duelo migratorio en cambio, son muchas las personas y las cosas que de alguna manera se pierden, con lo cual se dice que es un duelo múltiple.

Y es que como te decía, se dejan atrás muchas cosas importantes para la persona que se va. Se deja familia, amigos, costumbres, y a veces hasta hijos.

Esto provoca una gran tristeza, tristeza que por lo general se reactiva cada vez que hay un contacto o llamada con alguien del país de origen. Lo que implica que se convierte en un duelo recurrente.

Por otra parte es un duelo, pero un duelo mezclado con otras emociones, además de la tristeza y la nostalgia.

En el caso del duelo migratorio, la pérdida no es irreversible, porque siempre se podrá volver, como sí que lo es en el fallecimiento de un ser querido. Por esta razón se dice que es un duelo parcial.

Pero además de eso, hay muchos sentimientos encontrados. Por una parte, la tristeza y la nostalgia de haber dejado atrás tantas cosas importantes. Por la otra, las expectativas y la ilusión que produce la idea de tener un futuro mejor, mezclado con la incertidumbre producida por la nueva situación.

¿Cuáles son los síntomas del duelo migratorio? 

Siempre que sufrimos una pérdida, en nuestro cerebro se producen unos cambios, que son los que nos ayudarán a afrontar la nueva situación. Esos cambios dan lugar a unos síntomas. Los síntomas más habituales en el duelo migratorio son los siguientes: 

  • En general, el síntoma principal suele ser la tristeza y la sensación de vacío. 
  • Cierta irritabilidad. 
  • Sentimientos de culpa por las personas que se han tenido que dejar en el lugar de origen. 
  • Inseguridad, incertidumbre y a veces hasta miedo. 
  • Sensación de soledad 
  • Problemas de sueño. 
  • Pérdida de apetito. 
  • Ansiedad. 
  • Apatía y pérdida de motivación. 
  • La sensación de no pertenencia al sitio donde se está en la actualidad. 
  • Problemas para adaptarse al nuevo sitio. 

También puede ocurrir que la persona se aísle del entorno. Esto es muy habitual que ocurra, si el idioma es diferente al suyo, puesto que tiene la sensación de no poder comunicarse como quisiera. Pero también es posible que ocurra si el idioma es el mismo, ya que es frecuente que haya muchos términos que no se dicen o no significan lo mismo que en su país de origen.

¿Cuáles son las fases del duelo migratorio? 

De la misma manera que en otros tipos de duelo, la persona con duelo migratorio pasará por distintas etapas. Sin embargo, esto no significa que todas las personas que se van a un nuevo país tengan que pasar por todas esas etapas y vivirlas de la misma manera.

Y es que cada persona lo vivirá de una manera diferente, dependerá de cómo sea cada una de ellas, de qué vivencias anteriores tiene y de cómo haya  superado otros duelos o experiencias anteriores.

En un principio y en términos generales, la persona puede sentir la ilusión que se siente en todo nuevo comienzo. Conocer cosas nuevas y tener nuevas experiencias hará que se despierte la esperanza, la curiosidad y el optimismo, ante la posibilidad  de mejorar su calidad de vida.

Una vez pasada esta primera fase de ilusión, puede aparecer la incertidumbre y la tristeza. Esto es bastante normal, ya que son muchos los cambios a los que se enfrenta la persona que ha dejado su país para irse a vivir a uno nuevo.

Suele existir además un choque entre ambas culturas y costumbres, a las que la persona se va teniendo que adaptar poco a poco.

El duelo migratorio  no tiene una duración concreta, va a depender de cada persona, pero sobre todo de los motivos que llevaron a la persona a cambiar de lugar.

¿Cómo afrontar el duelo migratorio? 

Si lo estás viviendo, hay algunas cosas que podrían ayudarte a llevar un poco mejor esta situación. 

  • Para empezar, procura ser muy realista. Es decir, no idealices ni el país de origen, porque si lo haces tu tristeza será mayor y tu tiempo de adaptación también, ni tampoco el nuevo, porque podría aparecer la frustración. Cada uno de ellos tendrá sus cosas buenas, y sus cosas menos buenas. Así que disfruta de las cosas buenas que tienes en la actualidad y que te sean útiles.
  • Interpreta el cambio como un reto a conseguir, como un reto para mejorar y no como un castigo. 
  • Tómalo con mucha calma y date un poco de tiempo, todos los cambios lo requieren.
  • Si puedes, procura tener cierto apoyo social en estos momentos.
  • Presta atención a tus emociones, si ves que te desbordan y no puedes gestionarlo, quizás estaría bien buscar ayuda psicológica.

Rosa Armas

Psicóloga colegiada T-1670

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