Si alguna vez has decidido romper con una pareja, sabrás que no es una decisión nada fácil de tomar.

Se da muchas vueltas al tema antes de tomar esa decisión…nos produce dolor saber que haremos daño a esa persona, nos puede asustar la soledad… en fin; son muchos los motivos por los que es así de complicado. Y todo esto, en una relación a la que yo me voy a referir como “una relación normal”.

Claro que, después existen las relaciones que no son tan “normales”, esas relaciones en las que existe el maltrato. Y en éstas, esa decisión de romper con alguien que te maltrata es mucho, pero mucho más difícil.

dejar a alguien que te maltrata

Es verdad que a las personas que han tenido la suerte de no vivir esta situación, se les hace complicado entenderlo. ¿Por qué una persona, con mayor frecuencia una mujer, no puede dejar a alguien que la maltrata? No es tan fácil entenderlo cuando esto se vive desde fuera, sin embargo, lo cierto es que hay razones, muy poderosas.

Me he decidido a escribir sobre esto, porque recibo muchas consultas de mujeres maltratadas que no ven ninguna salida. Y mi intención es que este artículo pueda servirle a alguna de ellas.

Pero también, y de forma algo egoísta, me sirve para intentar aliviar la impotencia que siento cuando después de contarme las barbaridades que les hace y les dice su pareja, me dicen que no pueden dejarle.

Que le quieren, que se sienten culpables sólo de pensar en dejarle, y que esperan que cambie y todo sea mejor.

¿Por qué es tan difícil dejar a quien te maltrata?

Como decía, no es fácil entenderlo cuando se ve desde fuera; pero hay algunas buenas razones por las que tomar esa decisión es bastante difícil. Una de ellas y la que más peso tiene es la dependencia emocional.

La dependencia emocional

Es lógico pensar que lo que existe en esas personas es una dependencia emocional, y no amor. No, no puede ser amor, no se puede querer a alguien que te pega: que te insulta, que te humilla. No es amor lo que se siente.

Esa dependencia emocional se traduce en una auténtica necesidad de recibir cariño por parte de la pareja.  Al mismo tiempo, se tiene un miedo tremendo a la posibilidad de ser abandonado por ella. La combinación de ambas cosas, hace que la persona que es maltratada, se comporte de una forma sumisa; y así, evitar perder a esa persona que tanta falta le hace.

Pero éste no es el único efecto de la dependencia, hay algunos más.

La idealización del agresor

Se termina por idealizar a esa persona, aunque te maltrate; hasta el punto de que ella es lo más importante, lo prioritario…incluso por encima de ti misma.

Al tener idealizado a su agresor, la persona maltratada minimiza y justifica todo aquello que esa persona tiene de malo, que en estos casos es bastante.

Por eso, no es extraño escuchar frases como, “él no es malo, es  sólo que estaba enfadado”, por ejemplo. Además, las pocas cualidades buenas que pueda tener el maltratador, su víctima las resalta y maximiza. De hecho, cree firmemente que su agresor es superior a ella, y el agresor también lo cree, claro.

La dependencia es tal, que la víctima no soporta la idea de ser abandonada por su pareja; con lo cual hará todo lo posible para que esto no ocurra.

Maltratos, arrepentimientos y perdones

Pero claro, el maltrato no es constante del todo. Hay algunos momentos, en que el agresor parece que se arrepiente de lo que ha hecho y pide perdón. Incluso a veces, promete que no volverá a pasar, cosa que no ocurre nunca. Pero, aunque no ocurra nunca, en esos ratos de alivio y de aparente “buen rollo”, , en la persona maltratada se potencia la dependencia y el miedo al abandono.

Por si todo esto fuera poco, esos ratos que tiene el maltratador para ser amable y cariñoso, hacen que su víctima, cuando es maltratada, busque una causa que justifique el maltrato, porque “él es amable y buena persona”.

La causa que suele encontrar es ella misma, es decir, ella tiene la culpa de que la maltrate. Por supuesto, el maltratador también ayuda con algunas frases como, “ves lo que consigues que haga”, que la víctima se termina creyendo a pies juntillas.

Lo más habitual es que se terminen alternando los maltratos con los momentos de arrepentimiento y perdón. La persona que es maltratada, hace todo lo posible y hasta lo imposible, para que sean los momentos buenos los que predominen, para lo que continúa comportándose de manera sumisa.

Lo cierto es que esto no depende de ella, haga lo que haga, va a depender del maltratador.

La baja autoestima

Además de la dependencia emocional, la baja autoestima, es otra de las razones por las que una persona maltratada, no se atreve a dejar a su agresor. No se ve capaz de salir adelante por sí sola, no cree que valga y no cree que haga nada bien.

Pero claro, es que su maltratador ya se ha encargado, durante mucho tiempo, de hacerle creer eso mismo. Frases como, “no sirves para nada”, o “no haces nada bien”, dichas de forma continuada durante años, te puedo asegurar que provocan el efecto para el que están destinadas. Por lo tanto, si no se ve capaz de valerse por sí misma, no se atreverá a dejar a su pareja, y además, aumentará su dependencia.

El aislamiento social

La persona maltratadora también se encarga de esto. Son auténticos artistas. Se encargan de ir alejando a su víctima de su círculo social y familiar, ya sea haciendo la prohibición de manera explícita, o hablando mal de el entorno de su víctima. Pero puede ser también que la víctima, se aleje por decisión propia, en un intento de ocultar lo que está viviendo, por vergüenza o para no tener que dar explicaciones de un posible moratón.

Con esta situación, se ve aislada de su entorno, sin nadie con quien hablar, sin nadie a quien crea que puede pedir ayuda y con la idea de que no puede hacer nada, de que no hay salida.

Entenderás que, con todo esto, no resulta nada fácil tomar la decisión de marcharse, y más difícil aún, hacerlo.

Si por casualidad has llegado hasta aquí y estás viviendo algo parecido, ¡pide ayuda!

Habla con tu familia, con tus amigos, aunque te hayan separado de ellos, cuéntales lo que te pasa, habla con un psicólogo si puedes,… No tengas dudas de que te entenderán y te ayudarán.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670.