Una vivencia dolorosa donde las haya, la del fallecimiento de una persona a la que queremos. Un mal trago por el que hemos pasado o pasaremos todos sin duda alguna vez. Y en el mismo momento en que se produce ese fallecimiento, empezamos a elaborar nuestro proceso de duelo.

Podríamos decir que el duelo es el mecanismo psicológico por el cual nos adaptamos a la nueva situación; en la que esa persona ya no está con nosotros. En este proceso van a aparecer muchas emociones, como por supuesto la tristeza; pero también otras como el miedo, la rabia o la culpa. Que son bastante normales en un proceso de duelo; siempre y cuando no se alarguen excesivamente en el tiempo.

Se han descrito varias etapas por las que pasa una persona que vive su proceso de duelo; aunque, no necesariamente tienen que aparecer en el mismo orden que se han descrito. E incluso, a veces, una vez superada una o más de las etapas, se puede volver a ellas pasado un tiempo; hasta que, finalmente se llega a la aceptación de esa pérdida.

proceso de dueloEtapas de un proceso de duelo

Las etapas más habituales del duelo son:

La etapa de negación

Cuando una persona se entera de la muerte de un ser querido, es frecuente que la primera reacción sea la de un rechazo consciente o inconsciente; es algo así como “esto no me puede estar pasando”.

Esta negación de lo que ocurre, es un mecanismo de defensa para suavizar el dolor que produce una noticia como esta. Es como si esta etapa, le diera a nuestra mente algo más de tiempo; para hacerse a la idea y adaptarse a la nueva situación.

La etapa de rabia

Cuando ya la realidad y lo que ha ocurrido se impone y no puede negarse por evidente, se pasa a una fase en la que la emoción que predomina es la de la rabia.

La persona siente rabia hacia sí misma, hacia el entorno, hacia el mundo en general, e incluso en ocasiones, hacia la persona que se ha ido; lo que da lugar a sentimiento de culpa.

Por supuesto es dolor lo que esconde esa ira. Se busca una explicación a lo que ha ocurrido, que no suele encontrarse. Es conveniente expresar esa rabia, porque forma parte del proceso de recuperación.

La etapa de tristeza o depresión

En este momento, se produce la aceptación de la realidad; y por tanto surge la emoción de la tristeza y la añoranza de la persona que se ha ido. Cuesta trabajo seguir con la vida cotidiana; y es habitual que la persona elija aislarse socialmente.

Se suele pensar que ese sentimiento de tristeza será ya para siempre. Esto también forma parte del proceso normal; así que lo mejor es tomarlo con paciencia sabiendo que no, no será para siempre.

La aceptación

Pasado todo esto, llega un momento en que aceptamos que nuestra vida tendrá que seguir sin esa persona. Dejamos de centrarnos tanto en los recuerdos y volvemos a centrarnos en nuestra vida cotidiana; con nuestra rutina, nuestras amistades, etc.

Es posible que encuentres estas etapas o alguna más con otra denominación; se las ha llamado de diferentes maneras.  Lo que no se ha establecido es un tiempo concreto para superar cada una de las etapas; ni tampoco para superar el proceso por completo. Eso va a depender de muchos factores, como por ejemplo el motivo de la muerte o el vínculo que se tenía con esa persona, entre otros.

Hay que pasarlo, con tranquilidad. Hay que vivirlo porque es lo normal; sin embargo, si la tristeza intensa se alarga demasiado en el tiempo, sería conveniente consultar con un profesional. Porque podría haber pasado de un proceso normal, a un duelo patológico.

Sin lugar a dudas, el tiempo que pasamos en duelo no es en absoluto agradable; pero es necesario vivirlo. Reprimir o evitar de cualquier manera las emociones que surgen en ese momento, sólo consigue que no se supere el dolor hasta mucho más tarde; con lo cual, se alarga el proceso de duelo.  Sentir el dolor es la única forma de superar el mismo.

Cuando nos encontramos en pleno proceso, podemos creer que ese malestar lo tendremos ya para siempre, desde luego no es así.Ccon el tiempo, volveremos a nuestro estado normal.

Así que, lo más sano es darse permiso a uno mismo para sentir lo que siente aunque sea desagradable. Porque simplemente, es lo que toca, además de expresar con libertad que se siente tristeza; y tener paciencia porque todo en la vida pasa, y esto también.

El momento de dar el pésame

Se pasa muy mal rato, ¿verdad? Seguro que tú también lo has vivido. Ese momento en el que, una persona a la que quieres, ha perdido a un ser querido y tú… no sabes ni qué decirle.

Es muy habitual que ocurra esto; que no sepamos cómo actuar ni qué decirle a un ser querido que está viviendo un duelo. Debemos tener claro que, no podremos quitarle el dolor que siente por la pérdida, pero, sí podemos demostrarle que nos importa su sufrimiento y que estaremos junto a él o ella para acompañarle en el proceso, siempre que nos necesite.

La muerte de un ser querido es una de las experiencias más difíciles de la vida, pero, a pesar de ello, con el tiempo suficiente, siempre terminamos por adaptarnos a la situación de pérdida.

Eso sí, sólo nos curamos del dolor cuando lo sentimos plenamente. Por tanto, debemos entender y respetar el dolor de la persona que vive su duelo.

Si no sabemos muy bien qué decirle, darle un abrazo con todo el cariño que le tenemos, puede ser más que suficiente en ese momento. También podemos sugerirle cariñosamente la conveniencia de buscar ayuda psicológica.

duelo de un familiar

¿Que decir en casos de familiares en duelo?

Es evidente que, cualquier cosa que digamos, lo hacemos con nuestra mejor intención; y no es otra más que, intentar animar a una persona que queremos y que lo está pasando mal.

Pero, no es el momento de animarle; no es el momento de consolarle, es sólo el momento de acompañarle. Cada persona vivirá el duelo de una manera diferente y, cada uno necesitará un tiempo para superarlo.

Por este motivo, porque no es el momento de animarle, es por lo que hay expresiones que aun cuando se utilizan con frecuencia, es mejor que no utilicemos. La mayoría de ellas, por una parte, no le van a servir para nada; y por la otra, le van a generar un conflicto entre lo que está sintiendo y lo que le dicen que debe sentir.

Te pongo algunos ejemplos de lo que es mejor no decir; para que si te encuentras en esa situación, no pases por ese momento incómodo de pensar en qué decir.

No debemos utilizar la expresión “no llores”. ¡Pero a ver… cómo no va a llorar! Llorar es la mejor manera de curar la emoción de tristeza. Así que, que llore lo que le apetezca, lo que quiera, lo que necesite.

No es conveniente tampoco, dirigir lo que debe sentir o lo que debe hacer. Así que, evita decirle cosas como, “no pienses más en eso”, “hazlo por tus hijos”, “tienes que mirar hacia adelante”, “la vida sigue”.

Todas estas expresiones, que sabemos que se dicen con la mejor intención, no sólo no le servirán para nada, sino que pueden generarle una gran ansiedad; ya que son totalmente contrarias a lo que siente y piensa en ese momento.  Además de eso, le quitan importancia al dolor que está sintiendo; más que respetarlo y comprenderlo.

El duelo se vive distinto

Como decía antes, cada persona vive el duelo de manera diferente, va a depender de la personalidad de cada uno, del vínculo que tuviera con la persona que ha fallecido, etc. Por ese motivo, tampoco es adecuada la expresión, “sé como te sientes”. Y no es adecuada porque no; no sabemos cómo se siente. No tenemos ni idea.  En su lugar, es más adecuada una expresión como, por ejemplo, “entiendo que estés muy triste”.

El periodo de duelo puede durar una media de entre seis y doce meses, pero, algunas personas necesitarán algo más y otras se recuperarán en algo menos. Cada persona es diferente y cada uno necesitará su tiempo para adaptarse a la nueva situación.

Por tanto, si alguien muy cercano a ti está viviendo un duelo, concédele su tiempo, el que necesite. No tengas prisa porque lo supere; recuerda que él o ella son los primeros interesados en sentirse bien. Pero la adaptación a una pérdida requiere algún tiempo que debes respetar.

Insisto en que, aunque nuestra intención es siempre buena, es la persona en duelo quien debe decidir qué cantidad de actividades quiere hacer. De hecho, mantenerla ocupada mucho tiempo para que “se distraiga”, no facilita en nada su proceso de duelo. Por el contrario, distraerla de él, puede alargarlo durante más tiempo.

En resumen, si tienes a un ser querido que está pasando por un duelo y no sabes qué decirle; sólo dale un abrazo y dile que estarás ahí siempre que te necesite.

 

Rosa Armas.

Colegiada T-1670