Cómo discutir sin que me afecte emocionalmente

discusión tranquila

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Lo más frecuente suele ser  que las emociones nos desborden mientras estamos discutiendo, y entonces perdemos los papeles y decimos cosas de las que más tarde nos arrepentiremos, pero que ya están dichas.

Por esta razón, sería importante que aprendiéramos a discutir sin tener que hacer daño al otro, sin perder los nervios y sin la idea de que tenemos que ganar la discusión…porque esa no es la idea, la idea es llegar a un acuerdo.

Ya te aviso que en ocasiones no es tan fácil tener una discusión de una forma tranquila. Dependerá del tema de que se trate, pero también del carácter que tenga cada uno. Hay personas que se alteran con mayor facilidad, y, sea el tema que sea, terminan metidos en una acalorada discusión.

Recuerda que, el que te enfades mucho, no te da la razón de manera automática. Y aunque no sea tan fácil de conseguir, te doy algunos consejos por si quieres intentarlo.

Espera el mejor momento

Para empezar: si tienes un mal día, si estás nervioso, enfadado o algo alterado por el motivo que sea, evita las discusiones. Va a ser la mejor alternativa en esos casos, porque en esa situación estarás más predispuesto a decir cosas poco adecuadas, y yo diría que hasta molestas para la otra persona.

En esos momentos, si alguien necesita hablar contigo sobre algo delicado, dile que mejor en otro momento. Si por el contrario eres tú quien necesita hablar de algo, con tu pareja por ejemplo, déjalo pasar hasta que estés más tranquilo. Pero también, cuando esa otra persona esté tranquila, sin prisas y sin estar enfadada por otra cosa.

Procura llegar a un acuerdo

En el momento en que plantees o te planteen el tema que hay que tratar, procura no perder de vista que, la finalidad de la discusión, es siempre llegar a un acuerdo y no tener la razón, en especial cuando es una discusión de pareja.

Por tanto, céntrate en buscar el punto de acuerdo y olvídate de hacer reproches o de repartir culpas. Si ves que te metes en esa dinámica, o lo hace la otra persona, redirige la discusión hacia lo que es importante: que es llegar a un punto de acuerdo. Antes de decir algo, piensa cómo crees que va a sonar cuando lo digas, y si hay alguna otra forma de decir lo mismo pero sin que dañe a la otra persona.

Escuchar con atención

Otro punto importante, tan importante que ya te lo decía más arriba, es escuchar lo que dice la otra persona. Aunque no siempre es así, la mayoría de las veces oímos al otro pero no le estamos escuchando. En su lugar, y mientras habla, estamos pensando en lo que le vamos a decir a continuación. Consideramos más importante lo que tenemos que decir nosotros, que lo que tiene que decir la otra persona.

Desde luego esta no es la forma de llegar a acuerdos. Así que escucha, y si quieres, hazle un breve resumen de lo que has entendido…“Entonces, lo que me quieres decir es que estás molesto por….” “o sea que te has enfadado porque yo….” por ejemplo.

Expresa tus sentimientos

Si lo que tienes que discutir con la otra persona es por algo que ha hecho y que a ti te ha molestado, dile lo que tú has sentido y no lo que ella ha hecho. Dile cómo te has sentido con lo que ha hecho, o con lo que ha dicho.

Si haces lo contrario y le dices qué es lo que crees que ha hecho mal, se sentirá atacada y claro, se defenderá. Es entonces cuando es muy probable que se alteren las emociones. En cambio, si le dices cómo te has sentido tú, no le estás atacando; estás hablando de ti, y lo que tú has sentido no es discutible, con lo que será más fácil resolver la situación.

Resolver los asuntos uno por uno

En el caso de que haya más de un tema que tratar y resolver, es mejor que los resuelvas uno por uno. Si los pones todos sobre la mesa a la vez puede aumentar la tensión y los nervios de los dos, y será más complicado resolverlos. Cuando llegues a un acuerdo en uno de los temas, si quieres, pasa al siguiente.

No descalifiques al otro

Nunca le digas a una persona con quien estás discutiendo, que sus argumentos son una tontería, ni nada parecido a eso. En primer lugar porque, sin duda, la vas a ofender, y entonces, la discusión irá a peor. En segundo lugar, porque, como te decía antes, todos tenemos unas creencias, ideas, expectativas, etc, con lo cuál, lo que para ti puede ser una tontería, para la otra persona puede ser algo muy importante.

Por último, si tu idea es proponerle a esa persona que cambie algo en su conducta, empieza por decirle algo que te gusta de ella, algo que le resulte agradable escuchar… y a continuación proponle lo que te gustaría que cambiara, y termina con un compromiso también de cambio por tu parte. Y es que cuando hay conflictos entre dos nunca es responsabilidad de uno solo, por lo que si la otra persona ha de cambiar algo, sin lugar a dudas tú también.

Todo esto no te garantiza que siempre vayas a tener una discusión serena y tranquila, pero sí que puede aumentar las posibilidades de que eso ocurra.

Rosa Armas 

Colegiada T-1670

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