Muchas veces, oímos que algunas personas intentan describir, o definir cómo es otra persona, refiriéndose a alguna característica de su personalidad.

Algunas madres, por ejemplo, suelen decir eso de “es muy introvertido”, al hablar de su hijo pequeño, cuando tal vez lo que quieren decir es que es tímido.

Algunas otras personas, hablan de sí mismas diciendo algo como “tengo un poco de fobia social”. Cuando quizás lo que quieren decir es que son introvertidos.

Diferencias entre timidez, introversión y fobia social

Empiezo este artículo poniendo estos ejemplos, porque muchas veces se confunden los términos, y se utilizan unos, cuando en realidad son otros.

La timidez, la introversión y la fobia social, podría ser que tuvieran alguna característica en común; como puede ser una conducta muy concreta de la persona, pero en realidad, no son la misma cosa.

Y aunque no sea de vital importancia conocer sus diferencias, te las explico a continuación.

Qué es la timidez

La timidez es una característica de personalidad que es bastante frecuente en muchas personas. Lo que le ocurre a una persona que es tímida, es que siente malestar cuando se tiene que relacionar con otras personas; sobre todo con personas que no conoce.

En esas situaciones, presentan algunos síntomas físicos como pueden ser:

  • Sudoración, pero también es frecuente que se ruboricen.
  • Debido a la incomodidad que sienten, pueden moverse mucho y hasta presentar algún tic nervioso.
  • También suelen estar muy calladas, no porque no tengan nada que decir, sino porque les da vergüenza y les preocupa lo que puedan pensar los demás de ellos.
  • Por otra parte, es difícil que mantengan la mirada en su interlocutor y lo más habitual es que la cambien de un sitio para otro. Este gesto, se suele asociar con falta de sinceridad, pero, en realidad no es así.
  • Una persona tímida no te mirará a los ojos, una persona mentirosa, tiene la desfachatez para hacer eso y más.

Sienten mucha ansiedad a la valoración que puedan hacer de ellos los demás, por lo que, hacen lo posible para no tener que interactuar con otras personas, sobre todo, cuando se trata de personas de poca confianza.

Pero, a pesar de que no están cómodos en situaciones sociales, si tienen que estar, estarán. La timidez en sí misma no es ningún trastorno, pero sí que se lo hace pasar mal a la persona que la sufre, además de dificultar sus relaciones personales.

Por lo tanto, y aún sin ser un trastorno, se puede ayudar a la persona tímida, a reducir la ansiedad que le provoca esa timidez, para reducir así su malestar y poder mejorar sus relaciones con otras personas.

Qué es la introversión

La persona que es introvertida, no es tímida en absoluto. Es verdad que son personas reservadas, que no sienten la necesidad de contar a nadie sus cosas personales, además de que, no son muy expresivos en cuanto a sus emociones y prefieren guardarlas para ellos, por esta razón, pueden parecer tímidos de cara a los demás. Pero como digo, no lo son en absoluto.

En cualquier situación social, prefieren observar lo que ocurre a su alrededor, más que intervenir en ella. Son personas muy reflexivas que piensan bien las cosas antes de decirlas.

La mayor parte de las actividades que realiza una persona introvertida, las hace en solitario. Y no porque sienta incomodidad o malestar si hay otras personas, como en el caso de la timidez, sino simplemente porque prefieren estar y hacerlas solos.

Por supuesto, tampoco la introversión es un trastorno, es sólo un tipo de personalidad, en el que la persona no necesita ningún tipo de ayuda, puesto que no siente ningún malestar.

¿Qué es la fobia social?

En este caso, sí que se trata de un trastorno, un trastorno de ansiedad para ser más concreta, y, se considera a la fobia social, como la timidez llevada al extremo.

La persona que tiene fobia social, tiene unos niveles muy altos de ansiedad en cualquier situación social de la vida diaria. Sienten verdadero pánico a que otras personas puedan hacer una valoración negativa sobre ellos.

Pero esto, no sólo cuando están viviendo una situación social actual; sino que en cualquier otra del pasado, no dejan de darle vueltas a la idea de cómo pudieron haber sido valorados en aquella ocasión, por lo que hicieron, dijeron, o no hicieron.

No sólo sienten esa intensa ansiedad en la situación que están viviendo, o en una anterior, sino que se adelantan a ellas, imaginando cómo pueden ser vistos por el resto, y lo mal que lo van a pasar. Por esta razón, hacen todo lo posible por evitarlas y de esta forma estar más tranquilos.

Ataques de pánico

La ansiedad que siente una persona con fobia social es tan intensa, que puede llegar a sufrir un ataque de pánico. Es decir, un miedo muy intenso que aparece de una manera repentina, y que tiene como consecuencia unas reacciones físicas como son, temblor, dificultad para respirar, mareos, náuseas y taquicardia.

Esa ansiedad tan intensa, puede presentarse de forma general, o en situaciones algo más específicas.

La fobia social puede ser muy limitante para la persona que la sufre. Llega a limitar varias de las áreas de su vida, tanto la social como la laboral.

Por lo que, en estos casos, sí que es aconsejable la ayuda psicológica, para que la persona pueda tener una mejor calidad de vida.

Como ves, las tres cosas pueden tener en común el aislamiento de la persona, pero, para nada son lo mismo, ni es el mismo el malestar que siente cada una

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.